Cosas que faltan a los sanfermines

 

EL PARQUE TEMÁTICO

 

 

Según Walt Disney, su inventor, un parque temático es “un lugar donde la gente se pueda divertir  y descubrir cosas nuevas. Un lugar donde padres e hijos pasen juntos momentos maravillosos, donde profesores y alumnos exploren nuevas formas de aprender. El lugar donde los mayores revivirán  la alegría de los tiempos pasados  y los jóvenes se enfrentarán  a los retos del futuro”.

 

Con semejante definición, no extraña que hayan crecido como setas. A los primeros de Disney se han ido añadiendo otros en los cuales lo mismo se muestra la cultura de las zonas cafeteras (Quimbaya, Colombia), que el patrimonio cultural y natural del Pirineo central (Sabiñánigo), el cultivo del vino en la Ribera del Duero (Quintanilla de Onésimo, antes Quintanilla de Abajo), las antiguas civilizaciones mediterráneas (Terra Mítica, en Benidorm), los dinosaurios (Teruel), la historia del opio y los riesgos de las drogas (Tailandia), la serie televisiva Star Trek (Londres), los evangelios (parque Tierra Santa, Buenos Aires), y un larguísimo etcétera. Hay ciudades enteras, como Las Vegas, que se pueden definir como un gran parque temático. Y visto que en los países desarrollados como éste en el que vivimos la política agrícola y pesquera se dirige al abandono progresivo de la agricultura y la pesca y la industria va huyendo hacia países con mano de obra barata, nuestro futuro económico pasa cada vez más por los servicios, el turismo y la industria del ocio. Dentro de pocos años todas nuestras ciudades pueden quedar convertidas en grandes parques temáticos.

 

Si algún lugar debiera adelantarse es precisamente Pamplona. El Ayuntamiento, con la cortedad de miras que le caracteriza, habla de instalar un centro temático sobre los sanfermines. O sea, poco más que una exposición o museo con carteles, fotos, recuerdos y audiovisuales para intentar explicar qué son nuestras fiestas. Una penosa caricatura donde nos amenazan incluso con un simulador de encierros donde supuestamente se podrá vivir la falsa experiencia de correr ante los toros.

 

La esencia de los sanfermines no tolera semejante montaje. Nuestras fiestas se deben vivir en directo; y para quienes no puedan vivirlas en directo pero puedan acercarse por aquí en otras fechas la solución no es un centro temático sino un completo parque temático que reproduzca de la forma más fiel y a escala real todo lo que sucede entre el 6 y el 14 de julio. No sólo a escala real, sino también con personajes reales. O sea; con la corporación municipal, la comparsa de gigantes y cabezudos, las peñas, la Pamplonesa, el cabildo catedralicio y los divinos. Y ya puestos, para qué vamos a reproducir en cartón piedra los lugares reales de la fiesta, si ya los tenemos aquí y bien conservados: la plaza del Castillo, la plaza consistorial, la calle Mayor, la Estafeta, la plaza del toros...

 

         El plan es el siguiente: se delimita el parque temático (coincide más o menos con el Casco Antiguo, asegurando su revitalización), se cierra con vallas y se establecen las puertas con sus correspondientes taquillas para cobrar la entrada durante el período de funcionamiento (pagarán los de fuera, claro, los de Pamplona tendremos pase perpetuo). No se trata de tener abierto el parque temático todo el año, basta con la temporada turística, todos los fines de semana de junio a septiembre.  Durante el horario de apertura, desde el mediodía del viernes hasta la noche del domingo, se reproducen todas las fiestas. El chupinazo se tira el viernes, justo antes del Riau-Riau, y el Pobre de Mí se monta el domingo por la noche. Entre medio, cabe la Procesión el sábado y la Octava el domingo; dos encierros, dos apartados, una corrida de rejones y otra de a pie, dos noches sanfermineras completas, con sus fuegos, sus verbenas, su suciedad, y una de ellas con el Struendo (o las dos, si hay demanda). También da tiempo a un homenaje a los mayores y otro a los niños, a tres salidas de la comparsa, la última con todo el ritual de despedida hasta la semana siguiente, y a inaugurar y clausurar la tómbola de Cáritas.

 

         Por el módico precio de un pase de fin de semana, los visitantes podrán vivir unos sanfermines totalmente reales de dos días y medio y en las fechas que más les convengan. Y los de casa tendremos la enorme ventaja de que la Misericordia tendrá abonos suficientes a lo largo de la temporada para todos.

 

 

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