El pricicipio antrópico

Cartas a mis ahijados

El principio antrópico

Barcelona, febrero de 1990

Me gusta mucho que te llames Alberto. Mi hijo mayor iba a llamarse así. Como nació el día de San Antonio Ma Claret le pusimos por nombre el santo del día, pero antes pensábamos que se llamaría como tú. Por eso me alegré tanto cuando tu padre me dijo que te ibas a llamar como el maestro de Santo Tomás.

Mi gran afición ha sido siempre llegar a entender cómo funciona el universo. Al intentar hacerlo con la ilusión de ser útil a la Iglesia, te encuentras con unos santos patronos a los que quisieras tener por intercesores y modelos. Estos son los Santos Reyes Magos y San Alberto. Este porque usó su ciencia para darnos un Santo Tomás y los Magos porque supieron encontrar en el cielo el camino de Belén. Dios, condescendiente con ellos, como dice San Juan Crisóstomo, les habló donde estaban acostumbrados.

Por eso quisera hoy hablarte de algo que se va viendo cada vez con más frecuencia en los libros científicos: "El principio antrópico".

Hasta ahora el evolucionismo materialista pretendía explicar que el hombre existe porque el universo es como es. El principio antrópico dice que el universo es como es para que pueda existir el hombre.

A medida que los científicos van conociendo mejor el universo, van descubriendo más coincidéncias cósmicas que no tienen razón de ser desde un punto de vista científico, pero son necesarias para que podamos existir nosotros.

Por ejemplo, para que existan galaxias, estrellas y planetas fue necesario que en el primer núcleo cósmico, del que se desarrolló el universo según la teoría de la gran explosión (big bang), hubiera cierta falta de homogeneidad, pero ni más ni menos. Si hubiera sido más homogéneo, el universo sería una inmensa nube de gas hidrógeno y helio, y si las irregularidades o grumos hubieran sido más, el universo sería una colección de agujeros negros.

En las estrellas nucleares se forma el carbono en cantidad suficiente para la vida, porque la resonancia nuclear del Berilio favorece la absorción del Helio para la nucleosíntesis del Carbono, y éste permanece sin formar elementos más pesados porque la resonancia del Oxígeno queda por debajo de la energía térmica de sus componentes. Física, Química y Biología se relacionan de manera que todo parece un "montaje", dice Hoyle, para hacer posible la vida.

Son tantos los ajustes y coincidencias, que resulta ya imposible a los científicos atribuirlos al puro y ciego azar, por lo que se inclinan, cada vez más, a enunciar el principio antrópico. Siempre la ciencia había evitado aludir a la causa final porque como sólo los seres inteligentes obran por un fin, si reconocía una finalidad en lo material demostraba la existencia de un ser inteligente que mueve y gobierna. Ahora en todos los libros en que se menciona el principio antrópico se dice que éste viene muy bien a los que creen que el universo procede de un Ser Inteligente. ¿No te parece interesante?.

Recibe un fuerte abrazo de tu padrino:

Manuel Ma. Domenech I.


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