80 metros de carril-bici.

 

 

El Ayuntamiento lo ha vuelto a hacer. Acaba de abrir al tráfico 80 metros de carril-bici con las características propias que tienen los carriles-bici en Pamplona. Es decir: no lleva de ninguna parte a ninguna parte y no sirve para transitar en bicicleta sobre él.

 

La broma se ha perpetrado en la nueva glorieta situada en el cruce de la carretera de Esquíroz con la carretera de la Universidad. El falso carril-bici transcurre con forma de media luna durante 80 metros alrededor de la rotonda. Nace y muere en sus proximidades, del lado más próximo a Pamplona por donde discurre, en paralelo a la carretera de la Universidad y al río Sadar, un camino peatonal. En realidad prolonga o sustituye ese camino peatonal durante 80 metros.

 

Uno se pregunta qué uso han pensado que se le dará al supuesto carril-bici sus diseñadores (elegidos, como de costumbre, entre personas que han acreditado que no saben distinguir una bicicleta de una licuadora). Caben dos posibilidades, a cada cual más demencial. Una es que piensen que los ciclistas circularemos por la carretera hasta llegar a la glorieta; una vez allí, invadiremos la zona peatonal para entrar en el carril-bici, circularemos por él cediendo el paso a los coches que circulan por la carretera de Esquíroz, ya que tienen preferencia, e inmediatamente (unos diez segundos después, que es lo que se tarda en recorrer los ochenta metros a una velocidad normal) volveremos a invadir el espacio de los peatones para, si nos dejan los automóviles, volver a incorporarnos a la carretera. La otra posibilidad es que los autores del falso carril-bici piensen que los ciclistas vamos a circular en todo momento por el camino peatonal, infringiendo la ordenanza municipal de tráfico que lo prohíbe, y desafiando de paso las leyes de la física. A lo mejor creen que en poco más de un metro de ancho vamos a poder convivir ciclistas en ambas direcciones con peatones también en ambas direcciones.

 

Es posible que sea la segunda opción la que más se acerque a las intenciones municipales porque situaciones similares se producen en otros supuestos carriles-bici de Pamplona: se señalizan como reservados para ciclistas pero la realidad física impone que haya que compartirlos con el tránsito peatonal. Y claro, se vuelven totalmente inútiles e impracticables como carril-bici. El sentido que tiene uno de estos carriles es separar el tráfico de bicicletas tanto del tránsito peatonal como del de los vehículos a motor, para hacer más cómoda y segura la circulación de todos ellos. Si se pretende que en un mismo espacio más bien estrecho circulen peatones (que no suelen pasar de los 5 km/h y no están obligados a hacerlo conforme al reglamento de circulación por la derecha, cediendo el paso en los cruces y anunciando los cambios de dirección) juntamente con ciclistas (que suelen superar los 20 km/h y deben circular conforme al reglamento), el resultado es siempre el mismo. Los ciclistas no tenemos más remedio que circular por las calzadas y carreteras, entre los vehículos motorizados, con los cuales si bien tampoco compartimos velocidad al menos compartimos normas de circulación y podemos prever la mayoría de las veces su comportamiento.

 

Pero en fin; parece decidido que en Pamplona los carriles-bici no se hacen para que los usen las bicicletas, sino para poder decir que existen. Pues enhorabuena al Ayuntamiento; puede sumar 80 metros más a los varios kilómetros de falso carril-bici de los cuales no disfrutamos los usuarios de bicicleta.

 

 

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