CURSO DE TAUROMAQUIA SANFERMINERA
Cuarta lección:
Los toreros
Los toreros son esos señores (sigue siendo profesión masculina; aunque hay unas pocas mujeres que torean, no las veremos en la Feria del Toro) que se ganan la vida matando toros ante el público. En otra época dedicarse al toreo era una forma de ascenso social y los toreros, como los futbolistas, procedían de clases sociales humildes. Recorrían los caminos en pos de las ferias y para pedir una oportunidad solían lanzarse al ruedo durante los festejos y daban unos pases al toro hasta que los retiraba la policía (eran los espontáneos). Ahora el toreo va siendo una profesión más, con una particular FP impartida en las escuelas taurinas que organizan las prácticas y las primeras actuaciones; hace años que no vemos un espontáneo en Pamplona. Además, cada vez más toreros son hijos de figuras que han aprendido cómodamente en casa sin pasar las privaciones de antaño. Como en tantas profesiones, se puede ganar mucho dinero si se triunfa (hasta comprarse un cortijo y una ganadería, el tópico sueño del torero), o simplemente ir tirando.
Los toreros, como los militares, están perfectamente clasificados. Hay varias categorías que figuran en los correspondientes registros administrativos: matador de toros, novillero con picadores, novillero sin picadores, rejoneador, picador y banderillero. Para ir ascendiendo hay que haber actuado en un número mínimo de festejos de la categoría anterior, que se consigue con buenos padrinos que consigan los contratos, además de saber torear. El novillero que ha toreado más de 25 novilladas puede ascender a matador de toros mediante una ceremonia que se denomina la alternativa, en la cual el matador más antiguo de la corrida le entrega simbólicamente los trastos y le cede el primer toro que va a matar. La fecha de la alternativa determina la antigüedad; a partir de ahí aparecerá en los carteles por riguroso orden: el torero más antiguo el primero, el más novato el último. Para reconocer a los toreros (salvo que se haga por las fotos de la prensa del corazón) basta con fijarse durante el paseíllo que inicia el festejo. El primero del cartel camina a la izquierda, el segundo a la derecha y el menos antiguo en medio. Si el torero es nuevo en la plaza hace el paseíllo descubierto, con la montera en la mano.
Otra clasificación la da el escalafón que la prensa taurina publica cada año, ordenando a los toreros en función del número de corridas que han toreado y del número de trofeos que han conseguido. Viene a ser como la clasificación de la liga de fútbol. Quienes ocupan los primeros puestos son las figuras y pueden exigir mayor retribución a las empresas, e incluso toros de ganaderías determinadas.
Los toreros visten el traje de luces, un traje de seda con adornos brillantes que suelen ser de color de oro para el matador o novillero y los picadores y de plata para los banderilleros (cada diestro está auxiliado por tres banderilleros y dos picadores; no hay peligro de confundir a éstos, son los que van encima del caballo). En la cabeza llevan una montera, una prenda de terciopelo rizado negro que se quitan en el tercer tercio. De las partes que componen el traje de luces, cuyos nombres no son muy originales (chaquetilla, chaleco, camisa, corbatín, medias, zapatillas), destacaremos la taleguilla, ese pantalón corto que se ajusta debajo de las rodillas y que el torero lleva muy ajustada al cuerpo y marcando paquete (un aliciente más para sus admiradoras) con objeto de evitar que se enganche en las astas. Cuando recibe una cogida es frecuente que sea en el muslo, a veces en la entrepierna y afectando las partes nobles, a la altura por donde suelen pasar las astas cuando embiste el toro. No es raro que el torero tenga que seguir la faena con la taleguilla desgarrada, a veces improvisando un remiendo o un parche.
En la Feria del Toro solemos tener la oportunidad de ver a los mejores toreros del momento, a las figuras consagradas y a algunos de los que tienen un inicio más prometedor. Claro que siempre hay ausencias; a algunos toreros no les gusta el ambiente de la plaza de Pamplona y no quieren venir. Pero la mayoría desea ser contratado en la que es una de las principales ferias de la temporada taurina. Los toreros suelen proceder de los mismos lugares donde abundan las ganaderías de toros bravos: Andalucía, Madrid, Salamanca. Hay muy pocos toreros navarros, y cuando los hay tienen garantizada una oportunidad en la Feria del Toro, el apoyo entusiasta del público y algún trofeo a poco bien que toreen. Y si lo hace muy bien, como es el caso de la figura del rejoneo Pablo Hermoso de Mendoza, se merece hasta que se alteren las normas de la Feria del Toro y se incluya una corrida más de rejones, como sucede en los últimos años.
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