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En homenaje a D. Saturnino, quien es autor de la primera obra escrita sobre la historia de Montemayor.
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Dios tricéfalo de la villa de Montemayor (Salamanca)
J.M. Blázquez,1985 Anuario Español de Arqueología nº 58 pgs 120

 
Foto de la pieza, que forma parte de los fondos parroquiales. D. Saturnino Jiménez, autor de
"La villa de Montemayor"

(Este artículo se incluye contando con el permiso y conocimiento de D. Saturnino Jiménez, uno de los firmantes del mismo, tras hablar con él en agosto de 2001)



 
 
 
 
 
 
 

 
En el pueblo salmantino de la Villa de Montemayor ha aparecido un bloque de piedra rectangular formado por tres cabezas contiguas. Sus dimensiones son: 0,50 x 0,23 x 2,21 m. Las dos cabezas de los extremos miden 0,11 x 0,11 m. y la del centro 0,09 x 0,11 m.
Sin duda se trata de la deidad céltica con tres cabezas, tan numerosa en el norte de la Galia, de la que en la Península Ibérica, sólo ha aparecido en el NO. una escultura no suficientemente valorada y que prácticamente ha quedado desconocida. Cerca de la Villa de Montemayor, en Candelario, se descubrió una cabeza de Jano, que creemos sea también la imagen de un dios celta; y en el Castro de Yecla, igualmente situado en la provincia de Salamanca, dos cabezas 2, que posiblemente eran sólo decorativas.
Hace ya bastantes años que un buen conocedor de la religión celta, P. Lambrechts, en su fundamental estudio Contributions á 1'étude des divinités celtiques, Brujas 1942, dedicó un capitulo al dios celta tricéfalo, señalando su extraordinaria importancia dentro de la religión céltica, catalogando 30 piezas, aunque después de esta fecha ha salido a la luz alguna más. Comienza este autor su estudio señalando que el nombre es impropio, ya que frecuentemente el dios no tiene tres cabezas, sino tres caras, lo que avalora más la pieza hispana por tener tres cabezas bien diferenciadas 3. A estas imágenes hay que añadir las que se encuentran sólo en los vasos planetarios belgas, que debían fabricarse en el valle de Sambre o de la Meuse. Como señala P. Lambrechts, a quien seguimos, estos vasos tuvieron una amplia distribución. En Britania ha aparecido un tricéfalo en Risingharn. El dios tricéfalo está representado probablemente en el Caldero de Gundestrup 4, la obra.cumbre del arte y de la religión celta.
De gran importancia es la teoría recientemente expuesta por G. S. Olmsted 5, quien fecha esta excepcional pieza entre los años 80 y 20 a. C. y que estaría fabricada en la Galia Septentrional. Este autor demuestra que las escenas del caldero de Gundestrup representan un mito que tiene por protagonista al dios galo equivalente al Mercurio romano cuyo nombre sería Esus o Velauno. El problema que tiene planteado la investigación moderna es conocer a qué dios representan estas imágenes tricéfalas. Con buenas razones P. Lambrechts ha identificado al dios tricéfalo con Mercurio, apoyado en que el tricéfalo del Musée Carnavalet en París va acompañado de los atributos de Mercurio, al igual que sucede en el relieve de Soissons y en las estelas tricéfalas de Reims. En el templo dedicado a Mercurio, que debió existir en la villa de Le Chátelet, entre las muchas estatuas de Mercurio, se recogió un tricéfalo.
