La Abertura del Sepulcro de Jesús

PREFACIO

En el Teatro de la Princesa, en la ciudad de Valencia, en el año 1855, fue estrenada La Pasión de Jesús, drama sacro bíblico en seis jornadas y un epílogo, escrito en verso sobre la Biblia y el auto de Fray Jerónimo de la Merced, por ANTONIO ALTADILL.

En dicho "epílogo" ("Huerto de Josef de Abarimatea: en el fondo el sepulcro de Jesús; los centinelas guardando sus puestos alrededor del mismo, aparecen dormidos como el Centurión y demás soldados que duermen diseminados indistintamente por la escena".), el Centurión se levantaba al alba despertando a los soldados. Sobrevenía un terremoto y los soldados caían al suelo. Se abría "la losa del sepulcro, elevándose Jesús con manto encarnado y una palma en la mano derecha en medio de una nube que "sostenían" dos ángeles. El sepulcro "quedaba" abierto. Se levantaban "todos asombrados y pausadamente: el Centurión" se dirigía "a inspeccionar el sepulcro, y vuelto a los soldados", les decía:

"¡Al cielo, amigos, subió
el Hijo del Padre Eterno!
Marchemos a la ciudad
a referir el suceso".

En Madrid, el 12 de junio de 1856, el valenciano ENRIQUE PÉREZ ESCRICH, después novelista popularísimo, dedicó a Don Felipe Calderón, La Pasión y Muerte de Jesús, drama sacro-bíblico en seis jornadas y un epílogo, "escrito según los Evangelios", en cuyo "epílogo" ("Bóvedas: en el centro un sepulcro de piedra".) dialogaban dos soldados, se oía "un trueno espantoso y un sacudimiento de tierra prolongado. Un rayo "caía" sobre la losa del sepulcro, que "saltaba" en pedazos, a cuyo tiempo todos loa soldados "caían" formando un grupo conveniente a la situación. Jesús "se elevaba" entre nubes, y el sol "iluminaba" el trozo que "ocupaba el sepulcro, dejando lo demás en completas tinieblas". Y los dos soldados dialogantes ya no intervenían más.

En Barcelona, en 1869, JOSÉ JULIÁN CAVERO publicó Los siete dolores de María Santísima, drama sacro-bíblico-tradicional, en siete pasos, divididos en ocho cuadros y un epílogo.

En éste ("Huerto de Abarimathea. El Santo Sepulcro"), el Centurión despertaba a cuatro soldados (ESCENA PRIMERA). A continuación dialogaba con la Virgen y la Magdalena (ESCENA II). Por íltimo, habiéndose marchado éstas, al saltar la losa del sepulcro únicamente esclamaba (ESCENA III):

"¡Misericordia!... ¡es el cuerpo
de Jesús que resucita!
¡No cabe duda!... ¡Miradle!...
¡De rodillas!... ¡De rodillas!..."

En "LLEYDA" (Lérida), en 1870, se editó el texto de una "Nova impressió notablement corretgida" para la "REPRESENTACIÓ DE LA Sagrada Passió y Mort DE NOSTRE SENYOR JESU-CRIST" con esta nota en la portada: "Vá anyadit al principi la conversió de la Samaritana y de la Magdalena, la entrada de Cristo á Jerusalem, lo despediment de Jesús y Maria; y al últim la Triunfant Resurrecció de Cristo Senyor Nostre".

El "Vuité Cuadro" (Cuadro VIII) representaba "una selva curta", por donde marchaban dialogando un "Centurió y Soldats". Luego, habiéndose cambiado la escena "en lo hort y sepultura" salían a escena "los Soldats y Centurió" y se colocaban "a guardar la sepultura".

Figuraba que transcurrían tres días sin moverse de la escena y, "Al estruendo del Terremot" caían "uns a terra y altres "huían" despavorits"; se abría " lo sepulcre", salía "Jesús triunfant ab la bandera a la ma" y se elevaba "ab tota pausa al cel; y entretant" tocaba "la música y los ANgels" aparecían "en el aire" cantando una seguidilla en catalán.b

Inmediatamente salía a escena "un Angel", el cual tocaba "lo sepulcre", lo besaba y recitaba dos redondillas. Seguidamente se sentaba "lo Angel en la sepultura" y se levantaba "lo Centurió" exclamando y ordenando:

"Que terremot may ohit!
que pasmo! que admiració!
que horrible perturbació!
¿qués lo que ha succehit?
Alsuvos, o forts Soldats,
y anem á Jerusalem
y als Farizeus contarem
tot lo que nos ha passat".

