El Miedo de Pilato

PREFACIO

Federico Suárez, en La Virgen Nuestra Señora, después de haber precisado los términos "Tragedia", "Destino" y "voluntad del Padre", afirma: "No puede hablarse de tragedia del Calvario porque no puede haberla con relación a Jesús y a María".

En cambio, sobre el gentil Lucio Poncio Pilato, no es contradictorio que actúe, en forma de "Hado inexorable", como en las tragedias de Esquilo y Sófocles, el "Designio de Dios" de llevar a cabo la Redención del Género Humano, valiéndose de la firma de la sentencia a muerte de Jesús, justo a los ojos de aquel.

El forcejeo de la Máxima Autoridad de los judíos para conseguir que el Gobernador Romano de Judea falle contra los dictados de su moral dictada por Hesíodo en Los Trabajos y los días, constituye el "Hado inexorable" de una acción trágica, que se desarrolla completamente ante la puerta de la Torre Antonio, en Jerusalén.

"Nunca el lugar se mude de la escena", FRANCISCO MARTÍNEZ DE LA ROSA, Poética.

No obstante, propongo un acto adicional, el SEGUNDO BIS, desarrollado en el interior del palacio del rey Herodes.

Interlocutores

JESÚS, acusado por la Autoridad Judía. ANÁS, miembro del Sanedrín y suegro de CAIFÁS, Sumo Sacerdote de los Judíos. ABDARÓN, cambista de monedas. BENJAMÍN, mercader expulsado del Templo. BARRABÁS, terrorista sentenciado por homicidio. LUCIO PONCIO PILATO, gobernador romano. SOFROSINA, esclava de la esposa de PILATO. CAYO ANTONIO, centurión romano. DOS SOLDADOS ROMANOS. UN ESBIRRO al servicio de los romanos TRES JÓVENES, servidores de PILATO DOS VECINOS DE JERUSALÉN SIMÓN DE CIRENE

Interlocutores adicionales

            MARÍA VIRGEN - MARÍA MAGDALENA - MARÍA DE CLEOFÁS - MARÍA SALOMÉ - JUAN EVANGELISTA - CUZA, intendente de - HERODES - PRÍAPO - DOS CORTESANOS - TRES CORTESANAS             COMPARSAS: Dos ladrones, lictores, soldados, esbirros y vecinos.

Figurantes
            ANCIANOS - ESCRIBAS - MAS ALGUACILES - VECINOS DE JERUSALEN

ACTO PRIMERO


(A plena luz del día)
[Ante el Pretorio]
ESCENA I
[JESÚS maniatado entre ALGUACILES ANÁS, CAIFÁS, ABDARÓN, BENJAMÍN y PUEBLO]

BENJAMÍN -Hemos oído de sus propios labios,
la blasfemia mayor, que o¡rse puede:
¿Que va a sentarse un hombre, desde ahora
a la diestra de Dios Omnipotente!

ABDARÓN -¡Se afirmó "Hijo de Dios" delante todo
el Sanedrín en pleno, ese insolente!

BENJAMÍN -No es digno de vivir quien osa a tanto.

ABDARÓN -Quien se equipara a Dios, morir merece.

BENJAMÍN -Pero, estamos sujetos hoy a Roma
y, al pretor imperial, sólo compete
que tengan su castigo, los delitos:
que se aplique la Ley al delincuente.

ABDARÓN -¿Hay que impetrar, del opresor, justicia!

BENJAMÍN -Voy a obtener sanción del Presidente.

(BENJAMÍN se dirige a la puerta)

ABDARÓN -Detén tus pies al punto: si penetras
vas a contaminarte. Y esta pascua
no comerás cordero estando impuro:
pisar mosaicos de gentiles mancha.
Si Jehová prohibe hacer imágenes,
será pecado, aun con los pies, hollarlas.

(BENJAMÍN se retira de la puerta)

ESCENA II

[Dichos, CAYO y dos soldados]
(llegando por la derecha del espectador)

CAYO

(Desde dentro)

-¡Por el numen de Roma!

SOLDADOS

(Desde dentro)

-¡Gloria al César!

CAYO

(Saliendo)

¡Soldados!¡A la puerta!

SOLADADO A

(Saliendo)

            -¡Alarma!

SOLADADO B

(Saliendo)

            -¡Alarma!

BENJAMÍN -¡Qué disciplina tienen los romanos!

ABDARÓN -Pero tienen aun más desconfianza:
siempre están recelosos de nosotros:
siempre temen caer en emboscadas:
por todas partes, imaginan ellos
que han de surgir conjuras y asechanzas,
pues, creen ver en cada israelita,
a un guerrillero que les tiende trampas.

CAIFÁS

(A Anás)

-¿Para qué emplean tantas precauciones?

ANÁS

(A Caifás)

-¿No es invencible la legión romana?

CAIFÁS

(A Anás)

-No estarán muy seguros de su fuerza,
cuando un leve rumor les sobresalta.

ESCENA III

[Dichos, PILATO y LICTORES]

CAIFÁS -¡Salve, procurador del gran Tiberio!

ANÁS -En quien, Judea a Roma, fiel acata.

CAIFÁS -Este preso es un hombre peligroso,
que el orden y la paz nos amenaza.

PILATO -¿Qué acusación traéis contra ese hombre?

ANÁS -A la nación entera solivianta
prohibiendo pagar tributo al César
y a sí mismo, "Mesías" se proclama.

PILATO -Si mal no me informaron mis agentes,
es tal acusación, dolosa y falsa.
Porque tres días ha que a él se llegaron
unos sectarios y le preguntaban:

"Maestro, ya sabemos que tú enseñas
con rectitud y con rectitud hablas
sin miedo a nadie, porque tú no miras,
de los demás, al enseñar, la cara;
sino que muestras el camino recto,
que lleva a Dios, con la verdad palmaria.

"¿Es lícito pagar tributo al César?
Dinos qué te parece de tal paga.

Y él respondió: "¿Por qué me estáis tentando
"Si lo queréis saber, con mirar basta.
"Mostradme la moneda del tributo
que en ella, la respuesta está grabada:"
"¿No conocéis de quien es esta efigie
y la inscripción, que está en letras romanas?"

"Del Cesar". -respondieron-. Y él les dijo:
Pues, dadle al César, lo que el César manda,
que suyo es lo que exige. Y a Dios dadle
lo que es de Dios y la piedad reclama".

ANÁS -Te pedimos la muerte para el que osa
incitar al desorden, de palabras,
predicando que a Roma, no acatemos
y hollando Nuestra Tradición Sagrada.

CAIFÁS Si éste no fuera un mallhechor, ¿nosotros
te hubiéramos pedido lo juzgaras?!!!........

PILATO -Tomadlo, pues, vosotros y juzgadlo
por vuestra ley.

BENJAMÍN             -¡Impera la romana!

CAIFÁS -No tenemos poder de dar la muerte.

ABDARÓN -Somos nación por Roma, sojuzgada.

ANÁS -Suplicamos justicia

BENJAMÍN             -No la niegues:
esta nación entera la demanda.

PILATO .Con tal exaltación, es imposible
examinar, con equidad, la causa.
Venga conmigo el reo, porque quiero
hablar con él, con más sosiego y calma.

(Entran en el Pretorio, PILATO y JESÚS entre SOLDADOS ROMANOS)

Acto Segundo

(Ante el Pretorio)
ESCENA I

[ANÁS, CAIFÁS, ABDARÓN, BENJAMÍN, ALGUACILES
y VECINOS y VECINAS DE JERUSALÉN]

VECINO A -Muerte para el blasfemo.

