Tema 2: LA VERDADERA IGLESIA

DE JESUCRISTO

La Santa Iglesia es la congregación de los fieles cristianos,

fundada por Jesucristo, y cuya cabeza visible es el Papa.

ì La Santa Iglesia es la congregación de los fieles cristianos.

Jesucristo comienza su vida pública predicando el reino de Dios.

K Mc 1, 14-15. Conviene tener en cuenta que en la Biblia las expresiones @reino de Dios@ y Areino de los Cielos@ son equivalentes. San Mateo (Mt 4, 17), que escribe para los judíos convertidos, emplea la expresión AReino de los Cielos@, ya que entre los judíos el cielo es una manera de nombrar a Dios, cuyo nombre evitaban pronunciar; por tanto, en esta mentalidad bíblica Ael cielo@ es Dios. En cambio, San Lucas y San Marcos, que escriben para los gentiles, emplean la expresión AReino de Dios@.

La expresión, pues, AReino de los Cielos@ o AReino de Dios@ tiene en la Biblia distintos significados.

K Lc 17, 21; Rom 14, 17. Según estos textos, el Reino de los Cielos es la vida de la gracia.

K Mt 13, 47-49. Según este texto el Reino de los Cielos es semejante a una red echada en el mar que recoge toda clase de peces, buenos y malos. Pero sabemos que en el Cielo no hay buenos y malos. Leamos también Mt 13, 24-30. Ahí se nos dice que el trigo y la cizaña están juntos hasta la hora de la siega. Por tanto, una y otra parábola no pueden referirse a una estancia en el Cielo de buenos y malos, sino más bien a la estancia que sufrimos aquí en la tierra. Luego, según estos textos el Reino de los Cielos es la Iglesia que peregrina aquí en la tierra. Es decir la Iglesia militante.

K Mt 5, 20. Según este texto, el reino de los Cielos es el Cielo, la vida eterna.

Tenemos, pues, tres significados de la expresión AReino de Dios@ o AReino de los Cielos@:

K La vida de la gracia en el alma

K La Iglesia aquí en la tierra

K El Cielo

Cabe decir que existe una estrecha relación entre los tres significados: Cristo funda la Iglesia peregrina aquí en la tierra para establecer en las almas el reino interior de la gracia santificante y conducirlas así al reino eterno de la gloria que es el Cielo. La Iglesia, pues, sería el instrumento elegido por Dios para salvarnos, para comunicarnos la vida de la gracia y asegurarnos así la vida eterna de la gloria, haciendo posible incluso que la cizaña se convierta en trigo y los peces malos en buenos. Pero hasta el final, hasta la siega estarán mezclados buenos y malos.

 

í Fundada por Jesucristo.

K Mc 3, 13-14; Lc 6, 12-13. Cristo, después de una noche pasada en oración, llama a los que quiso. Y los llama APÓSTOLES, palabra griega que significa enviados. Los llama, pues, para una misión y los va preparando para ella.

 

MISIÓN DE LOS APÓSTOLES

Según Mt 28, 19 los discípulos son enviados a predicar el Evangelio, de manera que todo el mundo, por libre decisión, puedan entrar en la Iglesia. No se trata de escoger unos pocos por aquí y otros por allá. Todos son llamados a entrar en la Iglesia.

Según Mc 16, 15-16 se ha de predicar el Evangelio a toda criatura. El que creyere y se bautizare se salvará, pero el que no creyere (o sea el que tras una instrucción suficiente rechaza el Evangelio de Cristo) se condenará.

San Pedro nos dice en Hechos 2, 38: Abautícese cada uno de vosotros para la remisión de vuestros pecados@.

Esto quiere decir que el Bautismo no es un mero rito externo que no produce ningún efecto, algo así como una ceremonia que indica que oficialmente se recibe a una persona en la Iglesia, como dicen algunos, sino que es una verdadera regeneración, un nuevo nacimiento, pues debido al pecado original, somos engendrados a la vida natural sin la gracia; y el Bautismo nos la confiere.El bautismo es una alianza con Dios. El cristianismo es ante todo, una adhesión total, plena, a una Persona, a Cristo, aunque con frecuencia lo tomamos de una manera rutinaria y lo reducimos simplemente a unas cuantas prácticas y nada más. Es algo más serio.

Luego, según estos textos, los Apóstoles son llamados y enviados a predicar y bautizar.

K Lc 24, 46- 47. Deben predicar el arrepentimiento. La palabra original griega Ametánoya@ significa dar media vuelta. Es una actitud vital. El pecador está de cara al pecado y debe ponerse de espaldas a él y de cara a Dios: esto es propiamente la metánoya y esto es lo que deben predicar los apóstoles. Además, San Lucas emplea aquí el verbo griego Akerisso@ que significa perdonar. Por tanto, deben predicar en voz alta para que todos se enteren. Los que estén sinceramente arrepentidos pedirán el bautismo. San Pedro, el día de Pentecostés, a los que escucharon su predicación y le preguntan qué deben hacer, les dice: Aarrepentíos@, o sea, haced Ametánoya@ y bautícese cada uno de vosotros (Hc 2, 37-38).

La Ametánoya@ también hace falta después el bautismo para el que ha cometido un pecado. Según II Cor 5, 18-19, los Apóstoles tienen la palabra de la reconciliación, deben predicar el arrepentimiento y conceder el perdón de los pecados, sea mediante el Bautismo a los no cristianos, sea por el sacramento de la Penitencia, para los bautizados.

En Jn 20, 21-23, Cristo da a los Apóstoles el poder de perdonar los pecados y como no puede haber perdón de los pecados sin efusión de la gracia santificante, ya que no hay un estado intermedio entre el estado de pecado y el de gracia santificante, deducimos que se trata de un sacramento distinto del del Bautismo y que confiere la gracia.

K Lc 22, 19-20. Los Apóstoles deben también consagrar la Eucaristía. En Jn 6,53-54 Jesús dice que el que come su carne y bebe su sangre tiene vida eterna. La vida eterna comienza con el estado de gracia y termina en la gloria.

