EN LA HEMEROTECA

Por motivos que no vienen al caso, o si vienen al modo cervantino prefiero no acordarme aquí, he pasado últimamente algún tiempo en las hemerotecas leyendo noticias de hace tiempo, de allá por los años ochenta del siglo pasado. Hace mucho o hace poco tiempo, según se mire.

A veces leer los periódicos atrasados resulta más entretenido que leer los del día. La mayoría de los días el contenido que encontramos en la prensa es perfectamente previsible; la hemeroteca suele dar más sorpresas.

En 1986 un estudiante de Medicina llamado Santiago Cervera que había sido elegido presidente de las Juventudes Navarras afirmaba: "no me interesa la política". Visto que en los quince años siguientes no se le ha conocido otra profesión, uno realmente siente lástima por que nuestro actual Consejero de Salud no haya podido encontrar un trabajo más adecuado a sus gustos.

Poco después un parlamentario llamado Juan Cruz Alli decía en un titular: "nunca seré causa de conflicto o división en UPN". Alguien ya dijo que en política "nunca" quiere decir "hoy". Más o menos por la misma época el gobernador civil Julen Elgorriaga aseguraba que ETA acabaría "por las buenas o por las malas". Pronto descubriría que por las malas, no. Quien no acabó muy bien fue él mismo, condenado por el asunto GAL.

Precisamente esta cuestión del fin de ETA es la que más a menudo uno se encuentra en los papeles. Cada pocos meses algún político o periodista afirmaba, entonces como ahora, que ETA está a punto de ser liquidada. Se dijo con mucha convicción cuando se aprobó el acuerdo contra el terrorismo de Madrid en 1987; se volvió a decir poco después con el pacto de Ajuria-Enea; se dijo cuando su cúpula fue detenida en Bidart en 1992… En 1988 el Gobierno afirmó que la lucha antiterrorista iba a ser una de las prioridades en la presidencia de la Comunidad Europea que correspondía a España en el primer semestre de 1989. En la campaña electoral de 1986 Manuel Fraga proclamaba que si ganaba las elecciones reformaría el Código Penal y en seis meses acabaría con ETA. Tardó diez años, pero el partido de Fraga llegó al poder, ha modificado el Código Penal varias veces y lleva ya seis años acabando con ETA. Menos mal que ahora, gracias a la presidencia española de la CE (vamos por la tercera) y la orden europea de búsqueda de terroristas, el fin de ETA está próximo.

Otro de los finales reiteradamente pronosticados ha sido el de Izquierda Unida. Insignes comentaristas como Santiago Carrillo, Fernando López Agudín o Emilio Romero pasaron varios años anunciándolo. Tras las elecciones generales de 1986, tras las elecciones municipales de 1987, tras la huida de Ramón Tamames y su fugaz Federación Progresista, tras la renuncia de Gerardo Iglesias a seguir como secretario general del PCE en 1988, cuando dimitió el diputado Enrique Curiel, cuando se escindió Nueva Izquierda, cuando sus votantes dejaron de crecer… Siempre habrá médicos con enfermos deshauciados que se empeñan en no morirse.

Cuando Jorge Semprún fue nombrado Ministro de Cultura su excamarada en el PCE Fernando Sánchez Dragó, hoy entrevistador televisivo de presidentes lectores y director de la sucursal parisina del Instituto Cervantes, declaró que el escritor que se arrima al poder tiene todas las de perder y se convierte en un perro. Como dice la canción, quien te ha visto y quien te ve.

En algún lugar del archivo municipal de Pamplona estará la propuesta del entonces concejal por AP José Ignacio Palacios para construir un aparcamiento subterráneo bajo el Paseo de Sarasate que era, según él, el lugar más adecuado. El actual Consejero de Obras Públicas de UPN todavía no había recibido la revelación de que el mejor lugar es, en realidad, la Plaza del Castillo. Por cierto, a ver cuando caen en la cuenta en UPN de que su programa electoral municipal de 1999 sigue proclamando en Internet (www.upn.org/upnfele8.htm) el carácter prioritario del aparcamiento en el Paseo de Sarasate y ni palabra del que están intentando construir en la Plaza del Castillo; hora es ya de que lo corrijan con efectos retroactivos. De paso podrían corregir donde pone "Crear un Museo de los Sanfermines en el Casco Antiguo" para situarlo sobre el río Arga a su paso por la Rochapea.

En su novela 1984 George Orwell imaginaba que el gobierno despótico del Gran Hermano reescribía sin cesar los periódicos atrasados y cualquier otro documento para ajustar el pasado a las necesidades del presente. La realidad, como suele suceder, ha resultado mucho más aterradora. Las hemerotecas recogen lo que se publicó, tal cual, pero no importa nada. Nadie lo lee; y si lo lee, le da igual.

 

 

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