VECINO B             -Que lo maten.

VECINA A -Muera Jesús colgado de un madero.

VECINO A -El peso de la ey sobre el falsario.

VECINO B -Se tarda demasiado en respondernos.

VECINA B -Si no sale enseguida, lanzad piedras
dentro el Pretorio.

ABDARÓN             -No nos exaltemos,
porque será peor para nosotros.

VECINO A -Muera sin remisión, ese blasfemo.

ESCENA II

[Dichos, PILATO y JESÚS entre SOLDADOS]

PILATO -Yo no encuentro, en este hombre, culpa alguna.

ABDARÓN .Es un embaucador.

BENJAMÍN             -Posee un diablo.

ANÁS -Sana por malas artes, sin respeto
a Nuestra Sacra Tradición del Sábado.

PILATO -¿Sabéis cierto si emplea malas artes?

ANÁS -Está todo su cuerpo endemoniado.

CAIFÁS -Y va a atraer la maldición del Cielo,
la ruina, el exterminio y el estrago
a toda la nación israelita,
si se toleran sus impíos actos
y no se evita ya que escandalice
y siga seduciendo a los incautos.

PILATO -¿No oyes tú, cuanto en contra de ti, alegan?
Y tú, ¿nada respondes a esos cargos?!!!

(Pausa)

Tu callada y paciente mansedumbre
me sorprende y me deja estupefacto.
Yo, que nací entre estruendos de combate,
yo, que crecí a la sombra de soldados,
yo, que he visto pendencias por minucias
yo, que escuché en el Foro, pleitos árduos,
no acierto a comprender que no respondas:
que seas tan paciente, humilde y manso.....

ANÁS -Revuelve al pueblo.

ABDARÓN             -Absuelve a meretrices.

BENJAMÍN -Y hasta impide que sean castigados
los adulterios.

ANÁS             -Por Judea entera
contra la Tradición va predicando.

ABDARÓN -Desde a orillas del Lago Tiberíades,
allá en la Galilea, sin descanso
ni tregua, hasta aquí llega.

CAIFÁS             -Y es patente
que su proselitismo va aumentando.

PILATO -¿Es, por ventura, galileo este hombre?

CAIFÁS -Vivía en Nazaret, hará tres años
y era hijo de un humilde carpintero
y carpintero él. Está probado.

ANÁS -Lo que prueba también que él no es el Cristo
ya que el texto profético es muy claro:

"Y tú, Belén, en tierras de Judea,
el lugar más pequeño y apartado,
de ti surgirá el guía de Mi Pueblo,
cuya ascendencia viene ya de antaño".

PILATO -La Galilea pertenece a Herodes
y, como hoy se halla aquí, a Herodes llevadlo.

(Se llevan a JESÚS y los SOLDADOS entran en la torre)

ESCENA III (ADICIONAL)

[PILATO solo]

PILATO -¿Han osado llegar a esta tribuna
buscando un juez voluble hasta lo extremo?...
Conozco a quien lo es más que la Fortuna:
vayan a Herodes; yo a los dioses temo.
Yo no puedo culpar sin prueba alguna,
a quien han acusado de blasfemo
y de armar sedición entre la plebe.
A condenar a un justo, ¿quién se atreve?!...

Ser rey requiere cierta diligencia:
no sólo ha de haber goces en palacio.
Que se despierte ya de la indolencia:
para reinar no hay que actuar despacio
y hay que afrontar lo que es de la incumbencia
con prontitud y nunca ser reacio.
Reinar encierra sus obligaciones:
no es sólo darse gustos y emociones.

Gracias te doy, clemente Ataegina,
en mis montes de Asturias venerada,
que aceptas por ofrenda, toda encina,
que no esté por el rayo fulminada.
Gracias te doy, deidad, pues, me elimina
el fallar una causa delicada,
del tetrarca en Sión, la permanencia:
que él decida entre envidia o inocencia.

¡Jesús!...¿Eres tú, el Rey de los Judíos?......
-¿Lo dije por mí mismo, o yo era el eco
de los que están soñando desvaríos?-
¿Acaso soy judío?...¿Acaso impreco?....
¿Es que visto orientales atavíos
o mi tierra, por otra tierra trueco?......
Tu pueblo, por tus jefes, te ha entregado:
quiero saber qué has hecho, en qué has faltado.

Tu reino no es del mundo de la Tierra:
Si el reino tuyo fuese de este mundo,
tus soldados irían a la guerra
por libertarte de un pueblo sitibundo
de derramar lo que tu cuerpo encierra
y hacer mofa de verte moribundo.
¡Mas, no es de aquí tu reino!... Luego, ¿tú eres
rey, en efecto; pero, sin poderes?!.........

Declaraste ser rey y haber nacido
para reinar en todas las naciones.
Y, para ello, a este mundo haber venido:
a conciliar dispares opiniones
con la Verdad, que al mundo has ofrecido
por encima de sectas y pasiones......
¡Quien es de la Verdad, tus voces oye!

¿Es hija de la Verdad, del dios Saturno,
madre de la Virtud y la Justicia,
de carácter humilde y taciturno,
aunque desnuda, llena de Pudicia?
¿Quien por no verse al esplendor diurno,
en un pozo ocultóse a la Estulticia?
¿A quien halló el Estudio y subió al cielo
al verse perseguida sobre el suelo?.........

Navego entre las nieblas de la Duda
y, aunque la luz de la Verdad aterra,
anhelo ver a la Verdad desnuda.
Sea faro, que alumbre a aquel que yerra,
para que los escollos, raudo, eluda
e íntegro, arribe su navío a tierra.
¿Eres la Lumbre, la Verdad, camino?
¿Por qué, ante ti, me colocó el Destino?.......

Acto Segundo bis (adicional)

[Salón del palacio del rey Herodes]
ESCENA I

[HERODES, CUZA, PRÍAPO y CORTESANOS]

CORTESANO A -Jinete en un pollino enjaezado
con mantos y seguido por una asna,
por caminos angostos, entre olivos,
hacia Jerusalén se aproximaba.

Unos echan sus mantos sobre el suelo,
otros cortan y extienden verdes ramas
sobre el camino, a fin de que el pollino,
que llevaba tal carga, las hollara.

Le precedía numerosa turba
con ramos de laurel, de olivo y palmas.
"Hosanna al hijo de David" -decían-;
"Bendito el rey, que llega" -otros clamaban-.

"Bendito, quien, en nombre de Dios, viene".
"Bendito el reino y, de David, la casta,
que nos da al rey de paz, al rey de gloria:
es ya realidad nuestra esperanza".

"Si vieran este día los profetas....."
"Si oyeran nuestras voces los patriarcas....."
"Paz en la tierra y gloria en las alturas".
"¡Viva el rey de Israel!¡Hosann!¡Hosanna!

"Bendito sea, quien venció a la Muerte,
quien a la tumba, a Lázaro arrebata
y lo vuelve a la luz del claro día:
nosotros hemos visto cómo él anda.

Los fariseos, entre sí, dijeron:
"¿no veis que así no adelantamos nada?"
"Todo el mundo se va detrás de ese hombre".
Y alguno, entre la turba, le increpaba:

"Reprende ya, maestro, a quienes gritan".
Y él respondió: "En verdad, que si estos callan,
levantarán su voz, las mudas piedras
para dar testimonio del que pasa".

