Croquis de Física Ontológica

Croquis de Física Ontológica

  (En construcción).

Voy a intentar exponer ordendamente todas las ideas, hasta ahora desperdigadas por mis páginas, referentes a una teoría fisicomatemática que se avenga con las mediciones observadas, leyes invariantes, tanto dinámicas como conservativas, que se puedan interpretar ontológicamente según los maestros de la teología católica medieval, tanto oriental como occidental.

El aludido desperdigue se refiere principalmente a las páginas relacionadas del final.

Para ello consideraré la catequesis de SS. Benedicto XVI sobre Dionisio Areopagita del 14 de mayo del 2008.

También, para incidir en el diálogo entre fe y ciencia que necesita el mundo de hoy, me inclinaré a enfatizar el punto alfa más que el punto omega. Es posible conjugar fe y ciencia porque "El Logos divino, la razón eterna, está en el origen del universo", Benedicto XVI, 25-11-2005.


La geometría ha de partir de la visión de Alain de l'Ille: "El universo es una esfera cuyo centro está en todas partes, y su circunferencia en ninguna".

Ha de considerar, para cada centro de observación, el plano impropio como el punto del origen de la inflación y del big bang.

Las facultades humanas utilizadas no pueden despreciar inteligencia, imaginativa, sensitiva.

La imaginación no se puede olvidar, ni confundir con la inteligencia, ni con la voluntad. Es la "loca de la casa" (Atribuído a Santa Teresa).

Se tendrá en cuenta el lenguaje, el gesto, el affatus.


La Gran Unificación no proviene de nada más que de la Unidad del Creador.

Las leyes cosmogónicas de física fundamental no se encuentran en números mágicos; provienen de totalizaciones, promedios, estadísticas y balances.

El universo fue creado con energía potencial, la de la atracción y repulsion de cada una de las partes respecto de todas las demás. De esto resulta lo que llamamos gravitación. La inflación, por otra parte, proviene de la repulsión de las sustancias hacia otras formas que destruirían la que tienen.

Las sustancias separadas imprimen la energía cinética equilibrante, de forma que complementa la gravitación para una ecología armónica.

Las tendencias e impulsos específicos causan la policromía y polifonía de todas las bellezas naturales.

En cualquier zona del universo hay un hervidero de entidades hylemórficas en contínua interacción y vibración. Lo que en realidad hay no es lo que dicen los libros de texto.

Son todas las formas existentes en el universo que establecen en todas esas zonas como un "campo de formas" de las que pasan sucesivamente al acto cada una en su materia.

Las formas corporales se subsumen jerárquicamente, así que a las jerarquías de Dionisio Areopagita se pueden agregar las jerarquías cósmicas para explicar la tabla periódica de los elementos.

Aqui se puede aplicar la S-Matrix, la matriz de dispersión, para los cambios sustanciales que se producen estadísticamente.

Este campo no es "un lugar del espacio", es algo relativo al resto de universo, nada más. ¡ Y nada menos !.

Este "campo de formas" sugiere como un "potencial de localización", que quizás más bien podría ser llamado "potencial de situación", ya que en el universo parece que no hay tendencias al "ubi", como se pensava en el medioevo, sino sólo tendencias al "situs", como se ve en las formas cristalinas, moleculares y atómicas. Todas estas tendencias se manifiestan en cada materia como el promedio de la suma de tendencias a todo lo demás del resto de universo.

Las atracciones provienen de la materialidad de las sustancias que tienden a ser lo que todavía no son; las repulsiones provienen de la formalidad de las sustancias que se resisten a dejar de ser lo que ya son.

Cada sustancia hace su extensión; de eso proviene el llamado "principio de Pauli", la inflación del universo y la repulsión de todas las explosiones. La extensión es verdadero accidente; para un cuerpo no es lo mismo ser sustancia o ser extenso.

Las formas vivas se sirven de estas fuerzas controlándolas autocatalíticamente, pero no hay fuerzas específicas hacia ellas; por eso no se producen espontáneamente.

Las vibraciones son contínuas y las interacciones que provocan cambios sustanciales son discontínuas.

Los cambios sustanciales son imprevisibles, ya que dependen de la interferencia de todas las interacciones, y de la resistencia de la materia a perder su forma.

Cuando la agitación corporal alcanza el cambio sustancial, los cuerpos dejan de sombrear y se vuelve a manifestar la luz.

La acción de las formas sustanciales es instantánea y la vibración remanente se propaga a la llamada velocidad de la luz que determinan las constantes del llamado vacío mu sub cero y nu sub cero.