Junto a este sacramento instituye Cristo el Sacramento del Orden Sacerdotal. Lo instituyó en la Última Cena cuando dijo a sus Apóstoles: AHaced esto en memoria mía@ (Lc 22,19- Cor 11,23-26) para que la Iglesia pueda comunicar a las almas los frutos de la Redención. Este sacramento se administra desde un principio con la imposición de las manos (I Tim 4,14) y según, II Tim 1,6,con este rito recibe Ala gracia de Dios@ (griego: Χαρις); y esta gracia Aestá en Timoteo por la imposición de las manos de San Pablo y debe despertarla, avivarla. El texto griego es muy gráfico. Emplea una palabra que indica algo así como cuando hay unas brasas encendidas, pero cubiertas por la ceniza, y con el soplo se aviva el fuego. Ese es el matiz del verbo griego empleado por el Apóstol. Por consiguiente este sacramento produce la gracia.

Deben administrar LA CONFIRMACIÓN: Según Hechos 8,14-17,hombres y mujeres bautizados por el diácono Felipe (Hc 8,12) son confirmados por los Apóstoles Pedro y Juan. También confirma San Pablo (Hc 19, 5-6).La Confirmación la administra, pues, el Obispo.

Se trata efectivamente de un sacramento ya que es un signo sensible (oración e imposición de manos) que produce la gracia, pues se recibe al Espíritu Santo y el espíritu Santo no entra en un alma manchada por el pecado.

Deben administrar LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS: Tenemos sólo un texto bíblico que habla de este sacramento, el de Santiago 5, 14-15. Hay un signo sensible (la gracia acompañada de la unción) y que produce la gracia, ya que si el enfermo estuviera en pecado se le perdonaría. Normalmente, la persona debe confesarse antes de recibir este sacramento, que de suyo es sacramento de vivos (debe recibirse en estado de gracia, pero puede actuar como sacramento de muertos en caso de que la confesión sea imposible).

El sacramento de la Unción de los enfermos es el sacramento con el cual la Iglesia peregrina en la tierra despide, por decirlo así, a sus hijos para que entren en la Iglesia triunfante.

EL MATRIMONIO: En Ef 5,22-32,secompara la unión matrimonial entre cristianos con la unión de Cristo con la Iglesia. Cristo amó a la Iglesia y se entregó por Ella para santificarla. La unión de Cristo con la Iglesia es una unión que santifica. Luego, si el matrimonio representa y simboliza esta unión, el matrimonio santifica o, lo que es lo mismo, produce la gracia.

De todo lo cual se deduce que los Apóstoles son enviados a predicar y administrar los sacramentos. Y que la Iglesia instituida por Cristo es una sociedad a la que pertenecen los que aceptan la doctrina de Cristo, reciben los sacramentos instituidos por Cristo y son gobernados por los legítimos pastores puestos por Cristo.

Cristo, pues, instituye la Iglesia en forma jerárquica.

 

Ú Cuya cabeza visible es el Papa.

El Papa, fundamento de la verdadera Iglesia

Según los planes de Cristo, la Iglesia tenía que ser una ciudad edificada sobre un monte (Mt 5, 14); por tanto, ha de ser una sociedad que descuelle, que sea visible a os ojos de todos... Y una Iglesia visible necesita una cabeza visible. Por eso escoge a Pedro.

K Mt 16,13-20.

Conviene notar que en la Biblia cuantas veces Dios cambia el nombre a una persona, el nuevo nombre indica también una misión especial (Cfr. Gn 17, 4 y 15; y 32, 28). Por tanto, en el designio de Jesucristo, aquel hombre llamado Simón y a quien llama ahora Pedro recibe el oficio de piedra fundamental visible, sobre el cual Cristo edificará su Iglesia.

Pero, surge una duda, K Mt 18, 18.

Si comparamos este texto con el anterior, podremos observar que el primero se dirige sólo a Pedro y el segundo a todos los Apóstoles, porque a todos les da el poder de atar y desatar, pero sólo a Pedro le da las llaves. Dar las llaves es símbolo de poder, símbolo de autoridad.

K Is 22, 22. Antiguamente, todas las ciudades se amurallaban y tenían su puerta. Y la puerta tenía su llave, que la tenía la autoridad, por lo que el símbolo de la autoridad y del poder eran las llaves. Todo el mundo conoce el cuadro de La rendición de Breda. El príncipe de Nassau entrega las llaves de Breda al marqués de Spínola. Lo mismo se ve en el cuadro de Pradilla, de la rendición de Granada: los Reyes Católicos reciben las llaves de Granada del rey Boabdil. Lo que se entregan son las llaves como símbolo de rendición. Transmisión de autoridad, transmisión de poder.

El fundamento no puede faltar. Allí donde esté el pontificado, allí está la Iglesia de Cristo. Porque Cristo edifica su Iglesia sobre una autoridad universal, suprema y única.

Toda sociedad que no quiera perecer, toda sociedad que quiera permanecer, que no se quiera disgregar, necesita una autoridad que dé unión, que dé disciplina, que organice. Esto es elemental. Cristo a su Iglesia le otorgó una autoridad, para que no se desmoronara, para que no desapareciera con el tiempo, puesto que iba a durar hasta el fin del mundo: Yo estaré con vosotros hasta el final de los tiempos, dice Cristo. Cristo establece una autoridad y la hace depositaria de su doctrina y de los medios de santificación que van a ayudar a todos los hombres, a toda la humanidad, a salvarse.

EN RESUMEN: Cristo funda su Iglesia sobre un fundamento que es el papado. El fundamento no puede faltar. Luego donde está la Iglesia de Cristo tiene que haber papa, y donde no haya papa no puede estar la Iglesia de Cristo. Al hacer Cristo la autoridad de Pedro piedra fundamental de su Iglesia, esta autoridad no puede faltar. Debe perpetuarse a lo largo de los siglos. Los poderes de Pedro, a su muerte, necesitan un sucesor para que este fundamento permanezca a lo largo de la historia.

