Gente
a evitar en sanfermines
EL AMIGO DEL COLEGIO
Al
inicio de Retorno a Brideshead el protagonista, Charles Ryder, acaba de
ingresar en Oxford y su primo Jasper le aconseja que tenga cuidado para no
tener que pasar su segundo año intentando librarse de los amigos indeseables
que hizo en el primero. Muy buen consejo, prescindir de un amigo ya no deseado
puede ser en ocasiones misión imposible. Con los amigos es difícil romper. Con
novias, amantes, cónyuges, socios, clientes, patronos, es más sencillo. Hay
incluso una serie de frases hechas para cada ocasión: “ya no siento lo mismo”;
“necesito dar otro rumbo a mi vida”; “he pensado en dedicarme a otras cosas”;
“mejor que cada uno siga su camino”. Ninguna de las muchas mentiras piadosas
que se emplean para poner fin a esas relaciones funciona con un amigo. Jerry
Seinfeld lo intentaba en vano en el cuarto episodio de su serie; trataba de
acabar con el pesado de Joel, un amigo de la infancia; “no creo que debiéramos
vernos más”, le decía; “esta amistad no funciona”; “no tenemos nada en común”.
Joel se quedaba perplejo, no entendía nada, y se echaba a llorar preguntando
“¿qué te he hecho yo?; “tú eres mi mejor amigo, no me creo que pueda estar
pasando esto”. Seinfeld, muy agobiado, tenía que dar marcha atrás y decir que
lo olvidara todo, sacando la conclusión de que la única manera de romper con
otro hombre es esperar a que muera. Creo que sí hay una manera de acabar una
amistad en vida: haciendo una faena muy gorda al otro de manera que te deje de hablar.
Quitarle la novia, ponerle los cuernos
con su mujer, testificar en falso para enviarle a la cárcel. No es remedio
infalible, existe el peligro de que el amigo traicionado nos diga que nos
perdona cristianamente todo el daño que le hemos hecho y nos obligue a
continuar la amistad.
Todos
acabamos teniendo ese amigo que hicimos en el colegio con la ingenuidad y
despreocupación de los pocos años sin saber que lo tendríamos que sufrir toda
la vida. Hay quien dijo que la familia te toca pero los amigos se eligen. Puede
que sí en la vida adulta; de niño y adolescente los amigos también te tocan,
todavía no tienes criterio y te juntas con sujetos con los cuales lo único que
te une es que os han puesto en la misma clase. Años más tarde sales del colegio
y te das cuenta de que ya no tenéis absolutamente nada en común. Y que ni
siquiera te caen bien. Pero el mal ya está hecho.
Algunos
de esos amigos tienen el acierto de perderse de vista. No sabes exactamente
cuándo pero desaparecen. Te llegan dispersas noticias sobre ellos, que
emigraron a otras ciudades u otros países, que trabajan en lugares con los que
no guardas ninguna relación, que se casaron con mujeres a las que no has visto
jamás. Pero siempre queda la excepción, ese colega que periódicamente reaparece
como surgido de la nada. Pese a que has tenido buen cuidado de no informarle de
tus cambios de domicilio, nunca le has proporcionado tus números de teléfono, y
nunca has hecho el menor esfuerzo por contactar, se las arregla para dar
contigo. A lo peor, hasta se ha hecho a tus espaldas amigo de otros amigos
tuyos que, estos sí, deseas conservar. Y no sabes porqué, te tiene un gran
cariño sin advertir que no es correspondido. Total, te ves obligado a
aguantarlo de vez en cuando y a oírle contar historietas del colegio que tú no
sólo no recuerdas tal como las cuenta sino que te dan la impresión de
corresponder a otro colegio distinto. No recuerdas que entonces fuerais tan
inseparables como él sugiere, pero no te parece de buen tono decírselo ante
testigos.
Lo peor es cuando se acercan los sanfermines. ¡Oye!, nos veremos como todos los años, eh, no me falles, hay que mantener la tradición, amenaza meses antes. La tradición la inventó él prescindiendo de tu parecer. Pues, mira... no sé qué voy a hacer, dices. ¡Nada, nada! El día nueve a las nueve, como siempre, nos vemos los nueve, insiste. Te resignas, es sólo una noche. Pero qué noche. Otra vez a reír sin ganas la misma historia sin gracia del cura de dibujo que rompió la regla sobre la cabeza del Pecas, o cuando el profe de gimnasia castigó a toda la clase por su culpa. Tienes mal arreglo: esperar que muera, acostarte con su mujer y que se entere, esconderte, huir. A favor de esfumarte está, además de lo fea que es su mujer, que en sanfermines parece fácil camuflarse, todos vamos de blanco. Pero el año que lo intentaste logró acorralarte en los urinarios de la Plaza del Castillo. Un amigo es para siempre, aunque no quieras.
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