IMPLANTACIÓN DE ESTUDIOS DE MEDICINA EN LA UPNA
Por el Foro Iruña: Isabel Arboniés, Fernando Atxa, Helena Berruezo, Iñaki Cabasés, José Luis Campo, Reyes Cortaire, Ioseba Eceolaza, Miguel Izu, Guillermo Múgica, Iosu Ostériz y Patxi Zabaleta.
“La Universidad es el lugar donde se genera el
conocimiento y se transmite. Y ya está”. Estas palabras las dijo el Rector de
la Universidad Pública de Navarra (UPNA) en la apertura del curso académico
2009-2010. La UPNA sólo tiene veinticinco años. Es decir, está todavía en
proceso de configuración o conformación, y estamos en el momento de decidir
como queremos que sea en el futuro nuestra universidad. Por ello, a la hora de
retomar esta situación para adecuar el modelo, no debemos olvidar que nuestra
universidad inicia su andadura en el convencimiento de que su proyecto es de
servicio público para Navarra. Así debemos tener en cuenta que cuando se financia
la educación se está invirtiendo, no gastando. La inversión en educación es la
más rentable de todas las posibles.
En todo debate sobre la universidad, a veces olvidamos
que la mayoría de los jóvenes que acceden a la educación superior y sus familias
tienen como uno de los objetivos más importantes obtener una formación que les
permita acceder a trabajos más cualificados.
La formación que debemos ofrecer a nuestros jóvenes tiene que estar al
nivel de la demanda social y empresarial.
Deberemos tener en cuenta, pero no sólo, el desarrollo económico y
conocer hacia donde dirigen los empresarios sus objetivos para poner en la
universidad los recursos necesarios para atender esta demanda. La educación
superior debe jugar un papel esencial en la promoción de la cohesión social, en
la reducción de las desigualdades y en la elevación del conocimiento y
competencias en el seno de la sociedad. Las políticas de educación superior
deberían enfocarse a maximizar el potencial de las personas en cuanto a su desarrollo
personal y su contribución a una sociedad sostenible, democrática y basada en
el conocimiento.
Si queremos que Navarra sea un espacio repleto de
oportunidades, y que este espacio sea una referencia en la manera de entender
la educación, debemos aspirar a tener la mejor universidad pública, y para ello
deberemos realizar los esfuerzos necesarios aumentando las posibilidades, no
sólo adaptando la oferta actual, sino ampliarla para atender las necesidades de
nuestra sociedad. Nuestra universidad
debe acompañar a la sociedad navarra en su desarrollo social y económico,
dándole un instrumento y un soporte para su plena evolución; su capacidad de
enseñar y de investigar. Y, en este
sentido tienen que satisfacer los ejes de desarrollo más importante, cómo son;
el agroalimentario, el energético, la biomedicina y la automoción, además de
las necesidades de nuevas ingenierías del sector industrial.
La UPNA es la universidad pública de España que menos
títulos ofrece. La mayoría de las
Comunidades Autónomas ofrecen estudios de medicina, y en la Comunidad Foral una
oferta de medicina pública, lejos de ser una carga para el sistema sanitario
público foral, es una necesidad y una oportunidad. Existe la infraestructura
hospitalaria necesaria y debemos tener en cuenta que los estudios de medicina
prestigian a quien los imparte. Sin los tres espacios, asistencial,
hospitalario y de docencia-investigación, un sistema sanitario, en el futuro,
nunca será competitivo con lo privado. Desde la universidad privada no se atienden
todas las necesidades de estas y otras enseñanzas y eso acarrea un problema de
falta de personal médico importante, sobre todo si tenemos en cuenta el
envejecimiento de la población y el aumento de demanda de personal sanitario. El sector de la medicina es un sector
profesional y económico con importantes potencialidades de futuro, pero es
también una necesidad imperiosa para la calidad de vida del futuro. Y estará a
la altura de las circunstancias el desarrollo tecnológico y el capital humano,
es decir, la formación de nuevos profesionales sanitarios.
