El don de Dios

Cartas a mis ahijados

El don de Dios

Barcelona, mayo de 1991

Una de las frases más bellas que escribió tu santo patrono es esta: "Al pasar el Amado por las criaturas, vestidas las dejó de su hermosura". Es verdad. Haz poesía: Puedes imaginarlo como quieras. La mano de Dios como un hada vestida de oro que al tocar con la varita salpica los cielos y las cosas con su purpurina. Como un viento muy fuerte que, a su paso, impulsa el mar y esculpe las montañas. Como una cortina de agua que, después de fuertes truenos, llena los lagos y teje los torrentes. Todo lo que encontremos en la creación de bello, de ingenioso, de deseable, es un destello de la luz de Dios, una centella de su fuego, un eco de su voz.

Hablando filosóficamente decimos que todo es participación. Quiero que tu lo sepas ya desde ahora, para que no tengas que buscar en el pajar de las filosofías la aguja de la verdad: Todo es Acto y Potencia excepto Dios, que es Acto Puro, de quien todo participa desde su propia potencia. La esencia hace el papel de potencia y su acto es la existencia. Las cosas son en cuanto participan del Ser de Dios. Por eso sólo ya podríamos decir que es Dios quien las conserva. Ojalá tuviéramos la costumbre de ver continuamente que, en todas las cosas, como dice el profeta Isaías (41,20): "la mano de Jahwé es la que obra, el Santo de Israel es quien lo crea". El Amado, no sólo pasó por las criaturas, pasa y está pasando ahora y siempre.

San Ignacio pone al final de sus Ejercicios Espirituales una meditación para alcanzar amor. Cierta vez la oí predicar en una tanda con el ejemplo de una persona que te hace un regalo. La alegría aumenta cuando uno se da cuenta de que se trata de algo hecho por ella y más si viene a traerlo personalmente, y, todavía más, si se da ella misma como don. Todo es un regalo de Dios, además lo ha hecho El, y lo trae El y es El, porque el colmo del don de Dios, sobre toda naturaleza, es la Gracia, el mismo Dios, el Espíritu Santo.

Y todo ello no sólo por la primera creación, sino también después de un perdón misericordioso y restaurador. "Toda la creación está como bañada por la luz de la Encarnación y de la Resurrección", dice también San Juan de la Cruz. Por eso la acción del Espíritu Santo se simboliza y actúa por los Sagrados Corazones de Jesús y de María.

Respecto a nosotros todo es don, desde el ámbito ecológico donde vivimos, hasta el mismo Espiritu Santo, cuyo nombre propio es "DON". Como dijo Juan Pablo II el 20 de marzo de 1991, "En el Espíritu Santo, Dios, en su unidad trinitaria, se comunica al espíritu del hombre", y, citando a Santo Tomás (Summa Theol., I q.38 a.1) continuó explicando que el conocimiento, el amor consciente y el goce de Dios como Huésped interior, tiene lugar por medio del Espíritu Santo, que, por ello, es el primero y fundamental "Don". San Agustín, en el IV de Trinitate, nos dice: "Así como ser nacido es para el Hijo proceder del Padre, ser Don de Dios es para el Espíritu Santo proceder del Padre y del Hijo", y por eso Santo Tomás concluye que "Don" es nombre propio del Espíritu Santo.

Cuando te saqué de la Pila Bautismal, no sólo eras un niño, que es donde mejor se puede contemplar la acción de Dios, como dice el P. Emilio Pizarro O.P., sino que también estabas lleno, por dentro, del Espíritu Santo. Mira cuán magna es tu grandeza. No le contristes nunca y pídele que podamos gozarnos juntos de El por los siglos de los siglos.

Recibe un fuerte abrazo de tu padrino:

Manuel Ma Domenech I.


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