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Aanuncio
¡Por fin! ¡El
libro que piensa por sí mismo!
¿En cuántas ocasiones
se ha sentido avergonzado cuando se discute sobre narrativa seria en la
oficina?
Los empleados siempre esperan
que el ejecutivo moderno mantenga su categoría durante las discusiones
literarias. Lo mismo ocurre en los distinguidos círculos sociales.
Supongamos que usted se encuentra en una cena y su acompañante dice
que Forrest Gump es un símbolo de Cristo. Y usted se da cuenta que
una vez más ha errado el blanco.
¡Termine para siempre
con el bochorno literario!
253 utiliza el milagro de la
tecnología de la información para asegurarse de que usted
no pierda el hilo con los temas principales y las relaciones que unen el
texto. ¡No tendrá siquiera que acordarse de los personajes!
Simplemente adquiera un contrato
de servicios de internet. Instale y configure seis programas diferentes.
Es tan fácil que ni siquiera existen los manuales. Respuestas instantáneas
a cualquier duda estarán disponibles a través del milagro
del correo electrónico de su servicio de internet. A menos por supuesto
de que su correo electrónico aún no funcione. En ese caso,
no tiene más que vérselas negras con su módem utilizando
el moderno lenguaje Hayes.
Voilá! Ya está
listo para “surfear” en la red.
Únicamente teclee http://www.ryman-novel.com
y si hay líneas disponibles y el servidor funciona, tendrá
tiempo de leer unas cuantas páginas antes de que la conexión
se venga abajo. ¡Y todo al precio de una muy larga conferencia telefónica!
¿Es que hay algo más
sencillo?
¡IMPRESIONE A SUS AMIGOS
Y COLEGAS!
Solamente imagine la cara del
jefe cuando usted le diga: “He leído 253, la novela de internet”.
Lo verá con nuevos ojos. Y también su acompañante.
253... ¡un mundo de éxito
y romance puede ser suyo por el precio de una llamada telefónica!
1
EL CONDUCTOR:
SEÑOR TAHSIN ÇELIKBILEKI
Apariencia externa
Como Antonio Banderas en Entrevista
con el Vampiro, incluso el pelo negro y largo. Uniforme del Metro de Londres,
bien planchado, excepto por la chaqueta, que cuelga del respaldo de su
asiento. Sin afeitar, bolsas bajo los ojos. Zapatos Hush Puppies gastados
del empeine.
Información privada
Turco, experto en ciencias
políticas, residente en Inglaterra y con una esposa inglesa. Camina
con los pies rígidos, arqueados, porque cuando estuvo en prisión
se los golpeaban. Su nombre significa “Perfección con Puños
de Acero”. Hay apellidos turcos que nacieron en este siglo, empezando con
Ataturk: “De Padre Turco”. A ellos les parecen hermosos.
Lo que hace o piensa
Al arrancar el tren, Tahsin
suspira con desesperación y cansancio. Anoche discutió con
sus dos mejores amigos sobre el fundamentalismo islámico. Tunc,
de familia otomana, es maestro en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos2.
-No somos más que un
millón de turcos modernos, pero tenemos todo el poder- dijo Tunk
con su aire de superioridad. Su otro amigo, Umut, es un actor fracasado
y perdido en la bebida. -¿No hay más vino?- se quejó.
“Umut” significa Esperanza. Tahsin perdió la paciencia con los dos.
Tahsin es de Marash, un pueblo
célebre sólo por su helado gelatinoso. Su padre y su madre
son analfabetas y fieles. -Mi hijo el moderno- suspira su padre al teléfono
cuando se entera que Tahsin escribe un libro en ordenador. Después
de tantos ismos, el Islam al menos se siente como propio.
Su chaqueta se está
arrugando. Somnoliento, Tahsin la cuelga en la única percha disponible...
la palanca de emergencia.
2
SEÑORITA VALERIE TUCK
Apariencia externa
Pulcro corte de pelo estilo
paje, suéter de lana verde sobre capas de oliva y pardo. Un viejo
cuaderno en el regazo. Mordisquea su lápiz.
Información privada
Editora de la revista interna
de Otto Beetlehide Ltd., una compañía de envíos internacionales.
Valerie recluta periodistas independientes para las sucursales de Chipre,
Dinamarca, Ipswich.
Lo que hace o piensa
Escribe un artículo
propio. Tras un segundo robo de chips de ordenador, los empleados de la
oficina de Londres llevan carnet de identificación. Los hicieron
sentarse frente a una cámara manejada por gente de una oficina postal.
Resultado: fotografías azuladas, poco favorecedoras, que se cuelgan,
a elección, de un broche o una cadena.
El artículo se llama
“Cómo viste el empleado de Beetlehide”. Val da consejos para llevar
el carnet con estilo. “Pruebe a pasar la cadena por la espalda. Sencillo,
elegante, y menos anticuado que prenderla del bolsillo delantero”.
