|
|
|
vampiros
|
Un vampiro es un
no-muerto,
un ser que una vez perteneció a la estirpe de los humanos, pero
que no acompañó a sus hermanos a la tumba y se
quedó
en el mundo, a medio camino entre los vivos y quienes ya partieron.
Un vampiro es un ser poderoso,
pues nada de lo humano le afecta ya.
Si bien
existen sugerentes
leyendas en todas las civilizaciones de la Antigüedad, desde
Egipto
a Sumeria, la primera referencia histórica del vampiro se
encuentra
en la obra de Lucio Apuleyo, un escritor y filósofo romano, que
vivió entre los años 125 y 180. Su novela De Asino
Aureo
cuenta la historia de dos hermanas malignas, Meroe y Panthia, que
bebieron la sangre de un tal Sócrates (ninguna relación
con
el gran filósofo griego, aparte del nombre). Las hermanas
cerraron
las heridas de Sócrates con una esponjilla para que éste
no se diera cuenta de la pérdida de sangre, pero cuando al
día
siguiente se inclinó para beber agua de un río, la
esponjilla
se cayó al agua, y tras ella la última gota de vida.
Sócrates
muere.
| La
palabra "vampiro"
viene de las lenguas eslavas (del alemán vampir, que se
deriva
del polaco temprano vaper y éste a su vez del eslavo
arcaico oper;
con raíces indoeuropeas paralelas en el turco y en el
persa-iraní).
Significa a la vez "ser volador", "beber o chupar" y "lobo",
además
de hacer referencia a cierto tipo de murciélago. Durante la
expansión
del Romanticismo en Europa, la principal reacción al periodo
previo
de Ilustración enciclopédica y racionalista, el vampiro
se
convirtió en una temática común y pasó de
la
leyenda oral a los castillos y los salones elegantes.
Durante
la Edad Media,
las pulgas, que son también chupadoras de sangre, se
consideraban
un ser vampírico por su implicación a la hora de extender
la Gran Peste Negra de 1347. De aquí surgieron varias
referencias
literarias sobre "el Señor de las Pulgas" y, por
extensión,
"el Señor de los Insectos" y "el Señor de las Moscas".
Los
celtas enterraban a sus muertos boca abajo, para que entraran en el
"otro
mundo" mirando en la dirección correcta: hacia abajo. En Europa
Oriental, era frecuente introducir un diente de ajo en la boca de los
muertos
antes de inhumarlos.
|
|
|
|
Vampiro-demonio indoeuropeo,
circa 2650 aEC
|
|
Michel
Beheim, un juglar
germánico, compuso en 1463 una canción con el
título Von
ainem wutrich der hies Trakle waida von der Walachei donde relataba
la historia de un noble rumano llamado Vlad Draculea. Benheim era
súbdito
del Rey húngaro Matthias Corvinus, en cuya corte se
refugió
Draculea cuando tuvo que huir de Valaquia. Valaquia, fundada en 1290
por
Rodolfo el Negro -quien tampoco lleva el apodo debido a su
color-
es una comarca de Transilvania (Rumanía). Transilvania significa
"las tierras más allá de los bosques". El otro nombre de
esta región, Siebenbürgen, se deriva del
alemán
y significa los siete castillos, lo que da a entender bien su
importancia
estratégica y la complejidad del sistema defensivo que
allí
existía en aquellos tiempos. De hecho, los intrincados valles y
montañas de la remota Transilvania constituyen la puerta
meridional
de Europa; todo invasor que, procedente de Asia, desee conquistar por
el
sur las fértiles llanuras del continente europeo tiene que pasar
obligatoriamente por Valaquia y Transilvania. Y por esa razón,
la
guerra y la crueldad han sido allí moneda común desde
hace
miles de años.
