INDÍGNATE CON LOS PTV

 

 

          No se sabe quién y cuándo inventó el concepto de PTV, el homínido de Pamplona de Toda la Vida, tan moderno que se desconoce en qué consiste exactamente. Se puede defender que es no sólo haber vivido siempre sino haber nacido en Pamplona, de otro modo no se cumpliría lo de “Toda la Vida”. Si nos ponemos puristas no vale haber nacido de casualidad o porque la maternidad esté aquí, sino de padres ya residentes, y el colmo de la excelencia son unos padres también nacidos en Pamplona. Pero a falta de un organismo oficial que defina y certifique la condición de peteuve cualquiera puede serlo. Lo más característico e irritante del peteuve es que pasa por tal el que más alardea de pamplonesismo o pamplonidad aunque haya nacido en Soria (por accidente, alegará) o haya vivido muchos años en Madrid (su corazón siempre estuvo aquí, dirá).

 

         Casi nadie se jacta de ser peteuve ya que la expresión tiene una carga entre irónica y peyorativa, quien es tachado de serlo debe sonreir con suficiencia e indiferencia. Pero el auténtico no cesa de admirarse el ombligo y de revelarse como tal presumiendo de pertenecer a una, varias o todas las entidades a las que hay que pertenecer, sociedades, clubs, peñas, cofradías, de frecuentar todo lo que frecuentan los peteuves, sean bares, restaurantes, procesiones, espectáculos, fiestas, de conocer a todos los peteuves relevantes, todos han sido compañeros de colegio, de universidad, de trabajo, de mili, de cuadrilla, vecinos, parientes, enemigos, o algo, de sabérselas todas de historia, tradiciones, cotilleos, urbanismo y gastronomía de Pamplona, y de ser tan de Pamplona que hasta pueden maldecir la ciudad pero mandar callar a cualquiera que pretenda hacer lo mismo. Por supuesto, el peteuve de toda la vida (juro haber oído tal expresión) es el rey de los sanfermines. El auténtico peteuve es muy plasta y a lo peor, si te descuidas, vive y tributa en Gorráiz o en Zuasti y piensa que Pamplona está donde esté él o ella.

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