Escribe el pie de la única
fotografía. “Bruce Clipping, diseñador, luce una combinación
personal”. Su vulgar ayudante lleva la tarjeta prendida del cinturón,
aún colgando de la cadena desde el bolsillo del chaleco. Val recomienda
salpicar ligeramente las identificaciones con esmalte de uñas dorado,
“para paliar el efecto azul hielo, de expediente policial. Los más
jóvenes y modernos pueden usarlas como pendientes o pasar la cadena
por su piercing nasal.”
Val garabatea figuras alargadas
que sostienen los carnet como bolsos o abanicos. Como los dibujos que hacía
en la escuela, cuando creía que iba a ser diseñadora de modas.
Sonríe como si se dirigiera
a su yo más joven. El artículo será divertido.
La Escuela de Estudios Orientales
y Africanos se integró en la Universidad de Londres en 1916, pero
aún le falta para unírsele en espíritu. Su sede original
es un desalentador, insignificante edificio de ladrillo perdido en un lugar
olvidado de Dios entre las calles de Russell y Malet. Un anexo posterior
(de 1979) se parece a South Bank. El Sultán de Brunei donó
a la escuela el edificio más moderno, en los años 90. Ya
hacía falta.
Los eruditos de una amplia
variedad de culturas y disciplinas que habitan en los suburbios y tienen
que caminar todos los días, descubren, al llegar a la EEOA,
que no tienen nada qué
3
SEÑORA DEBORAH PAYNE
Apariencia externa
Una joven y eficiente mujer
de negocios. Su blusa de crespón rojo se asoma por su saco negro.
Pendientes de oro, sencillos pero caros. Un portafolios de cuero nuevo
agazapado a sus pies como una pantera domesticada. Su rostro, siempre perfecto
en entrevistas de trabajo, ahora luce ligeramente frágil, perdido
en sus pensamientos.
Información privada
Es auxiliar legal para la compañía
Mosstains. Sin compromiso por ahora. Tras el suicidio de su hermano menor,
quiso trabajar por las noches con los Samaritanos.
Lo que hace o piensa
Ha hecho algo terrible: anoche
su jefe llamó a los Samaritanos; no había suficiente personal,
así que, de cualquier manera, ella cogió la llamada.
Deborah nunca le ha tenido
mucho respeto al jefe. Es caprichoso, quiere ser el centro de atención;
a veces generoso y siempre desorganizado. Al parecer él mismo lo
cree así.
-Quiero cambiar, pero
no puedo; soy muy viejo. Y luego ésta mujer. Es agradable, pero
nunca está de acuerdo conmigo, y no sé cómo entenderla.
Deborah nunca se ha considerado
poderosa. Pareciera que estuviera llevando a su jefe al suicidio. Ese no
es su destino en la vida. Todo el tumultuoso carácter del jefe la
apabulla, y siente horror por él.
En Waterloo, sale de la plataforma
y lo reconoce. Hay reglas contra esto, pero las reglas son para cuando
no se sabe qué hacer. Lo llama: -¡John!-, y corre tras él.
Lo toma del brazo. -¡John, puedes renunciar a Mosstains, no tienes
por qué matarte!-. La boca del jefe se abre en un gesto de miedo,
desprecio, sorpresa, rabia.
4
SEÑOR DONALD VARDA
Apariencia externa
Rubio, rollizo, de unos treinta.
Lleva un apretado traje gris que estaría de moda hace diez años.
Ocupa el último asiento libre. Mueca fija. El hombre junto a él
se mueve nerviosamente.
Información privada
Asesor financiero para la Sociedad
Constructora de Kennington, cuyas cuentas de depósito ofrecen los
más altos intereses en Gran Bretaña.
Lo que hace o piensa
Donald se reinventa el final
de Un Hombre Lobo Americano en Londres3. El héroe, Harold, se da
cuenta de que sólo Jenny Agutter puede liberarlo, matándolo.
Intenta que ella tome el arma, cantando “tienes que ser tú”. Ella
llora por él. Entonces comienza la transformación. El hombre
lobo la persigue por toda la habitación, y cuando llega el canoso
experto...
Corte a un programa de dibujos
animados, con el Coyote. Sigue un comercial de la Asociación Norteamericana
de Licantropía. Muestra a Harold en el trabajo, en un banco.
-Estamos encantados y orgullosos
de tener a Harold como parte de nuestro equipo- dice el gerente. Drogado
hasta los ojos, Harold estrecha su mano. Su sonrisa es fija, desesperada.
-Los hombres lobo pueden llevar vidas normales y productivas- dice el experto.
-Lo sé bien. Yo mismo soy hombre lobo.
La cámara se aleja de
la televisión. La esposa de Harold, que no es Jenny Agutter, le
sirve el desayuno. La banda sonora toca “tenías que ser tú”.
Todas las víctimas de Harold lo rodean, y en medio está Jenny
Agutter. También la mató. Ella sigue mirándolo y llora.
¿De dónde saco
todo esto?, se pregunta Donald. Entonces recuerda: él trabaja en
un banco.
5
SEÑOR BRIAN LATHAM
Apariencia externa
Lindo y viejo... cabello rubio,
ojos azul claro. Hecho un ovillo, dándole la espalda a todos hasta
que Donald Varda se sienta junto a él. Entonces se retuerce y pasa
por una serie de posturas extraordinarias, desde El Pensador, de Rodin,
hasta simplemente cubrirse los ojos. Se succiona el labio superior, fruncido
bajo el prominente labio inferior. Trae un traje de pana azul. No lleva
abrigo ni portafolios.
