Introducción a los Ejercicios Espirituales

Introducción a los Ejercicios Espirituales

El Padre Alba organizaba las tandas de Ejercicios Espirituales de manera que se empezaban al atardecer de la vigilia. Después del rezo del Santo Rosario daba la primera meditación introductoria como puntos para el día siguiente.

En la Semana Santa de 1985, en la casa de la Beata Madre María Rafols, en Vilafranca del Penedés, lo hizo de la siguiente manera.

(Transcribo algunas de sus frases, más o menos exactamente según me permitió el tomarlas al vuelo).

Necesito los Ejercicios Espirituales. Todo pasa. Todo se desgasta (entropía). El alma está sujeta a embates de no sólo sus pasiones, sino de diversos acontecimientos y al propio cansancio. El impulso de los ejercicios de años atrás se me gasta. Necesito como el corredor el reposo, como el guerrero el descanso, para reponerme para esta guerra y este camino. El que necesita descanso y alimentación, con qué fruición y que ausencia de dudas se entrega a la alimentación y al descanso.

Los Ejercicios Espirituales me transformarán. En los aeropuertos hay un "punto de encuentro". Los Ejercicios Espirituales son un punto de encuentro. Dios no faltará a la cita.Los Ejercicios Espirituales me transformarán como a San Ignacio y a San Francisco de Borja, que cuando se encontró con San Ignacio le pareció "como si fuera un alumno delante de un gigante". San Francisco javier también se transformó en Ejercicios. Tengo que entrar con mucho ánimo, no importa las veces que los haya hecho.

Puedo hacer bien los Ejercicios Espirituales. Bien sabéis que poner límites a la misericordia de Dios es el pecado con que los hombres ofendemos más a Dios Nuestro Señor. Dios me dará todas las gracias necesarias, luego puedo hacer bien los Ejercicios. Escudarme en aquello de que "porque genio y figura hasta la sepultura" seguiré igual, es la peor tentación: el desaliento; creer que nada tiene remedio. Para poder basta querer y este querer es el que pone Dios en mi voluntad cuando me trae a Ejerecicios.

Este reconocimiento de que Dios mueve la voluntad, sin quitar su libertad, y de que hay que agradecerle hasta la propia fidelidad a la gracia, es excepcional en un jesuita por la histórica dedicación de la Compañía a la Contrarreforma, pero en el Padre Alba no había ni rastro de Molinismo.

Dios pondrá pues todo lo demás. Me esforzaré en orar y hacer algo de penitencia. Me esforzaré en apartar toda otra preocupación que no sean los Santos Ejercicios. ¡Oh María, dame aliento, generosidad, confianza!.

Estos Ejercicios debieran ser para nosotros los de la confianza en Dios. Debéis ser los hombres de la confianza en Dios. San Ignacio aspiraba a hombres de grandes empresas y corazones muy audaces porque los suponía apoyados en la confianza en Dios. Conciliares, catequiestas, misioneros, tratando reyes extranjeros, cuidando enfermos... Dios ha elegido lo necio, y lo pobre, y lo ignorante para confundir a lo que se cree que es. La confianza en Dios se recapitula en la confianza en el Sagrado Corazón de Jesús. ¡Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío porque creo en vuestro amor para conmigo!. La Palabra de Dios, y el Ser de Dios, y el Amor de Dios no pasarán, aunque todo pase. Siempre me quedaré corto en la confianza. El problema de la santidad es de confianza; se es santo en tanto en cuanto tengamos confianza en Él. El que más le ama, más le ve. Su Revelación no es más que el beso de Dios a la pobre naturaleza humana herida por el pecado. ¡Dios nunca falla!.

El Padre Alba recomendaba siempre la doctrina de Santo Tomás, como San Ignacio a la Compañía, decía él. Como el Vaticano II hizo por primera vez, pues nunca un concilio había recomendado a un teólogo. En la entrada del salón de actos de su colegio de Sentmenat hizo poner un gran cuadro de Santo Tomás al lado del de San Ignacio. Su tomismo era connatural con él.

Unos días después de esta meditación le comenté que venía muy bien, como mnemotecnia para recordarla, que hubiera seguido como guión las cuatro causas de Aristóteles:

Material: Necesito los Ejercicios Espirituales
Formal: Los Ejercicios Espirituales me transformarán
Eficiente: Puedo hacer bien los Ejercicios Espirituales
Final: Estos Ejercicios debieran ser para nosotros los de la confianza en Dios
Muy sencillamente me contestó: "Sí, es verdad, está bien. No lo había pensado, me salió así".

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