 

INFALIBILIDAD DEL PAPA

Dice el Concilio Vaticano II: APara que el Episcopado fuese uno e indiviso, puso al frente de los demás Apóstoles al bienaventurado Pedro e instituyó en la persona del mismo el principio y fundamento, perpetuo y visible, de la unidad de fe y de comunión. Esta doctrina sobre la institución, perpetuidad, poder y razón de ser del sacro Concilio la propone nuevamente como objeto de la fe inconmovible a todos los fieles@ (Lumen Gentium 18).

La Iglesia tiene y enseña la verdad ya que las puertas del Infierno no prevalecen contra Ella. (Mt 16, 18). Además, Jesucristo prometió a sus Apóstoles una asistencia especial del espíritu Santo que les enseñaría todo y les recordaría todo lo que Él les había dicho (Jn 14, 26) para conducirlos a un conocimiento cada vez más pleno de la verdad (Jn 16, 12-13).

Por eso San Pablo le encarga a Timoteo dos tareas: I Tim 11, 16 -> debe enseñar la verdad; y I Tim 1, 3-4 y 6, 20 -> velar por la conservación de la fe e impedir que se enseñen doctrinas falsas.

Pero )sobre quién descansa la responsabilidad de velar para que la doctrina no se tergiverse? Jn 21, 15-17 nos da la respuesta. Pedro recibe la misión de apacentar toda la grey. Apacentar supone guiar, gobernar y alimentar. De modo que Pedro, constituido pastor universal, debe alimentar a los corderos y ovejas con la verdadera doctrina de Cristo. Ningún buen pastor da veneno a sus ovejas. Que Pedro se equivoque supone eso. Cuando Dios elige a una persona para una misión concreta le hace idóneo para esa misión y vela porque esa misión no se frustre. De ahí que necesariamente Pedro, el Papa, goza del don de la infalibilidad. En Lc 22, 31-32 Cristo dice a Pedro en la última Cena: A Yo he rogado por ti para que tu fe no desfallezca; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos@. Si tiene que volver quiere decir que se va a ir. )A qué se refiere el Señor? El sentido lo tenemos unos versículos más allá. Lc 22, 33-34-> Todos los Apóstoles iban a sufrir la tremenda tentación en la noche de la pasión, iban a huir, pero solamente Pedro es objeto de una oración especial de Cristo. Y Cristo ora para que su fe no desfallezca. Y la oración de Jesús es siempre escuchada (Jn 11, 42). Por tanto, deducimos que Pedro debe dar firmeza, estabilidad a sus hermanos para lo cual tiene un carisma especial: la infalibilidad personal. El Papa es, pues, personalmente infalible Acuando, como supremo Pastor y doctor de todos los fieles, que confirma en la fe a sus hermanos, proclama de forma definitiva la doctrina de fe y costumbres. Por eso se afirma, con razón, que sus definiciones son irreformables por sí mismas y no por el consentimiento de la Iglesia, por haber sido proclamadas bajo la asistencia del Espíritu Santo, prometida a él en la persona de San Pedro. Porque en esos casos, el Romano Pontífice no da una sentencia como persona privada, sino que, en calidad de maestro supremo de la Iglesia Universal, en quien singularmente reside el carisma de la infalibilidad de la Iglesia misma, expone o defiende la doctrina de la fe católica@ (Lumen Gentium 25). El Papa es personalmente infalible cuando habla ex cathedra.

 

LA AUTORIDAD DEL PAPA SÓLO SE DA EN LA IGLESIA CATÓLICA.

Las demás no pueden tenerla. )Por qué? Porque la Iglesia de Cristo, es lógico, tiene que entroncar con Cristo. Hace falta una conexión hasta san Pedro. Si no, no es de Cristo. La única Iglesia que entronca con san Pedro es la católica. Hasta Juan Pablo II tenemos los católicos una serie de más de doscientos sesenta papas legítimos sucesores de san Pedro. Ninguna de las demás Iglesias protestantes entronca con san Pedro, porque todas ellas nacieron mil quinientos años después. Esto es Historia.

Son ramas desgajadas del tronco de la Iglesia. Antes o después se secarán, como se han secado todas las anteriores herejías que se han separado de la Iglesia Católica, que es la única a quien Cristo ha prometido que durará hasta el fin del mundo.

Las Iglesias cristianas de Oriente no católicas son cristianas porque siguen a Cristo. Pero en su línea llegan sólo hasta Focio y Cerulario, alrededor del año 1000, momento en que se separaron de la Iglesia Católica. Antes de ese año, en los siglos III, IV y V, etc., esas Iglesias obedecían a Roma. Una vez separadas de Roma, ya no conectan con Cristo.

Es cierto, como dice el Concilio Vaticano II en el decreto sobre el ecumenismo, que esta separación se produjo no sin responsabilidad de ambas partes. Los que hoy pertenecen a esas comunidades no pueden ser responsables del pecado de secesión. La Iglesia Católica los abraza con fraternal respeto y, a los que recibieron el bautismo debidamente, los considera incorporados a Cristo, y por tanto reciben el nombre de cristianos con todo derecho.

Hoy vivimos tiempos de ecumenismo. Lo quiere la Iglesia. Tiempos en que todos aspiramos a la unión. Todos queremos formar un solo rebaño bajo un solo pastor, como quería Cristo, por eso tenemos los brazos abiertos a todos los que quieran la unidad de los cristianos. Llegará el día en que se dé esta unión, porque hay excelente buena voluntad, sobre todo en las Iglesias orientales y en la Iglesia anglicana. Los orientales tienen la misma doctrina que nosotros, hasta los mismos sacramentos que nosotros. Lo único que los separa de nosotros es que no obedecen al Papa.

