LO ÚNICO QUE ETA TENÍA QUE DECIR

 

 

Hoy no se cumple el dicho de que las buenas noticias no son noticia. Que ETA declare “el cese definitivo de su actividad armada” es una buena noticia largamente esperada; toda la vida para tantos ciudadanos que no tenemos memoria personal de un tiempo sin ETA, pero sobre todo en estos últimos años en que su derrota y deslegitimación social eran evidentes y muy intensamente las últimas semanas. Todas las personas y organizaciones que el pasado lunes acudimos a la conferencia del Palacio de Aiete de San Sebastián lo hicimos en la esperanza de que fuese útil para ayudar a que ETA emitiera el único comunicado que se le exigía.

 

          Es una victoria de toda la sociedad que durante décadas se ha movilizado por la paz (la paz, aunque ahora algunos rechacen el término alegando que no estábamos en guerra, está en los acuerdos suscritos por todos los partidos democráticos en Madrid, Ajuria-Enea y Pamplona, incluso en el de PP y PSOE de 2000), de las instituciones, de las fuerzas políticas y de las personas que, con mayor o menor acierto, de un modo u otro, unidas o en desunión, han venido trabajando por que la violencia terrorista quedara atrás.

 

          En cualquier caso es un punto y seguido. Queda mucho trabajo para, sin olvidar,  dejar atrás y superar las consecuencias de un terrorismo que ha envilecido nuestra convivencia y que ha generado un déficit en las libertades y en el sistema democrático. Hay que apelar a la responsabilidad de todos para afrontar la normalización política y la reconciliación social. Queda pendiente el desarme y desaparición de ETA, condición para una política penitenciaria que permita en su momento la reinserción de sus presos. Queda la reparación que debe toda la sociedad a las víctimas pero, sobre todo, deben quienes las han causado que han de reconocer los daños infligidos y la vulneración de derechos humanos producida.

 

A partir de ahí, el futuro no está escrito, está abierto al debate de todas las ideas y programas que cabe defender en paz y libertad.

 

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