| Dracul
(que
significa el dragón, aunque la palabra rumana utilizada
para
referirse al Demonio es idéntica) era el apodo del voivoda
(príncipe)
transilvano Vlad II Dracul, caballero de la Orden del Dragón, un
colectivo secreto fundado por el Sacro Emperador Romano en 1410. Vlad
Dracul
fue el padre de Vlad III Tepes (el Empalador) que vivió
en
constante estado de guerra durante 1431 y 1476. Vlad III Tepes fue el
modelo
que recogería el escritor Bram Stoker para crear su
famosísimo
personaje, el Conde Drácula. Draculea significa hijo de
Dracul,
y este apodo pronto derivó a Dracula. Pese a lo que se
dice
en la novela de Stoker, los rumanos no establecen conexión entre
Vlad III Tepes y el vampirismo; de hecho, debido a su capacidad para
expulsar
a los turcos de Valaquia (mediante métodos extremadamente
crueles
y brutales, pero quizás apropiados para el lugar y la
época)
se le considera un héroe nacional en Rumanía, el salvador
de Europa. Por los mismos métodos, también logró
que
desapareciera toda delincuencia de su reino -algo muy difícil en
tiempos tan convulsos de invasiones y revueltas-. Para más
información
sobre la figura histórica de Vlad III Tepes te recomiendo leer L'Histoire
du Prince Dracula, de Matei Cazacu, que incluye los trabajos de M.
Beheim. |
|

|
|
Emblema
de la Orden
Secreta del Dragón (Societatis Dracostinarum), en un
bajorrelieve
del s. XV muy deteeriorado, y reproducción moderna del
distintivo.
Fue establecida a imitación de la Orden de San Jorge por el Rey
Segismundo de Hungría, Sacro Emperador Romano, en 1408 para su
protección
personal y la defensa de la Cruz contra los turcos otomanos. A partir
de
1437 la orden pierde mucha prominencia, pero existen referencias de la
misma hasta 1707.
|
|
|
|
Vlad III Draculae,
'El Empalador' , circa 1457. Tenía aproximadamente 26
años
de edad. Como puede verse fáclmente en la pintura, en aquellos
tiempos
hasta para los príncipes la vida era corta y brutal: Vlad
está
prematuramente envejecido y sufre secuelas de raquitismo y otras
enfermedades
asociadas a la desnutrición. Entre la guerra, el hambre y la
miseria,
la esperanza de vida para una persona 'de a pie' era inferior a los 30
años; Vlad murió a la 'avanzada edad' de 45
años...
o quizá no.
|
|
De
Vlad III Draculae el
Empalador, príncipe de Valaquia, se cuentan numerosas
historias
y leyendas. Fue rehén de los invasores otomanos hasta los
diecisiete
años de edad, cuando logró tomar brevemente el trono de
Valaquia.
Le depusieron rápidamente. Sin embargo, en 1456, tras la Batalla
de Belgrado, Vlad ascendió de nuevo al trono, tras matar a su
contrincante
Vladislav II, y ya no lo abandonó hasta 1462. Después
vivió
en el exilio hasta 1474, momento en que se lanzó de nuevo a la
batalla
para recuperar el cargo, lo que conseguiría en 1476. Sin
embargo,
en diciembre de este año caería luchando contra los
turcos,
rodeado de su leal Guardia Moldava.
Vlad
se hizo famoso
por tres cosas: su increíble arrojo y valentía
(murió
luchando con un escaso millar de hombres contra un ejército de
casi
medio millón, algo que había hecho antes varias veces...
con éxito), su implacable sentido de la justicia y su
extraordinaria
crueldad, capaz de llamar la atención incluso en aquellos
tiempos
sangrientos. Como su apodo indica, su argumento contundente
favorito
era el empalamiento, una técnica de tortura y ejecución
que
consiste en introducir un palo afilado por el ano o la vagina hasta la
boca o el hombro, fijarlo a la carne con un clavo y después
levantarlo
para que la víctima muera allí lentamente, entre dolores
atroces. Al menos cien mil personas, y probablemente muchas más,
murieron de esta manera a manos de los hombres del Empalador :
enemigos,
traidores, delincuentes de todo tipo y las familias de todos ellos,
incluyendo
a los bebés.
|
| A
Vlad le gustaba
organizar empalamientos multitudinarios con divertidas formas
geométricas.
