Memorar

Memorar

(Aquí voy apuntando notas para acordarme de la realidad de la vida y del ideal que debiera ser y que, por cierto, no es).

246.- Digues, foll: què és solitudo?
Respòs:
- Solaç e companyia d'amic e amat.
- E què és solaç e companyia?
Respòs que solitudo estant en coratge d'amic qui no membra mas tan solament son amat.
RAMON LLULL, Llibre d'Amic e Amat

en la noche oscura y estrellada de la analogía del ser

Sólo atino a decir,
que no me atrevo a pensar,
por no olvidarme de mí,
y de Tí conmigo.

Sin nada más que querer,
estarme estando callado,
recibiéndome de Tí,
y dormirme abandonado.

En silencio y paz respiro,
por tu toque tangencial,
hasta que me lo digas todo,
cuando se haga de día.

Lucero sideral,
estribo de mi poquedad.
Faro de mi naufragio
en las costas de lo otro.

Aunque tu serte me ciega,
te memoro al memorarme,
recibiéndome de ti,
con amor agradecido.

Más para esperar como debo,
la morada del Padre,
he de olvidarme de mí,
para acordarme de Tí.

Venga la muerte ufana,
de arrancar mi recuerdo,
más de las raíces de tierra,
se harán columnas de Templo,

si muero como Aquel Hijo,
de divinidad concebida,
que humanidad subsumió,
para dar eterna vida.

Recibiéndome de Ti,
y olvidándome de mí,
para amarte sólo a Ti,
y a los demás contigo.

Contigo amando en mí,
como Papá a su Niñito,
y el Niñito a su Papá,
y a todo lo de la casa.
Barcelona, marzo del 2005
Manuel María Domenech Izquierdo

Comentarios

246.- Dime loco: ¿Qué es soledad?
Responde:
- Soledad y compañía del amigo y del Amado.
- ¿Y qué es soledad y compañía?
Responde que soledad estando con el fervor de amigo que sólo memora a su Amado.
RAMON LLULL, Llibre d'Amic e Amat

Sólo atino a decir,
que no me atrevo a pensar,

A medida de que me voy percatando del mal que hay en el famoso "pienso, luego existo", más quiero insistir en su contra: son distintas esencia y existencia. La filososfía ha de girar entorno a la existencia en vez del pensamiento. Cuando decimos algo es porque concebimos esencias y por eso no se puede hablar de la existencia, que es indefinible. Empezamos por la percepción de nuestra existencia, lo que San Agustín llama "memoria del presente".

por no olvidarme de mí,
y de Tí conmigo.

Si nos vamos lejos de nosotros diciendo lo que pensamos, nos olvidamos de nosotros, de la intimidad perceptiva de nuestra existencia. Como eso es la rendija por donde recibimos la participación de Dios creador y conservador de nuestro ser, le olvidamos a Él al olvidarnos de nosotros.

Dice San Agustín: "Si fuera de mi memoria te hallo, no tengo memoria de Ti. ¿Y cómo te hallaré, si no tengo ya memoria de Ti?" (Confesiones, X, 18, 26).

Sin nada más que querer,
estarme estando callado,
recibiéndome de Tí,
y dormirme abandonado.

Dejar que el amor agradecido y confiado viva sin ser perturbado, en silencio interior, como niño en brazos de su madre, recibiéndolo todo del Padre a imitación del Hijo, como explica el Padre Horacio Bojorge.

En silencio y paz respiro,
por tu toque tangencial,

Como el hijo respira por el cordón umbilical, así respira el alma por el toque de la percepción de la existencia, toque puntual de nuestra limitación con la infinita esfera de la divinidad.

hasta que me lo digas todo,
cuando se haga de día.

Si esta vida es la noche, la eterna será el día. Como entonces, al ver a Dios cara a cara no concebirá nuestro entendimiento lo que veremos, sino que el mismo Verbo de Dios se nos manifestará, por eso digo que nos lo dirá todo, aquel día.

Lucero sideral,
estribo de mi poquedad.

La última estrofa es una pincelada pictórica, remembranza de mi experiencia marinera. El punto de tangencia entre la esfera celeste y el plano de la esfera infinita de la divinidad se ve como el lucero, la más visible de las estrellas. Por grande que sea el universo, es poquedad comparado con Dios Creador. En la luz existencial, se apoya uno para hablar de sí mismo y de lo otro en cuanto al ser: para filosofar. Pero no deja de estar en noche oscura, aunque estrellada.

