CAMBIO CLIMÁTICO,
¿RESPONSABILIDAD DE QUIÉN?
Por
el Foro Iruña: Helena Berruezo, José
Luis Campo, Ginés Cervantes, Conchita Corera, Reyes Cortaire, Ioseba
Eceolaza, Miguel Izu, Manuel Ledesma,
Guillermo Múgica, Iosu Ostériz y José Luis Úriz
El cambio
climático a la vista de los informes de que disponemos es una realidad. Hasta
ahora ha sido debido a causas naturales, es a partir del siglo pasado cuando la
acción del hombre influye de forma importante y se produce a muy diversas
escalas de tiempo y sobre todos los parámetros climáticos: temperatura,
precipitaciones, nubosidad, etc. A consecuencia de la revolución industrial se
ha conseguido que la concentración de estos gases haya aumentado un 30% desde
el siglo pasado. Anteriormente, sin la
actuación humana, la naturaleza se encargaba de equilibrar las emisiones.
En la actualidad existe un consenso científico,
casi generalizado, en torno a la idea de que nuestro modo de producción y
consumo energético está generando una alteración climática global que
provocará, a su vez, serios impactos tanto sobre la Tierra, que se ha calentado
en los últimos 100 años 0,7º C y lo seguirá haciendo a un ritmo de 0,2 º C,
como sobre los sistemas socioeconómicos.
El cambio climático nos afecta a todos. Pero no
a todos por igual. El impacto potencial
es enorme, con predicciones de falta de agua potable, grandes cambios en las
condiciones para la producción de alimentos y un aumento en los índices de
mortalidad debido a inundaciones, tormentas, sequías y olas de calor. Conclusión: el cambio climático no es un
fenómeno solo ambiental sino de profundas consecuencias económicas y
sociales. Evidentemente, los países más
pobres, que están peor preparados para enfrentar estos cambios, serán los que
sufrirán las peores consecuencias al no tener capacidad de previsión y quedan
en situación de gran vulnerabilidad.
El cambio climático supone un gran problema para
la humanidad que viene generado por una actividad industrial que hemos impuesto
como necesaria para mantener una forma de vivir totalmente alocada que nos
lleva a un consumo irracional de los recursos energéticos, consecuencia de un
nuevo concepto de vida y un nuevo sistema de valores al que no estamos
dispuestos a renunciar.
Sin ánimo de alarmar podemos decir que es necesario
un cambio de actitud de la sociedad en general. Los ciudadanos debemos ser responsables ante la evidencia del
calentamiento global para tratar de paliar las consecuencias que conlleva. Debemos actuar para reducir las emisiones de
CO2, principal responsable de la situación en que nos
encontramos. Pero deben ser los
responsables políticos, quienes nos gobiernan, quienes deben asumir la
responsabilidad de dirigir las actuaciones que deben aplicarse para poner fin a
esta situación.
En España la falta de toma de medidas en los últimos
años ha producido que nuestro país llevara a cabo un crecimiento económico sin
prestar atención a la minimización de su impacto sobre el cambio climático, lo
que ha disparado las emisiones de CO2 a un 40% en el año 2002, no
pudiendo cumplir el objetivo de Kyoto de no superar el 15% para el 2010.
Es urgente
poner al alcance de toda la sociedad la información sobre el cambio
climático, sus causas y consecuencias.
Pero lo más importante es que la sociedad sea consciente de cuál es el
papel que juega, tanto a nivel individual como colectivo, para encontrar
soluciones. En este sentido los
gobiernos, sobre todo los locales, deben tomar decisiones para contribuir a
reducir las emisiones de gases con efecto invernadero, crear planes de
movilidad urbana sostenible, restricción de la circulación, promover
alternativas de transporte no contaminante, la introducción de energías
renovables como la solar y la eólica para generar agua caliente y electricidad.
A nivel individual, las opciones pueden ser muy
diversas. Por ejemplo: ahorro
energético en el hogar aprovechando la luz natural y apagando luces, uso
moderado de la calefacción y aire acondicionado. Usar bombillas de bajo consumo y energías renovables. Reducir el uso del coche, optar por
transporte más respetuoso ambiental y socialmente, transporte público,
bicicleta, ir a pie, etc.
Hay que pensar en un nuevo modelo energético. Un
nuevo modelo que sustituya el consumo de combustibles fósiles por el uso de
energías renovables capaz de generar energía no contaminante. El modelo actual depende del carbón y los
derivados del petróleo que, además son agotables.
La energía eólica es competitiva económicamente con
la energía del petróleo. Por eso mismo
habrá que potenciarla. También habrá
que potenciar la energía solar térmica. Ahora parece que se le empieza a
prestar más atención, también es competitiva económicamente y puede sustituir al gas y el fuel para
sistemas de calefacción y agua caliente doméstica o industrial. Otra fuente de energía que se debe potenciar
son las placas solares. Aún está en
fase de investigación, pero se muestra como una buena alternativa.
Falta explorar la obtención de energía de la
biomasa, la geotérmica, la mareomotriz, etc.,
y en el campo del transporte los científicos creen que el combustible
del futuro será el hidrógeno. Que no
contamina y su uso sólo genera vapor de agua.
También se están utilizando
algunos aceites vegetales.
Por el contrario hay que decir que la energía
nuclear es peligrosa porque los residuos radiactivos son difíciles de
eliminar. Es cara, si se cuentan los
costes de construcción, gestión de residuos y vigilancia, y además la reserva
de uranio es pequeña.
No se producen factores individuales que frenen el cambio climático, una de las razones más importantes es que las personas perciben que su influencia sobre los acontecimientos globales es mínima y su capacidad para alterarlos inexistente, una percepción alimentada por el proceso de la globalización. Por eso desde las Administraciones Públicas se deben tomar medidas para informar a los ciudadanos de las bondades de algunas actuaciones; consumir energía con racionalidad, utilizar bombillas de bajo consumo, utilizar transporte público, uso racional del aire acondicionado y de la calefacción. Pero lo más importante que deben hacer nuestros gobernantes, además de informar con claridad sobre el grado de contaminación indiscriminada que producen algunas empresas, sobre el compromiso de los gobiernos, central y autonómico para frenar la contaminación y sobre las medidas que se piensa adoptar para conseguirlo, es informar a los ciudadanos de la importancia que tiene su colaboración e implicación para reducir la contaminación. Incluso modificando nuestra forma de vida, si fuera necesario, para que en el futuro también puedan disfrutar de un planeta limpio y saludable.
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