La más común era una serie de anillos concéntricos
de empalados alrededor de las ciudades a las que iba a atacar, pour
encourager l'esprit. La altitud de la estaca indicaba el rango que
la víctima había tenido en vida. Con frecuencia, Vlad los
dejaba pudriéndose durante meses. Un ejército turco que
pretendía
invadir Rumanía se volvió atrás, aterrado, cuando
encontró a varios miles de empalados descomponiéndose en
lo alto de sus estacas, a ambas orillas del Danubio. En 1461 Mohamed
II,
el conquistador de Constantinopla, un hombre al que no se le
conocía
precisamente por su repugnancia ante la efusión de sangre, se
volvió
a la susodicha ciudad enfermo de violentos vómitos ante la
visión
del Bosque de los Empalados. Este peculiar "Bosque" era un valle donde
se habían talado todos los árboles para obtener estacas.
Estacas suficientes para empalar a los 25.000 prisioneros turcos y sus
familias que yacían allí mismo, repartidos por todo el
valle,
en lo alto de los palos.
Otros
10.000 fueron
empalados en Sibiu, en 1460. Un hecho menor, pues el Día de San
Bartólomé de 1459 Vlad había hecho empalar a los
30.000
habitantes de Blasov, una ciudad transilvana que se había
rebelado
contra él, y a continuación organizó un
festín
en el centro de este nuevo Bosque de Empalados aún aullantes,
frente
a la tarima donde un verdugo descuartizaba lentamente a los cabecillas
de la sublevación y sus familias. La peculiar celebración
duró hasta muy entrada la noche, cuando, para iluminarse, Vlad y
su ejército prendieron fuego a la ciudad ante los ojos de sus
30.000
agonizantes ciudadanos.
|
|
|
24 de agosto de 1459:
Vlad 'El Empalador' se da un banquete entre los alaridos de los 30.000
habitantes de Blasov, empalados a su alrededor, mientras un verdugo
descuartiza
ante él a los dirigentes de la ciudad y sus familias. Grabado de
la época.
|
|
Aunque el
empalamiento
era, evidentemente, la diversión favorita de Vlad,
también
gozaba con la aplicación de otros métodos a quienes de un
modo u otro le habían hecho enfurecer, normalmente en la
intimidad
de sus castillos. A unos enviados papales que se negaron a descubrirse
en su presencia, "pues ellos sólo se descubrían ante Su
Santidad",
Vlad los devolvió a Roma con los gorros clavados a los
cráneos.
Un buen día, un comerciante extranjero se presentó en su
castillo para denunciar que le habían robado una bolsa de
monedas
de oro. El príncipe le dijo que volviera al día
siguiente.
Cuando el mercader retornó, los ladrones y todos los miembros de
sus familias estaban empalados en el patio de castillo. Frente a ellos,
Vlad en su trono y la bolsa robada.
| Entonces
el Empalador
le pidió al comerciante que contara las monedas de la bolsa,
para
comprobar si faltaba alguna. El aterrorizado extranjero las
contó
cuidadosamente, y probablemente demasiado asustado para mentir,
musitó
finalmente:
—Sobra
una.
Vlad
le contestó:
—Tu
honradez te ha
salvado. Si hubieras intentado quedártela, habrías
acabado
en la estaca más alta, junto con éstos.
