FEDERALISMO O NACIONALISMO

Nota: en color gris más claro el párrafo censurado en la versión de Diario de Navarra.

El Parlamento Vasco ha aprobado recientemente el informe y las propuestas que sobre autogobierno remitió el Gobierno Vasco. Como miembro de Izquierda Unida, cuya federación vasca (Ezker Batua, EB-IU) está integrada en dicho ejecutivo tripartito junto con PNV y EA, me interesa hacer públicamente algunas reflexiones al respecto.

Comparto las apreciaciones que el Gobierno y el Parlamento vascos hacen sobre el cumplimiento del Estatuto y el proceso de transferencias del Estado a la Comunidad Autónoma. Las mismas consideraciones podrían hacerse para otras comunidades. Por desgracia tanto los gobiernos del PSOE como los del PP han coincidido en convertir las transferencias, una exigencia constitucional y estatutaria para construir el Estado autonómico, en moneda de cambio para chantajear a los ejecutivos autonómicos regidos por otras fuerzas políticas. Ha sido vergonzoso el mercadeo por el cual las transferencias han devenido en el precio por los votos que en su día han necesitado Felipe González o José Mª Aznar de CiU, PNV o Coalición Canaria, quedando congeladas cuando esos votos no eran necesarios. Que esa práctica la patrocinen los partidos que se presentan como los adalides de la Constitución y el Estatuto es de un cinismo nauseabundo. Asiste toda la razón a las instituciones vascas cuando exigen la reanudación del proceso de transferencias, elemento esencial del pacto estatutario. Después de más de 22 años desde que se aprobaron los primeros estatutos de autonomía es inadmisible que no se quiera culminar de una vez por todas el proceso.

No creo, sin embargo, que lo mismo pueda decirse del resto del documento. Y particularmente, creo que la mayor parte de sus proposiciones no pueden ser apoyadas por Izquierda Unida. No solamente por motivos de oportunidad. Desde luego es inoportuno hablar de una consulta popular sobre autodeterminación mientras persista la actual situación de violencia. En estos momentos la prioridad de todas las instituciones y los partidos políticos debiera ser, además de avanzar en la erradicación definitiva del terrorismo, conseguir que las elecciones municipales y autonómicas del 2003 puedan celebrarse con garantías para que todos los ciudadanos y todas las opciones políticas, que todos los votantes y candidatos, puedan participar en condiciones de libertad y seguridad. Pero es que además el documento del Gobierno Vasco contiene proposiciones perfectamente incompatibles con el proyecto de IU.

Hay que recordar que IU, de forma reiterada a lo largo de sus 16 años de vida, ha defendido un Estado Federal, Plurinacional, Democrático y Solidario. En la propia definición de la organización que se hace en el primer artículo de los estatutos vigentes se habla de un modelo de "Estado de Derecho, federal y republicano". Consecuentemente con ese principio se afirma también que "IU debe tener un funcionamiento federal, con lo cual se respeta la soberanía jurídica y política de las federaciones de Izquierda Unida en todas las comunidades autónomas de nacionalidad o región", que son competentes para la elaboración de la política a desarrollar en sus respectivos territorios y concluir "acuerdos o alianzas con organizaciones políticas o sociales dentro de la coherencia, naturaleza y contenido programático del proyecto federal, en su ámbito territorial respectivo".

El acuerdo que ha merecido el apoyo de EB-IU en el Parlamento Vasco no resulta coherente con ese proyecto federal, sino que responde a la ideología nacionalista de sus socios de gobierno, PNV y EA. Se aprueba en dicho documento "Reconocer la existencia del Pueblo Vasco o Euskal-Herria, esto es, el reconocimiento del sujeto político como una realidad social y cultural común con identidad propia que pertenece por igual a los vascos y vascas de los siete territorios", y se afirma "el derecho a la libre determinación del Pueblo Vasco". Por mucho que luego se afirme también que una consulta de autodeterminación se hará "respetando la voluntad de los ciudadanos y ciudadanas de cada ámbito político en el que éste se articula", no es esta la posición de IU. Frente a la consideración nacionalista de la existencia de un solo pueblo unido por una identidad cultural (y por tanto, prepolítica, no dependiente de ninguna decisión democrática sino fruto de una convicción irrebatible) y un solo sujeto de autodeterminación, la posición de IU, según quedó aprobado en la VI Asamblea Federal, es "el reconocimiento del derecho a la autodeterminación tanto a la CAV como Navarra". Aunque IU comparta con las fuerzas del nacionalismo vasco la reivindicación del derecho de autodeterminación, hay que tener en cuenta que con la misma expresión se alude por unos y otros a contenidos muy diferentes. Mientras el nacionalismo hace sinónimo de autodeterminación el derecho a optar unilateralmente por la independencia de un sujeto previamente definido por su identidad nacional (en este caso, el Pueblo Vasco de los siete "herrialdes"), el documento sobre Modelo de Estado de IU de 1998 hace la siguiente definición: "el derecho a la autodeterminación no se agota en ningún ejercicio puntual y se debería recoger en la correspondiente reforma constitucional con la concreción de quienes sean los titulares para la iniciativa de su ejercicio. El sujeto colectivo del ejercicio de ese derecho ha de ser el conjunto de la población residente de forma estable en el ámbito territorial de la Comunidad en la que esa demanda se solicite cuando así lo decida democráticamente y con independencia de sus diferencias de origen, lengua o etnia. El derecho de autodeterminación ha de corresponder a la ciudadanía, no a la nacionalidad y, por consiguiente, el sujeto del derecho no ha de restringirse ni a los Estados ni a determinados pueblos a los que se reservaría el calificativo de naciones". Se afirma también que "Izquierda Unida plantea que el proceso hacia un Estado Federal, Plurinacional, Democrático y Solidario, debería apoyarse en el impulso autonómico y en el desarrollo federalizante de la Constitución española, en función del momento político del grado de consenso que se vaya consiguiendo respecto a algunas reformas"; "Se trataría de llegar a un amplio acuerdo (…) para impulsar y desarrollar el actual Estado de las autonomías". Proceso pactado que tiene poco que ver con la superación unilateral del marco constitucional a que aspira el nacionalismo vasco y se plasma en los acuerdos del Parlamento de Vitoria.