Las Iglesias protestantes tienen muchas más diferencias. La que más se parece a la católica es la anglicana. Con ella es con la que más contactos ha habido y con la que va a ser más fácil unirse, porque mantenemos un contenido doctrinal muy parecido. Quiera Dios que pronto vivamos reunidos en un solo rebaño y bajo un solo pastor.

 

PRIMADO DE PEDRO CONFIRMADO EN EL NUEVO TESTAMENTO

En el Libro de los Hechos de los Apóstoles, que es la Ahistoria de la Iglesia@ más antigua, comprobamos que efectivamente Pedro actúa como jefe de la Iglesia desde los comienzos de la misma.

K Hc 1, 15-26: Él propone elegir al que ha de suceder a Judas en el Colegio Apostólico.

K Hc 2, 14-36: En nombre de los Doce toma la palabra el día de Pentecostés.

K Hc 10, 1-48: Pedro admite en la Iglesia a los primeros gentiles.

K Hc 15, 7-11: En el Concilio de Jerusalén admite en la Iglesia a los primeros gentiles.

PRIMADO DE PEDRO Y DE LA IGLESIA ROMANA RECONOCIDOS HISTÓRICAMENTE

Históricamente está comprobado que San Pedro murió en Roma y que desde un principio, sin discusión de ninguna clase, el Obispo de Roma ha quedado como sucesor de Pedro, cabeza de la Iglesia universal, con potestad de jurisdicción para todas la Iglesia. La diferencia entre le Papa y un Obispo cualquiera está en esta jurisdicción, pues el Papa no es más que cualquier otro Obispo, pero tiene una potestad de jurisdicción más amplia que abarca a toda la Iglesia. Esto es reconocido ya en el siglo primero.

Así por ejemplo, el año 96, siendo Papa San Clemente de Roma, tercer sucesor de San Pedro y viviendo aún el apóstol San Juan, en la Iglesia de Corinto se produjo una especie de cisma. No interviene San Juan, que era el único apóstol vivo, sino San Clemente de Roma, que era el Papa. Aún se conserva la carta que Éste escribió como defensa del Papado, en la que nombra a San Pedro y San Pablo que sufrieron el martirio en Roma durante la persecución de nerón y exige la obediencia de los rebeldes a la legítima autoridad, y los corintios le obedecen, reconociendo así la autoridad del Obispo de Roma.

San Ireneo, Obispo de Lyón, discípulo de San Policarpo, Obispo de Esmirna, quien además había sido discípulo de San Juan Evangelista, escribe en su libro Contra las herejías, escrito alrededor del año 180, que San Pedro y San Pablo predicaron en Roma y fundaron dichas Iglesias. Hablando de la Iglesia de Roma dice: A esta Iglesia, por su preeminencia más poderosa, es necesario que se unan todas las iglesia s, es decir los fieles de todas partes; pues en ella se ha conservado siempre la tradición recibida de los Apóstoles por los cristianos de todas partes

San Cipriano de Cartago, muerto alrededor del 250, dice que los mismos herejes navegan hasta la cátedra de Pedro, en busca de aprobación, como si fuese posible inducir a esta cátedra al error. Se refiere a la herejía montanista que, al ser excomulgados por los obispos del Asia Menor, marcharon a Roma para ver si podían conseguir la aprobación del Papa, sabiendo bien que, estando en comunión con el Papa, lo estaban con la Iglesia universal. No lo lograron, evidentemente.

 

)QUÉ SIGNIFICA AATAR Y DESATAR@?

Cristo promete a Pedro Alas llaves del reino de los Cielos@ para que pueda Aatar y desatar@(Mt 16,19) y con ello, comunica la autoridad soberana sobre toda la Iglesia (Cfr. Apoc 1,18; 3,7 e Is 22, 21-22) Cristo, al dar a Pedro las llaves del reino de los Cielos, le confiere una participación de su propio poder para gobernar la Iglesia.

A su vez, según Mt 18,18,los Apóstoles reciben la potestad de Aatar y desatar@,poder subordinado al de Pedro, ya que la Iglesia está edificada sobre él (Mt 16,18)y él recibe singularmente la potestad de atar y desatar. Se trata, en lenguaje moderno de que solamente Pedro y sus sucesores, los Romanos Pontífices, tienen jurisdicción plena, universal, ordinaria e inmediata sobre toda la Iglesia, tanto sobre los pastores como sobre los fieles . Los Obispos, como sucesores de los Apóstoles, ejercen el poder de atar y desataren sus respectivas diócesis, con dependencia de Pedro.

AAtar y desatar@ implica la potestad legislativa, judicial y coactiva; nunca puede hacer referencia a la doctrina, porque la doctrina no puede cambiar (Judas 3); en cambio la legislación sí, pues tiene que irse adaptando a las necesidades de los súbditos.

LOS APÓSTOLES DAN LEYES A LA IGLESIA

Hay varios casos en el Nuevo Testamento en que vemos a los Apóstoles dar y abolir leyes:

L Hc 15,28-29: Concilio de Jerusalén. Se discute sobre la obligatoriedad de la ley mosáica para los cristianos, y Pedro la declara abolida (no el Decálogo Cfr. Mc 10,17-19) e impone ciertas normas:

  1. Que se abstengan del animal ahogado, es decir muerto sin desangrar, precepto de la ley mosaica que impone momentáneamente a los convertidos de la gentilidad para facilitar la convivencia de estos cristianos con los que proceden del judaísmo
  2. Que no coman carne inmolada a los ídolos (Cf. I Cor 8)
  3. Que se abstengan de la fornicación, es decir del matrimonio entre consanguíneos, pues propiamente la palabra griega A B @ D < , Æ " l @ (fornicación), según una cantidad de textos del Antiguo Testamento corresponde a lo que los hebreos llaman Azenut@, matrimonios incestuosos.

Por consiguiente, aquí los Apóstoles dan unas leyes y declaran abolidas otras.