Entre
los métodos
de tortura favoritos del Príncipe de Valaquia se contaban
también
la amputación de miembros, narices y orejas; la
extracción
de ojos con ganchos al rojo; el estrangulamiento, la hoguera, la
castración,
el desollamiento, la exposición a los elementos o a fieras
salvajes,
la parrilla y la lenta destrucción de pechos y genitales,
especialmente
de las mujeres. Vlad tuvo muchas amantes a lo largo de su vida,
probablemente
debido al hecho de que le duraban muy poco. Incluso cuando estaba
prisionero
o en el exilio, se dedicaba a torturar y mutilar pájaros y otros
animales pequeños para dar satisfacción temporal a su
peculiar hobby.
|
|
|
El Gran Castillo
de Bran (Rumanía), construido en Valaquia por Ludovico I de
Anjou
en 1377 contra el peligro otomano. Esta fue la residencia de Vlad III
Draculae
'El Emperador' durante sus periodos de gobierno; es, pues, el
auténtico
"Castillo de Drácula"
|
|
Justicia y
sadismo,
sangre y tortura, bosques de empalados y valentía sobrehumana.
Los
historiadores que defienden a Vlad III el Empalador como un
héroe
nacional destacan que, en aquél tiempo y lugar, el ejercicio del
terror total era la única manera de mantener a raya a las
fuerzas
abrumadoramente superiores que, desde un lado y otro, se disputaban las
puertas de Europa y de Asia. Desde esta perspectiva, Vlad Tepes
habría
sido simplemente un hombre de su tiempo, con la moral de su tiempo e
incluso
dotado de un sentido de la justicia y el patriotismo poco usual para
época
tan convulsa, quien hizo estrictamente lo necesario para acobardar a
los
masivos ejércitos extranjeros y los desestabilizadores del
interior.
Creando a su alrededor un aura demoníaca, logró que unos
y otros se lo pensaran dos o más veces antes de atacarle.
Paralelamente,
la leyenda de Draculae, hijo de Dracul, el Dragón, el Diablo, el
Vampiro, pudo surgir. Como mínimo desde 1460, sus enemigos en el
exterior y en el interior estaban convencidos de que Vlad
disponía
de poderes necrománticos, pues sólo así
podía
explicarse su conducta, y pensaban que su reducido ejército
diurno
quedaba reforzado durante la noche por las cien mil almas de sus
víctimas
convertidas en raptores de niños y doncellas, chupadores de
sangre,
fantasmales guerreros de la oscuridad en busca de implacable venganza
contra
los vivos. El concepto moderno de vampiro había nacido.
|
|
Dom Augustin Calmet
(1672-1757), exégeta católico e ideólogo de la
Inquisición,
primer estudioso moderno de los fenómenos vampíricos.
(Grabado
de la época)
|
|
Uno
de los autores
más importantes que han trabajado el vampirismo fue el monje
benedictino
francés Dom Augustin Calmet (1672-1757), abad de Senones,
destacado
exégeta e ideólogo de la Inquisición que
escribió,
entre otras muchas obras, un libro titulado El Mundo de los
Fantasmas.
En él se incluye el ensayo que lleva por nombre Negociación
y explicación de la materia y características de los
Espíritus
y los Vampiros, y así de los retornados de la muerte en
Hungría,
Moravia, etc. Con esta obra, Calmet realizó la primera
diferenciación
clara entre los vampiros, por una parte, y los demás
espíritus
y demonios, por otra. El distinguido abad se preguntaba en este estudio
si el vampiro está realmente muerto, mediante qué
mecanismo
es capaz de escapar de la tumba, y qué clase de energía
mueve
su cuerpo. Llegó a la conclusión -errónea- de que,
a pesar de su naturaleza maligna, los vampiros son seres creados por
Dios.
Pero acertó al indicar que el mero hecho de ser pagano era causa
insuficiente para convertirse en vampiro, pues de lo contrario los
romanos
y griegos, que adoraban a dioses paganos, se habrían
transformado
todos en vampiros.
