Las reflexiones que a continuación se exponen, son extractos principalmente de Bernabé Tierno. Es un envío de uno de los máximos colaboradores de este Web Site.

 

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·        “Meditaciones y Reflexiones”

(Extraídas del Libro “OPTIMISMO VITAL” del Psicólogo, Pedagogo y Escritor, BERNABÉ TIERNO)

 

 

En la sociedad actual sufrimos un problema de fondo, y es que predominan el egocentrismo y una inmadurez social generalizada y brutal. Todavía no hemos llegado a la sociedad del conocimiento y de la educación o la conciencia, y se ha perdido el norte de tal forma que la sociedad actual no parece saber muy bien lo que está haciendo ni hacia dónde va. “Se hace mucho ruido, pero se mueve poco el interior”.

 

A nuestra sociedad posmoderna se la conoce como “de la información”, lo cual es verdad. Sin embargo, conviene que distingamos entre tres niveles distintos de enriquecimiento humano; información, conocimiento y sabiduría. Es verdad que jamás una sociedad dispuso de tanta información como la que tenemos hoy y de la que se puede usar con tanta rapidez, según constatamos con la tecnología informática. Pero ello no significa que la conozcamos o la sepamos manejar mejor. De hecho, se dan muchos casos de individuos que, aunque dispongan de los medios para acceder a ella, son unos perfectos ignorantes, pues les falta el conocimiento.

 

Finalmente, hay personas que, pudiendo contar con la información y teniendo una buena riqueza de conocimientos, no son sin embargo capaces de utilizarlos en su propio beneficio y en el de los demás para, así, poder regir sus vidas de manera más constructiva, gratificante e inteligente, ya que les falta la sabiduría.

 

La “gasolina” capaz de impulsar al hombre a obrar con sabiduría, es decir, de manera consciente y responsable, es, el optimismo vital o actitud conscientemente positiva, sin la cual ningún proyecto se puede llevar a término verdaderamente.

 

Seguidamente se ofrecen una serie de pensamientos, reflexiones, emociones y sentimientos muy positivos y gratificantes que te ayudarán a ser más feliz y autorrecargarte de energía psíquica todos los días del año. Léelos detenida y pausadamente y una vez hecho los analiza con tranquilidad y verás sus resultados. 

 

 

·        Sé tú mismo, con tus ideas y con tu criterio, y examina detenidamente las ideas, los mensajes y las costumbres que pretendan inculcarte o imponerte.  (1)

 

 

Tienes que aprender a ser tú mismo y no un disco rayado o un robot que programan los demás. En ningún caso debes aceptar las ideas y mensajes del ambiente, por muchos que sean quienes las siguen. Examina despacio y en profundidad, a la luz de tu razón, tu sentido común, tus principios, tu libertad y tu responsabilidad, cada una de esas novedosas ideas y confróntala con la vida. Se trata de ver la realidad tal cual es, con objetividad y sinceridad, sin engañarte a ti mismo ni dejarte engañar por los espejismos o por los intereses de los demás. Cuanto más sea tú mismo, mayor será tu plenitud interior, tu paz, tu gozo y tu espiritualidad, y más te sentirás en armonía contigo mismo y con los demás.

 

“Sólo la verdad os hará libre” (San Pablo)

 

·        Deja que el pasado sea pasado y no interfiera en tu presente (2)

 

“Si quieres procurarte una vida placentera, no debes atormentarte con tu pasado” (Goethe)

 

El pasado tiene su sitio en el pasado, salvo que algo verdaderamente valioso, gratificante y constructivo de él pueda servirte para mejorar y/o alegrar tú presente. El pasado sólo tiene una lectura posible, y es que lo que ocurrió ya no puede cambiar, salvo tu actitud respecto de él, que debe ser de aceptación de lo que fue. En cuanto a lo negativo del pasado, lo mejor es no tocarlo, ni siquiera para aprender de cara al futuro, porque podría deprimirnos y malograr nuestro presente y futuro.

 

·        Los fracasos, bien analizados, son garantía de posteriores éxitos (3)

 

“No se sale adelante celebrando éxitos, sino superando fracasos”

 

No hay fracaso, error o fallo, ni siquiera miseria humana, de la que no podamos sacar una sabia lección. Decía Goethe que aquellos que ven en cada desilusión un motivo para mayores conquistas poseen el recto punto de vista para con la vida, esa rampa tan pronunciada por la que debemos subir cada día superando dificultades y aprendiendo de nuestros errores. Por eso, lo inteligente no es lamentarse ni culpar a los demás o a las circunstancias de nuestros fallos, sino hacernos preguntas cuyas respuestas nos den pistas para corregirnos: ¿Qué debo hacer para mejorar? ¿Cuál ha sido el error principal? ¿Cómo saber que lo estoy haciendo bien? Sobre todo, recordar que en todo fracaso hay una nueva oportunidad.

