Ordenanza de los sanfermines

 

 

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

 

Las fiestas en honor del glorioso San Fermín, copatrono del antiguo Reyno de Navarra-Tierra de Diversidad, son parte singular del patrimonio cultural, de la identidad, la idiosincrasia y la personalidad de nuestra ciudad y poseen una gran dimensión internacional por la que esta capital foral es conocida en todo el orbe y se convierte en meta turística de multitud de visitantes de las más diversas nacionalidades y regiones.

 

El Ayuntamiento, consciente de su responsabilidad ante Dios y ante la Historia en la modernización y progreso de la ciudad y en la protección, invención y recuperación de sus tradiciones, decide dar un paso más en la misión de regeneración moral en que está empeñado con un impulso decidido a la mejora de las pautas de comportamiento cívico, la optimización de la convivencia ciudadana, la implementación de las medidas que posibiliten la mayor armonía vecinal, la preservación del acervo social comunitario, el fomento del respeto mutuo, el aseguramiento de la tranquilidad pública, la protección de las libertades, la promoción de los valores y principios que fundamentan nuestra comunidad, la defensa de las normas esenciales de buena conducta y la prevención de las actitudes de insolidaridad y falta de consideración al prójimo y de incivismo, la garantía del orden y de la seguridad, en definitiva, la construcción de unas fiestas cada vez mejores para nuestros convecinos y convisitantes.

        

Hasta el presente las fiestas de San Fermín han carecido de una pormenorizada regulación jurídica; se ha creído suficiente para su buen desarrollo la combinación de las normas de general aplicación, convenientemente recordadas en el tradicional bando de alcaldía, con el buen criterio de la ciudadanía en el uso de sus prerrogativas y la contundente acción de las fuerzas del orden. Por desgracia una minoría de ciudadanos indignos de tal nombre confunden libertad con libertinaje, derecho con abuso, la sana alegría festiva con anarquía y caos, la tolerancia municipal con la falta de autoridad y la invitación al desorden.

        

No podemos admitir por más tiempo que las fiestas constituyan un lamentable paréntesis en la vida de una ciudad que, gracias al esfuerzo de casi todos los ciudadanos pero muy especialmente de sus autoridades municipales, es modelo de convivencia en orden, disciplina, respeto, seguridad, limpieza, salud, salubridad, higiene, urbanismo, urbanidad, progreso, economía, eficacia, eficiencia, desarrollo sostenible, fa sostenido, libertad, igualdad, solidaridad, pluralidad, democracia, prudencia, justicia, fortaleza y templanza.

        

A través de la presente ordenanza, elaborada con la más amplia participación de los concejales del equipo de gobierno, se regula el correcto desarrollo de las fiestas erradicando conductas improcedentes, actitudes inadecuadas, comportamientos intolerables, actos inapropiados, costumbres inaceptables, posturas insostenibles, ideologías inadmisibles y personas indeseables.

 

         Las sabias y prudentes disposiciones contenidas en esta ordenanza aseguran que los actos festivos transcurran con total normalidad y tranquilidad y que en ningún caso se coarte el carácter popular, espontáneo y alegre de las fiestas más allá de lo estrictamente necesario. Nada han de temer los buenos ciudadanos respetuosos de la ley; pero no cabe la menor indulgencia con quienes no respetan los mínimos principios de la convivencia y pretenden abusar de la paciencia de las legítimas autoridades.

 

         Asimismo se incluyen normas dirigidas a potenciar la imagen exterior de las fiestas. Es compromiso del Ayuntamiento satisfacer las expectativas de quienes nos visitan o presencian las fiestas a través de los medios de comunicación, y tarea de todos los vecinos contribuir a su máximo rendimiento turístico. Contra una visión egoísta y de corto alcance hay que recordar que los Sanfermines no son solo para el gozo y disfrute de los vecinos de Pamplona sino que contribuyen grandemente a la prosperidad material y al desarrollo económico de la ciudad, asegurando a largo plazo la privilegiada y merecida posición de liderazgo que ocupa en la vanguardia del bienestar mundial y en el ombligo de los países más desarrollados. Debemos proteger, pues, a los turistas frente a los excesos de ciertos indígenas.

 

         Por todo ello el Pleno del Ayuntamiento de Pamplona aprueba los artículos siguientes.

 

 

* VOLVER A LA PÁGINA INICIAL DE MIGUEL IZU