L I Tim 3,2: Otro caso de legislación primitiva. Según el griego, el Obispo debe ser marido de una sola mujer, es decir tratándose de un hombre casado, que no sea viudo vuelto a casar. En el siglo primero en que todos los que se convertían eran adultos, habría sido dificilísimo encontrar el número suficiente de candidatos al sacerdocio célibes. La ley sobre el celibato fue posterior. Lo mismo dice a los diáconos (I Tim 3,8-9).

L I Cor 11,33-34 : San Pablo, además, en la primera carta a los Corintios da normas para la celebración de los ágapes.

L I Cor 14,27-37: San Pablo da normas para el buen uso de los carismas.

 

LOS APÓSTOLES IMPONEN UNA SANCIÓN PARA QUIEN LO MERECE

Los Apóstoles no sólo dan leyes, también tienen la potestad de imponer sanciones a los que no las observan. Tenemos el caso de San Pablo (II Cor 10,6), dispuesto a castigar toda desobediencia y ello con la autoridad recibida del Señor Jesús (II Cor 13, 10). Potestad recibida para edificación de la Iglesia, no para destrucción. San Pablo también aplica pena de excomunión contra el incestuoso de Corinto (I Cor 5,4-5), que después levanta (II Cor 2,5-8). El término antiguo para la excomunión era Aentregarle a Satanás@. Es decir, el excomulgado ha cometido pecados graves que le han merecido la excomunión; ahora bien, al pecar gravemente se somete al dominio de Satanás, queda bajo la influencia del demonio. Y San Pablo dice que le entrega a Satanás para que, en el caso del incestuoso, le atormente su cuerpo, que le cause toda clase de angustias y sufrimientos, a fin de que se convierta.

Otro caso lo tenemos en I Tim 1,18-20. Himeneo y Alejandro son excomulgados por enseñar una doctrina que no estaba de acuerdo con la doctrina apostólica. Incluso sabemos cuál era esta doctrina (II Tim 2, 17-18):negaban la resurrección, diciendo que era algo puramente espiritual. Para estos herejes San Pablo dicta sentencia de excomunión.

También actualmente hay una serie de pecados que tienen pena de excomunión, sea Alatæ sententia@,lo que quiere decir que sólo por el mero hecho de cometer tal pecado, la persona queda excomulgada (como por ejemplo el aborto -can. 1398-), sea Aferendæ sententiæ @. Todas las leyes eclesiásticas actuales las tenemos en el Código de Derecho Canónico. La excomunión, es una medida medicinal, tanto para preservar del contagio a otros miembros del Cuerpo Místico, como para hacer sentir su pecado al pecador y llamarle a penitencia. Y esto ya viene desde el tiempo de los Apóstoles, pues en toda sociedad, es lógico, tiene que haber leyes y poder urgirse su cumplimiento.

San Pablo también da normas, aquí no son leyes, sobre la conducta con los herejes (Tit 3,10-11).En II Tes 3,14 se da una sanción social para aquel que no obedezca perfectamente a la Iglesia, a las normas dadas por el Apóstol. El mismo Jesús nos dice que el que no oye su autoridad constituida en la Iglesia debe ser para nosotros como gentil y publicano (Mt 18, 15-17).

EN RESUMEN: Todos estos textos indican claramente que la Iglesia tiene la potestad de gobernar, es decir de dar leyes y de imponer una sanción. Potestad que viene de Cristo. Así se explica perfectamente Lc 10,16. Si oímos al Papa, oímos a Cristo; si desechamos al Papa, desechamos a Cristo y, al desechar a Cristo, desechamos al Padre Celestial. Todo esto es para bien de los fieles.

Un Obispo también puede dar leyes en su diócesis, pero, evidentemente, siempre que esté de acuerdo con las leyes generales de la Iglesia, con sumisión absoluta al Papa.

La obediencia debida a la Iglesia no se refiere sólo a las leyes, sino también a sus enseñanzas, ya que aquel que no sigue las enseñanzas que han sido confiadas al Pedro y a Los Apóstoles, no puede salvarse (Mc 16, 15-16). Recuérdese que la Iglesia no se equivoca en sus enseñanzas. Luego puede condenar doctrinas erróneas y debemos obedecerle. Aquí es válido el consejo de San Ignacio de Loyola : ASi yo digo negro, pero el Papa dice blanco, siempre será blanco@.

 

 

 

 

 

CARACTERÍSTICAS DE LA IGLESIA DE CRISTO

 

El CREDO DEL PUEBLO DE DIOS, publicado por Pablo VI, dice así: ACreemos en la Iglesia, que es Una, Santa, Católica y Apostólica, edificada por Jesucristo sobre la piedra que es Pedro. Ella es el Cuerpo Místico de Cristo, al mismo tiempo sociedad visible, instituida con organismos jerárquicos y comunidad espiritual, la Iglesia terrestre, el pueblo de Dios peregrino aquí abajo... y que tiende a su realización perfecta más allá del tiempo en la gloria@.

Las notas o caracteres que distinguen a la verdadera Iglesia de las falsas son las que hallamos en la profesión de fe del Credo Niceno-Constantinopolitano: ACreo en la Iglesia una, santa, católica y apostólica@. Así pues , éstas serán las llamadas notas o cualidades distintivas de la Iglesia de Cristo que la distinguirán visiblemente de las otras iglesias, que son cristianas, pero no fueron fundadas por Cristo.

 

UNIDAD

L Mat 16, 18: Cuando Cristo habla de la Iglesia dice Ami@ Iglesia, nunca Amis@ Iglesias; pues fundó una sola Iglesia, que debía formar Aun sólo rebaño y un solo pastor@ (Jn 10, 16); que confió al cuidado de Pedro (Jn 21,15-17). Esta Iglesia constituye un solo cuerpo animado por un solo Espíritu (I Cor 12, 4-13); AUn solo Señor, una sola fe, un solo bautismo@ (Ef 4,4-6). Lógicamente éste último texto condena todas las posibles herejías, pues no puede haber más de una doctrina, una fe, ya que la verdad es una y por lo mismo inamovible (Jd 3).

