Volvería. Si
supiera que tú estás allí, parado
ante la misma puerta y
la puerta estuviera en su lugar enmarcada
en su marco encastrada
en sus goznes. Si
existiera todavía aquella casa en
la misma esquina con
la misma farola, el mismo árbol yo
volvería.
Volvería,
sí si
pudiera encontrarte caminando por la misma calle si
pudiera sentarme a conversar contigo como antes asustado
yo de tu energía desbocada cabalgando
vos en ella, sin importarte nada. Volvería,
sí que volvería. Si
pudiera entrar en el portal que acogió mi infancia si
pudiera trepar por la escalera, atravesar las puertas, encontrarme
a mis padres esperando ante la mesa recién puesta. Volvería,
no lo dudes, volvería si
la casa que fue fuera
mi casa y
no un campo yermo, desolado donde
de mí no queda nada.