El apoyo por EB-IU del acuerdo del Parlamento Vasco supone, a mi entender, caer en la confusión entre el modelo nacionalista y el modelo federalista. Modelos no solo distintos sino contrapuestos y alternativos. Como ha expuesto recientemente Miquel Caminal (El federalismo pluralista, Paidós, 2002) "la gran diferencia entre una y otra ideología es que el federalismo une individuos, pueblos, países, naciones, estados, preservando cada uno su identidad; por el contrario, el nacionalismo sí crea, o recrea la nación como fundamento moderno del poder del estado y, por lo tanto, reúne a los individuos (culturas, pueblos y países) en un cuerpo nuevo que los incluye y los trasciende"; "el federalismo une naciones, el nacionalismo crea naciones". Indica este autor que durante mucho tiempo el federalismo ha estado sometido al nacionalismo, se ha puesto al servicio del estado nacional como vía de asegurar su unidad, perdiendo su sentido ideológico originario, y propone su recuperación pasando del "federalismo nacional" al "federalismo plurinacional". Propuesta que me parece es más o menos la contenida en los documentos de IU. Sin caer en la demonización que actualmente el pensamiento oficial nacionalista español (disfrazado bajo la etiqueta de patriotismo constitucional) hace de todo el nacionalismo vasco como ideología esencialmente violenta, y aceptando la legitimidad de defender cualquier nacionalismo por cauces democráticos (incluyendo el nacionalismo español, que también ha tenido históricamente expresiones violentas y totalitarias), interesa resaltar la diferencia entre nuestro proyecto federalista y el nacionalismo.

Vista desde Navarra, esta cuestión me parece particularmente preocupante. Los acuerdos de la VI Asamblea Federal de IU hablan de la legitimidad democrática de defender las diferentes sensibilidades y proyectos en torno a la cuestión nacional existentes en el pueblo vasco, pero ante las cuales "IU debe tener una posición clara, concreta y común tanto en la CAV y Navarra, como en el resto del estado. Soluciones basadas en nuestras convicciones de izquierda, internacionalistas y federalistas, alternativas tanto a las planteadas por el nacionalismo español, como el vasco". En Izquierda Unida de Navarra/Nafarroako Ezker Batua (IUN-NEB) conviven también distintas sensibilidades en torno a la identidad común o diferenciada con el País Vasco, y en torno a la integración o no en una entidad política vasca. Esta convivencia se ha resuelto mediante la afirmación de la Comunidad Foral de Navarra como marco político de actuación, el rechazo a la integración en la Comunidad Autónoma Vasca en el actual marco jurídico, la apuesta por una Navarra Plural donde convivan las distintas identidades culturales y nacionales, y el establecimiento de relaciones de cooperación con la CAV. El apoyo por parte de EB-IU en el Parlamento vasco de las posiciones nacionalistas que reclaman un único pueblo del que forma parte Navarra no resulta coherente con esa necesidad de mantener "una posición clara, concreta y común".

Muchos miembros de IUN-NEB hemos mantenido reticencias ante la presencia de EB-IU en el Gobierno vasco por el peligro que supone de desdibujar nuestra propia alternativa, pero la hemos aceptado por lealtad al proyecto federal y por respeto a las competencias de esa federación. Pero me temo que ahora se esté repitiendo lo que se decía en los acuerdos de la VI Asamblea Federal en relación a otras circunstancias: "IU no ha sido capaz de formular y hacer llegar un mensaje nítido sobre las razones de su adhesión a la Declaración de Lizarra y sobre su propio proyecto. La ausencia de un debate claro y abierto en el conjunto de la organización sobre esta cuestión dejó completamente desprotegida a IU frente a una terrible e injusta campaña mediática en la cual se nos presentaba como subalternos del nacionalismo vasco y colaboradores indirectos de ETA". Para que no se repita esta misma situación, y reclamando el espíritu de lealtad federal que preside la organización de IU, confío en que los compañeros de EB-IU aclaren, maticen o se replanteen las posiciones que están manteniendo en el Gobierno y Parlamento vascos.

 

 

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