Otro
autor famoso que
trató el tema del vampirismo fue Montague Summers (El Vampiro
en Europa, publicado por primera vez en 1929), quien realiza un
recorrido
de la presencia vampírica a lo largo de la historia, desde la
Antigua
Grecia hasta la época moderna, a través de los diversos
países
de Europa.
|
El
legendario poeta
inglés Lord Byron (1788-1824) comenzó a escribir una
novela
sobre vampiros, pero nunca la terminó. En 1816, Byron pasaba
unos
días en las orillas del Lago Leman (Suíza) junto a un
amigo,
el médico John William Polidori. Mientras se hallaban en lugar
tan
paradisíaco, dieron una fiesta a la que acudió el
reconocido
poeta Percy Shelley y su última mujer, Mary. Entonces se
desató
una tormenta alpina, y se vieron obligados a permanecer en el interior
de la casa, contando historias de miedo. En un determinado momento, el
ambiente se caldeó por el alcohol y varios de los presentes se
retaron
a escribir la mejor historia de terror y misterio de todos los tiempos.
Mary Shelley empezó en ese momento a escribir la
famosísima
novela Frankenstein, un mito mefistofélico de nuestro
tiempo;
Byron redactó el citado fragmento, pero no llegó a
completar
la obra. Su amigo Polidori lo incluiría después en El
Vampiro, un Cuento, novela publicada en 1819. También a
principios
del siglo XIX se estrenó en Leipzig la ópera Der
Vampyr,
escrita por Heinrich Marschner. Era el año de 1828.
Drácula
personifica
la fascinación de lo prohibido y es una figura simbólica
clásica para la sexualidad reprimida de todas las sociedades que
oprimen de un modo u otro esta manifestación de la naturaleza
humana;
específicamente, la sociedad victoriana que Bram Stoker
sufrió
era tan represora de la sexualidad que sólo era una
cuestión
de tiempo que Drácula renaciese.
| Drácula
es
un ser físicamente poderoso, tan fuerte como veinte hombres, de
una virilidad extraordinaria. No proyecta sombras, debido a su consumo
de sangre permanece eternamente joven, y es el señor de los
murciélagos,
las polillas, el lobo, la rata, el zorro y el búho. Es capaz de
transformarse en una nube de polvo o vapor, trepa por las paredes con
la
facilidad de un insecto y, al menos de un modo limitado, es capaz de
controlar
la furia de los elementos. En Drácula se afirma
también
que sólo puede entrar en un edificio si se le invita previamente
-un innegable simbolismo- y que tiene que dormir en un ataúd que
contenga algo de su tierra natal. Le repugna la flor del ajo (una
minúscula
flor violeta que despide ese característico olor, no su bulbo,
que
no despide ningún olor hasta que se corta) y la luz del
día
le molesta, pero no le daña significativamente. La
suposición
de que la luz del sol hiere o mata a los vampiros es un mito aparecido
en los últimos sesenta años y reflejado en numerosas
películas
de baja calidad, pero en realidad tan solo le resulta desagradable. A
un
vampiro sólo se le puede destruir atravesándole el
corazón
con una estaca de fresno o álamo, y decapitándole acto
seguido. |
|
|
Bram
Stoker, autor
de Drácula. (1897)
|
|
Suele
considerarse también
que las armas (balas, dagas, espadas, proyectiles) fabricadas en plata
pura le pueden herir, pero no las más comunes de plomo, acero o
uranio empobrecido. Existen, por el contrario, opiniones
contradictorias
sobre la utilidad del fuego para destruir a un vampiro, incluso cuando
el fuego procede de armas modernas de alta energía. En cuanto al
crucifijo y el agua bendita, es algo que Stoker se sintió
obligado
a incluir en su novela dado el carácter fanáticamente
religioso
de la sociedad de su tiempo, pero no parece que tengan más
fuerza
que la de su propio simbolismo. Esto significa que si el vampiro era
cristiano
cuando estaba vivo, puede sentirse espantado ante tales
símbolos,
pero si no lo era, no servirán de gran cosa. Con los vampiros
más
viejos, que nacieron muchos milenios antes de la aparición del
cristianismo,
la cruz y el agua bendita no son más que curiosidades
históricas
carentes de todo poder.
|
|
Bela Lugosi, el Drácula
cinematográfico por excelencia. (Fotograma del s. XX)
|
|
La
capa de terciopelo
o cuero negro en el exterior y seda roja en el interior, quizás
el más característico de los motifs
vampíricos,
fue añadido por Hamilton Deane en 1924 para simbolizar al
murciélago.