 

 

 

¡Válgame Dios, qué cobarde la culpa debe ser! (Calderón de la Barca)

 

Son tus ideas, tus actitudes, tus decisiones, tus formas de obrar y de tratar a la gente lo que debes poner en cuestión. Puede ser que las cosas hayan ido mal por culpa de otro, pero tuya fue la falta de discernimiento, tú elegiste a esa persona y le diste confianza y tuya es la responsabilidad. En consecuencia, debes ser tú quien dé la respuesta inteligente y eficaz al problema. No caigas en la fácil debilidad de echar balones fuera, como los irresponsables y comodones que nunca tiene culpa de nada y pagan su necedad bien cara, porque nunca aprenden

 

 

“La paciencia cosecha la paz y la precipitación, el pesar”

 

Si estás enojado, ¡serénate! Recupera la calma y el equilibrio interior. Mírate a ti mismo a punto de estallar y no permitas que el primate visceral y primario que vive agazapado en ti tome las riendas de tu vida por un instante y te juzgue una mala pasada. Recuerda que los demás no son responsables de tu cansancio, de tu estrés, de tu mal carácter, de tu primariedad y de tus neuras. Todavía tienes el control de ti mismo y estás a tiempo de no meterte en más problemas y de no causárselos a los demás. De ti depende una elección madura e inteligente o seguir cometiendo más errores y destrozar tu vida.

 

 

 

·        Tú ya eres felicidad, forma parte de tu esencia (6)

 

“El hombre más feliz, es el que cree serlo” (Conmerson)

 

Vayas donde vayas y estés donde estés, solamente podrás encontrar la felicidad que ya eres. Más que de logros y éxitos dimana de tu fuerza interior, está dentro de ti y no tiene otros límites que los que tú mismo le pongas. La felicidad que necesitas te la proporciona tu propia capacidad de generosidad y de entrega a los demás y la sencilla y espontánea expresión de lo mejor de ti mismo y que de forma claramente positiva impregna de esperanza tus pensamientos, sentimientos y actitudes, día tras día. En cuanto descubras que eres felicidad, que forma parte de tu esencia, dejarás de buscarla y te ocuparás en disfrutarla. 

 

 

·        Conócete bien para construirte mejor (7)

 

“La vida no observada, no examinada, no vale la pena vivirla, porque no es vida” (Sócrates)

 

Para conocerte, aprende a observarte sin juzgarte, acusarte ni justificarte. Sé notario de tu vida y levanta acta de tus sentimientos y emociones (de alegría, tristeza, ira, frustración, gozo, pena, odio). Mira cómo reaccionas y cuáles son tus actitudes antes los acontecimientos y busca las causas, el porqué de las respuestas a los hechos. Y analiza las consecuencias. En esta búsqueda de tu identidad sólo debes pretender averiguar quién eres en realidad. Cuando lo sepas, difícilmente podrás ser manipulado por los demás o por tus propias ideas y/o sentimientos.

 

·        Decántate siempre por la verdad, pégate a ella, sé un tenaz y fiel buscador de la realidad por dura que pueda ser, pero con humildad. (8)

 

“La misma verdad adquiere el color de la disposición de quien la dice” (George Elliot)

 

La verdad no es monopolio de nadie y siempre es la suma de muchas verdades parciales. Cada persona, desde sus vivencias, experiencias, formación y forma de ser, tiene su propia visión de cada persona y/o acontecimiento; tiene “su” verdad. Por eso, cualquiera que pretenda acercarse a la verdad y ser lo más objetivo posible necesitará la empatía para ponerse en el lugar de los demás e intentar ver e interpretar la realidad desde la visión y el juicio que se hacen de otros. A la verdad no es posible llegar desde el orgullo de quien piensa que todo lo sabe o que está en posesión de la verdad, sino desde la humildad de quien es consciente de que nadie tiene toda la verdad porque nadie tiene todas las visiones posibles de una misma realidad, salvo Dios.

 

·        El sufrimiento es el impacto doloroso y traumatizante de tus deseos insaciables con la realidad. (9)

 

“Rey es quien nada teme, rey, quien nada desea; y todos podemos regalarnos este reino” (Séneca)

 

Sufres porque deseas una cosa y la vida te ofrece lo contrario. Sufres si estás muy apegado a una persona, se va de tu lado o no percibes su amor sensible que consideras necesario para tu felicidad y te sientes desgraciado. Piensa detenidamente que para no sufrir es fundamental estar abierto a la vida, pero libre de ataduras, de esclavitudes y de deseos ansiosos. A menos deseos ansiosos, más libertad, seguridad y felicidad. Si la compañía física de esa persona es par ti tan necesaria que la consideras imprescindible para ser feliz, tú sólo te conviertes en un ser desgraciado. Ignoras algo tan cierto como que la felicidad fundamentalmente está en ti, no fuera de ti.