A continuación seis "Soldats" proferían exclamaciones de espanto formando cuatro redondillas menos un verso, que completaba el "Centurió":

"Amichs, aixó ja está llest:
marchem tots á la ciutat
á dir lo quens' ha passat".
¡De rodillas!... ¡De rodillas!..."

Después se cambiaba la escena "en una Selva curta": "los Soldats y Centurió" se iban "per un costat y per lo altre" venían "las tres Marías, la Magdalena portant lo vas dels unguents"; enseguida volvía a cambiarse la escena "en la decoració del sepulcre" y aparecían hortolá "diciendo aparte una redondilla y dirigiéndose sin pause "A la Magdalena".

Posteriormente se volvía a cambiar la escena "en una Selva curta", por la que iban andando "Magdalena y las tres Marías", a las que se aparecía Jesús ordenándoles que enteraran de su resurrección "als germans" (hermanos) y desaparecía.

LLegaban "S. Pere y S, Joan", quienes recibían la noticia y se marchaban "las tres Marías".

Más tarde se volvía a cambiar la escena "en la decoració del Sepulcre": llegaba "S. Pere y S. Joan", quienes se disponían a entrar en él; mas, "S. Pere" descubría que estaba vacío.

Ulteriormente se cambiaba la escena "en una selva curta", a la que llegaba "lo Centurió" y enteraba a "Anás, Caifás, Abdarón y Benjamín" de la resurrección de Jesús y se marchaba.

Anás y Caifás no sabían qué hacer y Abdarón les proponía el soborno de los soldados, quienes eran llamados y comparecían. Entonces Caifás les proponía que dijeran que estando dormidos habían hurtado el cadáver. A lo que únicamente objetaban:

SOLDAT 1 "Per cert no hi haurá qui aboni
eixa trama que se urdeix
un adormit testimoni?"

SOLDAT 2 "Aquesta jent vol comprar
les mentiddas á pes de or".


Después se cambiaba la escena "en una selva curta ó mitjana" apareciéndose "Jesús vestit de peregrí" a "Cleofás y Natanael".

Seguidamente se cambiaba la escena "en un saló del castell de Emaús", donde Jesús era reconocido al partir el pan y desaparecía "Jesús per los aires ab tota la velocitat posible".

A contibuación se cambiaba la escena "en una selva curta" por donde Cleofás y Natanael regresando a Jerusalén encontraba a "S. Tomás". Se aparecía Jesús a los tres y Tomás tocaba la llaga. Desaparecía Jesús y llegaban "las quatre Marías y los demés Apóstols".

Ulteriormente se cambiaba la escena "en una magnífica gloria con Jesús "colocat en lo centro ab la bandera ab que resucitá" recitando un romance de cincuenta y cuatro versos, al que respondía "M. Stma." con una décima. Sonaba la música, cantaban las Marías y desaparecía "Cristo". Y recitaban a la vez "Tots".

"Y aquí, auditori prudent, / la Representació acaba
de la Passió de Cristo, / y Resurrecció sagrada,
demanant rendits a tots / perdó de las nostras faltas".

En Barcelona, en 1893, FREDERICH SOLER Y HUBERT publicó Jesús, "POEMA DRAMÁTICH", que terminaba en la crucifixión, con la lanzada.

En el Teatro Novedades de Barcelona, el 23 de febrero de 1894, ÁNGEL GUIMERÁ estrenó Jesús de Nazaret, "TRAGEDIA", finalizada con un cuadro visual, en el que se rasgaba el velo sagrado y se desplomaba el Templo sobre los sacerdotes y el pueblo. A lo lojos, entre negrísimas nubes, aparecía Jesús crucificado. Unos ángeles descendían cubriendo la cruz. Por encima de ella, ascendía Jesús rodeado de profetas, patriarcas y ángeles.

En el Coliseo Pompeya de Barcelona, el 10 de abril de 1927, FIDEL GRIFOL estrenó Jesucrist, "DRAMA SACRE, EN VERS, EN UN PRÓLEG, 5 ACTES I 33 QUADROS, 8 VISIONS I APOTEOSI". En el último de los "33 QUADROS", unos soldados guardaban el "Sepulcre de Jesús", se tendían en el suelo y quedaban dormidos. De pronto se producía un gran resplandor, se abría el sepulcro y aparecía Jesús, venían los ángeles y se lo llevaban mientras él decía:

"M'en vaig al Cel, per manament del Pare...
Oh, mortals! Mes doctrines practiqueu...
Dels sacrificis vostres en la terra,
la recompensa al Cel hi trobareu!"