Información privada
Locutor y corresponsal de cocina,
desempleado desde el cierre de la LBC. Ahora es proveedor de servicios
y anfitrión de fiestas a cambio de una tarifa. Regresa a su costosamente
hipotecada casa georgiana, cerca del Elefante y el Castillo.
Lo que hace o piensa
La noche anterior preparó
la cena para un ex-colega abusivo que siempre lo ha aterrorizado. Como
“amigo”, le pagaron por quedarse hasta la mañana y encargarse de
limpiar cuando todos se fueran. Brian no sabe nada de limpieza. El perrito
dejó una mierda en la alfombra. Trató de aspirarla. La aspiradora
se atascó. La lavó en el fregadero. La máquina hizo
un cortocircuito cuando intentó usarla de nuevo. El fregadero estaba
aún lleno de porquería. Brian sintió una furia ciega,
y salió del lugar, dejando fregadero, alfombra y aspiradora repletos
de mierda. Ahora, Brian está considerando qué le parecerá
eso a su cliente.
Brian se percibe, básicamente,
como una figura trágica. No te gusta ser un sirviente, se dice,
pero eso es lo que eres. En eso te has convertido. Con renuencia, se pone
de pie, y sale, de vuelta a Kensington4 y a sus obligaciones.
6
SEÑORA MARÍA
REVENTOS
Apariencia externa
Veinticinco años, chaqueta
negra, pantalones de licra con estribo, enorme bufanda gris. Es obvio que
acompaña al siguiente pasajero. Lee en voz alta, en español,
el Manual del Subterráneo de Londres.
Información privada
De Guadalajara, México;
aficionada a los trenes. Su esposo se enamoró de la vieja locomotora
de la ciudad. Ella se enamoró de él. Al principio del matrimonio,
ella era ocurrente, traviesa, testaruda; él, bueno, esmerado, paciente.
Para compensar, ella lo acompaña en sus vacaciones de amante de
los trenes.
Lo que hace o piensa
Está muy ocupada traduciendo
este párrafo:
Una característica única
del D78 es que tiene ruedas del tamaño de las del subterráneo.
Por tradición, un tren común tiene ruedas de 1067 milímetros,
mientras que las del metro miden 790 milímetros. En un intento por
reducir la variedad de ruedas del sistema, el vagón del D78 usa
el mismo tamaño de ruedas que el modelo 1973.
En el D78 se presentó
también un nuevo tipo de carro...
María es consciente de
un tedioso anhelo en su pecho. Es una mujer inteligente, maestra de escuela.
Quiere ver la historia de Inglaterra. Harrods, quiere ir de compras a Harrods
y adquirir ropa de tweed, aunque tal vez le resulte un poco calurosa en
Guadalajara. En vez de ello, viaja por cada una de las líneas del
subterráneo de Londres. Odia el aire, odia el ruido, odia la negrura
que atraviesa las ventanas, una noche perpetua.
Entonces, cuando el tren se
detiene, su esposo le da una palmada en el brazo; van a bajar. Levanta
la vista, sorprendida.
7
SEÑOR VÍCTOR
REVENTOS
Apariencia externa
Se parece al indio Jerónimo...
pómulos altos, nariz larga, boca pequeña. Lleva una chaqueta
gris azulado de una clase que no se encuentra en Inglaterra, camisa a cuadros
azul y marrón, vaqueros, tenis inmaculadamente blancos. Apoya el
brazo tras la cabeza de su acompañante, y con los dedos le separa
mechones de pelo. Mira nerviosamente hacia afuera.
Información privada
Ingeniero civil de Guadalajara,
México; aficionado a los trenes. Hace dos días se compró
todos los títulos de la Librería del Museo del Transporte
Londinense. Hace un viaje de un día a la estación del Elefante
y el Castillo (1907) para ver los azulejos estilo Leslie Green.
Lo que hace o piensa
Las inglesas le parecen peligrosamente
atractivas. Sus ojos revolotean sobre una chica con un espejo (Pasajera
35), y una secretaria más madura (Pasajera 34). Y ahí está
la estudiante a la moda, con cutis perfecto (Pasajera 33).
Víctor quiso venir a
Inglaterra no sólo por el Subterráneo de Londres, sino porque,
en los últimos Juegos Olímpicos, vio un acto de natación
sincronizada en televisión. Dos enormes chicas inglesas, hombros
de morsa y sonrisa a la Rita Hayworth, cortaban el agua en perfecta armonía.
De pronto, está harto
del D78. Quiere ver nadar a las inglesas. Quiere nadar. En un instante
sufre un cambio de aficiones... una punzada de pérdida, un vertiginoso
revés y un estallido de anhelo tan súbito y delicioso como
un mordisco de piña fresca. Ahora es aficionado a la natación
sincronizada. Palmea el brazo de su esposa. Bajan en la estación
Waterloo para buscar una piscina.