P. Lambrechts concede especial importancia a una escultura hallada en Reims con cuatro dioses; uno de ellos pertenece al tipo romano de Mercurio, en el otro lado se esculpió una cabeza de hombre barbudo en el estilo de los tricéfalos, al parecer. A estos argumentos añade este autor que en el vaso planetario de Troisdorf el dios tricéfalo ocupa el lugar de Mercurio entre las divinidades de la semana. En el monumento de la Malmaison, Mercurio, bien reconoscible por sus atributos, está representado por el tricéfalo.
Es bien conocido que entre los celtas el numeral tres desempeñó un papel importante. En Hispania está bien representado este número tanto en antropónimos, como en gentilicios 6 y en la religión, donde las Matres o Matronae tan frecuentes en el Rhin se representan como tres damas. Las Matres están bien atestiguadas en la religión de la Península Ibérica: Matres Aufaniae, Brigaecae, Ga!aicae, Monitucinae, Tendeiterae, Useae 7.
Entre los celtas el número tres tenía un sentido religioso y mágico. P. Lambrecbts a este respecto recuerda también las representaciones del toro con tres cuernos, tan numerosas en el NE. de la Galia, que son desconocidas en Hispania. Tan sólo se conoce una figura de Mars, con un toro sobre la coraza y un casco de tres cuernos 8.
César (BG. 6, l7-18), en su famosa descripción de los dioses galos, que es la base de nuestros conocimientos sobre el panteón galo, escribe: «A la cabeza de los dioses, honran a Mercurio, sus imágenes son las más numerosas, le consideran el inventor de todas las artes, el guía de los caminos y viajes, el gran dueño de los granos y del comercio». César pone en este texto nombres romanos a los dioses celtas. Otro documento, que completa el anterior y con los nombres celtas de los dioses, es el de Lucano en su Farsalia (1, 444-446): «et quibus inmitis placatur sanguine divo / Teutates horreusque feris altaribus Esus / et Taranis Scythiae non initior ara Dianae». Según un escoliasta de Lucano, Esus equivale a Mars, dios muy venerado entre las poblaciones del N. de Hispania (Str., 3.3.7), Taranis a Dis pater y Teutates a Mercurio; según un segundo escolio, Teutates sería Mars, Esus, Mercurio y Taranis, Iupiter. En inscripciones Teutates se cita corno Mars, y Taranis como Iupiter (CIL III, 2804; VII, 84) 9. Queda claro que Mercurio es uno de los dioses más importantes del panteón celta de la Galia.
La documentación hispana confirma el carácter del Mercurio celta. Su papel de primer orden dentro de la religión celta hispana queda bien confirmado por la inscripción de Outeiro Sêcco (Portugal) dedicada a Ermes Devorus 10. Hermes, en el mundo romano, es el equivalente de Mercurio. Deuorix significaría «rey de los dioses» confirmando lo escrito por César y por Tácito (Germ. 9) sobre el Mercurio galo como el dios más importante
Probablemente la inscripción de Salvatierra de Santiago (Cáceres), dedicada a Mercurius colualis 12 ofrece la confirmación del carácter que César atribuye al Mercurio galo, ya que se le hace inventor de muchas artes, entre las que estaría la de la rueca. Otra versión de este mismo dios galo sería Lug, bien atestiguado en Hispania 13. S. Martin Dumiense (De correct. rust., 7.17) confirma el carácter del dios indígena galo identificado con Mercurio, al escribir que se arrojan piedras en determinados puntos de los caminos en su honor. El culto a los Lares Viales estaba muy extendido en Hispania  14, quizás se relacionara con Mercurio. Una imagen de Mercurio ha aparecido en Castro Urdiales 15, en la que se mezclan atributos grecorromanos a otros indígenas, corno la media luna.
 