·        No llames amor al apego que tienes a esa persona (10)

 

“Lo primero en el amor es el sentimiento hacia otra persona; lo supremo, la fe recíproca” (Schlegel)

 

 

Porque el amor es libre, desinteresado e incondicional. El amor verdadero disfruta del amado y/o del amigo tanto en su presencia como cuando no está. No pierde su alegría y su amor cuando por circunstancias está lejos, porque no siente miedo a perderlo. El amor auténtico nos confiere paz, seguridad, y alegría, pero el apego degenera un desasosiego, inseguridad y sufrimiento. Lo que muchos llaman amor no son más que apegos, causa principal de nuestros sentimientos. El amor más puro, que yo llamo ultra-amor, sólo desea la felicidad de la persona amada, esté donde esté: “No importan las distancias, los incontables obstáculos, las diferencias o las circunstancias más adversas. Saber que está me inunda de paz, de fuerza y de energía”.

 

 

·        El momento de tu vida no está por venir, es ¡ahora mismo! (11)

 

“El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He aquí por qué se nos escapa el presente” (G. Flaubert)

 

Te equivocas si únicamente orientas tu vida hacia el futuro, hacia un permanente porvenir y sólo vives pensando en el mañana, dejando escapar el hoy, aquí y ahora que tienes en tus manos. Sé inteligente y práctico y date el gustazo de pararte y de disfrutar sin límites de lo que estás haciendo ahora mismo… ¡Segundo que pierdas, segundo que no recuperas! Y nueva estupidez que vuelves a cometer. Si no corriges tu actitud, seguirás el resto de tu vida traficando con el porvenir (que no tienes) y construyendo castillos en el aire. ¡¡Y sin vivir plenamente lo que tienes y lo que eres!!

 

·        No pierdas la felicidad de hoy por las desdichas de ayer  (12)

 

“Olvidemos lo que ya sucedió, pues puede lamentarse, pero no rehacerse” (Tito Livio)

 

No consientas que el recuerdo de infortunios, errores, desgracias o miserias de un pasado infeliz te robe la alegría de vivir y de disfrutar la poco o mucha felicidad que te depare el presente… Un mínimo de cordura, de sensatez y de sabiduría, si pretendes ser más dichoso o menos infeliz, aconseja ahuyentar, olvidar y borrar de tu mente todo lo que te resulte desagradable o te haga sufrir, reavivando en tu memoria penas, tristezas y desgracias que hace tiempo te dejaron heridas en el alma. Debes arrojarlos bien lejos de ti, por higiene mental y salud psíquica, y para evitar que bajen tus defensas físicas y psicológicas y se lo pongas demasiado fácil a las enfermedades y a nuevas desgracias e infortunios.

 

·        Llena la mochila de tu alma de gozo por vivir (13)

 

“Cada cual lleva su felicidad en sí mismo” (Witold Gombrowiez)

 

Acostúmbrate cada día a llenar tu alma, tu mente, tu corazón, tu piel y tus sentidos de abundantes provisiones de paz, de gozo por vivir, de amor a la vida, de abrazos, de besos, de risas, de caricias, de miradas de complicidad y de ternura y de acciones motivadoras y gratificantes para ti mismo y para los demás. El día parece corto, pero es demasiado largo si cuando surgen los problemas o llega la adversidad nos faltan las provisiones mencionadas y nos quedamos a la espera de que los demás nos aprovisionen y socorran. De ahí el consejo de que habitúes a proveerte tú mismo de todo lo necesario para mantener viva durante las veinticuatros horas esa mágica actitud concientemente positiva que, como sabes, necesita todos los nutrientes mencionados.

 

 

 

“Los ríos más profundos son los que corren con menos rumor”

(E. Curtius)

 

Siempre debemos ser capaces de revestirnos de fortaleza y de tenacidad, no desalentarnos jamás y tener bien presente que cada pequeña derrota o fracaso se puede entender y valorar como algo que necesitamos aprender y por lo que hay que pasar. Debemos recordar con Amado Nervo que “la mayor parte de los fracasos nos vienen por querer adelantar la hora de los éxitos”. Yo pienso que esas necesarias derrotas y pequeños fracasos que todos cometemos al principio son verdaderas experiencias y lecciones prácticas, duras pero necesarias. En realidad, en todo fracaso se esconde una oportunidad nueva en el camino a las grandes victorias, que sin duda llegarán, pero a su tiempo.