8
SEÑORITA LISA JABOKOWSKY
Apariencia externa
En la treintena, cabello largo
teñido con henna. Rostro marchito, pero cuidadosamente maquillado.
Chaqueta de hombre, de piel y hombreras acolchadas, probablemente de los
70... demasiadas cremalleras innecesarias. Vaqueros negros, pesadas botas
de cuero curtido. Extraña camisa de piel; el escote, bajo, revela
un pecho huesudo y pecoso. Entra con un perro que viste una inmaculada
chaqueta azul. Se sienta hacia el final de la fila, junto a una bolsa grande.
Información privada
Tiene un puesto en el mercado
donde vende joyería de plata muy ligera y fina: brazaletes, anillos.
Lo que hace o piensa
Va a tomar el tren a Network
Southeast para quedarse con su madre; esto es lo que hace cuando el dinero
se le acaba. Fuma porros, escucha música, y aún así
no parece pasarlo bien. El perro es su único amigo verdadero. Lo
trae en el regazo y lo acaricia suavemente. El animal jadea con aire de
lenta paciencia. Es negro, pero su hocico canoso combina con la vieja chaqueta
de su ama.
Lisa se contempla en la ventana.
Siempre se consideró atractiva. Por eso, vender joyas le parecía
un trabajo apropiado, y su chaqueta de cuero un atrevido desplante de moda.
Pero lo que ve en el vidrio enmarcado es una mujer angulosa con un deje
de amargura y frustración. Ve a su madre. Lisa se volvió
una chica desenfrenada para evitar convertirse en su madre. El destino
y la genética se van cerrando ahora a su alrededor. ¿Esto
es lo que acabará ocurriéndonos, mamá?
Empieza a sentir más
lástima. Se baja en Waterloo.
9
SEÑOR KEITH OLEWAIO
Apariencia externa
Hombre negro, jovial, maduro,
que bromea con un amigo. Probablemente africano, por el acento. Costosos
pantalones de espiguilla que no acaban de combinar con su abrigo azul y
su calzado suave.
Información privada
Vive con su hermano, que sí
tiene pasaporte británico. Propietario de un minitaxi en sociedad
con el Pasajero 10. Van a recoger el auto a un taller que se encuentra
bajo las vías. Al señor Olewaio le encanta conducir en Gran
Bretaña. Toma instantáneas de sus clientes con una Polaroid.
Espera, de este modo, hacerse de amigos.
Lo que hace o piensa
Le cuenta a su compañero
lo que le ocurrió la noche anterior: su cliente era una mujer ebria
que quería llegar al Bar de Potter y no podía indicarle el
camino. El bar está justo fuera de las vías. El señor
Olewaio no conoce Londres, y no tiene brújula. Aquí, los
nombres de las calles están en cruces, no en caminos principales.
Las señales se colocan en cualquier parte de los edificios, y el
señor Olewaio necesita anteojos. Condujo por una calle principal
hasta que alcanzó a leer: “Main Street”.
-Norte, al norte -decía
la mujer. Él buscaba el Támesis. Vio que iba hacia el sur,
y dejó a la mujer en la plataforma del tren. -Pero éste no
es el bar- protestó ella. En la fotografía, aparece derrumbada
en un banco, muy confundida. Él le dio dinero para el metro. Se
ríe, pero en realidad está riéndose de sí mismo.
Bajo las carcajadas, hay fría determinación. Seré
un idiota, un ingenuo, hasta que aprenda.
10
SEÑOR TOBY SWISWE
Apariencia externa
Hombre negro maduro y pensativo,
que asiente y sonríe con las bromas del vecino. Los dos llevan idénticos
pantalones de espiguilla. De vez en cuando se muerde nerviosamente la uña
del pulgar.
Información privada
Intercambia turnos de día
y noche con su primo, el pasajero 9, en el mismo minitaxi. El señor
Swiswe llegó antes a Gran Bretaña, y ya evita hacerse notar
por miedo a que lo deporten.
Lo que hace o piensa
Cuida la inocencia del pasajero
9. Su primo cree que el coche se dañó en un accidente. De
hecho, fue el blanco de una pandilla. El señor Swiswe dejó
a un cliente en la estación Hammersmith. Había muchos autos
y la gente se agolpaba en la luz y la oscuridad de la entrada. Condujo
solo por la calle Sheperd’s Bush hasta el semáforo. De pronto, el
auto quedó rodeado de jóvenes blancos. Le gritaron; él
no lo entendía. Le indicaron, a señas, que bajara. Había
luz roja; no podía escapar. Comenzaron a patear el auto y arrancaron
la antena. -¡No te entrometas, negro hijo de perra!
El señor Swiswe presiente
que no puede llamar a la policía. Su primo del pasaporte británico
le aconsejó: -No te acerques a Hammersmith5. Las pandillas creen
que tienen todos los derechos sobre el negocio de los taxis. Y los policías
ahí son los más impredecibles de Londres.
El señor Swiswe recuerda
cómo le parecía antes Gran Bretaña: tranquila y ordenada,
si bien algo monótona. Son mentiras, piensa; todo sigue ahí,
toda esa mierda. Tiene muchísimo miedo, quiere irse a casa.
