Personajes y protagonistas

 

LOS PETAS

 

 

         En el año 2002 nació lo que sus creadores tildan ya con cierto optimismo de “nueva tradición”. PETA, siglas de People for the Ethical Treatment of Animals, una organización que defiende los derechos de los animales fundada en 1980 y con sede en Norfolk, Virginia, convocó su primer “encierro humano”. Unas veinticinco personas llegadas de otros países se manifestaron en contra de las corridas de toros por el recorrido del encierro. La cosa no hubiera despertado mayor atención (la habitual presencia de grupos antitaurinos en los sanfermines solía pasar desapercibida) si no fuera porque los manifestantes desfilaban completamente desnudos.

 

         La acción fue efectiva y la presencia de manifestantes en pelota picada despertó el interés de los medios de comunicación. Al año siguiente fueron más de cien los manifestantes y en ediciones posteriores el número se ha ido multiplicando hasta alcanzar varios centenares, no todos extranjeros. Algunas organizaciones españolas que luchan contra las corridas de los toros también se unen. Pamploneses, muy pocos. La visión que tenemos del encierro no es la misma que la de PETA, que lo describe así: “Cada año, miles de visitantes de todo el mundo llegan a Pamplona, España, para disfrutar de las Fiestas de San Fermín. Sin embargo, los turistas quedan horrorizados al ver los encierros, donde los toros corren por las calles resbalando, golpeados por los asistentes, pisoteados y hasta corneados por otros animales despavoridos”.

 

         La cita coincide con el arranque de la Feria del Toro, que desde hace unos pocos años se produce el día 5 de julio. La organización ha ido sofisticándose. Hoy el “encierro humano” tiene su propia página web desde la cual convoca a viajar a Pamplona e invita a escribir a la “Honorable” señora alcaldesa y al director de la Misericordia reclamando la supresión de las corridas de toros. Desde la web se organiza el viaje con autobuses que salen de diversos lugares de Europa y alojamiento en un camping. PETA corre con casi todos los gastos. Aprovechando la visita se programan actos recreativos como una barbacoa vegetariana o la asistencia al inicio de los sanfermines. En fin, otra manera de venir a Pamplona, que debido a su precio más que competitivo a lo mejor quita clientela a otras empresas que traen guiris a los sanfermines y que el departamento foral de turismo debiera plantearse apoyar dada su capacidad de atraer visitantes. El lema “tierra de diversidad” describe bien unas fiestas que atraen tanto a los aficionados a la tauromaquia como a los que exigen su abolición.

 

         Las autoridades locales tratan de impedir la manifestación, y por el momento han conseguido variar su recorrido y que devenga de nudista en seminudista. El Delegado del Gobierno en 2004 exigió a los manifestantes que respetaran “el decoro y el orden público”, y en los dos años siguientes la ha prohibido. El Tribunal Superior de Justicia la autoriza pero exigiendo que se realice “en las condiciones que garanticen la moral, buenas costumbres y el orden público”. En suma, que la policía no permite iniciar el recorrido sin que todos los participantes se hayan cubierto “por lo menos la parte de abajo”. Los manifestantes caminan en paños menores, traje de baño, “top less” o con el pañuelo rojo a modo de taparrabos.

 

Aunque de la marcha nudista hayamos pasado a una pasarela de ropa interior bastante cutre no deja de despertar expectación. Cada año centenares de mirones se sitúan a lo largo del recorrido para ver pasar la comitiva, muchos con cámaras de fotos y de vídeo. Unos para disfrutar el dudoso espectáculo de la semidesnudez de los manifestantes (en estos casos se comprueba que la mayoría de los humanos lucimos mejor vestidos) y otros para indignarse con ellos, bien por ir en cueros o bien por poner en cuestión la sagrada tradición del encierro. Así que parte del público se limita a reirse y darle al obturador, pero alguno manifiesta su desagrado gritando ¡marranos! u otras lindezas.

 

         Total, que la cuadrilla PETA ha conseguido cierto protagonismo en los sanfermines aunque sea con un acto presanferminero. Y confirma que somos tan mojigatos que desnudarse en público sigue escandalizando más que casi cualquier otra cosa. A ver cuándo las autoridades invocan el decoro y las buenas costumbres en relación con los precios sanfermineros, con el estado de los urinarios públicos o con  la canción del verano, que al menos a mí me causan bastante más escándalo.

 

 

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