Cuando se iba acercando al fin del viaje,
al divisar las torres y murallas
de esta ciudad, sus ojos se entristecen
y su boca, desastres anunciaba:

"¡Sión! Si, este día, conocieras
lo que lleva a la paz, que tú rechazas;
mas, se oculta a tus ojos, que están ciegos,
como tus mentes, duras y obcecadas".

"Pronto van a llegar días de luchas:
Tus enemigos alzarán sus vallas
en derredor de ti, por todas partes
y oprimida serás y ensangrentada".

"El hierro morderá a tus tristes hijos
y contra el suelo abatirán tus casas:
No dejarán ni piedra sobre piedra
porque no quieres hoy, ser visitada".

Cuando entró en la ciudad, sus moradores,
conmovidos y ansiosos, preguntaban:
"¿Quién es éste, que llega triunfalmente
entre la multitudes, que le aclaman?.

"El profeta Jesús, el Nazareno,
que en Galilea principió su marcha
obrando curaciones imposibles".
-las turbas, jubilosas, contestaban-.

Él desfiló por las estrechas calles
siendo aclamado en las abiertas plazas.
Y, entre voces de triunfo, entró en el Templo
y echó a los que vendían y compraban:

A los cambistas, les volcó sus mesas
y las sillas quebró y rompió las jaulas
de aquellos, que vendían las palomas
y se opuso a que objetos transportaran.

Y les dijo: "Quitad de aquí todo eso".
"¡Fuera!..., porque está escrito que «Mi Casa
será llamada "Casa de oraciones"»;
mas, vosotros la hacéis "cueva del hampa".

"El celo de Tu casa me devora"
-los discípulos suyos musitaban-.
Entonces, le dijeron los levitas:
"¿Con qué poder, el látigo levantas?"

"¿Quién eres tú, que en nuestros intereses,
iracundo y violento, nos maltratas?"
"¿Qué señal das, que pueda acreditarnos
que, con autoridad, tú nos despachas?"

"Destruid este templo", -respondía-
"y lo alzaré de nuevo, en tres jornadas".
"¿Qué os detiene los brazos, indecisos,
si tres días, cual un instante, pasan?"

Se le acercaron ciegos y tullidos
y los sanó el poder de su palabra,
de suerte que quedaron asombrados
al ver y al no encontrar antiguas lacras.

Pero, los sacerdotes, los escribas
viendo aquellos prodigios, que él obraba
y oyendo el griterío de los niños,
que en el Templo, gozosos, exclamaban:

"¡Hosanna al Hijo de David!", se indignaban
y le dijeron: "¿No oyes lo que exclaman
esos que, por su edad, son cual las bestias
ya que nada discierne su ignorancia?"

Y el justo replicó: "¿Nunca leísteis
«De la boca que, apenas aun no habla
de los tiernos infantes, que la leche
del pecho maternal, asiduos maman,
te dispusiste elogio»?"
            Dejó el Templo,
fue por las calles y cruzó las plazas,
salió de la ciudad, pasó entre olivos
y se albergó en la aldea de Betania.

CUZA -Juan ha resucitado entre los muertos.
Por eso obra milagros.

PRÍAPO             -Calla, calla,
pues, nos es Juan, el profeta aparecido;
sino, Elías, quien vivo retornara.

CORTESANO B -No es Elías ni Juan; sino un profeta
de nuestra Antigua Ley, quien hoy se alza.

HERODES -Yo decapité a Juan, ¿quién es, entonces,
aquél, de quien yo oigo sus hazañas?
¿Aquél, cuyos portentos y prodigios
pregonan las trompetas de la Fama?

¿Aquél, para quien son inteligibles
los más hondos misterios de la magia?
¿Aquel, que es conocido hasta en Fenicia,
pues, sus hechos no caben ya en su patria?

Deseo verle, hablar con él, pedirle
que, en mi presencia, algún portento él haga.

CUZA -¿Olvidas ya que osó llamarte "zorro",
cuando unos fariseos le indicaban
que querías matarle, según ellos?

HERODES -En verdad, son Doctores en Falacia:
con tal infundio sólo pretendían
que él, de Perea, pronto se alejara
para evitar que obrase curaciones
que, en descrédito de ellos, redundaban,
Eso que afirmas, Cuza, ya no importa,
pues, sólo constituye agua pasada,
que no mueve molino.
            De tal hombre,
a mí me importan poco las palabras:
quiero admirar de cerca, sus prodigios
con estos, mis dos ojos de mi cara.

ESCENA II

[Dichos, JESÚS maniatado, ANÁS, CAIFÁS,ABDARÓN
BENJAMÍN, ALGUACILES y VECINOS DE JERUSALÉN]

ABDARÓN -Pilato, Presidente de Juadea,
representante de Tiberio Augusto,
saluda a Herodes, rey de Galilea,
rogándole que acepte sin disgusto
y, de mutua concordia, prenda sea
juzgar las actuaciones, cual juez justo,
de éste, a quien los ancianos hacen reo
y es voz común, su origen galileo.

HERODES -¡Oh día venturoso,
en que tengo delante
a quien son los portentos
sus actos ordinarios y habituales!

(A Jesús)

En Caná, en una boda
a ruegos de tu madre,
como faltaba vino
agua en vino exquisito transformaste.

A turba numerosa,
acuciada del hambre,
conseguiste saciarla
tan sólo con dos peces y seis panes.

Realiza un prodigio,
a aquellos semejante,
a fin de que mi corte
pueda hoy, más que otra alguna, solazarse.

¿Por qué no me respondes
ni lo que he dicho, haces?
¿Cuánto dinero exiges
por obrar algo digno de admirarse?

Exige lo que quieras,
pues, yo puedo otorgarte
un millar de sestercios
a cambio del solaz de unos instantes.

Haz algo portentoso,
si a tu madre escuchaste,
ya que el rey es la patria
y la patria, el afecto hacia los padres.

No te pido que cures
a un enfermo distante,
como al hijo del noble,
que creyó tu palabra y le sanaste.

Ni que limpies de lepra
a un cuerpo repugnante,
que al tocarlo tu mano
y decir "quiero", vuélvese sociable.

Atiende mi demanda,
ya que a Jairo escuchaste:
despertó de la muerte,
su hija al ordenar tú: "Chiquilla, álzate".

A aquella madre viuda,
cuando iban a enterrarle
al hijo, único amparo,
le dijiste: "no llore", y a él, "levántate".

Cuatro días llevaba
después de sepultarle,
cuando clamaste: "Lázaro,
ven fuera. Y desatadlo a fin de que ande".

Haz algo más sencillo
ya que hiciste lo grande.
Si oiste a los del pueblo,
¿por qué, al rey, no te dignas escucharle?

¿Por qué, pues, ni siquiera
te dignas contestarme
revelando las causas,
por las que, a mi demanda, osas negarte?

¿Es más el vulgo necio
que el rey? ¿Más importante,
atender a una viuda
que a quien, de todo un reino, es responsable?...

Juan, el Bautista, nunca,
ni aun estando en la cárcel,
cargado de cadenas,
se negó, a mis preguntas, contestarme.

¿No quieres complacerme,
acaso, por vengarle?
Palabra de rey, dada,
más que la vida de un asceta, vale.

¿Había de exponerme
por, su vida guardarle,
a sufrir los rigores,
que, por perjuro, el Cielo me mandare?