L I Cor 10,17: AFormamos un solo cuerpo por comer un solo Pan@,nos habla San Pablo de la unidad de culto. Por consiguiente, la unidad de la Iglesia consiste en una unidad de fe, de régimen y de culto.

L Mt 12,25: Jesús nos dice: ATodo reino en sí dividido, será desolado; y toda casa en sí dividida no subsistirá@. El texto griego es sumamente expresivo: ATodo reino en sí dividido@ (μερισθεϊσα o sea partido en partes, fragmentado) se convertirá en desierto, en yermo (ρημoØται); la ciudad o casa, no se podrá sostener (oÛ σταθήσεται). Luego desde el momento que la Iglesia se dividiese en cualquiera de sus tres unidades (de fe, de culto o de régimen), desaparecería del mundo, con lo cual quedaría frustrado el plan de Cristo.

L Jn 17,11; 17 y 21-23: Cristo mismo ora por la unidad de su Iglesia.

La división actual de los cristianos es un serio inconveniente para la credibilidad del mensaje de Cristo, sobre todo de cara a los no cristianos. A raíz del Concilio Vaticano II vemos en numerosas Iglesias cristianas un amplio movimiento ecuménico, muy impulsado por el Papa Juan Pablo II, sin duda inspirado por el Espíritu Santo.

El decreto sobre el Ecumenismo del Concilio Vaticano II dice: A Hoy, en muchas partes delmundo, por inspiración del Espíritu Santo, se hacen muchos esfuerzos con la oración, la palabra y la acción para llegar a aquella plenitud de unidad que Jesucristo quiere@. (Unitatis redintegratio 4),pero la deseada unidad se ha de hacer en la verdad y la caridad (Idem 24). Por lo cual es necesario ahondar cada vez más en la verdad revelada para así llegar a formar un día Aun solo rebaño y un solo pastor@.

Pero la unidad que Cristo concedió desde un principio a su Iglesia, sigue diciendo el citado documento, Acreemos que subsiste indefectiblemente en la Iglesia Católica y esperamos que crezca cada día hasta la consumación de los siglos@ (Idem 4),pues la única y verdadera Iglesia de Cristo está edificada sobre Pedro (Idem 4).

ARecuerden todos los fieles, sigue diciendo la Unitatis redintegratio, que tanto mejor promoverán e incluso practicarán la unión de los cristianos cuanto mayor sea su esfuerzo por vivir una vida más pura según el Evangelio@ (Idem 7).

 

SANTIDAD

L Mc 16,15-16 La Iglesia de Cristo es santa por su fin: santificar a las almas. Por los medios que tiene para esta acción santificadora, los Sacramentos; porque su Cabeza, Cristo, es santa y además porque muchos de sus miembros también lo son. Pensemos en los innumerables santos que tienen la Iglesia.

Una objeción-> En la Iglesia hay mucha gente que es muy mala.

El mismo Cristo nos advierte que en esta vida buenos y malos estarán juntos dentro de la Ared@ (Mt 13, 24-30 y 47-49). Nadie dice que es mala una profesión honesta y provechosa a la sociedad humana, por ejemplo el magisterio, la medicina, etc...,porque haya algunos miembros malos en ella. Pero adviértase que los fieles malos no son malos por observar las leyes de la Iglesia, sino por el contrario, por no observarlas.

De esto se deduce que todos tenemos la obligación de ser buenos y, por lo tanto, e aspirar a la santidad, ya que por el Bautismo el cristiano se ha incorporado en Cristo (CF. Rom 6,14;16-18 y 22-23; Colo 3,1-15; II Cor 7,1; I Tes 4,3; Rom 12,2;II Ped 1,5-11).

Si leemos con detenimiento la LUMEN GENTIUM, constitución dogmática del Concilio Vaticano II, veremos cómo insiste en la obligación que tenemos todos los cristianos de aspirar a la santidad. En el N 42, dice: AQuedan, pues, invitados y aun obligados todos los fieles cristianos a buscar insistentemente la santidad y la perfección dentro del propio estado@.

El mismo Cristo nos dice: ASed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto@. No es un mandato exclusivo para los que se han consagrado a Dios. Es un mandato parar todos, pues lo dice en el Sermón de la montaña. Y si nos fijamos en el contexto, sobre todo en los versículos anteriores (43-48), veremos que insiste de un modo especial en la caridad, en el perdón de los enemigos, la bondad en general con los demás. Por tanto, la perfección, la santidad que nos pide Jesús, es de un modo especial la perfección en la caridad, en el amor de benevolencia y de beneficiencia (en tratar de querer siempre y procurar en la medida de nuestras fuerzas el máximo bien de todas las personas, amigos o enemigos, conocidos o desconocidos, buenos o malos, etc.). L I Jn 3,16

CATOLICIDAD

La Iglesia de Cristo es también Católica, es decir, universal.

L Mc 16,15-16; Mt 24,14 y 28,18-20. Dice Cristo a sus Apóstoles: AId por todo elmundo y predicad el Evangelio a toda criatura@.

Una objeción-> Pero no todos aceptan la doctrina de Cristo.

Ya nos lo predijo el mismo Jesús al decir que el que no creyere -se entiende: después de haber conocido la verdadera Iglesia- será condenado (Mc 16, 16). Ciertamente la Biblia habla de aquellos que no la aceptan, no obedecen a la fe, etc (Cf. II Tes 3,2; Rom 10,16),de los que apostatan de ella (I Tim 1,19-20 y II Pd 2,1). Es interesante ver las causas que indica la Biblia en estos casos concretos de las apostasías y de la pérdida de la fe. Por una parte la codicia (I Tim 6,10) y por otra la falsa ciencia (I Tim 6,20-21) Por supuesto puede haber muchas otras causas.