 

 

 

Yo creo que la prueba de un hombre verdaderamente grande es la humildad” (Ruskin)

 

Tú eres el protagonista, el actor principal, el héroe de tu vida cotidiana, y es en lo cotidiano, pequeño y sencillo en lo que verdaderamente puedes demostrar tu grandeza y nobleza de espíritu. En la vida diaria de cualquier mortal de mente despierta y ágil siempre es más, y lo pequeño, pero necesario e impregnado de la monotonía del día a día, no es menos grandioso. A mi entender, la más meritoria y difícil heroicidad es conseguir una cotidianidad brillante y disfrutadora.

 

·        Aprende que tu cielo, tu nueva vida, tu paraíso y tu felicidad en esta vida ¡Ya están aquí! ¡Ahora mismo! ¡Hoy! ¡Vívelo! ¡Disfrútalo! (16)

 

“El tiempo corre y silenciosamente envejecemos mientras los días fluyen sin que ningún freno los detenga” (Ovidio)

 

Es probable que ahora te encuentres en la época de tu vida que, hace años, en tu juventud o primera madurez, imaginabas que sería plena y llena de felicidad. Entonces la espera de un porvenir maravilloso nubló tu fantasía y te perdiste la oportunidad de aprovechar y disfrutar al máximo el presente que estabas viviendo en aquellos años. Ahora, con el paso del tiempo, sigues cometiendo el mismo error, desperdiciando en necias y estúpidas quejas y lamentos el hoy que hace algunos años aventurabas como paraíso y, de nuevo, valoras como desierto. Despierta de una vez por todas, sé verdaderamente inteligente por una vez en tu vida y aprende que tu cielo, tu paraíso, tu nueva vida, siempre estuvieron ahí y no lo supiste ver. ¡Disfrútalo ahora!

 

·        Los reveses de la vida te ayudan a crecer (17)

 

“El árbol de la montaña soporta todas las inclemencias del tiempo. Su único recurso es extender sus raíces lo más profundo posible”

(Corrie Ten Boom)

 

Acepta serenamente y hasta de buen grado que las desgracias, las catástrofes y los reveses de la vida sean tus compañeros de viaje. Están ahí para que aprendas a crecer hacia adentro y probar tu fortaleza. Es verdad que no podemos vencer todas las dificultades, molestias, sinsabores y desgracias que siempre estarán ahí. Tampoco podremos librarnos por completo y para siempre de quienes pretenden crearnos problemas y malograr nuestra felicidad, pero después de aceptar serenamente esta realidad, debemos recordar que somos dueños de nuestra propia actitud y soberanos para decidir aprovechar el día de hoy al máximo y no permitir que nada ni nadie nos robe la felicidad ni nos despoje del derecho que nos asiste a sacar el mayor partido posible a este día y vivirlo desde el principio al fin.

 

·        La invalidez mental y emocional del quejita (18)

 

“El dolor y los ayes es seguro que no remedian el mal futuro” (Samaniego)

 

Nada se puede construir desde el lamento, la queja y la flagelación de ti mismo, que te descarga de las energías físicas y psíquicas y te convierte en un inválido mental y emocional. Una brizna de energía que gastes en lo que ya no tiene remedio no solamente es un desperdicio, sino un grave obstáculo para el posible éxito y para la felicidad. Quien deplora su pasado y se instala en el negativismo, difícilmente logrará sus objetivos, sueños e ilusiones. Como buen arquitecto de tu destino, deja los cascotes del pasado en el pasado y emplea para la construcción de ti mismo sólo el material nuevo del presente.

 

·        No puedes herir y destruir sin herirte y destruirte (19)

 

“El que quiere hacer el bien a los demás ha hecho ya el suyo”

 (Proverbio chino)

 

Si hieres a los demás, si les golpeas con tu rencor y con tu rabia, primero te hieres y golpea a ti mismo. La maldad siempre está ofuscada y contaminada por la necedad. El verdadero problema del malvado es que es tonto y primario, visceral e inmaduro. Pretende compensar o librarse de sus miedos, frustraciones, complejos y miseria, vomitando rencor, maledicencia, venganza y maldades contra los demás y no cae en la cuenta de que todo el daño que causa o pretende causar con su actitud degradante, vil y rencorosa a quien daña y perjudica es a él mismo.

