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MICROSANO INTRODUCCIÓN
Sistema formado por el Sol, nueve planetas y sus satélites,
asteroides, cometas y meteoroides, y polvo y gas interplanetario.
Las dimensiones de este sistema se especifican en términos de
distancia media de la Tierra al Sol, denominada unidad astronómica (UA).
Una UA corresponde a 150 millones de kilómetros. El planeta más
distante conocido es Plutón, su órbita está a 39,44 UA del Sol. La
frontera entre el Sistema Solar y el espacio interestelar --llamada
heliopausa-- se supone que se encuentra a 100 UA. Los cometas, sin
embargo, son los más lejanos del Sol; sus órbitas son muy
excéntricas, extendiéndose hasta 50.000 UA o más.
EL SOL Y EL VIENTO SOLAR - Microsano
El Sol es una estrella característica de tamaño y luminosidad
intermedios. La luz solar y otras radiaciones se producen por la
conversión del hidrógeno en helio en el interior denso y caliente
del Sol. Aunque esta fusión nuclear convierte 600 millones de
toneladas de hidrógeno por segundo, el Sol tiene tanta masa (2 ×
1027 toneladas) que puede continuar brillando con su luminosidad
actual durante 6.000 millones de años. Esta estabilidad permite el
desarrollo de la vida y la supervivencia en la Tierra. A pesar de la
gran estabilidad del Sol, se trata de una estrella sumamente activa.
En su superficie aparecen y desaparecen manchas solares oscuras
lindando con intensos campos magnéticos en ciclos de 11 años.
LOS PLANETAS PRINCIPALES - Microsano
En la actualidad se conocen nueve planetas principales. Normalmente
se dividen en dos grupos: los planetas interiores (Mercurio, Venus,
Tierra y Marte) y los planetas exteriores (Júpiter, Saturno, Urano,
Neptuno y Plutón). Los interiores son pequeños y se componen sobre
todo de roca y hierro. Los exteriores (excepto Plutón) son mayores y
se componen, principalmente, de hidrógeno, hielo y helio.
Mercurio es muy denso, en apariencia debido a su gran núcleo
compuesto de hierro. Con una atmósfera tenue, Mercurio tiene una
superficie marcada por impactos de asteroides. Venus tiene una
atmósfera de dióxido de carbono (CO2) 90 veces más densa que la de
la Tierra; esto causa un efecto invernadero que hace que la
atmósfera venusiana conserve mucho el calor. La temperatura de su
superficie es la más alta de todos los planetas: unos 477 °C. La
Tierra es el único planeta con agua líquida abundante y con vida.
Existen sólidas pruebas de que Marte tuvo, en algún momento, agua en
su superficie, pero ahora su atmósfera de dióxido de carbono es tan
delgada que el planeta es seco y frío, con capas polares de dióxido
de carbono sólido o nieve carbónica. Júpiter es el mayor de los
planetas. Su atmósfera de hidrógeno y helio contiene nubes de color
pastel y su inmensa magnetosfera, anillos y satélites, lo convierten
en un sistema planetario en sí mismo. Saturno rivaliza con Júpiter,
con una estructura de anillos más complicada y con mayor número de
satélites, entre los que se encuentra Titán, con una densa
atmósfera. Urano y Neptuno tienen poco hidrógeno en comparación con
los dos gigantes; Urano, también con una serie de anillos a su
alrededor, se distingue porque gira a 98° sobre el plano de su
órbita. Plutón parece similar a los satélites más grandes y helados
de Júpiter y Saturno; está tan lejos del Sol y es tan frío que el
metano se hiela en su superficie.
OTROS COMPONENTES - Microsano
Los asteroides son pequeños cuerpos rocosos que se mueven en
órbitas, sobre todo entre las órbitas de Marte y Júpiter. Calculados
en miles, los asteroides tienen diferentes tamaños, desde Ceres, con
un diámetro de 1.000 km, hasta granos microscópicos. Algunos
asteroides son desviados hacia órbitas excéntricas que les pueden
llevar más cerca del Sol. Los cuerpos más pequeños que orbitan el
Sol se llaman meteoroides. Algunos se estrellan contra la Tierra y
aparecen en el cielo nocturno como rayos de luz; se les llama
meteoros. Los fragmentos rescatados se denominan meteoritos. Los
estudios en los laboratorios sobre los meteoritos han revelado mucha
información acerca de la condiciones primitivas de nuestro Sistema
Solar. Las superficies de Mercurio, Marte y diversos satélites de
los planetas (incluyendo la Luna de la Tierra) muestran los efectos
de un intenso impacto de asteroides al principio de la historia del
Sistema Solar. En la Tierra estas marcas se han desgastado, excepto
en algunos cráteres de impacto reciente.
