ELECCIONES EN SYLDAVIA

La Universidad de San Wladimir ocupa un magnífico palacio neoclásico del siglo XVIII sobre una colina en el centro de la ciudad de Klow, capital de Syldavia. Desde el despacho del profesor Yegor Kromir, decano de la facultad de ciencia política, se tiene una preciosa vista del barrio antiguo de Klow, rodeado por el río Wladir. He quedado citado con el profesor Kromir para hablar de la situación política en Syldavia, país tan poco conocido fuera de sus fronteras, y que sin embargo tiene un sistema democrático con rasgos muy originales, constituyendo un singular ejemplo de estabilidad y desarrollo político en la región balcánica.

P. Según creo, este año tienen ustedes elecciones.

R. Bueno, en realidad aquí tenemos elecciones todos los años. Todos los cargos públicos deben someterse a elección anual.

P. ¿Esto no provoca inestabilidad?

R. No, todo lo contrario. Aunque hay elecciones anuales, es habitual la reelección y por ello los cambios en el Parlamento y en el Gobierno no son más frecuentes que en otros países. El hecho de convocarse elecciones a fecha fija no interrumpe la actividad política o administrativa, se considera un simple trámite.

P. ¿No es demasiado costoso para los partidos políticos tener que hacer campaña electoral cada año?

R. No, en absoluto, la campaña electoral no cuesta nada a los partidos políticos.

P. Explíqueme eso, por favor.

R. En realidad, en este país se ha suprimido la campaña electoral. Desde dos meses antes de las elecciones los partidos políticos tienen prohibido realizar cualquier tipo de propaganda electoral. Además se prohibe que los políticos aparezcan en programas de televisión o radio, salvo que sea por motivos no relacionados con las elecciones.

P. ¿Cómo conocen entonces los electores a los candidatos y sus programas?

R. Tenga en cuenta que éste es un país pequeño y que la gente se conoce. Pero, además, cada elector recibe en su casa una guía completa para las elecciones, que le remite el Gobierno. En ella figuran todos los programas electorales de todos los partidos que se presentan a las elecciones, y el currículum de todos los candidatos. Asimismo se incluyen las instrucciones para votar. Así cada elector tiene toda la información que necesita para decidir.

P. ¿Por qué se prohibió la campaña electoral?

R. Se comprobó que las campañas electorales no suministran nuevos datos a los votantes ni sirven para que conozcan el programa de los candidatos. La mayoría de los ciudadanos ya tienen decidido el voto antes de la campaña electoral; y a los indecisos la campaña no les ayuda. Antes al contrario, los partidos políticos solían confundir a los votantes haciendo promesas que luego no cumplían, o tergiversando los datos sobre su actuación pasada, tratando de cambiar su imagen de cara a las elecciones. Además, los candidatos tenían la mala costumbre de insultarse y calumniarse unos a otros. Por eso se decidió que era mejor suprimirla.

P. Pero los políticos harán esas mismas cosas antes de que llegue ese plazo de dos meses antes de las elecciones.

R. Bueno, algunos lo intentan, pero precisamente por eso las elecciones son anuales. Como las elecciones siempre están cerca los políticos no tienen dos comportamientos, uno en campaña electoral y otro el resto del tiempo. Los electores no tienen tiempo de olvidar lo que han hecho en los últimos meses los candidatos.

P. ¿No se incrementa la abstención, por el cansancio de votar todos los años?

R. No, en Syldavia no hay abstención. El voto es obligatorio.

P. ¿Cómo pueden obligar a votar a todo el mundo?

R. Del mismo modo que se obliga a pagar los impuestos en cualquier país, aunque a la gente no le guste. Quien no vota sin motivo justificado puede ser multado. Pero lo normal es que casi nadie se niegue a votar, todo el mundo sabe que es un deber como ciudadano, y que la abstención sólo lleva a ser gobernados por una minoría. Por otro lado, se facilita al máximo el voto. No sólo se puede votar por correo, sino que las elecciones duran como mínimo tres días, para que todo el mundo tenga tiempo de votar, y, además, cada ciudadano puede elegir el colegio electoral que le sea más cómodo, si lo desea puede votar en su lugar de trabajo, sin tener que ir al lugar donde esté censado. El censo electoral está totalmente informatizado, y eso permite que incluso en el momento de ir a votar sea posible corregir errores censales.

