Páginas martiriales


No se restaurará la herencia mientras no se renueve el heredero. De aquí el testimonio del Apóstol. Todo sigue gimiendo con dolores de parto hasta ahora (Rom 8,22). Están pendientes de nosotros el mundo, los ángeles y los hombres. Escuchad: Me aguardan los justos hasta gue me devuelvas tu favor (Ps 141,8). Los mártires reclamaron el día del juicio; y no tanto por deseos de venganza cuanto por anhelo de la perfección de su dicha que entonces se les daría. Pero recibieron esta divina respuesta: Aguantad un poco hasta que se complete el número de vuestros hermanos (Apoc 6,11).

Es cierto que ya han recibido la vestidura blanca; pero no lucirán las dos túnicas hasta que no las luzcamos también nosotros. Como garantía tenemos rehenes a sus propios cuerpos, pues sin ellos y sin nuestra compañía no pueden lograr la plenitud de su gloria. De aquí que el Apóstol se exprese en estos términos hablando de los Patriarcas y de los Profetas: Dios preparó algo mejor para nosotros, y no quiso llevarlos a la meta sin nosotros (Hebr 11,40). ¡Si sospecháramos cómo aguardan nuestra llegada! ¡Cuánto la desean y la buscan! ¡Con qué gusto reciben las buenas noticias sobre nosotros!

(San Bernardo, Sermones de Navidad 2,5)

Está claro cuál es la verdadera Iglesia de Jesucristo: la de los mártires. Más concretamente: la que odian los poderes que autorizan a sus verdugos. Dice Santo Tomás que una idea se entiende igual por ella que por su contraria.

* * *

He oído explicar al P. Alfredo Sáenz S.J. que al decir "Seréis mis testigos...", Jesucristo envía a su Iglesia al martirio, porque "mártir" significa "testigo".

* * *
Para ver las cosas como son, se ha de tener en cuenta que hay "bestia del mar" de derechas (Nerón) y de izquierdas (Stalin) y "bestia de la tierra" de derechas (fariseos, jansenistas) y de izquierdas (saduceos, comunidades de base). Los cristianos siempre pagan las culpas. Honrarlos no significa defender la mano contraria que los mató.
* * *
Como siempre murieron perdonando, la mano que los mató está siempre invitada a las ceremonios que los honran. El asesino de Santa María Goretti, cuando salió de la cárcel, fue a pedir perdón a la madre de la mártir, ella le perdonó, le invitó a cenar, y se fueron juntos a Misa del Gallo. Así, después, pudo asistir a su canonización. Todos, activos y pasivos de las dos manos, deberíamos hacer lo mismo.
* * *

Artículos (información en este sitio)

Enlaces (a información en otros sitios)


Camino(s) ascendente(s):