Carta a un hijo que está por nacer


He de escribirte, para así decirte que no serás un accidente en mi vida.... 

Te buscamos en la existencia con amor y cuando sentimos la necesidad de compartirte... 

¿Sabes?, nos sentimos padres desde el momento divino en que te imaginamos.

Soñamos con tu rostro, con esa imagen que junto a nosotros nos conducirá a una intimidad por disfrutar...

He aquí que ya deseo decirte que nos ofrecemos a ser tus primeros amigos; para así juntos poder vivir la belleza de esta experiencia que es vivir, rectificando errores y dando cuanto pidas con el corazón...

Somos humildes, tu cuna no es de las mejores; pero la compramos mucho antes de conocerte y que todo el amor que tenemos para tí la hará más linda y cómoda.

Una de las cosas que espero poder enseñarte es a vivir con libertad, a ser tú mismo.

Que sepas ver a los demás y que sepas darles cuanto necesiten de ti.... 

Si algún día sueñas con ser un hombre ó una mujer ideal... Hijo, comienza por quitar los rencores, pués con ellos no podrás caminar, no podrás vivir... 

No lleves contigo la envidia, no te sientas pobre ni menos que los demás; pero actúa con humildad; cada día que pasa es un paso más hacia la meta que tú mismo elegirás...!

Hijo, fruto de mi vida, no te sientas desfallecer frente al primer dolor o dificultad y si es posible, tampoco ante la última de tu vida...

No es una obligación que seas un triunfador, cuando la vida te dé una derrota, acéptala y en ese mismo instante la transformarás en una conquista... Más cuando hayas ganado, ten cuidado, por que esa alegría en un segundo puede ser derribada...

Tus deseos, tus ganas, tus fuerzas, podrán transformar un día gris en uno hermoso tantas veces como te lo propongas.

Trata de saber la diferencia entre la justicia y la injusticia; pero nunca dejes de vivir con ganas de conquistar, de amar, siempre algo más...

Prometo ayudarte, cobijarte, pero sin sobreprotegerte.

Quererte sin extorsionarte con mi amor.

Aclarar tus dudas sin obligarte a pensar como yo...

Mostrarte el mundo sin que tomes la costumbre de ver con mis ojos...

Acompañarte sin que mi presencia te haga daño.

Estar siempre cerca de ti con todo lo que fuí, con todo lo que soy, y sobre todo las cosas, enseñarte a vivir sin mí...!

Te quiere más que a su vida, tu madre...!

© VALZAM

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