Visiblemente no, Corporalmente sí

Cartas a mis ahijados

Visiblemente no, Corporalmente sí

Barcelona, octubre del 2002

Queridos hijos y ahijados:

En una de las glosas añadidas por el P. Leonardo Castellani en su traducción de la tesis doctoral del P. Alcañiz "La Iglesia Patrística y la Parusía", editado por Ed. Paulinas en 1962 (1a y única edición), explica que "hubo dos decretos disciplinares para la América del Sur de una Sacra Congregación Romana en que se prohibe enseñar como "peligroso" (sin condenarlo como "erróneo") una especie de milenismo o milenarismo que sostiene que "Cristo reinará corporalmente en la Tierra". Esto dice el primer decreto informativo al arzobispo de Chile; "visiblemente", corrige el segundo decreto, extendido a toda la América del Sur (11-VII-1940 y 28-VII-1944)".

La orden no se oficializó, no se publicó en las (A.A.S.) Actas de la Sede Apostólica, hasta que se cambió la palabra "corporalmente" por "visiblemente". Visto que no es verdad que Cristo reinará visiblemente, esto se toma como una condenación absoluta del milenismo y muchos se intranquilizan con sólo oir nombrar el Reino de Cristo o llamar a Cristo, Rey.

El P. Castellani, con mucha gracia, dice que "muchos de los actuales alegoristas (los que entienden el capítulo XX del Apocalipsis como una pura alegoría), si no todos, son en el fondo milenaristas carnales (los que piensan que triunfar es pasar la eternidad comiendo, bebiendo y cosas así). En efecto, negando el postparusíaco Reino de Cristo, se ven obligados a reponer el cumplimiento de las profecías en un futuro gran triunfo temporal de la Iglesia antes de la Segunda Venida; o sea, una "Nueva Edad Media" con el Papa como Monarca Temporal, comandando ejércitos de alegres "jocistas" en bicicleta y camiseta sport... Coinciden con el sueño de la Sinagoga antes de la Primera Venida. Coinciden también helás con la extraña visión del milenismo ateo de Carlos Marx. Son todos pájaros de la misma pluma".

El Catecismo de la Iglesia Católica corrobora esto al enseñarnos que "El Reino no se realizará mediante un triunfo histórico de la Iglesia en forma de un proceso creciente" (na 677)

Si se quitó la palabra "corporalmente" de la prohibición es que no puede prohibirse enseñar que Cristo reinará corporalmente en la tierra porque es verdad. ¿Qué significa reinar corporalmente?.

No se puede decir esto por su presencia Eucaristíca, porque en la Eucaristía ya está presente y Cristo Rey todavía tiene que venir. Ya sabéis que "lex orandi, lex credendi". Pues bien, ahora decimos en la Santa Misa "Ven Señor Jesús", precisamente cuando acaba de hacerse presente eucarísticamente. Con estas palabras no decimos "gracias por haber venido".

Además, en la Eucaristía está el cuerpo de Cristo, pero Él no está con nosotros corporalmente, es decir, con sus cualidades dimensivas interaccionando con las de los cuerpos que establecen la geometría del lugar. Eso lo hacen las cualidades del pan, a las que el sacramento ha dado subsistencia. Por algo S.S. el Papa Paulo VI nos explicó: "convertida la sustancia o naturaleza del pan y del vino en el cuerpo y la sangre de Cristo, no queda ya nada del pan y del vino, sino las solas especies: bajo ellas Cristo todo entero está presente en su "realidad" física, aun corporalmente, aunque no del mismo modo como los cuerpos están en un lugar". (Pablo VI, Mysterium fidei, n. 24-25).

¿Cómo estará Jesucristo con nosotros cuando vuelva?. En los Hechos de los Apóstoles se nos enseña que, después de la Ascensión, unos ángeles dijeron que Jesús volvería de la misma manera. Sí, lo ocultó una nube y entre las nubes veremos venir al Hijo del Hombre con poder y majestad. Hará el mismo camino relativamente a la Tierra, pero en sentido contrario. Pero no sólo vendrá de la misma manera sino que también se quedará de la misma manera, y ya para siempre, no se marchará más, como estuvo entre la Resurrección y la Ascensión, y así reinará.

Con los libros históricos meditamos el pasado, pero con los proféticos podemos y debemos contemplar el futuro. Las composiciones de lugar ignacianas para contemplar las profecías mesiánicas han de imaginar a Jesús con nosotros como estuvo con sus discípulos antes de su Ascensión después de haber resucitado. Así contemplaremos escenas que pueden sucedernos, como recibir otra magistral clase de exégesis bíblica, andando de camino, como pasó a los de Emaús. Pero entonces alcanzará hasta el Apocalipsis y, al final de la jornada, no tendremos que volver a Jerusalén a decir a los hermanos escondidos y perseguidos lo que el Señor nos ha dicho, porque toda la tierra estará llena del conocimiento de Jahvé y todos los corazones arrepentidos y convertidos. Satanás estará atado y no podrá seducir a las naciones, hasta casi el final de la historia, antes de que empiece la eternidad.

Vuestro padre y padrino que espera, cree en y desea esta venida:

Manuel Ma Domenech Izquierdo


Cristo reinará, pero no "reinará visiblemente" durante los mil años,
porque el milenio no es ya tiempo de "visión", sino de Fe todavía.

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