En Barcelona, sin indicar año, SALVADOR SUÑER publicó y depositó en la Librería Teatral Millá, otra PAsión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, que terminaba en "el Calvario, con la Virgen sentada al pie de la cruz", a quien rodeaban ángeles con los tributos de la Pasión y, a su vez, un nimbo de nubes y luz rodeaba el grupo.

En Madrid, en 1929, la REAL ACADEMIA ESPAÑOLA publicó, como apéndice a Poetas dramáticos valencianos, el manuscrito 16295 de la Biblioteca Nacinal ("[...] del siglo XVI, o principios del XVII. [...]") con este sobrio final:

"Puyx avem acabat lo enterro vingau tots acompanyar la verge en aquest desterro y ayudemli a plorar y perdonau si agut error".

En Madrid, el "2-IV-1932", en "EL TEATRO MODERNO", publicaron JAVIER BURGOS y MARIANO AGUADO, La tragedia del Calvario, en cuyo cuadro penúltimo, un soldado exclamaba: "¡El cuerpo de Jesús ha desaparecido!". Y otro soldado: "¡Corramos a avisar a los Pontífices!". En el último cuadro, no aparecían soldados, sino "Nubes rosadas, ángeles, arcángeles, [...]".

En el Teatro Romea de Barcelona, el 3 de marzo de 1933, la Compañía Vila-Daví estrenó La passió, en tres actes i setze quadros, de l'aute sagarmental escrit en català per Fra Antoni de Sant Geroni, Trinitari descalç de Barcelona, l'any 1792, per SALVADOR VILAREGUT, quien la hacía terminar en "El Calvari", con "un himne de glòria, cantat pels ángels i profetas".

En el Teatro Rojas de Toledo, la noche del 4 de abril de 1943, se estrenó Jesús Nazareno, en cuya "ESCENA ÚLTIMA", había cuatro soldados, que caían "de rodillas a las palabras del Ángel".

En Olesa de Montserrat, desde 1949 hasta 1982 venía representándose La Passió i Mort de N.S. Jesucrist, según el texto de JOAN POVILL I ADSER·, editado en 1988, al año siguiente de haberse reanudado las representaciones interrumpidas por el incendio de la noche del 23 de febrero de 1983. El Sr. Povill circunscribe la desparición del cadáver de Jesús únicamente a la sensibilidad de María Magdalena.

En BArcelona, en agosto de 1942, JOAQUÍN CARRERAS ARTAU publicó la segunda edición de unos Elementos de Filosofía Aristotélico-Escolástica, donde expone un DILEMA, como acusación contra cierto centinela:

"O dormías o estabas despierto, cuando fuiste sorprendido. "Si dormías, infringiste gravemente tus deberes de centinela. "Si estabas despierto, has traicionado a los tuyos. "Luego: en todos los casos una pena grave debe caer sobre tí".

Este terrible dilema se les habría presentado, sin duda, a unos soldados del César, según deduzco de la lectura del Evangelio de San Mateo, 28,11-14:

"Decid que «vinieron sus discípulos de niche y lo hurtaron, mientras nosotros dormíamos». Y si eso llegase a oídos del procurador, nosotros nos le ganaremos, y haremos que nadie os inquiete".

Así, pues, ofrezco una nueva dramatización de la "Resurrección de Jesús" sin marginar a los más afectados de tejas abajo.

Interlocutores

JESÚS, resucitado y en traje rústico PEDRO, cabeza de los apóstoles en ausencia de Jesús. JUAN EVANGELISTA, el otro discípulo. MARÍA MAGDALENA, seguidora de Jesús. MARÍA DE CLEOFÁS, seguidora de Jesús. MARÍA SALOMÉ, seguidora de Jesús. ANÁS, miembro del Sanedrín y suegro de CAIFÁS, SUmo Sacerdote de los Judíos. UN ÁNGEL vestido de blanco. SOLDADO ROMANO A armado con la lanza. SOLDADO ROMANO B armado con la lanza. SOLDADO ROMANO C armado con la lanza. SOLDADO ROMANO D armado con la lanza.

La acción se desarrolla en el huerto de José de Arimatea ante un sepulcro tallado en roca.

Y también en el despacho de Anás o en el Salón del Sanedrín.

Empieza antes de amanecer y termina hacia el mediodía.