Si no obras un prodigio,
dígnate contestarme
a un problema, que tengo
y, excepto Juan, no me ha aclarado nadie:

¿Cometo, acaso incesto?
¿Es esposa o amante,
la que era de un hermano
y, de otro hermano, el tálamo comparte?

PRÍAPO -El que se calla otorga:
si es lícito juntarse
con mujer de un hermano,
también lo es hacerlo con millares.

(Cae tendido al suelo)

HERODES -¿Qué ocurre?

CUZA             -Se ha caído

HERODES (A Jesús)

-Resucita a este joven,
que era, de trato, afable.

CUZA -Todas las cortesanas
se disputaban por agasajarle.

HERODES (A Jesús)

-Esta tristeza, en júbilo
haz que, al punto, se cambie.

CUZA (A Jesús)

-Vuelve la vida a Príapo,
que al servicio del rey, no hay quien le iguale.

ANÁS -Quien dice a sus discípulos
que no hay porqué lavarse
las manos en convites,
¿pretendéis que, en la corte, al rey acate?

ABDARÓN -Quien pregona que debe
el Templo derribarse
y que él va a rehacerlo,
¿no ha de menospreciar al gobernante?

BENJAMÍN -Quien osa entrar en triunfo
cual rey, en las ciudades,
pretende, a los romanos,
incitar a que a todos nos aplasten.

CAIFÁS -Quien dice que es el "Hijo
de Dios", sin importarle
la Ley ni los Profetas,
es un blasfemo impío y execrable.

HERODES -¡Qué hedor, tan pestilente,
va emponzoñando el aire!
Lleváoslo, sacadlo,
colocad, donde sea, ese cadáver.

CORTESANO A -Nunca ellas se entristecen,
porque son incapaces
de sentir en sus pechos,
lo que no sea su egoísmo informe.

(Retiran el cadáver)

ESCENA III

[Dichos menos PRÍAPO y otros dos]

HERODES -Ese profeta mudo
ningún milagro hace:
habrá que despedirle
para que vaya a hacerlos a otra parte.

CORTESANO A -¡Vaya!¡Un profeta mudo!

CORTESANO B -Pero, ¿es mudo o cobarde?

CORTESANO C -¿De qué sirve su ciencia?

CUZA -Pues, ¿no lo veis?, para que escuche y calle.

HERODES -Ya que no yiene seso,
un vestido brillante
advierta a todo el mundo
que, ante peligro tal, prestos se aparten.

CUZA -Tengan todos aviso:
tal veste le delate
y, a su vista, las gentes
de cualquier condición huyan y escapen.

HERODES -Tenedle bien sujeto.

CUZA -No intente rebelarse.

HERODES

(Riéndose)

-Por encima de todo,
la blanca vestidura colocadle.

CUZA -Le está que ni pintada.

HERODES

(Riéndose)

-¡Con qué gracia le cae!

CORTESANO A

(Riéndose)

-También, entre los locos,
ha de haber atildados y elegantes.

HERODES

(Colérico)

-¡Fuera! ¡No quiero verlo!
¡Lleváoslo a la calle!
Lo remito a Pilato
y que él juzgue y sentencie, si le place.

(Los ALGUACILES se llevan a JESÚS y se marchan ANÁS, CAIFÁS, ABDARÓN, BENJAMÍN y los vecinos de JERUSALÉN)

ESCENA IV

[HERODES, CUZA y CORTESANOS]

HERODES

(Sonriendo)

-¿Un pleito tan difícil
querían que les falle?.......
Que me dejen tranquilo
hasta que el tiempo de la Pascua pase.

CUZA -Vayan los fariseos
tan espirituales
ante jueces gentiles
a exponer sus tremendos nimiedades.

HERODES -Cuza, escribe que Herodes,
por fin, reconciliarse
con el romano ansía.

CUZA -Y los mutuos recelos ya se acaben.

HERODES -Sí, la vida es muy breve:
hagamos amistades
y, aunque hayan sido hostiles,
por este mundo, en paz, nos acompañen.

CUZA

(Se sienta y escribe)

-Majestad, te obedezco
con júbilo inefable:
en todo tu reinado
no hay un rasgo más digno de encomiarse.

HERODES -Gocemos de la vida
con festines y bailes
sin justos ni profetas
que nos la reconvengan y la amarguen.

CORTESANO A -El vino y las mujeres
la hacen más agradable:
escanciemos en oro
y, ante el tetrarca, las doncellas dancen.

TODOS -Gocemos todos juntos
alegres, este instante
antes de que la Muerte
de placeres y gustos, nos aparte.

HERODES

(Entristeciéndose)

-No puedo: me lo impide
un eco, que, implacable,
dentro de mí, resuena:
"¿Por qué a Juan, el Bautista, degollaste?".

"Si, en premio de una danza,
vertiste tú su sangre,
la sentencia divina,
¿no ha de serte fatal e inapelable?"...

Temo ver una mano
que escribe desde el aire,
en la pared, con trazos
cuya lectura me es indescifrable.

ESCENA V

[Dichos y CORTESANAS]

CORTESANA A -Lo que podáis gozar hoy,
no dejéis para mañana:
la Primavera galana
con sus flores pasará.

El sol quemará las hierbas:
los calores del Estío
os mermarán vuestro brío
y el placer se eclipsará.

CORTESANA B -Aprovechad hoy el goce:
no haya ninguno gazmoño,
pues, los cierzos del Otoño
implacables batirán.

Y, por fin, vendrá el Invierno
con su blanca nieve helada
y la Vejez demacrada
os acabará el afán.

CORTESANA C -Gozad en la vida breve
toda clase de placeres,
que nosotras, las mujeres,
os podemos ofrecer.

En el goce, no hay límite:
el que más goza, mas tiene.
¿Por qué temer lo que viene,
si está en la mano el poder?

Acto Tercero

(Ante el Pretorio)
ESCENA I

[JESUS con manto blanco, maniatado entre
ALGUACILES, ANÁS, CAIFÁS, ABDARÓN, BENJAMÍN
y VECINOS DE JERUSALÉN]

ABDARÓN -Nadie se lleve a engaño entre vosotros,
ya que su veste blanca os da el aviso.

BENJAMÍN -Apartaos del loco: no se escape
y se ponga furioso en su delirio

ANÁS -No os acerquéis: guardad siempre distancia.

CAIFÁS -¡Precaución y prudencia ante el peligro!

ESCENA II

[Dichos, PILATO, LIVTORES y SOLDADOS]

PILATO -¡Otra vez por aquí!... ¿Vuestra demanda,
Herodes no ha resuelto ni atendido?!......

ABDARÓN -Herodes te remite al acusado,
pues, aunque él no ha querido hablar consigo,
de antes le consta que él no es galileo.

ANÁS -Es, pues, de tu incumbencia, este litigio.

CAIFÁS -Yo, Caifás, como Sumo Sacerdote,
en nombre de este Pueblo, te suplico
que te dignes juzgar a quien pretende
que se le otorgue el título de "Cristo".

PILATO -Sacerdotes, ancianos, pueblo todo:
Cual a un perturbador me habéis traído
a este hombre. Y veis que yo lo he examinado,
sin haber encontrado en él, atisbo
de culpa alguna. Ni tampoco Herodes,
puesto que a mí, otra vez, lo ha remitido.
Mas, no cual se lo envié; sino mostrando
su tacto delicado y exquisito
al pregonar que es justo e inocente
por medio del candor de su vestido,
igual al de vírgenes vestales,
que el Sacro Fuego guardan con ahínco.