Otra últil e instructiva
nota de 253
5 Hammersmith crece sin cesar.
Solía albergar al bar más cutre de todo Londres, The Clarendon,
desaparecido ya hace mucho tiempo. Ahora es parte del centro comercial.
El nuevo edificio de la Coca Cola está acuclillado sobre el
centro y la estación del metro, como si éstos fueran huevos
que necesitan incubarse.
Entre otros de los edificios
más famosos, ahora modernizados, está el Hammersmith Palais,
a la vuelta de la calle Shepherd’s Bush, que ha sido un salón de
baile vulgar desde, digamos, la segunda guerra mundial.
Bajo el M4, el Hammersmith
Apollo o como quiera que se llame ahora, solía ser una gran sede
del rock (en 1996 presentaron ahí, santo Dios, Riverdance, un musical).
Pero era un lugar excelente para ver estrellas del rock, debutantes o en
declive, por ejemplo David Bowie y Paul McCartney.
Al teatro lírico se
le dio una nueva fachada, pero por dentro aún se ve dorado y recargado.
Hammersmith se distingue también
por estar rodeado de caminos que van a dar a la M4, un edificio ecológico
bastante bonito por dentro llamado el Arca, y la editorial HarperCollins,
inspirada (y muy apropiadamente) por una prisión vikinga.
Como muchas zonas de Londres,
Hammersmith es un poco difícil de clasificar. Hay algunos puñados
de casas elegantes, vestigios de sus días de pueblo campestre. Tiene
un hermoso paseo al lado del río, desde el puente hasta Chiswick.
The Dove es uno de lo pocos bares de buena reputación en la ribera,
donde también hay muchos clubes de remo. En el verano, muchas prendas
reveladoras de licra. El policía Darry Daley, en su autobiografía
This Small Cloud, pinta al Hammersmith de los años 30 como un barrio
del este, al oeste del crimen y el vicio. Recuerda que en el paseo el gremio
más bajo de prostitutas se dedicaba a masajear pollas viejas y cansadas
entre los arbustos. No ha cambiado la gran cosa, entonces.
Hammersmith ha sido un lugar
notable desde al menos el siglo XIII. Entonces, así como ahora,
no existe sino por el cruce de caminos. En 1996, el IRA fracasó
en su intento de volar el puente; los explosivos no estallaron.
Sobre la policía de
Hammersmith, lo único que sé es que acostumbran arrestar
a la gente que camina hacia su hogar a la hora equivocada de la noche.
11
SEÑOR DOUGLAS HIGBEE
Apariencia externa
Insulsamente británico;
unos treinta años; rellenito, con bigote, sin barbilla. Pantalones
negros, con un enorme abrigo invernal donde asoma un cuello de camisa azul.
Una maleta grande. Parece dormir, pero tiene un ojo abierto.
Información privada
El señor Higbee toca
el piano en un ferry que cruza el Canal de la Mancha. En su maleta hay
una muda de ropa interior, un sombrero de copa y grabaciones caseras que
pone a la venta sobre su piano. Nadie las compra. Como Superman, oculta
su traje, un esmoquin, bajo el abrigo de siempre.
Lo que hace o piensa
Trata de evitar la conversación
con el mago del barco, el pasajero 18, que viaja en el mismo vagón.
Douglas no tiene nada contra él. Puesto que comparten bar y camarote,
han pasado mucho tiempo siendo profesionalmente amables entre ellos; ya
es demasiado ser amable también desde Waterloo al puerto de Dover.
A Douglas le cuesta ser amable.
Al mago no le importa. Él
mismo finge estar fascinado con su periódico. Douglas no puede darse
ese lujo. Esta mañana salió deprisa, y olvidó su libro,
su neceser, sus partituras. Siempre podría aparentar que lee sus
calzoncillos o las cajas de los casets, como si se hubiera olvidado del
orden de las canciones; en lugar de ello, hace como que duerme, pero sólo
con el lado derecho de su cara, el que alcanza a ver su colega. Su ojo
izquierdo, a salvo, lee los anuncios.
La ropa interior que trae en
la maleta es, de hecho, unas bragas de volantes que pertenecen a su novia.
12
SEÑORITA GINA HORST
Apariencia externa
Saco rosa y naranja chillón,
pantalones azules de hombre, zapatos marrones. Brazos doblados como los
de un boxeador, sobre una cartera de tela. Pelo rubio, corto, desordenado;
piel clara bronceada. Se ve harta, o no del todo despierta.
Información privada
Dirige un gimnasio de su propiedad
cerca de la estación Waterloo. Tiene un título en Gerencia
de Ocio.
Lo que hace o piensa
Piensa en los trogloditas que
trabajan para ella. Tienen músculos voluminosos; son tan grandes
que todo el tiempo usan ropa deportiva hawaiana... no hay nada más
que les quede lo suficientemente suelto.
No es porque quieran música
dance en lugar de George Michael. No es que se nieguen a reparar las bicicletas
fijas porque piensan que son para niñitas.