Ningún actor se elva por los aires.

ACTO PRIMERO

(De noche)

En la página 707 de la 2a edición de Vida de Nuestro Señor Jesucristo por el Rvdo. P. ANDRÉS FERNÁNDEZ TRUYOLS, S.I. (B.A.C. MADRID, 1954) aparece una fotografía con este pie:

"Antigua sepulcro judío que, a la manera del de Nuestro Señor, se cerraba con una gran piedra giratoria, que se ve perfectamente a la izquierda de quien mira, semejante a una rueda de molino. Se nota la hendidura donde se hacía entrar la piedra al abrir sepulcro".

ESCENA I
[CUATRO SOLDADOS ROMANOS]

SOLDADO A (Cantando) -¡Salve, Pueblo de Quirino!
¡Salve, linaje imperial!
Al nacer todo latino
ya respira aire marcial.

San tus valientes guerreros,
Los más osados y fieros,
en el orbe, los primeros
por su constancia y valor.
Veteranas juventudes,
que rebosáis de virtudes,
las bárbaras multitudes
ya os admiran con temor.

De las remotas Españas
al Eufrates caudaloso,
conoce vuestras hazañas,
el bárbaro temeroso.

A los que inmolaban vidas
a deidades homicidas
las legiones decididas
castigaron con furor.
Y las razas turbulentas
ya no infieren más afrentas,
pues, las legiones violentas
las reprimen con rigor.

SOLDADO B -No cantes esa canción,
porque oírla me exaspera:
su letra no es verdadera
después de mi última acción.
No es verdad, sino ficción
que "las razas turbulentas
ya no infieren más afrentas",
pues, en lugar de frenar,
se nos manda ejecutar
sus apetencias violentas.

Cuando ingresé en la legión,
ingenuo, yo creía
que el ejército imponía
paz y civilización.
Hasta que la decisión
arrancada al Presidente,
me hizo ver que no hay valiente,
capaz de al vulgo afrontar
para hacerle respetar
la vida de un inocente.

¡¿Tuve que llegar aquí
para ver tal injusticia?!
¡La fuerza de la milicia
contra el que era justo, vi!
Si el Imperio trata así
a quien sus leyes acata
y le crucifica y mata,
¿qué podemos esperar?.....
Su poder va a declinar,
pues, decadencia delata.

SOLDADO A -Cantemos con el gallo, al Sol Invicto
que, a las Tinieblas de la Noche vence.

SOLDADO B -¡Gloria al Hijo de Jove y de Latona!

SOLDADO C -¡Gloria al que esparce luz por todo el éter!

SOLDADO A ¡Gloria al que hace nacer las Bellas Artes!

SOLDADO B ¡Gloria al que hace morir a la Serpiente!

SOLDADO C -"CONÓCETE A TI MISMO":

SOLDADO D             -"NO TE EXCEDAS".

SOLDADO A -En Delfos, en su templo, así se lee
en las letras del frontis de la puerta.

SOLDADO B -Bienhadado el mortal que le obedece.

De pronto se produjo un gran temblor de tierra, pues un ángel del Señor, bajando del cielo y acercándose, hizo rodar de su sitio la losa, y se sentó sobre ella. Era su aspecto como relámpago, y su vestidura blanca como la nieve. Del miedo de él se pusieron a temblar los guardias y quedaron como muertos". (Mt 28,2-4)

ESCENA II

[DICHOS y un ÁNGEL]

SOLDADO A -Un destello de luz, mis ojos ciega.

SOLDADO B -Bajo mis pies, la tierra se estremece.

SOLDADO C -Jamás he visto blanco tan intenso.

SOLDADO D -No he sentido jamás terror tan fuerte.

(Se desploman los soldados)

ESCENA III

[LOS SOLDADOS, EL ÁNGEL y JESÚS]

JESÚS -Se alza de nuevo el templo de mi cuerpo.

ÁNGEL -Testigo soy de quien venció a la Muerte.

Acto Segundo

(De día)
ESCENA I

(La misma decoración del acto anterior)
[UN ÁNGEL y CUATRO SOLDADOS en tierra]
(llegando por la derecha del espectador)

ÁNGEL -Sólo me hago visible a los creyentes:
la fe es un don, que Dios no otorga a todos;
pero, puede otorgarlo a quienes sean
indiferente al fulgor del oro.

