Y YO SIN MÓVIL

 

 

         Como soy uno de los escasos súbditos de la civilización occidental que no posee un teléfono móvil casi toda la gente que me rodea no es que me recomiende comprar uno, sino que me pregunta de continuo si todavía no lo tengo con gesto de incredulidad, preocupación y profunda compasión. Pero por fin he llegado al convencimiento de que no puedo seguir sin móvil.

 

         El argumento definitivo me lo ha dado la FAES. Que no es un acrónimo de Falange Española, que podría pensar alguno recordando las ideas juveniles de su presidente, que no es otro que José Mª Aznar, sino las siglas de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales, una entidad ligada al Partido Popular. Han tenido el detalle de colocar en su página web su famoso documental “Tras la masacre” en ocho versiones (español/english, vídeo/streaming, alta/baja resolución) y de esa manera he podido contemplar íntegramente sus poco más de 14 minutos de apretada información.

 

         La tesis de dicho vídeo es simple. La izquierda española aliada con “los movimientos antisistema” conspiró desde meses antes del 11-M para hacerse con el poder por medios poco escrupulosos. Está claro que por izquierda la FAES entiende el PSOE e IU, continuamente saca imágenes de José Luis Rodríguez Zapatero y de Gaspar Llamazares. No explica quiénes son los movimientos antisistema, pero por los personajes que salen quizás sean los cineastas encabezados por Almodóvar,  o quizás también el PNV (sale Ibarretxe, que creo que no es muy de izquierdas ni actor). Por su parte, los terroristas, no queda claro a qué organización pertenecen, preparaban un atentado para influir en las elecciones y cambiar el Gobierno.

 

Nada más producirse el atentado terrorista (da igual si fue perpetrado por ETA o por Al Qaeda, porque todos los terroristas son iguales) la izquierda lanzó una campaña feroz para culpar del atentado al Gobierno del PP, al tiempo que le tachaba de mentiroso y le exigía que no investigara sobre la posible autoría de ETA. España se dividía en dos; los buenos ciudadanos se manifestaban a favor de la Constitución y de las víctimas mientras la izquierda se dedicaba a sembrar de odio y enfrentamiento las calles. La movilización del rojerío se produjo con teléfonos móviles y el lema “pásalo”. En la jornada de reflexión del 13 de marzo la izquierda y los antisistema se dedicaron a asaltar las sedes del PP y a agredir a sus militantes, lo cual influyó en la intención de voto de los electores. Resultado de todo ello: coacción de los ciudadanos y derrota electoral del PP, pese a que su Gobierno había dado información veraz y puntual de todo y culminando una trayectoria ejemplar durante muchos años de lucha contra el terrorismo (torpedeada por la izquierda) ya había detenido a los primeros autores materiales de la masacre.

 

         Y aquí es donde echo de menos el móvil. De todo esto yo no me enteré a su debido tiempo. Como un pardillo asistí a la manifestación del 12 de marzo convocada por Aznar sin saber que a los rojos nos correspondía en esos momentos estar sembrando odios y planificando el asalto al poder. Por cierto, vi a más gente de izquierdas en la manifestación, no sé si estaban allí para disimular o porque se habían quedado sin saldo en el móvil y andaban tan despistados como yo.

 

         El día 13 de marzo, en vez de asaltar sedes del PP y apalear fachas, me lo pasé en casa siguiendo por radio y televisión las informaciones que se producían. Claro, sin móvil a mano no recibí ningún “pásalo” y no me convocaron para ir a agredir a nadie o para hacer campaña electoral en el día de la reflexión, que por lo visto es lo que estaban haciendo Rodríguez Zapatero y Llamazares. La única persona que vi con aspecto de estar haciendo campaña fue a un señor que se presentó en televisión diciendo “soy Mariano Rajoy, candidato del Partido Popular a la presidencia del Gobierno”. Curioso que esperara al día anterior a las elecciones para presentarse a los votantes.

 

         El 14 de marzo estuve vigilando cómo se desarrollaban las elecciones en mi colegio electoral. Claro, a falta de móvil tampoco me pasaron instrucciones para ese día. No observé nada raro, y cuando me encontré con apoderados de la derecha en vez de agredirles les saludé e incluso mantuve alguna charla con ellos. Debían estar tan aterrorizados que no se atrevieron a hacer el menor comentario sobre todo lo que les estaba pasando y me siguieron la corriente con comentarios triviales sobre el tiempo y la afluencia de votantes.

 

         Es ahora, gracias solamente a la FAES y su vídeo (porque la izquierda, una vez en el Gobierno, ya no quiere que se sepa la verdad y ha cerrado en falso la comisión de investigación), que me entero que después de tantas ocasiones fallidas y tanta conjura fracasada a lo largo de los siglos, por fin la izquierda de este país con la técnica del “pásalo” ha conseguido montar un complot en toda regla para asaltar el poder y arrojar a la derecha a las tinieblas exteriores. No con los masones y judíos con los que se tramaban las conspiraciones de antaño sino, quién nos lo iba a decir, con los integristas islámicos. Lo que fracasó en la revolución gloriosa de 1869, en la Segunda República o en el contubernio de Munich por fin se ha hecho realidad. Todo un momento histórico. Y yo sin móvil.

 

 

* VOLVER A LA PÁGINA INICIAL DE MIGUEL IZU