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CARNÍVOROS
SILVESTRES Y CONTROL DE DEPREDADORES
El denominado control de depredadores,
es decir, la eliminación de carnívoros silvestres, sobre todo por intereses
cinegéticos, debe basarse en el uso de prácticas selectivas y en el
conocimiento sobre el terreno de las poblaciones gestionadas, siempre y cuando
sea estrictamente necesario y dentro de la legalidad vigente Junta
Directiva de la SECEM y Comité Adjunto del Grupo Carnívoros Terrestres de
SECEM.
Dirección de contacto: Jorge González Casanovas, Grupo de Carnívoros
Terrestres. gcasanovas@eresmas.com
Los
carnívoros silvestres son parte integral y necesaria de los ecosistemas,
enriquecen nuestro patrimonio biológico y tienen derecho a existir. En este
sentido, lo ideal es que cualquier programa de gestión de este grupo
faunístico tienda a facilitar su coexistencia armoniosa con el hombre y sus
actividades. Hacerlo posible requerirá, según las especies y sus circunstancias, de
medidas muy variadas, que pueden ir desde la protección
integral de ciertas poblaciones, especies y hábitats, al control o eventual
eliminación de algunos ejemplares.
Desde la Sociedad Española para la
Conservación y el Estudio de los Mamíferos (SECEM) entendemos que es
preciso que la eliminación de carnívoros se prescriba sólo cuando sea
estrictamente necesaria y no existan medidas alternativas capaces de conseguir
lo mismo por otros métodos. Tal control ha de fundamentarse en el conocimiento
científico. La especialización en este campo, preferiblemente de profesionales
con titulación de superior, se ha de ir perfilando como un objetivo de futuro a
medio plazo. Junto a la
investigación, las tareas de divulgación, sensibilización y formación
dirigidas a técnicos, titulares de cotos de caza, cazadores, y a la sociedad en
general, son poderosas herramientas para conseguir que la eliminación de
depredadores se realice solo cuando sea imprescindible y mediante los sistemas
más adecuados, cumpliendo siempre la legislación vigente. Las administraciones
públicas y las federaciones de caza tienen que jugar un papel básico en este
campo, para lo que la SECEM ofrece su colaboración.
La autorización del control de carnívoros
silvestres no puede ser un puro trámite administrativo de carácter mecánico.
En todos los casos debe justificarse su necesidad, basada en datos obtenidos en
el campo sobre el seguimiento de las poblaciones que pretendan ser gestionadas y
sobre los resultados de las capturas de años anteriores. Una normativa
específica tendría que regular esa actividad. En
esta línea SECEM insiste en la necesidad de dar un mayor protagonismo a la
investigación científica en los programas de gestión de fauna silvestre,
adaptando estos y la normativa que los regula a medida que se disponga de nuevos
conocimientos. Es especialmente importante demostrar que determinados
carnívoros, como es el caso del lince ibérico sobre el meloncillo, contribuyen
a regular las poblaciones de otros. En estos casos, la recuperación de las
poblaciones de los primeros se perfila como un objetivo de gestión inexcusable. Cualquier
programa de control de carnívoros tiene que ser selectivo hacia las especies y,
en su caso, los individuos o poblaciones prescritos. La SECEM recuerda que
actualmente existe disparidad en la interpretación de las normas por parte de
las diferentes Administraciones Públicas, lo que genera cierta indefinición.
Unión Europea, Gobierno Central y Comunidades Autónomas deben definir
claramente, a partir de estudios científicos rigurosos y publicados, cuales son
los métodos que pueden autorizarse y las condiciones de su aplicación, con el
fin de garantizar su selectividad. En ningún caso podrán admitirse
procedimientos que pongan en riesgo, aunque sea indirectamente, a especies o
poblaciones amenazadas. Es
necesario que los resultados de los programas de control sean evaluados
periódicamente por especialistas, tanto en lo que respecta a su influencia
sobre la población que quiere gestionarse como a su efectividad y selectividad
en relación con los objetivos propuestos.