El que rechaza a Dios, le reemplaza
por el placer más material y tosco
y, con tal de obtenerlo, no vacila
en quitarse de en medio. los estorbos
desoyendo las voces de los cuerdos,
escuchando a sagaces mentirosos
y, en su afán insaciable no repara
ni ante el asesinato ni ante el robo.

(Desaparece el ángel)

ESCENA II

[LOS SOLDADOS incorporados]

SOLDADO C -¿Vivimos todavía?

SOLDADO D             -¿Qué ha ocurrido?

SOLDADO A -Yo vi caer del cielo, un meteoro,
cuando ascendía encima de los montes,
el astro que da luz a todo el cosmos.

SOLDADO B -Se estremeció la tierra de repente:
sentí bajo mis pies, un terremoto.

SOLDADO C -Esplendor tan intenso, jamás vieron
desde mi infancia, mis abiertos ojos.

SOLDADO D -Yo no sentí jamás más fuerte espanto
por países extraños y remotos,
mientras marchaba tras los estandartes
del águila y los rayos luminosos.

SOLDADO A -La piedra, que cerraba este sepulcro,
para entrar o salir ya no es estorbo.

SOLDADO B -¿Habremos fracasado en la custodia,
que se nos ordenó?...

SOLDADO C             -¿Qué ha sido?

SOLDADO D             -¿Cómo
daremos cuentas de lo que ha ocurrido?

SOLDADO A -Haber de darlas es enorme agobio.

SOLDADO B -¿Cómo saldremos de este atolladero
pudiendo conservar el honor propio?

SOLDADO C -Habiendo fracasado en nuestro empeño,
¿que dirán los romanos de nosotros?.....

SOLDADO D -Esto ha sido peor que una derrota,
que nos salpique con fangoso oprobio.

SOLDADO A -Podemos entablar una refriega
entre nosotros mismos -yo propongo-
y con muerte recíproca librarnos
de haber de soportar nuestro desdoro.

SOLDADO B -Sigamos el ejemplo de Numancia:
que no quede con vida ni uno solo
y crean los judíos que caímos
en un breve combate, mas, glorioso
luchando con discípulos de ese hombre,
quienes, al fin, nos dieron muerte a todos.

SOLDADO C -Creo precipitada tu propuesta:
nos precisa actuar con pies de plomo.
Antes hay que saber si está el cadáver
en el sepulcro. Mientras lo inspecciono,
permaneced en calma, sosegaos:
¿Es cuerdo atormentarse por lo ignoto?

SOLDADO D -Cerciorémonos, pues, de lo ocurrido:
no nos preciitemos a lo loco
en el suicidio, paso irremediable,
desde el cual no es posible hallar retorno.

SOLDADO A -Yo voy a penetrar en el sepulcro
y convertiré en cierto, lo dudoso,
porque si hallo el cadáver, ya podemos
tranquilos respirar y sin agobio.

(Entra en el sepulcro)

ESCENA III

[TRES SOLDADOS ROMANOS]

SOLDADO B -Si el cadáver ha sido sustraído,
¿qué va a ser, desdichados, de nosotros?...

SOLDADO C -Se nos acusará de negligencia.

SOLDADO D -Se nos procesará por abandono.

SOLDADO B -Huyamos de este monte y de estas tierras
a países extraños y remotos,
para que crean que nos han raptado
ciertos nacionalistas sediciosos.

SOLDADO C -Podemos dirigirnos hacia Oriente,
cual Alejandro Magno victorioso
conquistó Babilonia y Ecbatana
y, atravesando el Indo, venció a Poros.

ESCENA IV

[Dichos y SOLDADO A]

SOLDADO A -Yo no he visto el cadáver. El sepulcro
se halla vacío: distinguí tan sólo,
unos trapos tirados por el suelo
y un sudario plegado en un recodo.

SOLDADO B -Huyamos, pues, a Oriente sin demora.

SOLDADO C -Escapemos con vida de este embrollo.

SOLDADO D -Crucemos bosques, ríos y desiertos:
helados montes, valles calurosos.

SOLDADO A -El suicidio o la fuga es de cobardes:
afrontar el peligro con arrojo
es el deber de todo buen soldado:
rehuir cualquier riesgo es deshonroso.

SOLDADO B Vayamos a decir a los pontífices,
todo lo sucedido, sin sofoco,
y que decidan ellos sobre el caso
teniendo en cuenta nuestro testimonio.

SOLDADO C -No os detenga el temor a que se indignen
y eleven su protesta hasta el Pretorio:
no les conviene que trascienda al pueblo:
astucia tienen, ya saldrán airosos.

