Contacto Divino

En "La luz del Ser" he escrito: "Lo primero es la autopresencia del propio «ser» en nuestras sensaciones. Esa es la rendija por donde la participación de la divinidad por la naturaleza humana es mayor".

Lo pude escribir por lo que aprendí de Don Francisco Canals que está explicado, por ejemplo, en: "Conciencia existencial del yo".

Conmocionado por el impacto que causó en mí ese conocimiento y meditando escritos del Beato Ramón Llull, me atreví hasta a hacer poesías como "Memorar".

Pero después, como el P. Leonardo Castellani dice que "la inmediatez con lo divino es algo tremendo", me asusté y temí caer en falsos misticismos acariciando este tema. Vi, por ejemplo, el peligro de confundir lo natural con lo sobrenatural, de dar ocasión a creerse uno que está en lo sobrenatural cuando ni siquiera ha empezado a oler de lejos las cosas del propio ser natural.

Todo se soluciona con lo que dice Santa Faustina Kowalska en su Diario n. 1466:
"Tu misericordia mantiene el contacto entre nuestro ser y Dios".

Dios no sólo nos perdona por misericordia. Nos ha creado y nos conserva por misericordia. Creados de la nada somos pura miseria incluso antes de pecar. No digamos después y durante.

El contacto por la Misericordia no tiene peligros. Es el que tiene que durar por toda la eternidad. Es el contacto que tranquiliza al bebé con su madre.

Así se evita el peligro de confundir lo natural y lo sobrenatural. Se entiende qué puede ser "el toque de substancias" del que habla San Juan de la Cruz y qué es ontologicamente el apoyarse de Sant Juan en el Sagrado Corazón de Jesús en la última cena.


"no han diferència sa amor ni sa misericòrdia".
Ramón Llull, Llibre d'Amic e Amat, 166
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"Madre ayúdanos a dejarnos tocar por su amor, para que podamos tocarlo en la fe"
SS Papa Francisco, "Lumen Fidei", n. 60
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«Tocar con el corazón, esto es creer» SS Papa Francisco, "Lumen Fidei", n. 31
«Tangere autem corde, hoc est credere». San Agustín, Sermo 229/L, 2: PLS 2, 576:

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"El creyente afirma así que el centro del ser, el secreto más profundo de todas las cosas, es la comunión divina".
SS Papa Francisco, "Lumen Fidei", n. 45

"Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, queda limpio" (Marcos 1.41). "Para que veáis cuánto nos quiere Jesucristo" (Mn. Angel E. Pérez, homilía 15-2-2015).

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