Por tanto, al no haber pruebas fehacientes,
sería condenarle a muerte, indigno
del honor del Ejército Romano,
del Derecho Civil y de mí mismo.

VECINO A -Concede libertad a un condenado,
como siempre esta fiesta has concedido.

PILATO -Acostumbro soltar a un preso en pascua.
¿Queréis que os suelte al Rey de los Judíos?

ANÁS -¡¿Un blasfemo por rey?!.....

CAIFÁS             -Afrenta al Pueblo,
que Jehová, entre todos, ha escogido.

PILATO -¿A quién queréis que os suelte en esta fiesta?
¿A Barrabás, o, al que es llamado "el Cristo"?
¿Al que no tiene culpa que le acuse,
o, al sedicioso, que llegó a asesino?

ESCENA III

[Dichos y SOFROSINA a PILATO]

SOFROSINA -Tu esposa me ha encargado que te advierta
que te guardes al margen del litigio.
Oí sollozos, penetré en la alcoba
e, inmóvil por la angustia, ella medijo:

"Vete inmediatamente junto a Lucio
y, esté ante quien esté, dile que he dicho:
NO HAYA NADA ENTRE TI Y ÉSE QUE ES JUSTO.
MUCHO POR ÉL, EN SUEÑOS, HE SUFRIDO.

PILATO -A Claudia dile que a los dioses ruegue,
para que a mis esfuerzos, den su auxilio.

(SOFROSINA penetra en la torre).

ESCENA IV

[Dichos menos SOFROSINA]

ANÁS

(Al pueblo)

-Por Barrabás, perdió la vida, uno
mas, si vive Jesús, todos morimos,
porque jamás el Dios de Nuestros Padres
tolerará que un impostor impío,
ante todo Su Pueblo, hoy convocado,
se proclame a sí propio, ser Su Hijo.

CAIFÁS -Si no muere Jesús, no escaparemos
a las iras del Cielo y al castigo.

ABDARÓN -¡A Barrabás, la libertad!

BENJAMÍN             -¡La vida!

ANÁS -Para Jesús, la muerte en el suplicio.

PILATO -¿A quién queréis que os suelte de entrambos?

MUCHOS -A Barrabás

PILATO             -¿Qué haré, pues, con el "Cristo"?

BENJAMÍN -Quita a ése y suelta a Barrabás.

PILATO             -Entonces
¿qué he de hacer con el "Rey de los Judíos"?

ANÁS ¡¿Qué has de hacer de él?!!!........

CAIFÁS             -¡¿Y tú nos lo preguntas?!!!...

BENJAMÍN -Sea crucificado.

MUCHOS             -Crucifícalo.

PILATO -Pero, ¿qué mal ha obrado este inocente?

CAIFÁS -¡¿Inocente, el blasfemo infiel e impío?!...

ANÁS

(A Caifás)

-Sin duda le protege ese romano
para hacer de Israel, burla y ludibrio.

ABDARÓN

(A Pilato)

-¡¿Al impostor, absuelves?!....

BENJAMÍN             -¡¿Es posible?!.....

PILATO -No he encontrado en él ningún delito
merecedor de muerte y, por tanto,
lo pondré en libertad, tras un castigo.

ABDARÓN -No queremos medidas dilatorias.

BENJAMÍN -Sea crucificado.

MUCHOS             -Crucifícalo

(Cuatro soldados introducen a JESÚS en la torre)

ESCENA V

[Dichos menos JESÚS y los SOLDADOS]

ANÁS -Dicha medida no nos satisface.

CAIFÁS -Con la impiedad, se muestra muy benigno.

ABDARÓN -¡Vaya un gobernador!

BENJAMÍN -¡¿Así pretende ser obedecido?!.......

Acto Cuarto

(Ante el Pretorio)
ESCENA I

[ANÁS, CAIFÁS, ABDARÓN, BENJAMÍN
y VECINOS DE JERUSALÉN]

ANÁS

(A Caifás)

-Ese interés que muestra por el reo,
denota que el pretor no es trigo limpio:
sin duda su intención es protegerle
para humillarnos hasta lo infinito.

CAIFÁS

(A Anás)

-No es la legión, sino su cauta astucia,
el arma más terrible del latino:
con soldados, ataca desde fuera;
desde dentro, se sirve de artificios.

ANÁS

(A Caifás)

-¡¿Qué se puede esperar de quien frecuenta
el trato con sidonios y con tirios?!......

CAIFÁS

(A Anás)

-Los romanos tuvieron por maestros
en perfidia y doblez, a los fenicios.

ANÁS

(A Caifás)

-Te aseguro, José, que obran de acuerdo:
otra vez tratará de disuadirnos.

CAIFÁS

(A Anás)

-El Pueblo de Israel jamás sucumbe
ante quienes adoran pétreos ídolos.

ESCENA II

[Dichos, PILATO y LICTORES]

PILATO -Yo os lo saco a la vista y sabed todos
que yo no encuentro, en él, ningún delito.

ANÁS -Muerte a Jesús.

CAIFÁS             -Sanción a la blasfemia.

ABDARÓN -Muera en la cruz, el impostor impío.

ESCENA III

[Dichos y JESÚS coronado de
espinas y manto entre SOLDADOS]

PILATO -He aquí el hombre.

ABDARÓN             -¡Muera!

BENJAMÍN             -¡Muera!

MUCHOS             -¡Muera!

ANÁS -Sea crucificado.

MUCHOS             -¡Crucifícalo!!!.......

PILATO -¿No os conmueve a piedad, ya castigado?

CAIFÁS -No hay que tener piedad de los sacrílegos.

ANÁS -Crucifica al osado, que blasfema.

ABDARÓN -Muerte al que a hollar el Templo se ha atrevido
expulsando violento a comerciantes,
que ejercían pacíficos su oficio.

BENJAMÍN -Hazle morir restableciendo el orden.

MUCHOS -Muerte al perturbador.

BENJAMÍN             -Mata al maldito,
que atenta contra nuestra convivencia.

PILATO -Tomadlo y haced, de él, vuestro capricho,
porque, como no encuentro culpa grave,
sería al condenarlo, juez inicuo.

CAIFÁS -Tenemos una Ley y, según ella,
debe morir, pues, se ha hecho, de Dios, Hijo.

(PILATO se retira pisando el humbral del Pretorio y desde allí, de cara al público, exclama:)

PILATO

(Aparte)

-Virgilio hace unos años escribía
que iba a nacer, cual hombre, el dios Apolo
y la Dorada Edad retornaría
al engendrar, del uno al otro polo,
nueva generación, santa a porfía,
ignorante del crimen y del dolo:
creo ver relación entre lo escrito
y el que está aquí, acusado sin delito.

(Aparte)

Con esto que recuerdo, casi entiendo
que él puede ser la Luz, en forma humana;
mas, la actitud del pueblo, no comprendo:
¿por qué, ebrios de furor y de ira insana,
una sentencia a muerte están pidiendo
alegando una causa absurda y vana?...
Roma venera a todas las deidades:
Roma es fuerza, que impide crueldades.

(A Jesús)

Ven, Jesús: yo no quiero condenarte.

(JESÚS obedece casi arrastrado por los SOLDADOS).

PILATO

(A Jesús)

-¿De dónde eres?

