RESCATES FINANCIEROS

 

Por el Foro Iruña: Mikel Armendáriz, Fernando Atxa, Iñaki Cabasés, Conchita Corera, Reyes Cortaire, Miguel Izu, Javier Leoz, Guillermo Múgica, Iosu Ostériz y Patxi Zabaleta.

 

El Diccionario de la Lengua dice que rescatar es “salvar, sacar de un peligro”.En este caso de rescates financieros habrá que analizar qué peligros son los que nos amenazan y quienes son los presuntos rescatadores y rescatados. Bancos y banqueros aparecen según las circunstancias jugando un papel u otro. La banca norteamericana no ha sido tradicionalmente banca de inversiones. Las bancas europea y en general las del Estado español se dedican a inversiones en mercados apetecibles, como por ejemplo en América Latina donde nos encontramos sucursales de esos bancos que todos conocemos. Se produjo un cambio fundamental cuando la banca fue autorizada a operar como banca de inversiones, suprimiendo la separación que había entre banca comercial y banca de negocios. Esta disfunción provocó a un lado y otro del Océano que el capital de los ahorradores, destinado en principio a ser prestado a las empresas, se emplease en operaciones especulativas por el sencillo, aunque perverso procedimiento de conseguir dinero del Banco Central Europeo al 1% y colocarlo a continuación en otros mercados al 5%.

 

El escándalo de las hipotecas basura amenazó con hacer quebrar de mala manera a muchos países, entre ellos los llamados periféricos dentro de la Unión Europea que se encontraron en el ojo del huracán. Grecia ha sido “rescatada” con la concesión de un préstamo que luego se amplió y ahora se enfrenta a un posible segundo rescate. El precio que está pagando el pueblo griego es el de congelación o rebaja en los salarios, bloqueo de las pensiones, recortes en la sanidad y en la educación,  en obras públicas y demás miserias.

 

Un fogonazo en la noche oscura ha sido Islandia que mediante referéndum decisorio se negó  a entrar en el juego y reclamó su soberanía frente a la banca y al gran capital. Y además ha sentando en el banquillo al exprimer ministro Geir H. Haarde por negligencia grave.

 

Hay ejemplos históricos de intervenciones imperialistas para el cobro de prestamos internacionales, pero ahora los cañones funcionan de otra manera. Tienen nombres concretos y actuaciones concretas. La Reserva Federal, dio créditos secretos a la Banca de inversiones que fueron concedidos a varios bancos al increíble tipo de interés del  0,01%, es decir casi un regalo, cuando el tipo habitual era el 0,5%.

Y por irnos al extremo contrario,  aquí en el Estado español el 25% de las pymes que pidió un préstamo el año pasado no pudo obtenerlo.

 

En definitiva,  todo esto nos lleva a la conclusión de que existe un terrorismo financiero donde el gran capital especula sin freno y sin límites y los abusos del neoliberalismo se enmascaran con un término que parece lavar todas las culpas, que no es otro que el de la “globalización” o sea que pretenden decirnos que la culpa es de todos y no es de nadie y que las consecuencias de una política que ha arrasado las economías las tenemos que pagar entre todos.

 

Se refleja en los intereses que los Estados más débiles tienen que pagar por la cotización de su deuda. La llamada deuda soberana que cada estado saca a cotización en las llamadas subastas, Letras del Tesoro y pagarés toman como referencia la cotización del bono Alemán por ser la económica más fuerte. Al Estado español obtener dinero le cuesta un 2% más que a Alemania. Lo que ahorramos congelando las pensiones nos lo hemos gastado en pagar intereses más altos.

 

Y por citar otro de los grandes manejos al margen de la ley, instrumentados por la gran Banca, entre la que se encuentra lo más florido de la española, nos referiremos a los paraísos fiscales. Hay constancia de que el 52% del dinero que circula por el mundo es dinero opaco, es decir, que está fuera del control fiscal. Aparentemente la situación se corrigió hace dos años cuando en Londres se declaró la guerra al dinero negro. Uno de los países mas renombrados en este campo es Suiza, que firmó también la liberalización del secreto bancario, como lo hicieron otros sesenta países. Y aquí ha sucedido el clásico “se obedece pero no se cumple”.

 

Muchos países han sido borrados de la “lista negra” pero el dinero sigue en sus arcas. Y la gran Banca española continúa con el habitual procedimiento de domiciliar sociedades ficticias en islas del Caribe. ¿Qué información facilitan en sus Balances y Memorias? No hay tal. Están enmascaradas, mezcladas con sus inversiones normales bajo el rubro de “Balance Consolidado”. Y algo significativo, el delito fiscal prescribe en España a los cinco años. El plazo se pasa rápido dentro de la maraña de sociedades interpuestas, recursos y contrarrecursos. De ahí algunas intervenciones de la Fiscalía General del Estado y de la Fiscalía anticorrupción.

 

Ahora se agita el fantasma de la posible salida de Grecia de la zona euro, lo cual pondría de manifiesto la escasa consistencia de la Unión Europea. La unión no puede ser solamente monetaria. ¿Cuándo hablaremos de la unificación fiscal? En el caso de las monedas nacionales antes de entrar en la Unión existía el mecanismo de la devaluación para relanzar la economía a costa, eso sí, de provocar una alza en los precios del mercado interno. España devaluó la peseta en 1992, 1993 y 1995 con buenos resultados en lo relativo a la balanza de pagos. Un recuerdo para la devaluación de 1956 cuando los tecnócratas del Opus entraron en el gobierno franquista.

 

Lo que no se dice es que existe ahora una devaluación encubierta, lo cual significa que con una o con otra fórmula, devaluación abierta o encubierta, los paganos de turno vienen a ser los mismos, los funcionarios, los trabajadores, los pensionistas, rescatados a la fuerza y sin consultarles por quienes juegan la partida con las cartas marcadas a mayor gloria del Dios Dinero.

 

 

 

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