 

 

·        Edúcate, hazte mejor, constrúyete a ti mismo (20)

 

“La soberanía del hombre está oculta en su conocimiento” (Francis Bacon)

 

Porque en esta tarea siempre inacabada encontrarás incontables motivos para sentirte feliz. Como persona humana te vas realizando día a día a través de tres hechos fundamentales en tu existencia:

 

a)     La herencia recibida (carga genética)

b)     El ambiente o educación recibida en la familia y en el colegio, junto a todo lo que te aporta el medio en que vives.

c)      La educación consciente que tú te das a ti mismo, lo que haces con tu vida, con tu libertad, tus cualidades y tu carácter, las decisiones que tomas y lo que siembras en tu mente, en tu corazón y en tus actitudes.

 

 

·        Lecciones magistrales que te ofrece la vida (21)

 

“No es quien más ha vivido, sino el que más ha observado, el que posee una mayor experiencia del mundo” (Arturo Graf)

 

De cada vivencia, de cada acontecimiento y experiencia, incluso de las dolorosas y traumáticas es posible extraer una lección magistral que sin duda nos enseñará y desvelará algún secreto para vivir mejor y ser más felices. Ante cualquier situación, feliz o desgraciada, gratificante o dolorosa, debemos centrarnos en un pensamiento siempre positivo y liberador que nos dará paz y equilibrio. ¿Qué puedo aprender de lo que me está sucediendo? ¿Cuál es el contenido valioso, la lección magistral que hoy me ofrece la vida? El primer capítulo de esa lección magistral, su primera enseñanza, será que “no es lo que experimentamos lo que determina nuestro estado de ánimo, nuestra felicidad o desgracia, sino la forma en que lo experimentamos y sentimos”. Además, podemos transformar esa experiencia en conciencia y en bastón para guiarnos mejor y apartarnos con más facilidad de los obstáculos.

 

 

·        Ama sin límites y serás feliz sin límites (22)

 

“Como una candela enciende otra y así se encuentran encendidas millones de candelas, así un corazón enciende otro y se encienden miles de corazones” (L. Tolstoi)

 

 

Cada nuevo día, al despertar, nuestros primeros pensamientos y deseos de felicidad deben ser para nuestros seres queridos, para los más íntimos, y al tiempo que hacemos un acto de amor a nosotros mismos dándonos ánimos y fuerzas para comenzar la jornada con alegría, decisión y optimismo, nuestra mente y nuestro corazón deben convertirse en candelas de amor por nuestros pensamientos y deseos y encender en nuestros semejantes sentimientos de acogida, de amor y de paz. Como en círculos concéntricos y partiendo de los seres más queridos y próximos, debemos expandir nuestros sentimientos-pensamientos de bondad en infinitas oleadas de amor que lleguen a tantos que seguramente nunca conoceremos, pero sí percibirán nuestra existencia por la fuerza del amor que irradian nuestros corazones. El amor es el sentimiento más espléndido y generoso, de manera tal que a quien ama sin límites, le hace sentirse feliz, también sin límites.

 

 

 

·        Prodiga la caricia de tus palabras (23)

 

“Las palabras suaves poseen fuertes argumentos” (John Ray)

 

 

Es aquí y ahora, en vida, cuando debemos expresarle a nuestros seres queridos y a las personas por las que sentimos verdadero afecto y cariño cuánto les queremos. Es ahora cuando necesitan la caricia de nuestras palabras afectuosas, de admiración, reconocimiento, alabanza y ternura. Esas palabras-caricias, ya sea de viva voz, por carta, por teléfono o por correo electrónico, son el mejor regalo cotidiano, gratificante y constructivo que podemos ofrecer a nuestros seres más queridos y a aquellas personas faltas de afecto, de consideración y de reconocimiento. ¡Cuestan tan poco unas palabras de cariño y de admiración y hacen tanto bien, activan de manera tan poderosa la motivación de cualquiera! 

 

 

·        Tu vida no está escrita de antemano. La escribes tú mismo a cada instante, con lo que piensas, sientes y haces. (24)

 

“Los proyectos que necesitan de mucho tiempo para ser ejecutados no tiene éxito casi nunca” (Montesquieu)

 

No hay día que no escuche a alguien decir que no puede hacer nada para mejorar o cambiar este o aquel defecto porque “yo soy así”, “me parieron como soy”, “siempre fui tímido”, “de tal palo, tal astilla”, etc. La idea de que el pasado, la educación y la herencia determinan de forma decisiva y fatalista el presente y el futuro permite a millones de personas justificar su pasividad y su falta de interés y esfuerzo par modificar sus hábitos y actitudes. Es muy cómodo sentirse víctima del pasado, digno de compasión y exento del esfuerzo necesario para construirnos un destino mejor. Los proyectos con vocación de éxito se ejecutan día a día. 