(Pausa)

PILATO

(Alterado)

¡¿A mí no me respondes?!....
¿Sabes que está, en mis manos, el soltarte?
¿Por qué tu voz, a mi pregunta escondes,
si depende de mí, crucificarte?

JESÚS No tendrías poder, por más que ahondes,
si, desde Arriba, no te fuese dado:
tiene, quien me entregó, mayor pecado.

PILATO

(A los soldados)

-Entrad al prisionero en el alcázar:
dejadme solo, porque me deprimo
al ver fluir su sangre por su rostro
manando roja de su cráneo herido.

(Los SOLDADOS introducen a JESÚS en la torre)

ESCENA IV

[Dichos menos JESUS y los SOLDADOS]
(llegando por la derecha del espectador)

PILATO

(Aparte)

-Yo no quiero pecar: ¡Líbreme el cielo
de Alastor y la Furias infernales!
¡¿Podrán ser más feroces, en su celo,
que esas crueles turbas terrenales?!.....

Yo tengo miedo de pecar: recelo
que he de sufrir, si peco, horrendos males.
Gran pecado sería condenarlo:
busco un medio eficaz para soltarlo.

Sus padres, en Egipto, eran esclavos
y un dios los libertó de servidumbre,
violencias, ignominias, menoscabos,
temor, recelo, afan y pesadumbre.
¡¿Y piden traspasar con unos clavos
cual, a los malhechores, es costumbre,
a quien no tiene culpa?!...¿Qué obcecados!!!...

(Al Pueblo)


Hoy, que conmemoráis con alegría,
vuestra liberación del yugo egipcio,
no queráis empañarla con el crimen
de un inocente en hórrido suplicio.

ANÁS -No nos disuadirás con tu elocuencia:
el blasfemo ha de ser aborrecido
por todo el Pueblo Fiel, que a Dios, adora
y que observa Su Ley, desde hace siglos.

CAIFÁS -El Señor legisló concretamente
sobre el blasfemo y sobre su castigo:

«Saca al blasfemo fuera de las tiendas
y cuantos, la blasfemia hayan oído,
en su cabeza, le impondrán las manos
y toda la asamblea, al fín, lapídelo».

«Y cualquier hombre, que al Señor maldiga,
debe cargar con su pecado impío».

«Para el profanador del Santo Nombre
no puede haber perdón ni paliativos:
debe morir irremisiblemente:

BENJAMÍN -Con la vida, que pague su delito.

ABDARÓN -Nuestra Ley es concreta e inflexible:
ningún blasfemo, de vivir, es digno.

PILATO -¡¿Aun no os conmueve ver brotar su sangre?!
¡Por vuestro Dios!, mostraos compasivos
con uno, que nació de entre vosotros,
con un miembro de vuestro pueblo mismo....

Si desistís de tal demanda inicua,
veré que vuestro pueblo fue elegido
por el dios que perdona y salva al débil,
diferente a los dioses del Olimpo,
cuyo sumo placer es la venganza.
Nación, a quien protege un dios benigno,
honrad a vuestro Dios, dejando libre
a aquel, que declaró que era su Hijo.

ANÁS -Aquí el poder del César representas,
si sueltas a Jesús, no eres su amigo.

ABDARÓN Todo el que se hace rey, va contra el César.

PILATO -Traedme a ese Jesús, llamado "El Cristo".

ESCENA V

[Dichos y JESÚS entre SOLDADOS]

PILATO -Desde este tribunal, con los soldados
del Imperio del César, yo os digo:
He aquí a vuestro rey.

ANÁS             -No lo aceptamos.

ABDARÓN -No nos lo impongas.

BENJAMÍN             -¡Quita!

MUCHOS DEL PUEBLO             -¡Crucifícalo!

PILATO -¡¿A vuestro rey, voy yo a crucificarlo?!

CAIFÁS -No tenemos más rey que el César mismo.

ANÁS -¡Muera en la cruz, el impostor blasfemo!

BENJAMÍN -¡Batsta ya de opresión! ¿Qué te has creído?

ABDARÓN -Sacudamos el yugo de ignominia
sin más armas que hoces, palas, picos
y pidamos la ayuda de los persas,
nietos de los soldados del rey Ciro,
quien nos dio libertad en Babilonia,
desviando las aguas del Gran Rñio.

BENJAMÍN -Atacarán las cabalgadas persas
blandiendo enormes hachas de dos filos.

PILATO -Por conservar la paz, que implantó Octavio,
voy a otorgaros lo que habéis pedido:
Os suelto al homicida sedicioso
y a morir en la cruz, al justo envío.

ANÁS -¡Viva Tiberio Julio!

MUCHOS             -¡Viva el César!

CAIFÁS -El Pueblo Hebreo seguirá sumiso
al poder imperial, que garantiza
ejercer el comercio en sus dominios.

PILATO -Agua traedme, para que las manos
pueda lavarme yo conforme al rito
de purificación, que los troyanos
venían practicando desde antiguo.

Soy inocente de verter la sangre
de este hombre justo: no hay en él delito.
Vosotros ya veréis lo que acontece:
los injustos no escapan al castigo.

ANÁS -Monsergas de gentiles.

CAIFÁS             -Que nos venga
guerra, hambre, peste, muerte y exterminio
sobre este pueblo entero por la sangre
del impostor, que se apellido "El Cristo".

MUCHOS -Caiga su sangre encima de nosotros
y también sobre nuestros propios hijos.

PILATO -Sea como pedís: "Barrabás libre"
y marchará Jesús hacia el suplicio.

ESCENA VI

[Dichos y TRES ESCLAVOS con un
jarro, una jofaina y un lienzo]

ESCLAVO A -Traigo para mi dueño, un jarro de agua.

PILATO -Sobre estas manos, vierte el contenido.

Yo me lavo las manos cara al astro,
que hace brotar del surco, el verde trigo
y con sus almos rayos le alimenta
y hace que ascienda al cielo rectilíneo.

Purifícame, dios, que al sol conduces
cruzando los espacios infinitos.
Purifícame, Apolo, del pecado,
que libremente yo no he consentido.

ESCENA VII

[Dichos y BARRABAS saliendo de
la torre y cruzando la escena]

BARRABÁS -¡Viva la libertad!

BENJAMÍN             -La voz del pueblo
quebrantó tus cadenas y tus grillos.

ESCENA VIII

[Dichos menos BARRABAS]

PILATO -Va libre Barrabás por vuestras calles:
si os lo encontráis, ¿respiraréis tranquilos?...

CAIFÁS -Con la sentencia a muerte del blasfemo,
es completo, esta pascua, el regocijo.

PILATO -Vete lictor: prepara los maderos
para dar cumplimiento al plebiscito.

FIN DEL ACTO IV

Frederic Soler (1839-1895), más conocido por "Serafí Pitarra", publicó en Barcelona, en 1893, el poema dramático de Jesús, "com obra per llegir, si segueixen judicanse invencibles los obstacles que, fins avui, han impedit aplaudirla ó refusarla en un escenari".
            "Si arriva lo cas de representarla, déu l'autor advertir que la obra dramática imprescindiple, acaba en lo quint acte y en lo punt en que Jesús, portant la creu, séncamina al Calvari, sortint de la presò en lo moment en que's deslliura Bar-Abbas".

Eduardo Juliá Martínez transcribió el manuscrito 16295 de la Biblioteca Nacional, publicado por la Real Academia Española, en Madrid, en 1929, como apéndice a POETAS DRAMÁTICOS VALENCIANOS ("[....] del siglo XVI, o principios del XVII.[...]"