P. Ante la ausencia de campaña electoral, los partidos ¿no tratan de manipular los sondeos a su favor?

R. Está prohibido hacer sondeos sobre intención de voto.

P. ¿Cuál es la razón?

R. Se comprobó que distorsionan la voluntad de los electores. En otros países ya se ha estudiado cómo muchas personas cuando son sometidas a una encuesta sobre cualquier tema, se sienten examinadas y tienden a tratar de "acertar" la respuesta correcta, por eso no dicen lo que piensan sino lo que creen que se espera que digan. Hicimos un estudio que nos convenció de que con las elecciones pasa algo similar. Algunos votantes tratan de "acertar" con su voto y votar a quienes les han dicho que van a ganar, aunque quizás no respondan exactamente a sus convicciones o intereses. Por eso se decidió que es mejor que los votantes decidan sus votos sin saber quién tiene más posibilidades de victoria, simplemente que voten a los candidatos que personalmente más les gusten.

P. Pero se priva a los votantes de saber cuáles son los candidatos con más posibilidades, y pueden desperdiciar su voto con candidatos que no salen elegidos.

R. Todos los candidatos son elegidos.

P. ¿Cómo puede ser eso? ¿Para qué sirven entonces las elecciones?

R. Todos los candidatos que se presentan a las elecciones parlamentarias suelen ser elegidos diputados, hay un número de votos mínimo para salir elegido pero que suele ser superado por todos. Para presentarse como candidatos tienen que estar respaldados por un número mínimo de votantes, eso suele asegurar que no haya candidatos que luego no tengan ningún apoyo. La votación sirve para determinar su representatividad; cada diputado no tiene un voto, sino los votos que ha recibido en las elecciones. Es decir, un diputado que ha sido votado por diez mil electores en las elecciones, en el Parlamento vota con diez mil votos. Así, las decisiones del Parlamento son equivalentes a las decisiones de los ciudadanos, la mayoría parlamentaria es igual a la mayoría de votos populares. El sistema electoral no distorsiona la voluntad del electorado.

P. Pero ¿cómo se asegura que los diputados votan lo que quieren sus electores?

R. Si un diputado se desvía de lo que quieren sus electores, éstos pueden destituirlo en cualquier momento, reuniendo un número de firmas determinado. El diputado queda destituido e inhabilitado para ser elegido en el futuro. Además, recuerde que hay elecciones anuales. El diputado que se volviera impopular podría no llegar al mínimo para ser reelegido; pero eso no suele suceder, los diputados se preocupan de no perder el contacto con los votantes de su distrito y de conocer sus preocupaciones. Solamente una vez un diputado ha sido destituido, y supuso tal descrédito que tuvo que emigrar del país. Los diputados reciben un sueldo público por su trabajo, y un diputado que no cumple con sus deberes para sus electores se considera un estafador.

P. ¿No tienen ustedes un parlamento tan fragmentado que impide la formación de gobiernos estables?

R. En absoluto. El Parlamento está relativamente fragmentado, pero no hay problema para elegir gobierno. Si en una legislatura el Parlamento no logra una mayoría para elegir un gobierno se mantiene el gobierno anterior en funciones durante todo el año, y los diputados quedan inhabilitados para volver a ser elegidos. Lo mismo sucede si el Parlamento no se pone de acuerdo para aprobar los presupuestos anuales y otra serie de asuntos importantes. Eso hace que los diputados sean muy diligentes a la hora de lograr acuerdos que aseguren el buen funcionamiento del Gobierno.

P. Su sistema electoral es muy extraño, comparado con el utilizado en otros países. ¿Cuál es su origen?

R. Ante los problemas que daba el sistema anterior, que era equiparable al que suele utilizarse en otros países, la universidad hizo un estudio minucioso sobre sistemas electorales y realizó una propuesta.

P. ¿Los partidos políticos no se opusieron a la reforma, temiendo perder sus ventajas?

R. Sí, por supuesto, casi todos se opusieron. Pero fue aprobado por referéndum; afortunadamente nuestra Constitución permite someter leyes a referéndum y aprobarlas aunque el Parlamento se oponga. En Syldavia la soberanía reside en el pueblo, no en el Parlamento ni en los políticos.

 

 

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