Inteligencias en otros mundos

Fe y ciencia

Inteligencias en otros mundos

Barcelona, febrero del 2002

Hoy no se puede hablar de estrellas sin que alguien saque el tema de si hay habitantes en otros planetas. El tema suscita polémica y llega a parecer interesante. Hasta he llegado a leer artículos de sabios teólogos que tratan de sus implicaciones teológicas. A mi me parece que pierden el tiempo en este asunto.

Este tema de la posibilidad de otros mundos habitados tiene muchos aspectos. El primero es el de la posibilidad en si. Yo acepto la idea de Sir Arthur Eddington, físico inglés que capitaneó las expediciones que en Brasil y Australia hicieron las mediciones de la desviación de los rayos de luz de las estrellas por parte del sol durante el eclipse total de sol de 1919 y que llevaron a la confirmación de la teoría generalizada de Einstein. Digo esto para que se vea que se trata de un gran físico moderno, que conocía las últimas teorías físicas de los libros y que además podía llevar a la práctica precisas mediciones en difíciles circunstancias.

Pues bien, dice Eddington que ve tan difícil que se den las condiciones de habitabilidad de un planeta que no cree que haya en el cielo otro astro habitado como la tierra. (The Nature of the Physical World. Cap. X). Hace pocos años, he oído explicar al P. Manuel Ma Carreira S.J., que más recientemente, el científico ruso Iosef S. Shklovskii, ha dicho en un congreso de Astrofísica en Rusia, que después de haber considerado en mas detalle la serie de "coincidencias" improbables que fueron necesarias para nuestra presencia en la Tierra, había llegado a la conclusión de que la vida inteligente en nuestro planeta era "literalmente, un milagro" y que probablemente es éste un caso único en el Universo, o, al menos, tan raro, que nunca podremos determinar si hay otro.

Me diréis ¡Son tantas las estrellas!. Pues ya de un plumazo hemos de eliminar nada menos que dos terceras partes de ellas si queremos contar las candidatas a tener planetas habitados a su alrededor. Dos tercios del ejército estelar están formados por estrellas dobles o múltiples, que hacen imposible la una a la otra el tener un cuerpo habitable en órbita. El planeta tiene que estar a una distancia ajustada para que el agua pueda tener su ciclo entre hielos, lluvias, nubes , mares, ríos y lagos. Un planeta de volumen y densidad tales, que pueda tener atmósfera, de composición oxigenada en determinado porcentaje, con agua abundante sin cubrir toda su superficie. Con un eje de giro inclinado respecto a la eclíptica de manera que se sucedan las cuatro estaciones anuales, y que gire a una velocidad que permita el ciclo diario de todas las especies vegetales y animales. Y un largo etc. que se conoce y otro que está por descubrir. Nunca una ciencia ha llegado al final.

"Para que vean, sepan y adviertan,
y lleguen de una vez a comprender
que la mano de Jahvé es la que obra,
que el Santo de Israel es quien lo crea. Isaías (41,20)

Parece imposible que se repita el suceso que permitió nuestro nacimiento y hace posible nuestra vida. Cuando alguien me dice que lo ve posible, le respondo que yo pienso que no. Sería mucho más probable que, en este momento, hubiera un elefante en la cumbre del Aneto, aunque podría haber ahora una empresa publicitaria filmando allí un espectacular anuncio. Científicamente hablando hemos de admitir que eso sería infinitamente más probable que hubiera otro planeta habitable. No entiendo el interés por jugar a lo imposible. ¿Será que no quieren reconocer que su "religión" es muy poco probable?.

Se gasta mucho en intentar encontrar códigos significativos en los ruidos que se captan con los radiotelescopios. Es tiempo perdido, ya que incluso si llegaran a encontrar algún significado, podría ser casualidad, porque, como decía Poincaré, una inteligencia puede construir orden en cualquier serie o conjunto.

Cuando discuto sobre este tema, siempre me extraña ver cómo es posible que se puedan buscar inteligencias extraterrestres, y no se piense en los ángeles. Según Santo Tomás, son más numerosos que todos los hombres que pueda contar la historia. Estoy totalmente convencido de que está más cerca de la verdad el niño que mira al cielo y se imagina millones de angelitos asomados detrás de las nubes, que los "sabios" que lanzan en sus ordenadores los procesos que intentan reconocer formas en los ruidos de los radiotelescopios.

A veces me dicen que la vida podría ser de otra manera. Claro está que no me saben decir de cual. Nunca se ha visto ninguna evolución en las características de los elementos químicos, y no se ve otra vida posible más que la centrada en el carbono, y condimentada con las peculiaridades del hidrógeno y el oxígeno.

Así que, para no caer en el vicio de los embaucadores que despilfarran fondos públicos con sus quimeras, rezaré: Ángel de mi guarda, dulce compañía, que hable contigo cuando busque diálogo fuera de mi Tierra, y no dejes que pierda el tiempo escuchando el ruido de las piedras siderales. Amén.

Manuel M. Domenech I.


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