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inicios
AJEC nace en el mes de julio de 1998 de la mano de tres amigos universitarios que se lanzaron a crear un pequeño y modesto fanzine llamado “El Melocotón Mecánico”. Durante unos años “El Melocotón Mecánico” siguió creciendo,  y creciendo... y durante 9 números y más de 3 años de existencia se hizo un hueco en el mundillo de la ciencia ficción española (lo cuál no es fácil). Pero no todo dura eternamente.
El fanzine necesitaba una renovación y un lavado de cara, y de ahí surgió VALIS una pequeña revista amateur, que recogió el testigo durante otros dos años, pero que, por diversas circunstancias también está a punto de pasar a mejor vida tras su número 15. 

Además de los fanzines, cada año convocábamos un concurso de relatos que aún sigue en marcha y va ya por la VI edición. Tras el II Concurso de Relatos en el año 2000, decidimos publicar los ganadores y finalistas en una pequeña antología, que en principio iba a ser independiente, pero después fue la semilla de la primera colección: Albemuth (hoy día Albemuth Bolsillo).
Y poco a poco, la cosa fue creciendo y diversificándose.
Primero surge Albemuth Internacional. En principio la idea era publicar un autor extranjero en Albemuth Bolsillo, pero para amortizar el gasto se debía dejar de lado el estilo de libro de bolsillo de Albemuth, y usar otro formato que permitiese llegar a más público. Y así Internacional, con la publicación de “Teranesia” de Greg Egan. 
Posteriormente, dos nuevas colecciones completaron el panorama actual de AJEC, Uroboros Juvenil, que llega a un público más amplio, y más exigente, los siempre lectores de entre 11 y 16 años. Y Tycho Ensayo, que va dirigida a los lectores más exigentes y especializados. 

Nuestro objetivo más inmediato es seguir manteniéndonos en el difícil mundo de la pequeña edición, dónde la competencia es feroz, y sobre todo seguir acercando la ciencia ficción y la fantasía a un público cada vez más amplio, pero también más exigente.
 

Raúl Gonzálvez del Águila.

25 de Mayo de 2006.
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anexo: cómo crear un fanzine
El principio de AJEC, como ya he comentado, estuvo en el fanzine “El Melocotón Mecánico”. Aquí, sucintamente, explico los pasos que llevaron al nacimiento de tan singular criatura:

Primero: Que surja la idea. 
A la gente normal, ocupada en cosas normales, esto no le pasa. Se necesita un gramo de locura, de genialidad de... bueno, de aburrimiento, todo hay que decirlo. Y ese gramo apareció a mediados de mayo de 1998, una calurosa tarde de primavera en la que... bueno, una tarde, a secas. 

Segundo: ¿Cómo surge la idea?
Para esa fecha, llevaba yo leyendo algunos fanzines o revistas ya hacia algunos años (recuerdo ahora mismo a  Cygnus, Kenbeo Kenmaro, BEM, Gigamesh), que se me aparecen ahora con entrañable recuerdo. Y bueno, pensé esa tarde ¿por qué no intentarlo? Y mis neuronas empezaron a cavilar.

Tercero: A la búsqueda del pardill... este.... del amigo desinteresado.
El problema de todas estas publicaciones de aficionados es el dinero, obviamente. Y yo no iba a ser menos. Pero dado que necesitaba colaboraciones para ese primer número que me rondaba por la cabeza, se me ocurrió la brillante idea de convocar un modesto concurso de relatos, con un premio modesto de 60 euros (10.000 pesetillas de las de entonces). Con los relatos recibidos, y algunos artículos que algunos de mis amigos y yo mismo habíamos escrito, sacaríamos un primer número de antología. O eso pensábamos.

Cuarto: La difícil elección del nombre.
Esta fue una de las partes más difíciles, ¿qué nombre ponerle a una fanzine? No es como bautizar un niño, es mucho más difícil. Y cómo es natural, entre los primitivos componentes de la redacción hubo nuestros más y nuestros menos, pero al final se impuso la lógica. (La lógica de que como iba a ser yo el que más iba a trabajar, el nombre iba a ser el que yo quisiera), y así fue como la criatura salió bautizada con el –hoy entrañable- nombre de “El Melocotón Mecánico.  ¿Por qué este nombre?, sinceramente, fue un arrebato de inspiración al ver un pase por el Plus de la Naraja Mecánica. 

Quinto: Las primeras ventas.
En tiempos prácticamente pre-internet, la difusión era aún más difícil que hoy en día. Después de recogerlo de la reprográfica, hubo que mandar fanzines como servicio de prensa a las publicaciones de entonces, que se hicieron eco del nacimiento del “Melocotón” a secas, como sería conocido posteriormente, después llegaron los primeros pedidos, algunas suscripciones, más colaboraciones. Seguimos distribuyendo el fanzine el tiendas de Granada y Almería, y poco después en algunas tiendas especializadas del resto de España. 

Yasí, quién nos iba a decir, que 8 años después, estaríamos aquí.