 

 

 

“Lo que haga hoy es importante porque estoy utilizando un día de mi vida en ello”

 

No te determinan las circunstancias, te determinas tú a ti mismo como único artesano de tu propio destino. Al despertar cada mañana, toma conciencia de ti mismo. Realiza unas cuantas respiraciones profundas, desperézate y realiza estiramientos suaves de tus músculos mientras piensas en la maravilla de tener un nuevo día a tu plena disposición. Tú decides que las horas que siguen van a ser reconfortantes, positivas, creativas y enriquecedoras. El más importante proyecto de tu vida lo tienes ante ti: este nuevo día que tienes que saber convertir en toda tu vida. Toda tu existencia se concentró en el ¡HOY! que empiezas a vivir. 

 

 

·        Las zancadillas que te pones a ti mismo (26)

 

“Quien no se domina a sí mismo siempre será un esclavo” (Goethe)

 

No pocas personas tienden a comportarse de manera poco razonable y neurótica por sus ideas no realistas, erróneas. Conocer sus causas y cambiarlas por otras ideas más razonables e higiénicas es fundamental para una vida sana mental y psicológicamente. Algunas de estas ideas erróneas que debemos cambiar por sus contrarias son: que hay que tener éxito siempre, que hay hechos insoportables e insuperables, que esta vida es un valle de lágrimas, que la culpa de nuestras desgracias es de los demás, que estamos predestinados y de poco sirven nuestros esfuerzos, que el pasado nos marca sin remedio…

 

Todas estas ideas erróneas que intoxican nuestra mente son las zancadillas constantes que nos ponemos día a día a nosotros mismos y no caemos en la cuenta de que para cambiarlas por ideas higiénicas y razonables sólo necesitamos sentido común y entender que la forma en que percibimos la realidad es la verdadera causa de nuestros males.  

 

 

·        La individualidad es tu riqueza personal, lo que aportas a la vida, aquello que te hace diferente: afírmate en tus diferencias. (27)

 

“Lo que nos identifica es lo que nos hace diferentes; y en lo de ser irremediablemente diferentes, en eso sí que nos parecemos todos”

(Fernando Sabater)

 

No tienes por qué ser como los demás quieren que seas, ni gustarle a todo el mundo, ni pensar, sentir u obrar como  los demás, porque tienes todo el derecho de ser tú mismo. No en vano en ese hacerte a ti mismo, construyéndote día a día, has aprendido a conocerte, valorarte, aceptarte y quererte. Eres único, distinto e irrepetible, y tu individualidad (que nada tiene que ver con el individualismo), aquello que te hace diferente, es lo más valioso y auténtico que puedes aportar a los demás y a la vida. Afírmate en tu propia diferencia con paz y serenidad. Tienes todo el derecho a tu propio espacio en la cima de la montaña de la vida. 

 

 

·        “NO”, una palabra positiva, liberadora y constructiva (28)

 

“No es tan malo ser esquivo, cuanto común y vulgar. No ofende mucho el negar si en la disculpa se acierta”

 

 

Quienes no aprenden a edades tempranas a decir ¡NO! con firme e inquebrantable dulzura contundente convertirán su existencia en una cadena de problemas. Hay que decir ¡NO! a todo lo que nos perjudique física, mental, emocional y socialmente. Hay que decir ¡NO! a quienes pretenden chantajearnos, someternos y organizar nuestra vida. Hay que saber decir ¡NO! a los listos, aprovechados, parásitos y, en general, a las personas tóxicas que nos descargan de energías y nos amargan la vida. Tienes todo el derecho (y la obligación) de decir ¡NO! cuando sea necesario, sin justificarte ni sentirte culpable, para mantener tu libertad de pensamiento y de acción y para salvaguardar tus espacios de libertad que ningún intruso debe mancillar. 

 

 

·        Todo lo que tienes, todo tu patrimonio, el amor que sabes dar a los demás (29)

 

“Es propio del amor, si es verdadero, compendiar en un ser el mundo entero” (Campoamor)

 

“Ama y haz lo que quieres”, nos dice San Agustín, en el más bello canto al amor que nos realiza y nos humaniza, haciéndonos mejores personas. “Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si enmiendas, enmendarás con amor. Si el amor está arraigado en ti, ninguna otra cosa sino amor serán tus frutos”. Desde hace algunos años he procurado preguntar a las personas mayores, incluso ancianas, pero felices y con ganas de vivir, ilusionadas con proyectos, eso que les enriquece y nadie se lo puede arrebatar. Todos coinciden en afirmar que si de algo no se arrepienten y de verdad les gratifica es todo el amor, la felicidad y la alegría que han dejado tras de si: “Lo que te queda es el amor que has sabido dar” 

 

 

 

“Si quieres algo bueno, búscalo en ti mismo” (Epicteto)

 

Sean cuales sean las circunstancias, los vendavales, las tormentas, los tornados, las sequías o las heladas invernales que te depare la existencia, jamás debes olvidar que hay en ti, a tu plena disposición, en tu interior, tras la piel de tu alma, una naturaleza hermosa, exultante y en pleno funcionamiento. Es el verano de tu madurez, lleno de sol, de flores y de frutos, de experiencias gozosas, de recuerdos que nadie puede arrebatarte porque forman parte de tu esencia, de tu sentir, de tu pensar y de tu inquebrantable actitud conscientemente positiva.

