Carta del P. Kolvenbach al P. Alba

Carta del P. Kolvenbach al P. Alba

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Querido P. Alba:

Dentro de tres semanas celebra Vd.sus Bodas de Oro en la Compañía. Serán muchos los que con este motivo se acercarán a su lado, o se pongan en contacto desde lejos, para felicitarle y reiterarle su agradecimiento por el bien que el Señor Jasús sembró en ellos a través de sus manos. También yo quiero felicitarle y agradecerle, en nombre de la Compañía, su prolongada dedicación a la tarea de "ayudar a las almas en la vida y doctrina cristiana".

Mediante su intensa atención a la formación espiritual de los jóvenes de la Unión Seglar de San Antonio Mª Claret, ha procurado Vd. infundir en ellos y ellas una piedad austera y honda. Lo demuestra la sed de mayor profundidad espiritual con que esos mismos jóvenes (incluso después de haber superado su etapa juvenil) arriban a los Ejercicios Espirituales para ejercitarse con sinceridad, silencio y recogimiento a la luz y el calor del Espíritu. No tiene nada de extraño que el Señor haya suscitado entre esos jóvenes tantas vocaciones sacerdotales y religiosas, incluso a la vida contemplativa. San Antonio Mª Claret y Santa Teresa de Jesús, a una con nuestro Padre San Ignacio, le estarán también muy agradecidos.

No podrá negar, P. Alba, que tan recia dedicación a la juventud ha revertido en Vd. mismo, manteniéndole joven de espíritu y de cuerpo. Sé que sigue peregrinando a pie, al frente de sus muchachos, a lo largo de decenas de kilómetros. Y que sigue organizando campamentos juveniles, con la ayuda de colaboradores formados por Vd. mismo. Así afianza en los jóvenes el sentido "nómada" de la vida, la conciencia de que aquí no tenemos morada permanente.

Tan infatigable laboreo concluyó por florecer en la creación del Colegio de la Inmaculada, de Sentmenat, donde continúa Vd. su misión de animación espiritual y particular formación de aspirantes al sacerdocio. Cuente con mis oraciones para que su tarea resulte espiritual y eclesialmente fecunda, agradable al Señor Jesús en cuyo seguimiento nos afanamos.

Como expresión de gratitud por sus prolongados y meritorios servicios le ofrezco cincuenta misas por sus intenciones preferidas. Con mi más cordial felicitación, quedo suyo afectísimo en Jesucristo,
Peter-Hans Kolvenbach sj


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