"PILAT Jo, Pons Pilat, president / gobernador general
[.../.../.../.../.../.../.../.../.../.../.../.../...]
mano per estos delichtas / que sia crucificat
y clavat en una creu / amb dos lladres al costat.

"Diga qualsevol

"Aquí la presa de Christo / dona fi noble Senat,
perdonau les nostres faltes / puix es gran la voluntat".

"(Acaba lo primer acte de la cena y presa de CHRISTO fins al pugament de la creu. Nomnia sub correctione sante matris eclesiae)"

El "Misterio de la Pasión", insertado en el Apéndice del tomo II de POEMAS DRAMÁTICOS VALENCIANOS, no es realmente una obra dramática dividida en tres actos, sino tres obras anónimas de distintas mentes y manos:

"PRIMER ACTA DE LA PACIO DE CHRISTO NOSTRE SEÑOR
LOS INTERLOCUTORS SON LOS SEGUENTS: JESUS"

"ACTE SEGON/de la pasio y pegament de la Creu de Nostre Señor y los que parlan en ella son los seguens: /1. CHRISTO NOSTRE SEÑOR".

En el "PRIMER ACTA", "(Aix la MULLER de PILAT a parlas a son marit [...]"; simembargo, en el "ACTE TERCER", dice "PILAT [.../.../.../...//] Ma muller en una carta [/...]"

Acto Quinto (Adicional)

(Ante el Pretorio)
ESCENA I

[ANÁS, CAIFÁS, ABDARÓN, BENJAMÍN y OTROS]

ABDARÓN -Por más que se resistan los tiranos,
que el poder, por la fuerza han asumido,
vencen por fin los pueblos subyugados,
que alzan mil voces frente al despotismo.

BENJAMÍN -Roma, que sojuzgó por la violencia
a los pueblos que hoy tiene sometidos,
sucumbirá sin hombres, corrompida
y débil, bajo el peso de los vicios.

ABDARÓN -Mientras nos toca soportar el yugo,
palabra "Libertad", dulce al oído,
da aliento a nuestros tristes corazones
a esperar al Mesías prometido.

BENJAMÍN -En su puño, la espada poderosa
frente al poder de nuestros enemigos,
a todas las naciones de la Tierra
someterá triunfante a su dominio.

ABDARÓN -Hoy hemos dado nuestro primer paso
para recuperar lo que perdimos
al haber obligado al ocupante
a ceder por temor a nuestros gritos.

BENJAMÍN -¡La opinión del romano doblegada!

ABDARÓN -Un pueblo pesa más que un individuo.

BENJAMÍN -Celebremos gozosos nuestro triunfo
llenando nuestras copas de buen vino.

ABDARÓN -Nuestro pueblo ha humillado a un extranjero.

MUCHOS -¡Un pueblo pesa más que un individuo!

ESCENA II
[Dichos, CAYO ANTONIO, dos LICTORES, cuatro SOLDADOS con lanza y escudo, un ESBIRRO tirando de la cuerda, que ata a Jesús por la cintura; JESÚS coronado de espinas y con la cruz a cuestas; otro ESBIRRO tirando de la cuerda, que ata a Dimas por la cintura; DIMAS cargado con su cruz; un tercer ESBIRRO tirando de la cuerda, que ata a Gestas, y GESTAS cargado con su cruz]
(Saliendo todos estos de la torre)

ABDARÓN (A Jesús) -Ya se te acabó el ser rey
e ir, de púrpura vestido:
tu reinado, un sueño ha sido,
un instante de ficción.

BENJAMÍN (A Jesús) -Mas, la corona de espinas,
incrustada en tu cabeza,
te queda por realeza
para colmo de irrisión.

GESTAS -Yo jamás puse freno a mis deseos
y, para conseguirlos, he robado.

DIMAS -Por haberme metido en casa ajena
me cargan unos troncos, cual a un asno.

CAYO -Oíd, israelitas, la sentencia
contra quien pretendía ser nombrado
"Rey de Judea": Manda, sin demora
a morir en la cima del Calvario,
a Jesús Nazareno y dos ladrones,
que sean junto a él, crucificados.
Aquí en Jerusalén, hoy la publica,
como gobernador, Poncio Pilato.

ABDARÓN -Tú, que el Templo destruyes y en tres días
lo reconstruyes, sálvate a ti mismo.

BENJAMÍN -Si eres hijo de Dios, rompe la soga.

VECINO A -Sacúdete la cruz, si eres el "Cristo".

VECINO B -Si logras desatarte, creeremos
que eres rey de Israel, el "Rey Ungido".

ANÁS -Él ha salvado a otros y no puede
a sí mismo librarse del suplicio.

CAIFÁS -Ha confiado en Dios, pues, que Él lo libre,
ya que manifestó que era "Su Hijo".

ESCENA III

[Dichos y SIMÓN DE CIRENE
con un saco cargado al hombro]

SOLDADO A -Perdió ya tanta sangre, que no puede
cargar con esa cruz y se ha caído.

SOLDADO B -Su exangüe cuerpo, a tanto peso, cede
y quedará, en la calle, sin sentido.

SIMÓN DE CIRENE -¡Cuanto gentío veo! ¿Qué sucede?

CAYO -Deja tu saco: quedas detenido
y cárgate la cruz detrás del preso,
para que él no desmaye bajo el peso.

SIMÓN DE CIRENE -Tal es la condición de los camitas,
desde que el padre Noé, a Canaán maldijo:
esclavos de semitas y jafétidas,
sólo nos cabe obedecer sumisos.

(Carga con la cruz de Jesús)

ESCENA IV

[Dichos y dos VECINAS de Jerusalén]

VECINA A -¡Oh espectáculo fiero a nuestros ojos!

VECINA B -No pueden nuestras fuerzas resistirlo.

VECINA A -Lágrimas, ocultadnos cuanto vemos
como la niebla vela los caminos.

VECINA B -El horror nos oprime las entrañas
y, al llanto incontenible sucumbimos.

JESÚS -Hijas de la ciudad, que encierra el Templo,
no lloréis más por mí, ni deis gemidos;
llorad, más bien, por vuestra propia suerte
y por la que amenaza a vuestros hijos.

Pronto van a llegar días aciagos
de espanto y confusión, en los que a gritos,
exclamaréis: "¡Dichosas las estériles
"y los vientres, que no engendraron niños,
"y los pechos, que leche no manaron,
"y los brazos, que nada han sostenido!"

Os pondréis a decir a las montañas:
"Caed sobre nosotros".
            Y, a los riscos:
"Sepultadnos".
            Pues, si en el leño verde,
se hace esto, ¿qué se hará en el carcomido?

(Todos se marchan siguiendo a los soldados)

ESCENA V (ADICIONAL)

[MARÍA, JUAN, MARÍA SALOMÉ,
MARÍA DE CLEOFÁS y MARÍA DE MAGDALA]

MARÍA -Desde Galilea,
voy, del Hijo, en pos:
siguiendo sus huellas
y oyendo su voz.

Andando de noche,
yendo bajo el sol:
temblando de frío,
manando sudor.

Pisando las piedras
con paso veloz:
cruzando desiertos
y campos en flor.

¿A dónde me llevas,
maternal amor,
con congoja, angustia
y tribulación?