Sin embargo, la Iglesia de Cristo es la única que salva. Esto es mucho más profundo de lo que parece. Sin Cristo no hay salvación (Hc 4, 12); todos los que se salvan, se salvan gracias al sacrificio redentor de Cristo (I Jn 2,2; Mt 26,26-28) y este único sacrificio de Cristo lo ha dejado en la Iglesia, en la Celebración de la Eucaristía ( Lc 22,19-20),para aplicar a todos los hombres sus méritos redentores.

Por tanto nadie se salva sin la Iglesia porque nadie puede salvarse sin Cristo. Nadie, ni el salvaje que no sabe que vino Cristo, pero que conoce la existencia de Dios y que, por amor a Dios, se arrepiente de sus pecados con un acto de contrición perfecta y se salva; pues ni éste se salva sin la Iglesia, porque las gracias actuales que recibe para convertirse las debe a la Iglesia Católica que hace presente sobre el altar el único sacrificio redentor de Cristo, del que proceden todas las gracias que reciben las personas de cualquier religión, y es con la libre colaboración a estas gracias, como pueden alcanzar la salvación. Así se comprende que el Concilio Vaticano II diga que la Iglesia es Asacramento universal de salvación@ (Lumen Gentium 48).

L I Tim 2,1-4 Los Católicos deberíamos ser también Acatólicos@,o sea universales, en nuestra oración, rogando por todo el mundo, tomando como cosa propia cuanto afecta a Cristo y su Iglesia en cualquier parte de la tierra. Deberíamos aprender a salir de nuestro egoísmo y nuestros propios y mezquinos intereses (I Tim 2,1-4).

 

APOSTOLICIDAD

La verdadera Iglesia de Cristo es apostólica por su origen, pues está edificada sobre Pedro y Asobre el fundamento de los Apóstoles y profetas@ (Mt 16,18;Ef 2,20).Por tanto, se pierde la apostolicidad al apartarse de Pedro. Es el caso de los cismáticos y herejes.

Es también apostólica por su doctrina, pues precisamente el don de la infalibilidad es para asegurar esta doctrina apostólica hasta el final de los tiempos.

Igualmente es apostólica por su misión, que es siempre la misma que Cristo confió a sus Apóstoles: enseñar, gobernar y santificar a las almas y así asegurarles su entrada en la vida eterna.

Por tanto, Ala Iglesia peregrinante es, por su naturaleza, misionera@ (Decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia 2) y esto hasta el fin del mundo (Mt 28, 19-20). Por consiguiente, todos los bautizados debemos sentirnos misioneros y actuar como tales, sobre todo en nuestra vida (Mt 5,13-16; I Pd 2,11-12), pero también con nuestra palabra (I Pd 3,15-16).

 

IDENTIFICACIÓN CIENTÍFICA DE LA TUMBA

Y

DE LOS RESTOS DE SAN PEDRO EN EL VATICANO

La identificación científica de la tumba de san Pedro es obra de los padres jesuitas Kirschbaum y Ferrúa, y de los señores Ghetti y Josi. Todo empezó en 1939, con Pío XII cuando se estaban llevando a cabo unas excavaciones para preparar la tumba de Pío XI. Mientras se estaban haciendo las excavaciones se descubrió un mosaico.

Existía una tradición que decía que debajo del altar papal, debajo del baldaquino de Bernini, debajo de la cúpula de Miguel Ángel, había una necrópolis, un cementerio, donde había sido enterrado san Pedro. Cuando al hacer la excavación para enterrar a Pío XI apareció un mosaico, Pío XII mandó que siguieran excavando, y apareció la necrópolis. Un cementerio importantísimo. En él aparecen mausoleos de familias importantes de Roma, como los Flavios, los Valerios, etc.Se sacaron 50.000 m3 de tierra de debajo de la basílica de San Pedro. En la excavación aparece una tumba cavada en la tierra abierta y vacía.

Sabemos por la historia que Nerón persiguió a los cristianos. Nerón era un maniático que incendió Roma y echó la culpa a los cristianos. Perseguir a los cristianos era una justificación del incendio de Roma. Tuvo lugar una matanza de cristianos, entre ellos san Pedro, al que martirizó en el circo de Calígula. Este circo lo había empezado a construir Calígula y lo terminó Nerón. El circo, que se llamó de Nerón, está al lado del monte Vaticano.

Dice la tradición que a san Pedro lo crucificaron cabeza abajo. Flavio Josefo, historiador de aquel tiempo, que conocía como eran las crucifixiones de los romanos, refiere las distintas maneras de crucificar que solían usar, y una de ellas era cabeza abajo. Dice la tradición que a san Pedro lo crucificaron cabeza abajo, en el circo de Calígula y Nerón, al lado del monte Vaticano. Y en el monte Vaticano había una necrópolis, un cementerio. A san Pedro lo enterraron en esa necrópolis en la ladera del Monte Vaticano, y en una tumba pobre. San Pedro era pobre. Aquellos cristianos eran pobres. Lo enterraron en la tierra, en una tumba pobre.

El lugar de la tumba de San Pedro

Cuando Constantino venció a Majencio en la batalla de Puente Milvio, el 28 de octubre del año 312, afirmó que había visto el signo de Cristo en el cielo, y que le habla dado la victoria sobre Majencio, a pesar de que éste tenía tropas muy superiores. Esto lo cuenta el historiador Eusebio de Cesarea, y dice que lo oyó de viva voz del mismo Emperador. Constantino, en agradecimiento a Cristo que, según él, le había dado la victoria, se convierte al cristianismo. Junto a la basílica Lateranense, en Roma, hay un obelisco en el que pone: "Aquí fue bautizado Constantino por el papa Silvestre."

Constantino da paz a la Iglesia en el año 313 y edifica una serie de templos cristianos. Uno de ellos fue la basílica en honor de san Pedro, sobre la tumba de san Pedro. )Y cómo sabía Constantino dónde estaba enterrado san Pedro? Hacía muy pocos años que había muerto san Pedro. Todavía vivían los nietos de los que habían conocido a san Pedro. Todo el mundo sabía dónde estaba enterrado, sobre todo san Silvestre, su sucesor. Además, las tumbas eran lugares sagrados y muy venerados.