Faro de mi naufragio
en las costas de lo otro.

En el naufragio que supone el anhelo de ver en la oscuridad, esa luz puntual es también faro. Las costas, de noche, sólo se adivinan en los faros, incluso mejor que entre las brumas de pleno día. Es un faro que llama siempre, porque no se acaba de llegar nunca a la costa de la filosofía perfecta durante la noche de esta vida.

Aunque tu serte me ciega,

"Serte" alude al verbo "serse" inventado por Trinidad Sánchez Moreno en "Frutos de oración" para el ser divino. La luz de este Ser nos ciega porque es, para nosotros, "como la luz del sol para el ojo de la lechuza", como dice Aristóteles.

te memoro al memorarme,

Dice el Beato Ramón Llull que el hombre está hecho para memorar, entender y amar a Dios. "Memorarme alude a lo que San Agustín llama "memoria del presente". La autopresencia de la mente en su existencia. Es el toque por el punto de tangencia existencial que tiene nuestro ser con el divino.

Es bello citar aquí lo que dice Santa Faustina Kowalska en su Diario n. 1466: "Tu misericordia mantiene el contacto entre nuestro ser y Dios".

recibiéndome de ti,

El P. Horacio Bojorge explica que los hijos de Dios han de vivir como el Hijo: recibiéndose del Padre.

con amor agradecido.

Alude a la meditación para alcanzar amor de los ejercicios de San Ignacio: acordarse de los beneficios recibidos.

Más para esperar como debo,
la morada del Padre,
he de olvidarme de mí,
para acordarme de Tí.

La Esperanza requiere el "vacío de la memoria".

Venga la muerte ufana,
de arrancar mi recuerdo,
más de las raíces de tierra,
se harán columnas de Templo,

Este "vacío de la memoria" lo traspasaremos ciertamente al morir, pero podemos acercarnos a él con la aceptación de la muerte.

si muero como Aquel Hijo,
de divinidad concebida,
que humanidad subsumió,
para dar eterna vida.

Esta estrofa alude evidentemente al Vivir recibiéndonos del Padre del P. Horacio Bojorge S.J., pero también a la página: Oración y memoria de sí.

Recibiéndome de Ti,
y olvidándome de mí,

Santa Teresita, hablando de la gracia singular que recibió la noche de Navidad de 1886 ha escrito: "Sentí... que entraba en mi corazón la caridad. la obligación de olvidarme de mí misma por complacer a los demás. Desde entonces fui dichosa...".

para amarte sólo a Ti,
y a los demás contigo.


Contigo amando en mí,

Dice Santa Teresita escribiendo a la Madre María de Gonzaga: "¡Oh Jesús!, me da la certeza de que es voluntad vuestra amar en mí a todos los que me mandais amar". Véase también el artículo Don de piedad sobre Mr. Luis María Martínez y Rodríguez.

como Papá a su Niñito,
y el Niñito a su Papá,

Ver Anotaciones sobre los "consejos y recuerdos" y las "últimas conversaciones" de Santa Teresita del Niño Jesús

y a todo lo de la casa.

"Todo" y no "todos" porque Dios hizo buenas todas las cosas. No hay nada malo. "Conclusum est contra maniqueos", dijo Santo Tomás. No es malo el matrimonio, que odian los divorcistas, como hicieron los maniqueos, ni los hijos, que odian los abortistas, como hicieron los maniqueos, ni la paternidad, que odian todos los que odian. San Agustín echa en cara a los maniqueos el haber aprendido a fornicar sin concebir.

"La casa" y no "tu casa" porque la casa y las cosas de Dios son Él y la creación entera. No hay nada fuera. No son una parte de otra cosa, porque no la hay ni puede haberla. Todo proviene de un solo principio.


"Toda persona necesita tener un "centro" de su vida, un manantial de verdad y de bondad del cual tomar para afrontar las diversas situaciones y la fatiga de la vida diaria. Cada uno de nosotros, cuando se queda en silencio, no sólo necesita sentir los latidos de su corazón, sino también, más en profundidad, el pulso de una presencia fiable, perceptible con los sentidos de la fe y, sin embargo, mucho más real: la presencia de Cristo, corazón del mundo".
BENEDICTO XVI ÁNGELUS Domingo 1 de junio de 2008


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