Al pie del Pretorio,
he llegado yo
y ante los gentiles
tiemblo de pavor.

MARÍA SALOMÉ -Casta de David
y de Salomón
se halla tu grandeza
mezclada de dolor.

JUAN .Es esta, una raza
de contradicción,
que entrega su gloria
al que es su opresor.

Van a darle muerte,
cual a un malhechor
hendiendo sus manos
con todo rigor.

MARÍA Hijo, vas entre hombres
de estraña nación,
vestidos de hierro,
de rostro feroz.

¡Anciano Simeón, verdad dijiste!
Se está cumpliendo ya tu vaticinio:
"Este está destinado para ruina
"y resurgir de muchos, para signo
"de la Contradicción".
            "Y habrá una espada,
"que atravesará tu alma y tus sentidos
"para que se descubran pensamientos
"de muchos corazones".
            ¡Hijo mío!
Si me hice, del Señor, sumisa esclava,
hágase en mí también tu sacrificio,
que, impávida al dolor, no te abandono
y hasta tu horrenda muerte, yo te sigo.

MARÍA DE CLEOFÁS -Te acompañamos, madre dolorosa,
para reconfortarte en el camino
y para consolarte en la montaña
cuando él eshale el último suspiro.

(Todos se marchan siguiendo al grupo anterior)

FIN DEL ACTO QUINTO

Epílogo (Adicional)

(Ante el Pretorio, de noche)
ESCENA I

[UN SOLDADO haciendo guardia]

Bajo el águila romana,
Pilato manda en Judea
con una legión hispana;
mas la plebe es soberana
ya que él, la fuerza no emplea.

-"¿Qué hiciste con mi talento?
-Pedirá el dueño al volver.-
"-Para evitar descontento
dispuse su enterramiento".
-El tendrá que responder.-

-Se dirá: "Era peregrino:
tres veces llame a tu puerta".
"¿Me coronaste de espino
y me arrojaste al camino
por temor a una reyerta!"

ESCENA II

[Éste, CAIFÁS, ABDARÓN, y BENJAMÍN]

ABDARÓN -Cuando él, por Galilea, predicaba,
curó a un endemoniado ciego y mudo.

BENJAMÍN -Y el pueblo estupefacto se decía
"¿Será este el Hijo de David?!"

CAIFÁS             -¡Qué ilusos!

BENJAMÍN -Pero, nosotros lo atajamos rápidos
antes de propalarse el falso bulo,
pues, les dijimos: Ése, los demonios
echa por Belzebú, príncipe suyo.

ABDARÓN -Y él, al verse acosado, defendiéndose
nos replicó con este subterfugio:

"¿Cómo es posible y puede concebirse
que Satanás, a sí mismo se eche?"
"Y, si dentro de un reino hy divisiones,
dicho reino no puede sostenerse".

"Si Satanás está contra sí mismo,
¿cómo, entonces, su reino se mantiene?".
"Si echo, por Belzebú, yo a los demonios,
¿por quién los echan vuestros descendientes?"

"Mas, si por Dios, yo expulso a los demonios,
¿qué otra prueba pedís, más evidente
de que el Reino de Dios llegó a vosotros?"
"¿Qué otra prueba exigís, que lo demuestre?"

BENJAMÍN -Nosotros le exigimos que nos diera
una señal para poder creerle.

ABDARÓN -Y él replico: "Generación malvada
desea una señal y la requiere:
mas, no le va a ser dada otra distinta
de aquélla que el profeta Jonás tiene".

BENJAMÍN -Jonás pasó tres días y tres noches
aprisionado inmóvil en el vientre
del animal, que lo arrojó a una playa.

ABDARÓN -"Como Jonás y, de la misma suerte,
durante otros tres días y tres noches,
el Hijo de mujer estará ausente
con el cuerpo en el seno de la Tierra".

SOLDADO (aparte) -Pilato con escolta, hacia acá viene
al esplendor de antorchas encendidas
para que en los peldaños, no tropiecen.

ESCENA III

[Dichos PILATO y SOLDADOS]

PILATO -¿Qué más pedís, pontífices hebreos?
¿Habéis ya concebido un nuevo absurdo?

CAIFÁS -Dijo el que ha muerto en una cruz, clavado:
"Al tercer día de yacer sepulto,
yo resucitaré". Manda, pues, guardia
hasta el día tercero, a su sepulcro.

BENJAMÍN -No vaya a ser que lleguen sus discípulos
y, habiendo perpetrado un audaz hurto,
digan después a la versátil plebe:
"Jesús resucitó entre los difuntos".

ABDARÓN -Y venga a ser esta última impostura
peor que la primera en grado sumo.

PILATO -Guardia tendréis: podéis ya retiraros.

CAIFÁS -Vayamos y sellemos el sepulcro.

ESCENA IV (ADICIONAL)

[Dichos, menos CAIFÁS, ABDARÓN y BENJAMÍN]

PILATO -Legionarios, formad y encaminaos
a la frontera del Imperio Obscuro:
¿Aun creen que hay peligro que regrese
vencedor de la Muerte en pleno triunfo?!...

ESCENA V (ADICIONAL)

[Dichos, menos cuatro soldados]

PILATO (Aparte) -¿Es posible llegar hasta el exceso
de sentenciar a muerte a un hombre justo?
Jamás pensé que yo conculcara
el Derecho Romano en absoluto-

ESCENA VI (ADICIONAL)

[Dichos, y CLAUDIA]

CLAUDIA -Estaba en pie junto a la cruz, la madre
mientras pendía el hijo ya difunto:
Por no haber sido madre has sucumbido
a los rugidos del ignaro vulgo.

PILATO -Creí eludirle sentenciando a un hombre:
me convertí, por miedo, en juez injusto.
Sí, condené a la cruz, a un inculpable;
más no actuaba por mi propio impulso:
la demagogia de unos inconscientes
al pueblo dirigía hacia el tumulto:
yo veía el espectro de una guerra
con toda su secuela de infortunios.

CLAUDIA -Una muerte sin culpa, ha conservado
la vida y el sosiego de los muchos;
pero te ha violentado la conciencia
arrebatándote el sosiego tuyo.

PILATO -Minos, tenme piedad. Si en verdad fuiste
de todos los mortales, el más justo:
yo soy el más cruel de todos ellos:
soy el más infeliz, que jamás hubo.

Antes de haber cruzado los umbrales
de los antros inmensos y profundos
y aguardar en la orilla del silencio
a que me llegue de embarcar mi turno
en el esquife, que Carón conduce
con rectilíneo e inflexible rumbo...,
antes de haber pisado la otra orilla,
en donde el más locuaz se queda mudo
y antes de haber llegado a tu presencia,
siento el remordimiento cual ninguno
fue capaz de sentirlo, ni es posible
que lo sienta más fuerte en el futuro.

CLAUDIA -Ambos por el camino de la vida,
en el bien y en el mal, marchamos juntos:
sufres por tu actuación, mitad de mi alma,
pero sufriendo tú, yo también sufro.

PILATO Claudia, el único amor, que hay verdadero,
es aquel que comparte el infortunio:
tal es la condición del matrimonio:
que en ambas mentes haya sentir único.

SOLDADO -La indisolubilidad del matrimonio
quería restaurar Octavio Augusto;
mas, no lo consiguió, porque el Senado
no quiso pronunciarse contra un uso,
que estableció el Senado en otros tiempos,
y al poder imperial opuso el suyo.


(FIN del Epílogo)

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