Llegados a este punto dejaremos claro que con esta
reflexión no se pretende entrar en competencia con nadie, todo lo contrario,
quienes creemos que las administraciones públicas deben garantizar los servicios
y necesidades de los ciudadanos, entendemos que en este tema se ha hecho y se
hace una dejación sorprendente y preocupante.
El sistema sanitario público de Navarra sólo asiste y atiende, pero ni
investiga ni forma profesionales. Se
ocupa de las dos primeras patas, la atención y la hospitalización, pero la
tercera, la docencia y la investigación la delega, por omisión, en lo privado.
La universidad no sólo debe formar médicos y personal
sanitario, también entre sus competencias incluimos la investigación. Las
facultades deben estar al servicio de la ciencia y de la sociedad, y una
universidad pública es el espacio adecuado para que no haya cortapisas de
ningún tipo a la hora de investigar, ni de carácter ideológico cuando se
investiga con células madre, parkinson, etc. Ni de carácter económico, para
evitar la tentación y el riesgo de mercantilización y especulación desde el
ámbito privado. El Gobierno de Navarra no puede abandonar la investigación al sector privado y
consentir que se convierta en un monopolio.
Se debe hacer desde el sector público y esto es una decisión política
que nuestros representantes no pueden demorar más. Existe un estudio de viabilidad real, el coste parece razonable, la opinión pública es favorable y
además entendemos que la competitividad sana en beneficio de todos puede elevar
el nivel educativo y sanitario en Navarra con lo que eso supone para el
desarrollo socioeconómico de nuestra Comunidad.
Nuestra universidad, la pública, debe acompañar a la
sociedad navarra en su desarrollo social y económico, dándole un instrumento y
un soporte para su plena evolución, su capacidad de enseñar y de
investigar. Existe demanda a nivel
regional y estatal más que suficiente. Tanto de gente que quiere estudiar
medicina como de puestos de trabajo del sector sanitario a nivel nacional e
internacional, y se prevé que se mantenga en el futuro.
La comunidad universitaria, al menos el equipo
rectoral, está de acuerdo. No se intuye que vayan a darse problemas a nivel de
autoridades educativas estatales, en cuanto que tienen que satisfacer
globalmente la demanda tanto de estudiantes, como de profesionales. Esta nueva
oferta de estudios de medicina contribuiría a que Navarra, y Pamplona en
concreto, fuese una referencia nacional o internacional de primer orden en
docencia e investigación sanitaria.
Además, en torno a esta situación se puede desarrollar un importante
sector económico emergente. En tiempos de crisis económica, cómo es este
momento, es cuando se conoce la ambición de una comunidad y la capacidad de sus
gobernantes para tratar de atajarla. Hoy es el momento en que necesitamos
renovar el tejido productivo para conseguir la estabilidad laboral y la
normalidad económica, y ahora es cuando debemos pedir a quien nos gobierna la
altura de miras y la valentía necesaria para escuchar la demanda ciudadana, que
en este caso tiene que ver con la capacidad de la universidad para
potenciar y participar del desarrollo
socioeconómico y sociocultural de los navarros y navarras.
El Gobierno de Navarra tiene que ser quien garantice a
la ciudadanía que tendrá la universidad que quieren y necesitan, apoyando sin
condiciones y liderando este proyecto que consideramos de máxima importancia
para el desarrollo del futuro inmediato de la Comunidad Foral. Si el Gobierno no quiere liderar este proyecto, aún no siendo capaz
de articular una razón para negar la implantación de estos estudios en la UPNA,
y siendo el responsable de los bienes públicos, deberá ser el Parlamento de
Navarra, representante de los ciudadanos y ciudadanas de la Comunidad Foral,
quien asuma la responsabilidad de recuperar este proyecto abandonado desde que
inició su andadura esta universidad.
El retraso en implantar medicina en la UPNA es
perjudicial para la sanidad, empobrece la sociedad y reduce considerablemente
el bienestar y la proyección de futuro
de nuestra Comunidad a nivel nacional y europeo.