La historia de la Iglesia comparada con la vida de Cristo

 

Campamentos - 2000

 

 

 

            En este año jubilar, al conmemorar los 2000 años del nacimiento de Ntro. Sr. Jesucristo, queremos reflexionar sobre ellos.

            Pasaremos sobre estos dos mil años de historia de la Iglesia y veremos con gozo que lo podremos hacer mirando la vida de Cristo, su esposo. La peregrinación histórica de la Iglesia aparecerá así como imitación de Cristo.

 

 

1er. cuadro            La cueva de Belén

 

            Como Jesús nació en Belén, de María, concebido por el soplo divino que es el Espíritu Santo, la Iglesia nació históricamente en el Cenáculo de Jerusalén, con María, por el mismo viento divino del Espíritu Santo.

            Viendo a Jesús nacer, recordamos con San Ignacio, aquella expresión del designio eterno de la Trinidad excelsa cuando dice “hagamos redención” y oímos al Hijo de Dios hecho hombre decir, ya en la cuna de Belén: “Sí, Padre, vamos a perdonarles porque no saben lo que hacen”.

 

 

2º cuadro            Huida a Egipto

 

            Poco duró la apacible tranquilidad de José, cuidando a Jesús, según los deseos del Inmaculado Corazón de María. José toma al Niño y a su Madre y huye a Egipto.

También la Iglesia naciente ha de salir de Jerusalén y adentrarse en Babilonia hasta la Roma de los Césares.

 

 

3er. cuadro            Matanza de los Santos Inocentes

 

            La sangre de los mártires riega los circos romanos como afluentes provenientes de las fuentes de aquellos Santos Inocentes a quiénes Jesús dice ya “Hoy mismo estaréis conmigo en el Paraíso”.

            En la carta a la Iglesia de Esmirna se dice en el Apocalipsis: “Conozco tu tribulación... tendrás tribulación de diez días... permanece fiel hasta la muerte y tendrás la corona de la Vida.”

 

 

4º cuadro            La vida oculta en la casita de Nazareth.

 

Al ver a Jesús en la casita de Nazareth, si nos hacemos como niños, podemos ya decir a María: “Madre, ahí tienes a tu hijo”.

            El crecimiento y maduración de Jesús en su vida oculta nos recuerda aquellos años de reflexión de la Iglesia en que sus Padres llenan los pergaminos patrísticos. La quietud de Nazareth tiene su eco silencioso en los monacatos.

 

5º cuadro            Elección de los Apóstoles

 

El “Tengo sed” del Calvario empieza en el ansía pro deshacerse para la salvación de las almas. Jesús elige doce Apóstoles y comienza su vida pública.

La Iglesia extenderá sus brazos maternales por los cinco continentes. Llegará a lejanos mares en veleros españoles. “La fe, haciéndose historia, llegará a hacer cristina la cultura.

Como Jesús eligió a sus Apóstoles y discípulos, la Iglesia multiplicará sus santos que serán pasmo del mundo: ¿quién irá a Molokai? ¿Quién llegará a Alaska? ¿Quién alcanzará las Indias? ¿Quién se acercará a los esclavos? ¿Quién volará a los carmelos? ¿Quién atenderá a los pobres? ¿Quién cuidará a los enfermos? ¡Oh, qué resplandores los de Damián, y Llorente, y Javier, y Claver, y Teresita, y Vicente de Paúl, y Juan de Dios!

 

 

6º cuadro            Sermón de la montaña

 

Bienaventurados los pobres como Francisco de Asís.

Bienaventurados los mansos como Francisco de Sales.

Bienaventurados los que lloran como las madres de los seminaristas de Barbastro.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia como Luis y Fernando y Juana de Arco.

Bienaventurados los misericordiosos como Damián de Veuster.

Bienaventurados los limpios de corazón como Luis Gonzaga.

Bienaventurados los que tienen paz como Monseñor Irurita, dormido en la comisaría, esperando el momento de su ejecución.

 

 

7º cuadro            Vía Crucis

 

Como Satanás se abalanzó sobre Cristo para impedir que los hijos de Israel le siguieran y consiguió que lo crucificaran, también desencadenará el torbellino de la herejía luterana que acabará revolucionando el mundo hasta hacer vivir a la Iglesia su propia Pasión.

Las persecuciones de la Iglesia durante el siglo XX son como su propia pasión. Baste considerar la proporción numérica de mártires con los siglos anteriores. Hiroshima y Nagasaki, las más católicas del Japón, Timor Oriental, el Sudán africano, los Cristeros mejicanos... No, no es sólo España, nuestros padres y abuelos, los que han sufrido esta pasión. Es el planeta entero el que puede decir ahora “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”

 

 

8º cuadro            La Piedad

 

Viendo “La Piedad” nos es muy fácil imaginar a la Iglesia exhausta en brazos de María. Y el poder decir también “Consumatum est”, esperar de ella el triunfo de su Corazón Inmaculado, según nos ha prometido en Fátima.

 

 

 

9º cuadro            La Resurrección

           

            El triunfo del Corazón Inmaculado de María será como una Resurrección para la Iglesia, quizás todavía conocida por pocos, de la misma manera que Cristo Resucitado nada más se apareció a unos pocos destinados a ser sus testigos, precisamente para dar oportunidad a su Iglesia a imitarle en su vida, como estamos viendo.

 

 

10º cuadro            El triunfo del Corazón Inmaculado de María

 

Lo que sí es seguro, y con la certeza de la Fe, que es más cierta que la experiencia, es lo que profesamos en el Credo: Volverá, como ascendió, para juzgar a todos. Estará otra vez con nosotros como estuvo durante los cuarenta días de las apariciones pascuales. Y cuando la Iglesia pueda también decir: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, y se llegue a la segunda resurrección y se alcance el fin de la historia y la Iglesia, como imitando la Ascensión de su Esposo empiece la vida eterna de la ciudad de Dios. Allí, como dice San Agustín “descansaremos y veremos, veremos y amaremos, amaremos y alabaremos”, durante el eterno presente de los siglos sin fin para gloria del Dios que salva.