SOLDADO D -Pensáis bien, camaradas, confiemos,
porque ellos mismos hallarán el modo
de explicar ante el vulgo, lo ocurrido
y no menoscabar nuestro decoro.

SOLDADO A -En marcha a la ciudad sin perder tiempo.

SOLDADO B -Vayámonos de aquí, al instante, todos.

SOLDADO A -Comuniquemos a los sacerdotes,
todo cuanto ha pasado ante nosotros.

(Los cuatro vanse por la izquierda)

ESCENA V

[MARÍA MAGDALENA, MARÍA DE CLEOFÁS y MARÍA SALOMÉ]
(vienen por la izquierda)

MARÍA DE CLEOFÁS -¿Quién nos rodará la piedra
de la puerta de la tumba?

MARÍA SALOMÉ -Veo que ya está apartada
y franca la boca oscura.

MARÍA MAGDALENA -¡Han robado a mi Señor!
No cabe la menor duda.
Quienes le hicieron dar muerte
después de muerto aun le injurian.

ESCENA VI

[Dichos y UN ÁNGEL a la derecha]

MARÍA CLEOFÁS -Yo distingo a la derecha
una delgada figura
de un hombre imberbe vestida
de blanco como la luna.

MARÍA SALOMÉ -Sus ropas despiden luz:
es una antorcha su túnica.

MARÍA CLEOFÁS -Su rostro y manos llamean:
todo su aspecto me asusta.

MARÍA MAGDALENA -Si vosotras tenéis miedo
voy a entrar por la abertura
para besar unas gotas
de sangre, en la piedra infusa.

MARíA CLEOFÁS -Detén tu curiosidad:
no seas irresoluta.
No franquees el recinto,
que un cuerpo sin vida oculta.

ÁNGEL -No temáis, porque yo sé
a quien, cada una aquí busca.
¿Por qué buscáis al que vive
dentro de una sepultura?

No está Jesús Nazareno
inmóvil en esta gruta,
sino que ha resucitado
tal como él dijo. ¡Aleluya!

Venid y ved el lugar,
excavado en roca dura,
donde pusieron su cuerpo:
vacía está la hendidura.

Id, pues, a decir a Pedro
y a cuantos, su muerte abruma,
que se marchó a Galilea:
quien quiera verle, allí acuda.

MARÍA MAGDALENA -Volvamos a la ciudad
con la máxima premura
a comunicar a Pedro
noticia de tanta enjundia.

(Vanse las tres MARÍAS por la izquierda)

Acto Tercero

(De Día)
[Salón del Sanedrín]
ESCENA I

[ANÁS y CAIFÁS]

ANÁS -Ha salido el sol de nuevo
como todas las mañanas:
la vida sigue su curso,
ya muestran flores las plantas.

CAIFÁS -Volvemos a respirar
tranquilos: todo está en calma.
Sepultado el impostor
ya nada nos amenaza.

ANÁS -Seguro está su sepulcro
con disciplinada guardia
de veteranos del César
curtidos en cien batallas.

CAIFÁS -No hay porqué tener temor
a aquellas torpes patrañas
de que él resucitaría
retornando al cuerpo su alma.

ANÁS -Los muertos están bien muertos
envueltos en sus mortajas:
no se mueven, cual las rocas,
que se alzan en la montañas.

ESCENA II

[Dichos y un ALGUACIL]

ALGUACIL -Gran sacerdote Caifás:
dos legionarios demandad
audiencia para exponer
algo de suma importancia.

CAIFÁS -Dales mi venia: adelante
y oigamos de qué se trata.

ESCENA III

[Dichos menos el ALGUACIL]

ANÁS -Nos conviene ser afables
con quienes tienes las armas.

ESCENA IV

[ANÁS, CAIFÁS y dos SOLDADOS]

SOLDADO A -El cuerpo de Jesús, el Nazareno
ha desaparecido del sepulcro:
vimos caer del cielo, un aerolito
que un terremoto colosal produjo.

SOLDADO B -Ante el fulgor caíamos sobre el suelo
y, al pasar los efectos del efluvio,
pudimos ver la losa retirada,
que cerraba la cripta del difunto.

CAIFÁS -¡Han sido vanas nuestras precauciones!

ANÁS -¡En su resurrección creerá el vulgo!

CAIFÁS -¿Qué hemos de hacer en situación tan grave?

ANÁS -¿Cómo salir de semejante apuro?

CAIFÁS -Agucemos las mentes al efecto.

