Los engaños del demonio

Cartas a mis ahijados

Los engaños del demonio

Barcelona, junio de 1992

Queridos Ramón y Ana:

Como no tuve la dicha de veros en el retiro de matrimonios de marzo y la explicación que hizo el P. Alba sobre los engaños del demonio me hizo tanto bien, quiero transcribiros un resumen según mis apuntes. Empezó así:

Dice San Agustín, en sus sermones sobre el Evangelio de San Mateo, que antes de la venida de Cristo andaba el diablo suelto, pero Cristo ató al fuerte. Ahora puede ladrar, pero sólo puede morder al que se le acerca. No nos puede arrancar el consentimiento, sino sólo persuadirnos. San Ignacio dice también que así como no me salvaré por las buenas obras de los ángeles santos, tampoco me perderé por los pensamientos que me sugieren los malos ángeles. Después continuó explicando estos puntos de los que sólo os pongo los títulos:

Dicho esto, veamos algunas "ilusiones" que se tienen en la vida cristiana y que hay que guardarse de ellas.
1.- Creer que se puede alcanzar la perfección de un salto. Ha de ser por partes y durante toda la vida.
2.- Imaginarse que es suficiente llenarse de buenos deseos y propósitos sin cuidarse de ponerlos por obra.
3.- Confundir la devoción y el fervor sustancial con el fervor sensible, que es cosa accidental.
4.- Confundir el sentir con el consentir.
5.- Constituirse en severo censor de los demás cuando no sabemos regirnos ni a nosotros mismos.
6.- Quererse meter a practicar todo lo bueno que se ve hacer a otros sin considerar si es cosa que nos conviene y no poner por obra lo que nos conviene.
7.- Poner toda la perfección en cosas exteriores, dejándose llevar del fervorín más que de la obediencia.

Para los que tienen más edad:
1.- Que se contente el alma con cierta regularidad exterior sin darse el alma al dominio de sus pasiones.
2.- Regirse en toda la vida espiritual más por espiritu de temor que de amor.
3.- Buscar el camino de la perfección fuera del trazado por nuestras obligaciones y nuestro estado. Tomar unos medios y dejar otros a su antojo complaciendo los gustos del mundo y del día.
4.- Persuadirse de que no es tan necesario el propio conocimiento y vigilarse, y creer que basta amar a Dios.
5.- Creer que se basta uno a sí mismo, sin que sea necesaria la dirección espiritual o que basta la del Espiritu Santo a lo protestante. (El director espiritual puede escogerse o tenerse señalado por la obediencia).
6.- Preferir la acción externa a la vida interior y, con pretexto de celo, abandonar la vida espiritual. Dejándo, por ejemplo, la oración por trabajo o viajes. Los sacerdotes obreros se perdieron por esto.
7.- Ejercitar el celo según el propio capricho sin subordinarse a los superiores ni coordinarse con los hermanos.
8.- Emprender por propia voluntad alguna obra y empeñarse en ella en detrimento de su vocación.
9.- Exponerse sin obediencia a peligros en que no puede suponerse el auxilio de la Gracia (incluso de pecado venial, que suele descuidarse en la edad avanzada).
10.- Despojarse de la persuasión de la propia debilidad y no tener temor de caer. No puede uno confiarse a los afectos del corazón.
11.- Fomentar la soberbia intelectual, con confianza en el propio juicio y casi infalibilidad.
12.- No cesar de admirar y ponderar la excelencia de los dones sobrenaturales sin mirar lo que Dios espera de nosotros en correspondencia de tantos beneficios: la purificación de la conciencia y el dominio de los afectos en la obediencia.
13.- Pensar practicamente que apenas tiene nada que temer de las ilusiones del demonio porque es inmune a ellas.

Medios para precaver las ilusiones y tentaciones
1.- En las tentaciones contra la Fe se debe huir de la resolución de la dificultad y ocupar la mente en otra cosa después de un acto de Fe.
2.- Las cosas de materia ligera, como distracciones en la oración, deben despreciarse y ocupar la mente en otra cosa.
3.- Pasada la tentación evitar el estudio del consentimiento dudoso. En materias de carne, odios etc. este estudio puede reavivar la tentación. A algunos escrupulosos hay que prohibirles el examen de conciencia de manera que se confiesen preguntando sólo el confesor.

Comentó después que todas estas ilusiones son bajo forma de ángel de luz. Por último dijo que muchas de estas desviaciones se han generalizado a causa de una falsa escuela del siglo pasado que se llama "Americanismo", pero esto merece carta aparte. Pienso que este resumen, repasado de vez en cuando, puede hacernos mucho bien. Vuestro padrino de boda:

Manuel M. Domenech I.


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