La tríada vital

La tríada vital

Cuando leí el índice de "La era de la perplejidad" pregunté a mi amigo Vicente Martín que me dijera en tres palabras cual era la tríada vital que aparece como título del capítulo 28 y me respondió así: Manuel María:

En poco más de tres palabras, llamo en el capítulo 28 de mi libro "tríada vital" a una fórmula o, mejor, propuesta de vida, que brindo al profesional prematuramente expulsado del mercado laboral, en orden a la estructuración de su futura acción, de forma que no caiga en la inactividad destructiva, en la depresión, en la autocompasión, en la derrota... Recomiendo dosis equilibradas de:

Lo primero, para evitar que nuestros conocimientos y experiencia se pierdan de forma indecorosa.

Lo segundo para, como decía Borges, (opino que estamos en el amanecer del séptimo día y Dios ya descansa; Su jornada ya ha terminado y empieza la nuestra, ¡con toda la responsabilidad que ello representa!).

El tercero, para saldar una parte de la deuda que contrajimos con nosotros mismos, con nuestra familia, con los amigos... como consecuencia de una actividad profesional frenética que, con frecuencia, se apoderó de una parte más que sustancial de nuestra vida.

¿Curiosidad satisfecha? Dudo que esta modestísima tríada merezca incorporarse a tus tablas.

Vicente

Lo que resulta difícil, cuando se trata de algo completo, no poderlo incluir como tríada. Lo único que hay que cambiar es el orden: "Nosotros mismos" recuerda la "memoria del presente" de San Agustín, lo "más sustancial de nuestra vida", y la referencia a la familia se hace siempre con espíritu de paternmidad.

Vicente Martín explica que este trabajo remunerado es para mantener vivas las faculatdes intelectuales, tanto del entendimiento especulativo como del entendimiento práctico.

El devolver a Dios en los hermanos los favores recibidos es patrimonio del amor que resume toda la ley.


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