Son sus amigos. El lugar parece
club de Neandertales levantapesas. Ella sueña con aeróbics
y cabinas de bronceado, con clientes de Saint Thomas, Dun and Old, PallMall
Oil, British Telecom.
Uno de los gorilas trabaja
en el metro. Ayer alardeaba que, en los baños de la Waterloo, le
arrojó lejía a un marica en los genitales. Todos rompieron
a reír. ¿Cómo podría ella explicar que le gustaría
tener unos cuantos maricas? Son corteses y pagan las cuentas.
De pronto siente que no es
culpa suya. No es cuestión de armar una tragedia; lo que pasa es
que ellos quieren que todo siga igual.
Recuerda el Centro de Salud
en Lower Marsh6. Cuando quebró, ninguno de sus socios fue con ella.
Siempre podría vender el viejo y comprarlo, sí, piensa, y
su emoción va en aumento. Claro que puedo.
Otra últil e instructiva
nota de 253
6 Dos años después,
por una extraña ironía del destino, el primer gimnasio de
Gina se convirtió en una sauna para gays. De forma igual de triste,
el local que Gina compró en Lower Marsh cerró nuevamente
en abril de 1996.
13
SEÑORA MAY HANMORE
Apariencia externa
Una mujer mayor meticulosamente
arreglada. Maquillaje impecable, cabello azabache. Impermeable limpísimo
cuidadosamente ceñido. Se sienta, inmóvil, pequeña.
Sus ojos parpadean con rapidez.
Información privada
Vive en Bow Road; trabaja en
el Boots cerca de Waterloo, principalmente en la sección de fotografía.
Lo que hace o piensa
May vive aterrorizada por el
crimen. Está convencida de que las mujeres mayores son el blanco
principal de los matones. De nada sirven las cadenas y los candados; derriban
las puertas, nada más.
El sitio donde vive tiene una
extraña distribución, con grandes terrazas en los pisos superiores.
Para poder llegar a su puerta, May tiene que caminar entre hatajos de niños
y adolescentes. Están empezando a burlarse de ella.
Se da cuenta, con gratitud,
de que ahora oscurece a las cinco de la tarde en lugar de las cuatro y
media. Durante todo el camino está nerviosa, aferrándose
a su bolso.
No se siente a salvo, ni siquiera
en Boots. Cerca de ahí, se ha abierto una tienda para pervertidos
violentos. Uno puede ver a esa gente horrible, toda de negro, con argollas.
Algunos le llevan películas a revelar.
May no puede concentrarse en
su trabajo. Todos esos sobres rojos la confunden terriblemente. Ayer mismo,
un caballero que había ordenado dos juegos de 300 fotografías
de sus vacaciones en Nueva Guinea recibió, en cambio, imágenes
de fiestas navideñas de otras personas. May estalló en lágrimas.
Ahora teme por su empleo.
Alguien grita, hay movimiento.
Desapercibida bajo su pulcro impermeable, May tiembla como si estuviera
helando. Ya no puede soportar ese viaje. Decide renunciar.
14
SEÑOR PHIL BARKER
Apariencia externa
Pequeño, nervioso, unos
diecinueve años. Cabello castaño largo, chaqueta deportiva
marrón, camisa amarilla, corbata verde estampada. Saco de dormir
azul enredado sobre los hombros. Se deja caer en el asiento, con el pie
izquierdo cruzado sobre la rodilla derecha.
Información privada
Trabaja en Correos, cerca de
Waterloo. En realidad tiene 22 años. Vive en Hackney7 con su familia.
El problema de Phil es su padre.
Tiene 38 años y, al parecer, quisiera tener 22. Trabaja de sacaborrachos
y requisador de bienes y es enorme, rubio, pecoso. Tiene los nudillos tatuados.
Es como vivir con el jefe de una pandilla rival.
-¿Cuánto traes
a casa a la semana? -dijo hoy papá-. Consíguete una doble
vida. A las mujeres les encantan los villanos. Vaya si lo sé.
Dinero, mujeres, respeto, poder
para aterrorizar... Phil no tiene nada de eso y su padre se asegura de
que lo comprenda.
Lo que hace o piensa
Cuando las puertas se cierran,
una mancha azul borrosa se sienta junto a él. Un temblor recorre
el cuerpo de Phil, y la suela de su zapato roza el pantalón de la
mancha. El vecino empuja inmediatamente con la rodilla. La pierna de Phil
choca contra la puerta. Los nervios se le crispan.
Explota: -Vuelve a hacer eso
y te mato, idiota de mierda.
El hombre se vuelve... es rubio,
enorme, y tiene la boca abierta. Entonces empuja a Phil contra la puerta.
Phil se derrumba, y con rapidez se hace a un lado.
Permanece hecho ovillo en la
entrada, ardiendo de vergüenza, mientras el tren se acerca a Waterloo.
15
SEÑOR HARRY WADE
Apariencia externa
Un querubín abotagado.
Rubio, mejillas rosadas, demasiado grande para el vagón. Sus hombros
anchísimos empujan a la mujer que va junto a él. Traje ordinario
azul marino, saco azul grisáceo. Un desgastado portafolios con los
bolsillos laterales repletos de arrugados papeles. Se mueve nerviosamente
al acomodarse en un asiento. Tiene la mirada perdida y se mordisquea el
interior de la mejilla.
