Sobre el "Ven Señor Jesús"

Sobre el "Ven Señor Jesús"

He dicho muchas veces a mis hijos: "Dios no tiene manías". Sé que siempre lo han recordado y que les hace mucho bien.

Recientemente, por un medio de información de mucha difusión, se afirmó que el "Ven Señor Jesús" que decimos después de la consagración es inoportuno.

Eso y otras cosas, como el desprecio de los últimos papas, viene de un excesivo celo maniático que aferra a las tradiciones de manera farisaica.

Esas gentes, en vez de gozarse por la introducción en la liturgia de esas esperanzadoras* palabras que ponen ante los fieles la venida del Reino de Cristo, se dejan llevar de sus manías, pensando que el reino lo traerán ellos.

Dicen que es inoportuno porque se pide la venida del Señor precisamente cuando acaba de venir. Celosos de sus opiniones han olvidado la realidad del misterio.

La doctrina de la Iglesia, muy bien explicada por Santo Tomás, es que Cristo está real y sustancialmente presente por la transubstanciación. Las dimensiones corporales son accidentes, no substancia, por lo que podemos decir que Cristo está realmente presente en la Eucaristía con toda su lejanía corporal. Tiene, pues, sentido pedirle que venga corporalmente, que vuelva de su alejamiento que tuvo lugar el día de su Ascensión, como fue prometido entonces a los que le vieron alejarse.

Para entender todo esto viene muy bien la aclaración que hace el Papa Paulo VI en la Misterium Fidei: "convertida la sustancia o naturaleza del pan y del vino en el cuerpo y la sangre de Cristo, no queda ya nada del pan y del vino, sino las solas especies: bajo ellas Cristo todo entero está presente en su "realidad" física, aun corporalmente, aunque no del mismo modo como los cuerpos están en un lugar". (Pablo VI, Mysterium fidei, n. 6). (Y digo yo: los cuerpos están en un lugar por sus dimensiones corporales y Cristo está ahí por la sustancia de su Cuerpo y de su Sangre, no por sus dimensiones corporales).

Esto va bien para el cristiano normal, aunque, ya entiendo, que para el cristiano maniático que no se ha fijado en que Dios no tiene manías, no vale el argumento, ya que se piensan que no son papas los que no caen bien a sus manías.


*Nota notable:

La expresión del deseo de la segunda venida de Cristo es esperanzadora porque desde ese momento ya participarán de la gloria de la resurrección, tanto los que resuciten al principio del reino milenario como los que queden todavía en carne mortal, puesto que será gozoso vivir socialmente la soberanía de Cristo y de sus santos.

Como apuntaba el P. Leonardo Castellani: "El llamado "milenismo" consiste esencialmente en establecer dos resurrecciones separadas por un largo período (mil años); y esos mil años son el Juicio Final". Supuesto esto, se entiende muy bien que la Spe Salvi ponga el juicio como lugar de aprendizaje y ejercicio de la esperanza.


Para desprendernos del materialismo:

  • Ven Señor Jesús. Como sería tu reino si no vuelves.

    Para desengañarnos del idealismo:

  • Ven Señor Jesús. Qué sería tu reino si no vuelves.

    Para corregirnos del liberalismo:

  • Ven Señor Jesús. Para qué queremos tu reino si no vuelves.

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