Los
programas de control de depredadores autorizados y sus resultados deben ser
hechos públicos con la mayor rapidez y transparencia posibles. Los animales capturados y
sacrificados han de ser puestos a disposición de los programas de
investigación que hagan posible el seguimiento de los efectos del control y
aporten otras informaciones útiles, entre ellas las de tipo sanitario. A
nuestro juicio, las autoridades competentes deben poner los medios necesarios para
perseguir y en su caso sancionar a los infractores de las normativas regionales,
estatales e internacionales vigentes, así como de cualquier ordenanza o plan de
gestión que regule el control de las poblaciones de carnívoros. En
definitiva, la SECEM reclama que el control de depredadores se inscriba en el marco de
una política global de conservación y gestión del medio natural. No podemos
olvidar que hoy día algunas especies de carnívoros proliferan porque sus
enemigos naturales han sido eliminados o bien porque los basureros y los
deshechos de granjas les proporciona una fuente de alimento casi inagotable.
Modificar este estado de cosas sería el más eficaz sistema de control. Tampoco
podemos dejar de mencionar que a menudo los daños económicos atribuidos a los
carnívoros silvestres son obra de los cada vez más abundantes perros y gatos
más o menos cimarrones.
Foto:
Jose Luis Sánchez Balsera
Artículo publicado en la
revista QUERCUS núm 165, pg. 66 "Tribuna por SECEM"
Jornadas sobre Gestión
de la Predación en el Medio Natural
FECHA: 28, 29 y 30 de octubre de 2005.
LUGAR: Aulario (Campus Univ. de Rabanales) Universidad de Córdoba,
Córdoba
Estas jornadas tienen como principal objetivo el establecimiento de un escenario
adecuado para el diálogo reflexivo y riguroso, entre los sectores sociales
implicados en la gestión, conservación y aprovechamiento de los recursos
naturales, sobre un aspecto de la actividad cinegética, que viene despertando
desde hace años, un debate intenso, y a veces, controvertido y polémico: el
control de los predadores. Este control está ligado de manera estrecha, a la
caza, y requiere una atención preferente desde las instituciones públicas y los
agentes sociales más comprometidos con la conservación de la Naturaleza. Estas
interesantes jornadas técnicas nos deben de servir para la realización de un
certero y detallado diagnóstico sobre la verdadera implicación de los predadores
en el posible desajuste poblacional de las especies consideradas cinegéticas,
así como la identificación de las causas estructurales que pueden estar
condicionando la situación actual. También puede ser un momento adecuado para la
apertura de un debate sobre la conveniencia de uso, de los actuales métodos de
caza susceptibles de autorización administrativa.
Unas 350 personas, entre profesionales (agentes de medio ambiente, técnicos
ambientales, personal docente, gestores públicos, investigadores, etc),
procedentes de varias Comunidades Autónomas, e interesados del ámbito
universitario (profesorado y estudiantes), confirman el interés que ha
despertado la citada actividad.
CONCLUSIONES DE ESTAS JORNADAS
1. Las Administraciones públicas competentes en materia ambiental y los agentes
sociales que intervienen en el medio natural, deben de iniciar un proceso de
revisión, que conduzca a un cambio desde una óptica tradicional de control de
predadores, a un enfoque multidisciplinar del fenómeno de la predación (Gestión
Integral de la Predación).
2. La información compartida en el transcurso de las jornadas evidencia que el
control de los depredadores es la medida de gestión cinegética más habitual en
el Estado español.
3. El control de depredadores ilegal supone uno de los principales problemas de
conservación para determinados grupos faunísticos. La causa principal de
extinción o rarefacción de especies emblemáticas como el lince ibérico, buitre
negro, águila imperial, milano real, lobo, etc.
4. El referido uso ilegal de sistemas de captura no selectivos puede estar
favoreciendo a especies más adaptables y con una mayor capacidad de respuesta
funcional ante determinado cambios en el medio natural.
5. El uso ilegal de métodos no selectivos de depredadores, está ligado a la
gestión cinegética y a la ganadería de ovino y caprino.
6. Los datos aportados revelan que el uso de venenos es una actividad
generalizada en la práctica totalidad del Estado español.
7. El auge en el uso ilegal de métodos no selectivos de caza coinciden en el
tiempo (finales de los 90), con una reducción de las poblaciones de fauna
silvestre que reúnen la doble condición de especies clave en el ecosistema
mediterráneo, y cinegética, como ocurre en el caso del conejo silvestre.
8. El control legal de los depredadores implica el levantamiento, por la vía de
la excepcionalidad, de prohibiciones establecidas en normativa en materia de
conservación de biodiversidad (en lo que respecta a especies, en el caso de
estar protegidas, periodos y sistemas de captura o caza).
9. Con frecuencia, las Administraciones públicas interpretan de manera
inadecuada la normativa específica relativa a la gestión de la fauna silvestre
(régimen de excepcionalidad).