Pero además hay una razón clarísima para saber que Constantino levanta su basílica sobre la tumba de san Pedro, porque la edifica en la ladera de un monte, con un desnivel de once metros. Hubo que hacer un enorme corrimiento de tierras para hacer una gran explanada en la ladera del monte, y entonces no existían las excavadoras y las máquinas que tenemos hoy. A los pocos metros tenía la gran explanada del circo de Nerón, que tenía 300 metros de largo por 100 de ancho, que le habría evitado mucho trabajo.

Además de las dificultades técnicas que tuvo que resolver para levantar la basílica en la ladera de un monte, están las dificultades morales y jurídicas, puesto que tuvo que sepultar bajo la basílica una necrópolis que había llegado a ser una de las más importantes de Roma, y donde estaban enterradas muchas familias ilustres. Surgirían problemas con las familias que allí tenían a sus seres queridos.

Por lo tanto, la única razón por la que Constantino levantó su basílica en la ladera de un monte, sepultando una necrópolis con todas las dificultades que suponía, era porque allí estaba la tumba de san Pedro. En caso contrario no tiene explicación que levantara su basílica en un sitio tan complicado.

En la tumba abierta y vacía que aparece en la necrópolis, debajo del baldaquino de Bernini y la cúpula de Miguel Ángel, se descubren dos cosas muy importantes:

Por varias razones los investigadores llegan a la conclusión de que es la tumba de san Pedro. Pío XII lo anunció en el radiomensaje de Navidad de 1950: AHemos encontrado la tumba de san Pedro.@

Las investigaciones en la tumba de san Pedro

Terminada esta investigación, en 1952, la profesora Margarita Guarducci, primera autoridad mundial en epigrafía griega, empieza a descifrar los grafitos que hay en uno de los muros adyacentes a esa tumba.Los grafitos son unas inscripciones hechas con punzón en el enlucido de los muros. Lo que se ve allí es una maraña, porque están escritos unos encima de otros. Ha publicado tres gruesos tomos en folio descifrando esos grafitos. Descubre unos muy interesantes. Por ejemplo: Pedro, ruega por los cristianos que estamos sepultados junto a tu cuerpo. Otra inscripción es el logotipo de Pedro, que era como una P y en el palo vertical tres rayas horizontales en forma de llave. Significa: Pedro el de las llaves. Alude al pasaje evangélico de san Mateo, en el que Cristo entrega a Pedro las llaves del reino de los cielos. La profesora llega a la conclusión de que por allí está la tumba de san Pedro. Estos grafitos están en el muro G, que es un muro blanco; pero en el adyacente, que es un muro rojo, descifra un grafito que significa: Pedro está aquí. Excavan y descubren un nicho forrado de mármol blanco, y allí unos huesos.

Se encarga al profesor Venerando Correnti, catedrático de Antropología de la Universidad de Palermo, que estudie esos huesos. El profesor Correnti llega a esta conclusión: Aquí hay huesos humanos y huesos de ratón. Un ratón que se coló por una rendija, no pudo salir y murió allí. Y los huesos humanos, una vez estudiados, proporcionan los siguientes datos:

Como afirma la profesora Guarducci, si nosotros a priori buscáramos los huesos de san Pedro, )qué buscaríamos? Huesos de varón. De complexión robusta: Pedro era pescador. Muerto a una edad avanzada: parece que Pedro murió a los setenta y tantos años. Que vivió en el siglo I.

Precisamente eso hemos encontrado. La profesora Guarducci ha publicado la identificación de estos huesos en un libro titulado Las reliquias de san Pedro, publicado por la editorial Vaticana en 1965.

Por eso, Pablo VI dijo el 28 de junio de 1978: Hemos llegado al final. Hemos encontrado los huesos de san Pedro, identificados científicamente por especialistas en el tema.

El recuerdo de san Pedro en Roma

El recuerdo que ha quedado de san Pedro en Roma, desde su tumba hasta la cúpula de Miguel Ángel, es incomparablemente superior al de todos los emperadores romanos, de los que en su mayoría sólo quedan ruinas.Los emperadores tuvieron todo el poder terrenal en sus manos. San Pedro fue un pobre pescador ignorante; pero murió por una verdad: la gran verdad de Cristo-Dios.

Cristo, el hombre que más ha influido en la historia de la Humanidad. Y el hombre más amado de la Historia. Cristo, el hombre que con su doctrina de amor al prójimo hizo posible en la Historia la abolición de la esclavitud, la igualdad de derechos de la mujer ante la ley y, hoy, el derecho a vivir del no nacido en contra de los que defienden el aborto, que quieren legitimar la condena a muerte de un inocente. La doctrina de Cristo defiende siempre los derechos del tratado injustamente. Cristo hace dos mil años que murió, y hoy se le ama como a nadie en el mundo. Miles y miles de hombres y mujeres lo han amado hasta la muerte. Unos dando la vida de golpe, como los mártires. Otros dándosela gota a gota, consagrándosela por entero. Millones y millones de hombres y mujeres lo han amado hasta la muerte. Millones y millones de cristianos que lo aman con locura y están dispuestos a morir por Él antes que traicionarle.

La muerte y la victoria de Pedro es prenda de nuestra esperanza. Pues ese Pedro, a quien Cristo hizo piedra fundamental de su Iglesia, está aquí. Su tumba está aquí. Sus restos están aquí. Y encima, su único y legítimo sucesor en la tierra. Una cadena de doscientos sesenta y cinco papas, legítimos sucesores de san Pedro, le transmiten su autoridad. El que quiera estar en la Iglesia que Cristo fundó en Pedro, tiene que estar en la Iglesia del papa de Roma, que es el único en la tierra legítimo sucesor de san Pedro. Estamos en la Iglesia de Juan Pablo II de Roma, el único legítimo sucesor de san Pedro, en quien Cristo fundó su única Iglesia.