 

·        La inmensa suerte de ser y de sentirse amado (31)

 

“Yo te quiero mucho porque a tu lado encontré la forma de volver a quererme” (Attila Jozsef)

 

El premio más grande, el regalo más fantástico que recibimos de la vida es ser consciente de ser amados, sentirnos razón de vivir y dicha para otra persona. A veces el ser humano deambula de acá para allá buscando a su otro yo, a ese ser inconfundible que nunca llega. Cuando se tiene la inmensa suerte de encontrarlo, ya nada es igual. Es entonces cuando ya nadie tiene que explicarte con bellas frases lo que es amar y ser amado; tú mejor que nadie entiendes entonces que el amor es la pasión por la dicha del otro, a quien sientes y vives segundo a segundo; pero sobre todo, que el amor es la más preciosa y sin par transformación por lo que eres y en lo que conviertes cuando estás con la persona amada. Si eres amado de verdad y amas, no pidas más, porque estás completo.

 

 

·        En el camino donde florece la sabiduría, crecen cuatro plantas eternas: el amor, la libertad interna, la paz y la alegría. (32)

 

“La única libertad es la sabiduría” (Séneca)

 

Y crecen tan juntas y hermanadas que parecen una única planta en realidad, por su grandeza y belleza. El amor es al mismo tiempo libertad interior, paz y alegría. Pero si centramos la atención en la alegría, observaremos que rezuma libertad interior, paz y amor. Si tocamos la planta de la paz, sentimos su perfume intenso, pero impregnado de alegría, de amor y de libertad. Si acogemos en el cuenco de nuestras manos la preciosa planta de la libertad, nos irradian los sentimientos del amor, de paz y de intensa y exultante alegría. Porque todas estas plantas eternas se tocan, se entrelazan y se abrazan por sus raíces y mezclan sus perfumes en sus ramos y en sus hojas.

 

·        Crecer, elevarte por encima de las bajezas, necedades, niñerías y conductas primarias. (33)

 

“La vida debe ser una incesante educación” (G. Flaubert)

 

Hay muchos momentos en la vida familiar y en la convivencia social en los que la única respuesta inteligente a determinadas conductas absolutamente surrealistas y estúpidas es la intervención por elevación, que significa no perder ni un minuto de tiempo en abordarlas, sino dejar que se ahoguen y liquiden en el caldo de cultivo de su propia banalidad y nadería. No presentamos batalla, nos mantenemos en equilibrio gracias a nuestro sentido del humor y nos colocamos a otro nivel donde no puedan afectarnos. Sencillamente, las ignoramos, no tenemos tiempo para bobadas y dejamos que se extingan con nuestra ignorancia y desprecio.

 

 

·        Disfruta de la travesía y del paisaje porque tu felicidad no está al extremo del camino, sino que el mismo camino es la causa de tu felicidad. (34)

 

“El camino me lleva a mí, no yo a él” (V. Espinel)

 

Avanzar en la vida cotidiana hacia nuestras metas personales (que son imprescindibles) es maravilloso, pero con la condición de no olvidarnos de disfrutar de la travesía y del paisaje. Si por cualquier motivo no alcanzamos nuestras metas, nadie podrá arrebatarnos el gozo y disfrute del camino. No lo habremos perdido todo. Poca sabiduría demuestran quienes dejan el disfrute de la vida y de las cosas para el momento de llegar a la cima, porque podrían no llegar a ella y haber perdido todo.

 

 

 

·        Nadie puede ser feliz en tu lugar, porque sólo tú eres el dueño de tu destino. (35)

 

“La felicidad pertenece a los que se bastan a sí mismos” (Schopenhauer)

 

Es frecuente escuchar que no se es feliz por culpa de las circunstancias. No es menos frecuente oír que esta o aquella persona (esposa, hijo, novia) no nos hace feliz, como si alguien pudiera suplantarnos y relevarnos en algo tan personal e intransferible. Al igual que nadie puede hacernos desgraciados si no se lo consentimos, tampoco nadie tiene el poder de hacernos felices, porque es una tarea en la que nadie puede reemplazarnos, porque la felicidad y la dicha por vivir es de confección propia, algo personal e intransferible. 