Información privada
Jugador de rugby. En el campo
es rápido, calculador, feroz. En cualquier otro sitio, pasivo y
complaciente. Trabaja rastreando llamadas de servicio hechas por British
Telecom, y no tiene talento para ello; están por despedirlo.
Su madre le compró un
piso en Pimlico.
Lo que hace o piensa
Nada... hasta que el zapato
del pasajero 14 le ensucia su viejo traje. Harry sigue sin pensar aunque
su cuerpo reacciona con un reflejo.
-Vuelve a hacer eso y te mato,
idiota de mierda-. Harry mira extrañado al chico. ¿Por qué
alguien querría insultarlo? ¡Si fue a él a quien patearon!
Entonces entra en acción
el jugador de rugby. Harry está harto de su confusión y alarma.
Se da cuenta de que tiene sujeta a la pequeña rata, al descarado,
y que lo aplasta contra la puerta como si fuera una galleta. Ve miedo en
sus ojos. Lo ve escurrirse, amilanado de pronto. Harry, otra vez desconcertado,
siente que ha hecho mal.
Piensa en su madre, en su infancia.
Desde entonces nada tiene realmente sentido alguno. De muy dentro le surge
una idea: Quiero ser granjero. Se ve a sí mismo en una verde ladera,
buscando a sus ovejas.
16
SEÑORA MINERVA NICHOLAS
Apariencia externa
Una mujer mayor, la cara arrugada
por la continua desesperación. Demasiado bajita para los asientos...
las puntas de sus zapatos azules y anchos apenas alcanzan el suelo. Es
una combinación extraña entre académico y próspero.
Un broche plateado con forma de águila prendido a su abrigo, su
bufanda Hermes salpica el cuello de rosa y negro. Parece hipnotizada, con
círculos concéntricos de piel alrededor de los ojos.
Información privada
Vive en Marlow. El marido es
director del Instituto Wycombe. Él se lleva el coche; ella usa transporte
público y tiene que levantarse diario a las 6:00. Los zapatos acojinados
la ayudan a caminar hasta la estación. Trabaja en una organización
benéfica de salud mental, en Lower Marsh.
Lo que hace o piensa
Recuerda un sueño que
tuvo por la mañana. Soñó que su casa estaba en Bosnia.
Ella estaba sirviéndole la cena, un plato de coles de Bruselas,
a su esposo, sentado a la mesa.
Arrojaron algo por la ventana.
En su sueño, ella supo que se trataba de una granada de fragmentación.
Se arrojó de vuelta a la cocina; después, el chasquido de
fuegos artificiales.
Aún puede oír
los sonidos que hizo su esposo... como pelotas de crícket sobre
una palangana de crema, y un gemido de perro que fue subiendo de volumen
hasta convertirse en chillido. El silencio repentino a continuación
le hizo entender que su esposo, ordinario pero decente, estaba muerto.
Así es Bosnia. Es real.
Y ahora alguien acaba de amenazar al hombre junto a ella. Se siente delicada,
temblorosa, y quiere bajarse del tren.
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SEÑORA HARRIET DAWE
Apariencia externa
Mujer de treinta y tantos,
extremadamente cansada. Chaqueta rompevientos negra sobre un vestido rojo
brillante, con lunares blancos. Zapatos rojos. Cabello rubio apagado.
Información privada
Trabaja como masajista calificada
en un sótano del Soho. Su patrona es una mujer mayor de voz melosa:
-Tenemos una chica tan adorable...
Entran hombres obesos de la
zona del mediterráneo, ven a dos mujeres maduras y se marchan. La
policía recoge sobornos. Los clientes parecen amenazadores. Harriet
prefiere atender a viejos caballeros; de ellos sólo percibe gentileza
y nada más.
Anoche llegó su hijo
de dieciséis años. Ella oyó su voz y se le detuvo
el corazón. Él no sabe de su trabajo.
Permaneció escondida
tras las cortinas con un australiano tosco y apuesto. Cuando se enjuagaba
las manos, oyó a Charlotte:
-¿Todavía ocupada,
cariño?
-Mmm jmm -respondió
Harriet, disimulando la voz. Oyó que se cerraban las cortinas. El
cliente le gruñó, ella lo dejó salir y permaneció
oculta. Después, entreabrió la cortina y pudo ver únicamente
la espalda de su hijo; alto, flaco, solitario. Ojalá, pensó,
tuviera una bonita linda.
-Te encantó el australianito,
¿verdad? -fue todo lo que le dijo Charlotte. Harriet le clavó
los ojos por encima de la habitual taza de café matutino y pensó:
Ése era mi hijo.
Lo que hace o piensa
¿Y ahora qué?
No puede volver. Hay un local de sauna cerca de Lambeth North. Está
muy cerca de su casa... su hijo jamás iría ahí. Harriet
decide impulsivamente cambiar de rumbo. Tal vez aún esté
abierto. Se baja en Waterloo y no en el Elefante.