Bela Lugosi, el actor que más brillantemente ha representado el
papel del vampiro, exigió y consiguió que se le enterrara
envuelto en su capa. Y hablando de actores, Drácula
apareció
en el teatro por primera vez en 1897, con la obra Drácula, o
el No-Muerto escrita por el propio Bram Stoker. La première
tuvo lugar en el Royal Lyceum Theatre de Londres. Más popular
resultó
la versión del ya mencionado Hamilton Deane, estrenada en 1923.
El musical Tanz der Vampir se sigue representando en Viena.
Ya en
1922 el vampiro
fue llevado al cine por primera vez, bajo el título Nosferatu,
una Sinfonía del Horror, con la genial representación
de Max Schreck. Desde entonces, el vampiro, como siempre inmortal, ha
protagonizado
incontables producciones cinematográficas y televisivas.
|
| A
finales del siglo
pasado, una escritora norteamericana llamada Anne Rice publicó
las Crónicas
Vampíricas, una trilogía compuesta por las novelas Entrevista
con el Vampiro, Lestat el Vampiro y la Reina de los
Condenados,
que después, dado su enorme éxito comercial y
cinematográfico,
ha continuado con secuelas como Memnoch el Demonio y Armand
el
Vampiro. Las Crónicas Vampíricas constituyen
el
último gran éxito de nuestro personaje, que ha demostrado
una vez más estar tan de actualidad como siempre.
No
obstante, y sin
intención de desmerecer la obra de la señora Rice, los
vampiros
de las Crónicas son seres de ficción adaptados al
blando gusto de las sociedades contemporáneas, totalmente
carentes
de la maligna crueldad sin remordimientos de un Vlad Tepes. En las Crónicas,
los vampiros se nos muestran como unos entes estilitas, posmodernos y
confusos,
con sentimientos de culpabilidad y humanizados, aptos para
todos
los públicos, sumergidos en el pensamiento filosófico de
la Nueva Era. No destilan las gotas de maldad en estado puro que, en
todas
las culturas y civilizaciones, caracterizan al Draculae, el
Dragón,
el Demonio.
|
|
|
Lestat,
de Anne Rice:
vampiros light aptos para todos los públicos. (Fotograma
del s. XX)
|
|
La figura del
vampiro
se encuentra a lo largo de los siglos no sólo en Europa, sino
también
en Asia, América y Oceanía. El miedo es una de las
fuerzas
más poderosas que mueve a las personas, y la experiencia del
temor
a lo misterioso y desconocido se encuentra profundamente presente en la
cultura de todas las naciones del mundo. En esta experiencia, la figura
del vampiro, con sus evocaciones antropofágicas de
telúrica
espiritualidad pagana, irresistible sexo salvaje, sangre caliente
derramada
y gélida autoridad, ocupa un lugar central. En palabras de
Albert
Einstein, "fue la experiencia del misterio combinada con el miedo
lo
que engendró la religión". Pero también,
siguiendo
al famoso científico, "la experiencia más hermosa que
tenemos a nuestro alcance es el misterio. Es la emoción
fundamental
que está en la cuna del verdadero arte y de la verdadera
ciencia.
El que no la conozca y no pueda ya admirarse, y no pueda ya asombrarse
ni maravillarse, está como muerto y tiene los ojos nublados."



Escribe
a:
maleficivm@yahoo.es
|
©
AO
2003-2009. Todos los derechos reservados. Se permite la
reproducción
no comercial, citando la fuente con claridad. Como es de público
conocimiento, los vampiros son personajes literarios. Este website es,
por tanto, una obra de ficción; nada en el mismo debe ser
interpretado
en el sentido de que se anime o sugiera a ninguna persona a realizar
los
actos aquí descritos en el mundo real.
|
|