 

 

·        Atrévete a correr riesgos, a ver realizados tus sueños, a salir de lo vulgar, de lo trillado y de lo demasiado cómodo y empieza nuevas cosas y ponte nuevos retos. (36)

 

“Aunque arriesguemos equivocarnos alguna vez, valdrá más arriesgar la equivocación decidiéndonos enérgicamente que titubear sin valor para resolvernos de una vez” (O. S. Marden)

 

En definitiva, se trata de utilizar el pensamiento divergente que genera múltiples opciones en todas las direcciones, buscando la mejor solución para resolver el problema a que se enfrenta. Es el pensamiento de la creatividad, que es clave para el desarrollo personal y para el progreso social. Hay que atreverse a cambiar lo que hay que cambiar, a no seguir dócilmente siempre a los demás. Es preciso tener tus propias ideas y criterios e intentar cosas nuevas sin temor a equivocarte, a no tener éxito, porque ya es un gran éxito salir de lo vulgar, de lo trillado y de lo rutinario. 

 

 

·        Toda tú felicidad, tu vida, tus proyectos, tu futuro y todo cuanto ansías lo tienes ante ti, ¡hoy!, ¡ahora! (37)

 

“Desdichado el que duerme en el mañana” (Hesiodo de Asera)

 

Y en consecuencia, es una estupidez negar lo evidente, alterar lo inalterable y situar tu felicidad y tu alegría de vivir en el porvenir, porque sólo puedes atraparla en el hoy, en el ¡ahora! del día a día. La felicidad es como el maná que cada día proporcionaba Dios a los israelitas para alimentarse mientras caminaban por el desierto. Desconfiaban de Dios y lo almacenaban para días venideros, pero descubrieron que se corrompía y sólo servía para cada jornada. No tuvieron más remedio que confiar en el Señor y seguir esperando cada día el maná sin preocuparse. Ésta debe ser nuestra actitud: no preocuparnos de otra cosa que disfrutar y vivir plenamente el maná de la vida que se nos ofrece cada nuevo día que amanece. En esto consiste el secreto de la felicidad y de la vida. 

 

 

·        Hoy es el día… sin esperar a mañana, pasado mañana o la semana que viene. (38)

 

“Créeme, no es de sabio decir: “Viviré”. Mañana es ya demasiado tarde: vive hoy” (Marcial)

 

Hoy es el día en el que tienes que darte el mejor homenaje a ti mismo y dar lo mejor de ti a tus semejantes.

 

Hoy es el día en el que tienes que tratarte a ti mismo con afecto y comprensión y expresar tus sentimientos de admiración, cariño y ternura para con tus seres queridos.

 

Hoy es el día en el que tienes que ser más comprensivo y saber perdonar a quienes te hicieron daño. Verán que tú eres invulnerable a sus ofensas y aprenderán a no hacerse daño a sí mismos con el mal que pretenden causarte.

 

Hoy es el día en el que no puedes perder la oportunidad de mostrarte con todos cercano, servicial, alegre, divertido, optimista y con sentido del humor. Tienes que contagiar a todos tu positivismo y tu alegría.

 

Hoy es el día en el que debes prescindir de lo que te sobra porque puede servirle a un semejante necesitado: cosas que son nuevas y valiosas, pero ni las utilizas ni las utilizarás y guardas en tus armarios y trasteros; trajes, vestidos, muebles, objetos de valor que ni siquiera miras y que serían un estupendo regalo para tantas personas necesitadas. Todas estas cosas están impregnadas de ti. ¿Se te ocurre un fin mejor que darlas y proporcionar alegría y felicidad de manera tan sencilla y sin ningún coste para ti?

 

Hoy es el día en el que debes atender a tus compañeros y amigos que sufren o tienen carencias que tú puedes llenar con tus cuidados, tus recursos, tus consejos o tu tiempo.

 

Hoy es el día que no perderás y sabrás aprovechar para ser “persona medicina” y provocar una catarata de sonrisas y de carcajadas en esa persona casi desconocida para ti, pero que está sola, preocupada y triste y no tiene a nadie que le alegre la vida.

 

Hoy es el día en el que con tu actitud, tu incontenible gozo interior y la paz que respiras, harás que las personas más cercanas te digan: “Tienes mucha luz en tu rostro, se te nota la felicidad a flor de piel”.

 

“Porque veo al final de mi rudo camino que yo fui arquitecto de mi propio destino; que si extraje las mieles o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas… Cuando planté rosales, coseché siempre rosas…” (Amado Nervo)

 

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