18
SEÑOR TONY COLLEY
Apariencia externa
Agotado, pero aún en
buena forma. Cabello negro teñido. Saco oscuro sobre pantalones
negros, bien planchados. A sus pies, una gran bolsa. Lee el Daily Express.
Del puño de su camisa se asoma una carta y la bolsa se mueve nerviosamente.
Información privada
Es mago de un ferry que cruza
el Canal. En la bolsa lleva un conejo vivo.
Lo que hace o piensa
Trata de no mirar al pianista
del barco, el pasajero 11, que va en el mismo vagón. Intenta concentrarse
en las noticias sobre el divorcio de Camila Parker-Bowles. Se identifica
vagamente con ella: sufre del mismo sentido de exhibirse, de envejecer,
de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. No hay nada comparable
a un truco que sale mal delante de un aburrido niño de siete años.
Nada peor que las miradas duras que claramente dicen: ¿Quién
te dijo que vinieras a nuestra mesa a hacer malabares con tus pañuelos
de colores?
Si fuera posible vivir en completa
buena fe, le diría a la administración que no funciona, que
la gente ya no quiere magos. Pero necesita el dinero. Tiene una hijita
preciosa. Nunca la ve, pues va yendo y viniendo de Francia en un barco
francés. Odia la comida grasa, los langostinos congelados, el idioma.
De pronto se fija en una riña
en los asientos de adelante; algún abusón metiéndose
con un enano. La vida es corta, piensa.
Entonces decide que hoy bajará
en Waterloo, que dará la vuelta y regresará a casa con su
hija. De pronto, sabe que no lo hará.
19
SEÑORITA EVELEEN DOYCE
Apariencia externa
Una mujer alta, negra, inmune
a la gravedad. Parece estar unida a su asiento por efectos digitales. Toda
de negro, excepto por el sombrero decorado con una cinta oro. Su cara brilla
con firme satisfacción.
Información privada
Despedida de British Telecom
desde hace dos años. Embarazada de su segundo hijo. Va al centro
comercial en el Elefante y el Castillo para recoger un estéreo.
Lo compró a crédito diciendo que aún tenía
licencia por el embarazo. Cuando le pidieron referencias, dio los datos
de su antigua jefa de British Telecom, una contadora chiflada. Eveleen
debió caerle muy bien a esa mujer; ella siguió con la mentirijilla.
Eveleen tiene un padrastro
manco y desquiciado que quiere matarla. Día y noche la llama por
teléfono para amenazarla. El pensamiento de un tipo manco intentando
acabar con ella la hace reír. En el teléfono, ella le ruge,
aunque sea la una de la mañana.
Lo que hace o piensa
Una riña. Eveleen frunce
el ceño, divertida, y se rasca delicadamente la cabeza. Estos blancos,
piensa. Son tan egoístas y eso los vuelve locos. Todo el mundo está
loco, gira que gira. Piensa en su hermano, que trató de rebanar
los asientos de un McDonalds. Los asientos de los McDonalds son tan duros
que la gente no se queda por mucho tiempo. No es posible cortarlos, pero
su hermano nunca abandona lo que está haciendo. Al llegar la policía,
aún intentaba abrirlos con la navaja.
Este mundo disparatado complace
a Eveleen, la tiene satisfecha. Si fuera a morir en este momento, no le
importaría.
20
SEÑORA JOY HARVEY
Apariencia externa
Elegante mujer negra. Enormes
moños en el pelo, como un personaje de Dinastía. Chaqueta
formal color vino, suéter amarillo. Se ve furiosa y constantemente
se baja el suéter.
Información privada
Trabaja en una consultoría
multiservicios del Ayuntamiento. Hoy, las consultas se llevarán
a cabo en el supermercado Wasteco del Elefante y el Castillo. El evento
se planeó para proporcionar información sobre eventos locales
y actividades del Ayuntamiento. Pero lo que la gente quiere no es información,
sino servicios. Joy se ha convertido en abogada multiservicios de los analfabetos
que acaban de recibir el último aviso de impuestos del Ayuntamiento,
de los ancianos que no exigen sus beneficios, de los jóvenes que
no pueden conseguir piso del gobierno, de los ciudadanos de áreas
sin recolección de basura. Etcétera.
Lo que hace o piensa
Mira al hombre junto a ella,
obviamente un mendigo. Se sentó deliberadamente a su lado por si
nadie más lo hacía. Observa sus pantalones sucios, arrugados,
el diminuto saco de mujer, los zapatos con marcas de humedad. Mira, el
pobre hombre, hasta se lavó y afeitó. Para asearse, gastó
dinero que pudo haber usado para comer. Mira esa gente, arrugando la nariz
frente a él. Son tan horribles.
-¿Está usted
bien? -le pregunta. Él le devuelve una mirada de desdicha. -¿Está
usted bien?- repite ella, con la mano en su bolso nuevo.
-No, no -suplica él,
levantando las manos. -No me hace falta.
Bien, piensa ella, qué
bien. Soberbio. Joy recibe un vigoroso impulso de ira que la tendrá
de pie hasta mañana. Vuelve a bajarse el suéter.
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