NOTICIAS DEL
AÑO 2010
Por el Foro Iruña: Mikel Armendáriz,
Fernando Atxa, Iñaki Cabasés, Miguel Izu, Guillermo Múgica, Iosu Ostériz y
Patxi Zabaleta.
Pasó
el 2010, último año de la primera década de este siglo, que con carácter
general ha sido valorado con pesimismo en ese repaso que suele acompañar a la
despedida de cada año viejo y al recibimiento del año nuevo. Mucho tiene que
ver con la crisis económica y social cuyos efectos se han visto intensificados
para mucha gente a lo largo de estos doce meses. Pero en este período hubo
otras noticias, algunas de las cuales hemos comentado entre plato y plato en
una de nuestras periódicas cenas que nos sirven para debatir y contrastar
opiniones y tratar de sacar algunas conclusiones comunes. En este caso no buscábamos
tanto conclusiones como impresiones sobre algunos de esos hechos noticiosos.
Hubo
en este año pasado alguna gran victoria y algún no por esperado menos sonoro
fracaso. La selección española de fútbol conquistó por primera vez el
campeonato mundial, lo que llenó de satisfacción y sirvió de solaz a muchos de
nuestros conciudadanos, unos por su afición al deporte del balompié, otros por
orgullo patriótico, otros por simpatía o paisanaje con los futbolistas
triunfadores. Aunque en una sociedad tan plural como esta en la que vivimos
algunas otras personas no compartieron la misma alegría, unas por aborrecer el
fútbol, otras porque su orgullo patriótico tiene otra orientación o simplemente
no existe, otras porque no simpatizan con los deportistas de élite o, en fin,
por otros motivos tan variados como los colores. La ciudad de Pamplona se cayó
de la candidatura para ser capital europea de la cultura 2016. También los
sentimientos al respecto fueron variados; hubo desde quienes se lamentaron por
el desengaño (y, a su vez, unos deportivamente satisfechos porque lo importante
es participar y aprender de la experiencia, otros abiertamente críticos por el
mediocre planteamiento realizado y el pobre resultado obtenido) hasta quienes
se regocijaron al ver sus sombríos pronósticos cumplidos o por ahorrar al fisco
municipal y foral una inversión dudosa. Está claro que siempre nos va mejor
cuando se trata de hacer una autoevaluación –los resultados de satisfacción con
nosotros mismos suelen ser espectaculares- que cuando hay que someterse al
juicio de un jurado extraño –no nos valoran como merecemos-.
Este
ha sido el año de la irrupción de Wikileaks. Una palabreja que hace unos meses
hubiéramos rogado que nos repitieran varias veces y que ahora forma parte de
nuestra vida cotidiana. Para unos, un fenómeno que hará que las relaciones
políticas y sociales se transformen profundamente, la ética civil, la
transparencia de la cosa pública y la lucha contra la corrupción darán un gran
paso. Para otros, de momento sólo una gran incógnita y el desaliento de
comprobar que por ahora los únicos que tienen que responder ante la justicia
son quienes airean la información y no quienes han visto sus trapos sucios
aireados. Para los más pesimistas, sólo un nuevo medio para constatar una
realidad sabida y antigua, que la hipocresía preside las relaciones humanas.
No
llegamos a las manos, pero el debate más enconado entre algunos de nosotros se
refirió a la modificación de la ley del tabaco. No nos hemos puesto de acuerdo
si a partir del 2 de enero ha finalizado la dictadura de los fumadores activos
que los fumadores pasivos han tenido que soportar durante años, o si se ha
implantado la dictadura de los no fumadores sobre los fumadores. Entre
prohibido fumar y prohibido prohibir nos quedamos, eso sí, cumpliendo las
prohibiciones y sin humo durante la cena.
Y han
sucedido también este año prescrito hechos pretendidamente serios pero
realmente delirantes. En su homilía de la fiesta de la Sagrada Familia el
obispo de Córdoba comunicó que la UNESCO tiene programado para los próximos
veinte años hacer que la mitad de la población mundial sea homosexual; el arma
a utilizar para ello es la implantación de la “ideología de género” en las
escuelas. Trabajo tiene, ya que los estudios al respecto suelen indicar una
proporción variable pero no más allá del diez por ciento. Oída la advertencia
aquí en Navarra nos vienen a la mente el nombre de personas respetabilísimas y
de públicas convicciones cristianas que colaboran de un modo u otro en la acción
de esa organización internacional: Javier Zulaica, director del Centro UNESCO
de Navarra, o Conchita Corera, directora de la Cátedra UNESCO en la UPNA y
compañera nuestra en este Foro. Está claro que o bien ambos son unos ingenuos
que no se enteran de la fiesta, o bien unos pérfidos y cínicos conspiradores
que ocultan sus verdaderos propósitos. O quizás, seamos optimistas, a Navarra
le cabe la enorme fortuna de que le ha tocado figurar en esa otra mitad de la
población mundial a la que la UNESCO no pretende forzar en sus hábitos ni
perturbar en su mayoritaria heterosexualidad y su minoritaria homosexualidad.
Porque no queremos pensar que haya obispos que, de tanto vivir encapsulados en
sus propios temores, hayan caído en el delirio.
En todo caso, quisimos ser optimistas para el año que empieza. Queremos confiar en que en 2011 los 43.000 parados de Navarra sean muchos menos; que la paz y normalización política paso a paso se vayan abriendo camino; que los inevitables cambios, mayores o menores, en un sentido u otro, que irremediablemente se avecinan como en todo año electoral nos conduzcan a un futuro próximo si no mucho mejor cuando menos más llevadero.