Los tres maniqueismos

Los tres maniqueismos

La lectura de Cristal oscuro. Jim Henson, creador de Barrio Sésamo (carta al director 19 de septiembre de 2005) me ha sugerido añadir esta tríada y su explicación.

El primer maniqueismo es el ontológico. Antes de la crisis de la filosofía era el único que se consideraba y de él se derivaba a la inmoralidad del pecado contra naturaleza. Por ejemplo, los cátaros decían que el matrimonio era malo y la prostitución buena.

Desde la traición de Descartes al pensamiento tradicional, se abre la puerta al maniqueismo lógico. Se trata al bien y al mal con la misma simetría mental que las cargas eléctricas en los tratados de física. Se ha llegado a decir que si una teoría tiene estética, es verdadera, y que la simetría es evidentemente estética. Se buscan simetrías entre buenos y malos y se admite que, como no hay realidades ontológicas ni se tiene la obligación de adaptarse a la verdad, se puede llamar bien al mal y mal al bien como se podría invertir el signo de las cargas y corrientes en cualquier capítulo del electromagnetismo. No se teme la amenaza del profeta Isaías a los que hablan así: "Ay, de los que llaman al mal bien, y al bien mal". (Isaías 5,20). Ya Aristóteles dijo que las matemáticas están lejos del bien y el mal. Por eso se llega a una tibieza que no vibra por nada y ni se busca el bien, ni se combate el mal con el bien.

Con estos pensamientos en acción es consecuencia inmediata que suceda lo que dice el artículo citado. La popularización del maniqueismo moral. No hay honra ni deshonra, no hay méritos ni culpas. Todo vale, como si Dios no existiera. Y ya sabemos que "si Dios no existe, todo está permitido. Y si todo está permitido, es imposible la vida". (F. Dostoievski, Los hermanos Karamazov). Lo repito para que hagamos caso y podamos vivir, tanto en la tierra como en el cielo.


Camino(s) ascendente(s):