Parte del polvo interplanetario puede también proceder de los
cometas, que están compuestos básicamente de polvo y gases helados,
con diámetros de 5 a 10 km. Muchos cometas orbitan el Sol a
distancias tan grandes que pueden ser desviados por las estrellas
hacia órbitas que les transportan al Sistema Solar interior. A
medida que los cometas se aproximan al Sol liberan su polvo y gases
formando una cabellera y una cola espectaculares. Bajo la influencia
del potente campo gravitatorio de Júpiter, los cometas, adoptan
algunas veces órbitas mucho más pequeñas. El más conocido es el
cometa Halley, que regresa al Sistema Solar interior cada 75 años.
Su última aparición fue en 1986. En julio de 1994 los fragmentos del
cometa Shoemaker-Levy 9 chocaron contra la densa atmósfera de
Júpiter a velocidades de 210.000 km/h. Con el impacto, la enorme
energía cinética de los fragmentos se convirtió en calor a través de
explosiones gigantescas, formando bolas de fuego mayores que la
Tierra.
MOVIMIENTOS DE LOS PLANETAS Y DE SUS SATÉLITES - Microsano
Si se pudiera mirar hacia el Sistema Solar por encima del polo
norte de la Tierra, parecería que los planetas se movían alrededor
del Sol en dirección contraria a la de las agujas del reloj. Todos
los planetas, excepto Venus y Urano, giran sobre su eje en la misma
dirección. Todo el sistema es bastante plano --sólo las órbitas de
Mercurio y Plutón son inclinadas. La de Plutón es tan elíptica que
hay momentos que se acerca más al Sol que Neptuno.
Los sistemas de satélites siguen el mismo comportamiento que sus
planetas principales, pero se dan muchas excepciones. Tanto Júpiter,
como Saturno y Neptuno tienen uno o más satélites que se mueven a su
alrededor en órbitas retrógradas (en el sentido de las agujas del
reloj) y muchas órbitas de satélites son muy elípticas. Júpiter,
además, tiene atrapados dos cúmulos de asteroides (los llamados
Troyanos), que se encuentran a 60° por delante y por detrás del
planeta en sus órbitas alrededor del Sol.
TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN -Microsano
Entre los primeros intentos de explicar el origen de este sistema
está la hipótesis nebular del filósofo alemán Immanuel Kant y del
astrónomo y matemático francés Pierre Simon de Laplace. De acuerdo
con dicha teoría una nube de gas se fragmentó en anillos que se
condensaron formando los planetas. Las dudas sobre la estabilidad de
dichos anillos han llevado a algunos científicos a considerar
algunas hipótesis de catástrofes como la de un encuentro violento
entre el Sol y otra estrella. Estos encuentros son muy raros, y los
gases calientes, desorganizados por las mareas se dispersarían en
lugar de condensarse para formar los planetas.
Las teorías actuales conectan la formación del Sistema Solar con la
formación del Sol, ocurrida hace 4.700 millones de años. La
fragmentación y el colapso gravitacional de una nube interestelar de
gas y polvo, provocada quizá por las explosiones de una supernova
cercana, puede haber conducido a la formación de una nebulosa solar
primordial. El Sol se habría formado entonces en la región central,
más densa. La temperatura es tan alta cerca del Sol que incluso los
silicatos, relativamente densos, tienen dificultad para formarse
allí. Este fenómeno puede explicar la presencia cercana al Sol de un
planeta como Mercurio, que tiene una envoltura de silicatos pequeña
y un núcleo de hierro denso mayor de lo usual. A grandes distancias
del centro de la nebulosa solar, los gases se condensan en sólidos
como los que se encuentran hoy en la parte externa de Júpiter. La
evidencia de una posible explosión de supernova de formación previa
aparece en forma de trazas de isótopos anómalos en las pequeñas
inclusiones de algunos meteoritos.
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