10. Diversos estudios presentados en el transcurso de las jornadas, evidenciaron
que las Administraciones públicas están autorizando el uso de algunos de los
métodos de captura menos selectivos de cuantos se pueden autorizar por la vía de
la excepcionalidad, la caja-trampa y lazo con tope.
11. La dinámica poblacional del conejo en España, esta en evolución como
respuesta a la introducción de la RHD (enfermedad hemorrágica), como factor de
alta mortalidad.
12. Es fundamental aplicar mayores recursos y diseñar estudios orientados a
determinar de la forma más individualizada posible el efecto y los mecanismos de
actuación de cada uno de los factores que afectan a las poblaciones de conejo.
13. Es necesario abrir una vía de investigación sobre la respuesta funcional de
los depredadores ante las actuaciones de recuperación del conejo.
14. Se requiere estudios que abunden desde un enfoque científico sobre las
interrelaciones depredador-presa, relaciones interespecíficas entre los
predadores naturales, sistemas de atenuación de la predación, así como métodos
de control, que garanticen su eficacia, selectiva e inocuidad (exenta de
crueldad).
15. Urge el inicio de estudios sobre los efectos de las campañas de vacunación,
translocaciones, o reforzamientos poblacionales que se efectúan en numerosos
cotos de caza. Este tipo de actuaciones pueden estar siendo altamente
contraproducentes para el control y atenuación del impacto de la enfermedad
hemorrágica en las poblaciones de conejo autóctonas y residentes. Estas
estrategias de gestión del conejo se deben de contemplar como una herramienta de
aplicación limitada, promoviendo prioritariamente la mejora de hábitat y la
reducción de la presión cinegética, y aplicándose cuando las poblaciones
autóctonas sean casi inexistentes.
16. También es necesario avanzar en el conocimiento de aspectos concretos de la
actividad cinegética (periodos de veda y hábiles de caza, especies cazables,
modalidades, etc.). La caza tal como se desarrolla actualmente, pueden estar
afectando de forma negativa a la base reproductora de algunas especies clave,
como es el caso del conejo silvestre.
17. La creación del Instituto Andaluz de la Caza puede favorecer el
fortalecimiento de una línea de investigación aplicada en materia de caza.
18. En determinadas situaciones (baja densidad de especies-presa), los
depredadores pueden convertirse en factores de regulación de las poblaciones
presa. En cualquier caso, los distintos modelos reflejan que muy por debajo del
nivel de otros factores como por ejemplo la competencia por el alimento.
19. La depredación en determinadas circunstancias, pueden llegar a condicionar
planes de actuación y conservación de fauna silvestre amenazada. Se debería de
admitir el establecimiento de mecanismos para actuar por criterios de
conservación sobre el impacto negativo de la predación.
20. El jabalí es una de las especies de mamíferos silvestres que ha
experimentado una mayor expansión en Europa en las últimas décadas.
21. El descenso poblacional del conejo silvestre ha supuesto un cambio de modelo
de gestión en numerosos cotos de caza. En los últimos años han aumentado el
número de cotos de caza con un modelo mixto de caza menor con aprovechamiento
secundario de la mayor (jabalí). La presencia abundante de jabalíes en los cotos
de caza menor tradicionales, y su grado de impacto sobre la cinegética menor, no
se ha estudiado de manera adecuada.
22. La presencia de animales asilvestrados, principalmente perros y gatos, añade
un factor riesgo y complejidad en la problemática del control de depredadores.
Las Administraciones locales deben de asumir su responsabilidad normativa al
respecto (Ley 11/2003, de 24 de noviembre, de protección de los animales en
Andalucía), garantizando, por un lado, la protección eficaz de los animales
amparados por la mencionada normativa, y por otro, la ausencia de perros y gatos
errantes en el medio natural.
23. Resulta absolutamente necesario implicar a las administraciones competentes
en gestión agrícola y ganadera en la implantación de modelos agrarios
heterogéneos. Una gestión adecuada del paisaje agrario puede aumentar la
capacidad de carga de especies presa como el conejo y la perdiz y reducir el
efecto extractivo de la predación sobre sus poblaciones.
24. Resulta de la máxima urgencia la modificación del artículo 65 apartado 2, de
la Ley 8/2003 de la Flora y la Fauna Silvestre de Andalucía. Su actual vigencia,
dificultad notablemente las labores de custodia y policía de los agentes de la
autoridad en el medio natural, en especial en las fincas cerradas en su
perímetro, con cercados cinegéticos.
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Garduña Martes foina |
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