La acción de las formas o fuerzas sustanciales corresponde al acto de las sustancias y la propagación ondulatoria a velocidad finita corresponden a la pasividad de la materia.

Acto y potencia están simultáneamente en cada sustancia. No pueden existir separadamente y están comprometidos simultáneamente en todo lo referente a las sustancias.

No son las partículas las que producen luz, sino que es la luz la que produce las partículas.

Lo que se mide en un punto más bien se refiere al resto de universo. Al universo desde ese punto, como punto de vista.

No es que las simetrías provoquen conservaciónes. Las conservaciones provocan simetrías. Es antes la física que las matemáticas.

Hay una conservación de energía (fuerza x espacio). Esta conservación provoca simetrías en el tiempo; es cosa de fluctuaciones, ritmos y frecuencias. Los sistemas dinámicos se pueden dividir siempre en una parte en la que el movimiento sigue a la fuerza, y otra en la que se le opone. La primera es la parte activa y la segunda la pasiva.

Las sustancias separadas imprimen al universo una cantidad de movimiento (m.v = fuerza x tiempo) que, equilibrando la gravitación, impide el colapso y, complementándola, consigue lo ecológicamente armónico. Esa cantidad de movimiento, también se conserva, y provoca simetrías en el espacio, que se aprecian como contrastes.

Para el planteo de la ecuación: solicitación instantánea, sombreada por la difracción de la corporeidad del ámbito del resto de universo, correspondida por la histéresis de la materia que arrastra el resto de universo elásticamente.

La luz ha quedado con la velocidad que le determinó la inflación. Las formas se hicieron (y continúan haciéndose) sus espacios y lo estructuran (por eso hay cristalografía y física del estado sólido). El fluir de la materia por las sucesivas formas determina la sucesión del tiempo.

Las formas se hacen el espacio por la impenetrabilidad de Pauli. El "espacio" es lo que "dejan" las formas de todo el universo entre sí, como resto de la inflación inicial.

En todos los cuerpos y partes de cuerpos hay extensión (que viene de la impenatrabilidad que produce la forma por la "exclusión" de las otras formas) y compactación (que provine de los anhelos de la materia por el ser) por las fuerzas naturales de la materia y la forma. Nada de pelotitas con signos, aunque se puede modelar físico-matemáticamente con ello.

La única democracia en la que creo es la nuclear; no hay partículas elementales.

La misma luz que, como decía Grosseteste, imprime las formas corporales, define las especies, lo cual, dicho sea de paso, invalida el nominalismo.

La materia va adaptándose a las formas sucesivamente.

La onda es más magnética que electrostática.

No se propagan partículas; hay desplazamiento de posibilidades de reestructuraciones.

Podemos concebir un modelo formando con todas las lineas, diámetros del universo, como una red de capacitancias e inductancias en series, cuyos campos se extienden instantáneamente a todo el universo. (Esta idea la debo a Don Antonio Cumella Pau, catedrático de electrónica en la ETSIIB; entonces me reí de ella y ahora es mi modelo preferido). Estos campos en cada punto son la visión del resto de universo de la multitud de sustancias en interacción en paralelo. No hay "medio"; se trata de interacción con el resto de universo.

La autoinducción es instantánea como la inercia y la capacitancia por atracción (gravitación) y repulsión (exclusión de Pauli) sustanciales, también.

Para esas capacitancia e inductancia que se ve desde un punto no importa el movimiento del punto respecto del resto de universo, cuyo centro está en todas partes. Esto explica la constancia de "c".

Los rayos o radios electromagnéticos del vacío se pueben imaginar como antenas.

La vibración electromagnética se da en el mar de formas mientras todavía no se ha alcanzado ninguna; formas de todo el resto de universo y de multitud de posibilidades a la vez (de distintas materias numéricamente). Esta onda es la que se observa a velocidad "c", porque desde cada punto se aprecian μ0 y ε0 que provienen de todo el resto del espacio instantáneamente. (Las dos).

Cuando se alcanza alguna forma se colapsa la onda y se vuelve a empezar.

La polifonía y policromía de la realidad no pueden proceder de una simple decodificación.

La luz y la policromía involucran cambios sustanciales; la simple polifonía no.

Vibra el ser sustancial. Materia y forma vibran juntas. Vibración luminosa e impetuosa. El universo es un audiovisual. Luz y sonido. Color y tono. Ver y oír.

Las fluctuaciones y contrastes conllevan información. La simple información de este tipo no puede producir polifonía ni policromía sensibles.

Manuel Ma Domenech Izquierdo.

Páginas(s) relacionadas(s):

Camino(s) ascendente(s):