ANÁS -No nos precipitemos sin estudio.

CAIFÁS -Ante todo, prudencia es necesaria.

ANÁS -Hay que frenar el inconsciente impulso.

CAIFÁS -¿No visteis, por allí, llegar a nadie?

SOLDADO A -Nadie, por aquel huerto, anoche anduvo.

SOLDADO B -Nos deslumbró un destello indescriptible,
que al estado de sueño, nos redujo.

ANÁS -¿Estuvisteis dormidos?

SOLDADO B             -Inconscientes
permanecimos unos diez minutos.

SOLDADO A -Después vimos la losa retirada
y las tinieblas de un recinto oscuro,
antesala del Hades tenebroso,
donde jamás llegó fulgor alguno.

ANÁS -Decid que, de improviso, os rindió el sueño
y que no oíais crascitar al buho,
cuando sus arrojados partidarios
realizaron sigiloso hurto.

SOLDADO A -Vergonzoso es mentir, dicen los persas.

CAIFÁS -No se ganan las guerras con escrúpulos.

ANÁS -Judit fingióse amiga de Holofernes
y, cuando a solas, en su tienda estuvo,
aprovechando su embriaguez y sueño
le cortó la cabeza en un segundo.

CAIFÁS -Así logró que huyeran los asirios
y salieron del cerco los betulios.

SOLDADO B -No vencen los romanos de tal modo:
jamás usaron métodos tan turbios.

SOLDADO A -Siendo Roma asaltada por los galos,
no rehusó pagarles el tributo
con oro contra el peso de la espada,
que Brenno, entre los otros pesos, puso.

SOLDADO B -Y los iberos, antes que rendirse,
prefirieron prender fuego a Sagunto.

ANÁS -Os daremos dinero en abundancia,
si declaráis que, en sueño muy profundo
estabais, mientras llegan sus secuaces
y arrebatan su cuerpo ya sepulto.

SOLDADO A -El código de guerra inexorable,
con la muerte castiga los abusos
de lujuria y de robo cometidos
por los soldados en cualquier tumulto.

SOLDADO B -Si sospecha Pilato del dinero
nos va a poner en manos de verdugos
por quebrantar el código de guerra
al creer que ocultamos nuestros hurtos.

ANÁS -No os preocupéis, porque nosotros
somos lo suficientemente astutos
para aplacar su indignación, de modo
que vosotros quedéis después seguros.

CAIFÁS -No rehuséis, pues, si tenéis dinero
conseguiréis placeres en el mundo:
vivid para gozar el fugaz día,
que, de noche sin fin, es el preludio.

SOLDADO A -Resignémonos, pues, con el dinero
y usemos de él sin cometer abusos,
que aceleran el día de la muerte
a quien ciego se lanza a cualquier gusto.

SOLDADO B -Con el dinero compraremos tierras
y plantaremos árboles y arbustos
que nos darán verdor en el estío
y en el otoño sus dorados frutos.

SOLDADO A -AL llegar la vejez, faltos de fuerza,
al abrigo estaremos de infortunios.
Y la muerte vendrá, llegará a todos,
tal como le ha llegado a Octavio Augusto.

Acto Cuarto

(De día)
[La misma decoración del ACTO I]
ESCENA I

[JUAN]
(llegando corriendo por la izquierda
y mirando dentro del sepulcro)

JUAN .Unos lienzos por el suelo
distingo entre la penumbra
pero, Pedro aún no ha llegado:
que entre el primero en la gruta.

ESCENA II

[JUAN y PEDRO]
(llegando corriendo por la izquierda)

PEDRO -Tal como la Magdalena
nos dijo, abrieron la tumba:
voy a penetrar en ella
y, así, saldremos de dudas.

JUAN -Entra, Pedro, a inspeccionar,
pues, tu rango te faculta
a cerciorar el primero
sin que nadie te discuta.

(PEDRO entra en el sepulcro)

ESCENA I

[JUAN solo]
(llegando por la derecha del espectador)

JUAN -José de Arimatea y Nicodemo,
obtenido el permiso de Pilato,
antes de anochecer fueron al monte
y, de la cruz, el cuerpo desclavaron.

Tomaron luego el cuerpo ya difunto,
lo envolvieron en lienzos perfumados,
lo trajeron aquí, lo introdujeron
y una losa a la puerta colocaron.

ESCENA IV

[JUAN y PEDRO saliendo del sepulcro]

PEDRO (A juan) -Vi unos lienzos en el suelo
y plegado en la otra punta,
el sudario, que cubría
su cabeza y barba hirsuta.

