Para enseñar como 1 hay que saber como 20

Para enseñar como 1 hay que saber como 20

Mi santa madre, que era maestra, me enseñó en casa a leer y escribir, el catecismo, la Historia Sagrada y las cuatro reglas. Me insistió muchas veces en que una de sus maestras decía: "para enseñar como 1 hay que saber como 10".

Pero yo digo 20. Es porque además de tener que pagar la educación dos veces, como decía del P. Leonardo Castellani S.J., tenemos también que aprenderlo todo dos veces, y, para enseñarlo ahora serán 10 X 2 = 20.

Tenemos que aprender lo que la mentalidad existencialista, racionalista y liberal nos exige saber política y económicamente, y luego volver a aprenderlo otra vez para saberlo bien, y así poder vencer el mal con el bien.

Esto exige un esfuerzo tremendo de creatividad, porque se han planteado problemas nuevos, y de audacia, porque hay que buscar en fuentes que maliciosamente se nos ocultan. Al hijo de un amigo mío, le dijo en el colegio un profesor de historia, que se saltaba los siglos XV al XVII de la historia de España, porque durante este tiempo "no había pasado nada importante".

Además, el tiempo que requiere la adquisición de los hábitos matemáticos necesarios para entender perfectamente el significado de las teorías físicas modernas, hace imposible que lo alcancen los profesores de enseñanza media. Por eso se quedan al nivel de los divulgadores que están enredados con las falacias existencialistas, racionalistas y liberales. Hay en los libros de texto para estos niveles figuras y frases que dan dogmáticamente por cierto lo que induce a los alumnos irremisiblemente al materialismo, el racionalismo y el liberalismo, como: "no hay más que partículas", "no hay más que matemáticas" o "no hay más que vibraciones", que vienen, respectivamente, de las filosofías del "existe lo que pienso", "pienso, luego existo" y "pienso lo que quiero".

Buenos profesores crisianos se ven metidos en circunstancias en las que, con la mejor intención, perjudican las posibilidades de sus alumnos para aprender las cosas bien.

Asustado por esto, pido a Dios no hacer daño con estas mis páginas. Si el nefasto Descartes hubiera sabido que su pegadizo eslogan "pienso, luego existo", iba a ser citado, nada menos que por un papa, como "el origen de las ideologías del mal", que se hicieron efectivas con los crímenes del nacismo y el comunismo, quizás lo hubiera "pensado más y mejor".


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