MANIFIESTO
POR LA EDUCACIÓN DIFERENCIADA Y EL DERECHO A ELEGIR CENTRO
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La educación diferenciada no es discriminatoria. Discriminar significa
separar para perjudicar. Lo que aquí defendemos es la educación diferenciada
como modelo pedagógico que separa a alumnos que son diferentes para beneficiar
a todos en su itinerario escolar potenciando al máximo las capacidades humanas
y académicas de cada alumno de acuerdo a sus diferencias en el aprendizaje y ritmos
madurativos. No todos los alumnos tienen iguales procesos físicos,
psicológicos, sociales y evolutivos de maduración; al separarles se consiguen
resultados académicos y formativos mejores.
No se puede pretender obligar a todos
los alumnos a someterse al mismo modelo educativo cuando está claro que sus
circunstancias no son las mismas. No está en la misma situación el hijo de unos
padres con buena situación económica, estudios universitarios, elevado nivel
social y que desempeñan actividades profesionales muy cualificadas con el hijo
de padres sin formación alguna que pertenecen a los estratos socioeconómicos
más bajos y en cuya vivienda jamás se ha leído un libro. Empeñarnos en enviar a
ricos y pobres al mismo centro educativo perjudica a ambos; unos se verán
frenados en su desarrollo al compartir aula y profesor con compañeros que
parten de un nivel cultural y una motivación mucho más limitados; los otros
serán condenados a la frustración de no estar a la altura y de ser motivo de
burla y desprecio por sus compañeros con mayores aptitudes.
No es razonable obligar a compartir el
mismo centro a payos y gitanos. Los primeros por influencia familiar están
mucho más centrados en sus estudios y tienen la ambición de alcanzar los
niveles superiores. Los segundos, en razón de la cultura propia de su grupo
étnico, no suelen tener interés en acabar sus estudios sino que ya desde muy
jóvenes se inician en actividades laborales o, sin son mujeres, sólo aspiran a
formar una familia.
Tampoco se debe mezclar a la población
autóctona con la inmigrante. Los alumnos inmigrantes suelen tener otras pautas
culturales y necesitan acomodarse a la sociedad a la que acaban de
incorporarse; a menudo tienen también un obstáculo lingüístico a superar. Por
ello necesitan una atención diferente y especializada respecto del alumno
autóctono. Mezclarlos en las mismas aulas supone un perjuicio para todos y una
dificultad insuperable para el profesorado que no puede atender debidamente a
cada uno.
Tampoco deben ser agrupados alumnos normales con los que tienen alguna minusvalía física o psíquica. Y por supuesto no hay por qué mezclar niños y niñas cuando aunque tienen los mismos derechos son completamente diferentes en todo lo demás.
Los países más avanzados son
partidarios de ampliar el abanico de opciones educativas al máximo posible y
siguen la línea del reconocimiento fundado de la necesidad de aceptar las
escuelas diferenciadas y segregadas. Lo
realmente democrático es dar la posibilidad de elegir libremente la opción que
se considera preferible para el mejor desarrollo de la educación de los hijos.
El Tribunal Constitucional (STC 5/1981) considera que el derecho a establecer
un ideario propio no está limitado a los aspectos religiosos y morales de la
actividad educativa, sino que puede extenderse a los distintos aspectos de su
actividad. La Convención Internacional para la Lucha contra las
Discriminaciones en el Ámbito de la Educación de la UNESCO dice que la
enseñanza separada para niños y niñas no discrimina por razón de sexo siempre
que esos sistemas y establecimientos ofrezcan facilidades equivalentes de
acceso a la enseñanza, dispongan de un personal docente igualmente cualificado,
así como de locales escolares y de un equipo de igual calidad y permitan seguir
los mismos programas de estudios o programas equivalentes, y el mismo argumento
es extensible a otras diferencias.
Debe primar el derecho de las familias a la libre elección de modelo
educativo y el apoyo económico desde el poder público que garantice el
ejercicio de ese derecho. Es perfectamente legítima la libertad de los centros
y de las familias para optar por la red pública o la concertada, si quieren un
modelo de jornada flexible o continua, el predominio curricular de una lengua
como el euskera, el castellano, el inglés, el chino, el árabe o el francés, la
educación religiosa, laica o atea, la visión católica conciliar, de los quicos
o del Opus, la enseñanza mixta o la educación diferenciada de niños y niñas, si
quieren un centro elitista o uno integrador, si quieren una educación
democrática o una autoritaria, si la quieren patriótica o abertzale, si quieren
historia de España o historia de Euskal Herria, si prefieren una educación en
valores o solamente en conocimientos técnicos, si admiten castigos físicos o los
prohíben, si quieren un centro con inmigrantes o solo para indígenas, si optan
por el mestizaje o prefieren la pureza racial, si admiten gitanos en su colegio
o solo payos. Modelos todos ellos igualmente admisibles y con la misma vocación
de calidad pero adaptada a cada caso.
Los padres tienen derecho a ver
satisfechos sus deseos, que para eso son los primeros educadores de sus hijos y
pagan sus impuestos. Los padres que quieren que sus hijos solo se relacionen
con personas de su misma clase social, o de su vecindad, o de sus mismas ideas
políticas, tienen derecho a que se les respete. Los padres pijos tienen derecho
a elegir colegios pijos, los padres progres colegios progres, los padres ultras
deben ver reconocido su derecho a una educación intolerante para sus hijos.
Hay
que garantizar que la sociedad navarra pueda seguir optando en condiciones de
igualdad y no de discriminación económica entre los diferentes modelos con sus
planteamientos ideológicos, pedagógicos y curriculares. El auténtico progresismo
es aquél que amplía derechos a todos y no excluye a los que optan por un
determinado modelo pedagógico ya esté basado en la personalización atendiendo a
las diferencias de sexo, idioma, religión, raza, nivel económico, origen
étnico, nacionalidad, ideas políticas o prejuicios sociales. Muchos de los
problemas de convivencia que se están planteando actualmente pueden solventarse
simplemente con una adecuada segregación desde la edad escolar. Con igualdad de
derechos para todos, claro.
[Nota un poquito más en serio: no se recogen adhesiones. Donde sí las recogen con toda seriedad para otro manifiesto distinto es aquí: http://www.elecciondecentroennavarra.com/]
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