J.M. Blázquez Universidad Complutense. Madrid

S. Jiménez
 

1 J.M. Blázquez, Religiones primitivas de Hispania 1 Fuentes literarias y epigráficas, Madrid 1962, pp. 28, 101, 223; Idem, Diccio nario de las religiones prerromanas de Hispania, Madrid1975, p. 82; Idem, Religiones primitivas Ibéricas, II, Madrid 1983, pp. 261, 306.
2 J M. Blázquez, "Cabezas célticas inéditas del Castro de Yecla, Salamanca», CAN 7, 1962, PP. 217 y 55. Idem, «Sacrificios humanos y representaciones de cabezas en la Península Ibérica», Latomus 17, 1957, pp. 27 y ss.
3 W. Kirfel, Die dreiköpfige Gottheit, Bonn 1948, pp. 132 y ss.
4J. J. Hatt, Celtes et Gallo-romains, Suiza 1970, pp. 101 y ss. pp. 315 y ss.. figs. 48-59.
5 The Gundestrup Cauldron.. Its archaeological Context.. The style and  iconography of its
Portrayed Motifs, and their Narration of a Gauslish Version of Táir Bó Cúailnge. Bruselas1979
6 M. L. Albertos, La onomástica personal primitiva de Hispania tarraconense y Bética, Salamanca 1966, p. 233, fig. 8.
7 J. M BIázquez, Religiones primitivas de Hispania,.  pp 129 y ss.; Idem, Diccionario de las religiones., pp. 124 y 55.; Idem. Religiones primitivas ibéricas II, pp. 297 y ss.; Idem, Die Mythologie der Althispanier, Wörterbuch der Mythologie II, Stuttgart 1973.
8 J. M. Blázquez, Religiones primitivas ibéricas, pp. 262 y ss., ilust. 157.
9 J.M. Blázquez, Religiones primitivas de Hispania, pp. 30 y ss., con las fuentes y la bibliografía; Idem, Religiones primitivas ibéricas,II, pág 279 y ss. Véase sobre el Marte de los pueblos hispanos: J. M. Blázquez, Religiones primitivas de Hispania I, pág. 115 y ss.; Idem, Dicionario de las religiones..., pp. 56 y ss.; Idem, Religiones primitivas ibéricas, pp232 y ss. pp. 262 y 55, pp. 274-280 y pp. 303 y ss.; ldem, Die Mythologie..., pp. 745 y ss.; J.C. Bermejo, Mitologia y mitos de la Hispanía prerromana, Madrid 1986, pp. 87 y ss.
10.  J. M. Blázquez, Religiones Primitivas de Hispania I, 38, pp. 133 y ss.; Idem, Diccionario de las religiones..., PP. 96; Idem, Religiones primitivas ibéricas, p. 283.
11 Sobre el panteón celta, además del citado libro de P. Lambrecbts, véase M. L. Sjoestedt, Dieux et héros des celtes, París 1940; P. M. Duval, Les dieux de la Gaule, Paris 1976; 1. Vendryes et alii, Les religions des celtes. des germains el des anciens slaves, París 1948; M. Dillon, N. R. Chadwick, Les royaumes celtiques, París 1974, pp. 129 y ss.
12 . J M. Blázquez, Diccionario de las religiones..., pp. 125 y ss.; Idem, Religiones primitivas ibéricas II pp. 283.

13 J. M. Blázquez, Religiones primitivas de Hispania, pp. 89 y ss.  Idem, Diccionario.,., pp. 117 y ss. Idem, Religiones primitivas ibéricas, pp. 224, 283 y ss.; A. Tovar, «El dios céltico Lugu en España», La religión romana en Hispania, Madrid 1981, pp. 277 y ss.; M. Salinas, «El culto al dios celta Lug  y la práctica de sacrificios humanos en Celtiberia», SZ 4, 1983, pp. 303 y ss.; F. Marco, «El dios céltico Lug y el Santuario de Peñalba de Villastar», Estudios en homenaje al Dr. Antonio Beltrán Martinez, Zaragoza 1986, pp. 731 y ss.
14. J.. M. Blázquez, Religiones primitivas de Hispania, pp. 107 y ss.; Idem, Diccionario...,pp. 113 y ss.; Idem. Religiones primitivas ibéricas II, pp. 301 y ss.; Idem, Die Mythologie...,pp. 773; J. C. Bermejo, op. cit. (n. 9), pp. 193 y ss.
15 J. M. Blázquez, Religiones primitivas ibéricas II, pág 264, ilust. 162.
13 J. M. Blázquez, Religiones primitivas de Hispania, pp. 89 y ss.  Idem, Diccionario.,., pp. 117 y ss. Idem, Religiones primitivas ibéricas, pp. 224, 283 y ss.; A. Tovar, «El dios céltico Lugu en España», La religión romana en Hispania, Madrid 1981, pp. 277 y ss.; M. Salinas, «El culto al dios celta Lug  y la práctica de sacrificios humanos en Celtiberia», SZ 4, 1983, pp. 303 y ss.; F. Marco, «El dios céltico Lug y el Santuario de Peñalba de Villastar», Estudios en homenaje al Dr. Antonio Beltrán Martinez, Zaragoza 1986, pp. 731 y ss.
14. J.. M. Blázquez, Religiones primitivas de Hispania, pp. 107 y ss.; Idem, Diccionario...,pp. 113 y ss.; Idem. Religiones primitivas ibéricas II, pp. 301 y ss.; Idem, Die Mythologie...,pp. 773; J. C. Bermejo, op. cit. (n. 9), pp. 193 y ss.
15 J. M. Blázquez, Religiones primitivas ibéricas II, pág 264, ilust. 162.