JUAN -Pedro, al acabar de oír
las palabras, que pronuncias,
intuyo que un gran misterio
dentro esta peña rezuma.

Voy a penetrar también
en las tinieblas diurnas
para escuchar la respuesta
que gritan las rocas mudas.

(JUAN entra en el sepulcro)

ESCENA V

[PEDRO solo]

PEDRO -Maestro, a quien yo negué,
¿quién te robó de la tumba?
¿cómo plegó tu sudario
sin dar muestras de premura?...

ESCENA I

[PEDRO y JUAN saliendo del sepulcro]

JUAN (A Pedro) -Vi los lienzos y el sudario.
Registré toda la gruta.
Creo que ha resucitado:
no está el cuerpo en la hendidura.

PEDRO (A Juan) -Volvamos a la ciudad.
Calla cuanto te figuras:
no hay que afirmar ni negar.
Precisa prudencia suma.

JUAN (A Pedro) -Obedeceré tu orden,
que mi libertad anula:
en ausencia del Maestro,
tus órdenes son las suyas.

(Pedro y Juan vanse por la izquierda)

Acto Quinto

(De día)
ESCENA I

[MARÍA MAGDALENA]
(llegando por la izquierda)

MARÍA MAGDALENA -Hurtaron a mi Señor
y no sé dónde le han puesto.

¿Hay alguien tan deshonesto,
que no le inspire terror
los sepulcros profanar
y, a falta de plata o de oro,
no considere desdoro
los cadáveres hurtar?.......

Quiero por mis ojos ver
el interior de esta boca,
donde con muelas de roca
la Tierra le iba a roer.
(Se asoma a la puerta)
Distingo en la oscuridad,
a dos vestidos de blanco,
puestos a uno y otro flanco
de vacía cavidad.

ÁNGEL (Desde dentro) -¿Por qué lloras tú, mujer?

MARÍA MAGDALENA -Porque a mi Señor hurtaron
y dónde le colocaron
aun no he logrado saber.

ESCENA II

[MARÍA MAGDALENA y JESÚS con aspecto rústico]
(por la derecha)

JESÚS -Mujer, ¿por qué has de llorar?
¿A quien buscas?

MARÍA MAGDALENA             -Jardinero,
¿dónde le has puesto? Lo inquiero.
Yo le quiero recobrar.

JESÚS -¡María!

MARÍA MAGDALENA             -¡Rabbí!

JESÚS             -Yo soy.
No me toques con tus manos.
Comunica a mis hermanos
que, a mi Padre, a subir voy.

MARÍA MAGADALENA -Puedo, alegre, sonreír:
mi tesoro he recobrado.
Jesús, por siempre, a tu lado,
yo te tengo que seguir.

JESÚS -De mí, no vengas en pos.

MARÍA MAGDALENA -No me abandones, Maestro

JESÚS -Subo a mi Padre y al vuestro:
a mi Dios y a vuestro Dios.

MARÍA MAGDALENA -Si lo has decidido así,
a la ciudad yo regreso
a narrar este suceso
a los que han creído en ti.

FIN DE LA TETRALOGÍA

Laus Deo Virginique Matri

ESCENOGRAFÍA


Según A. PETRIE, en su Introducción al estudio de Grecia, traducida por Alfonso Reyes y publicada por FONDO DE CULTURA ECONÓMICA, en México, 1946, "Se atribuye a Sófocles el haber introducido el uso de decoraciones pintadas [...] El excenario del siglo V [a.C.], al menos, debió de consistir, sobre todo y en todas partes, en la fachada decorada y permanente de la "skeeneé", la cual, como dijimos representaba el palacio o bien otro edificio parecido, como un templo, ante el cual acontecía, como en una plaza, la acción del drama y que, con pocas excepciones, se mantenía para toda la pieza".

Tragedia A:
Fachadas de casas de Jerusalén.

Pared interior de un patio.
Tragedia B:
Pared interior de una habitación.

Salón circular con columnas.
Pared de un pasillo con una puerta.
Fachadas de casas de Jerusalén (Trag. A.)
Tragedia C:
Fachada de un palacio:, puerta alta.

Pared interior de un patio.
Drama:
Huerto con árboles u masa rocosa con una puerta cerrada por una losa.

Salón circular con columnas (Trag. B) :edl.

(decoraciones diferentes)


Camino(s) ascendente(s):