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JULIO PRADA
(Gaitero de Sanabria)
La Puebla nos recibe una mañana de mediados de Julio con cierta
desgana, para ello luce un cielo casi gris con ambiente desapacible y doce
grados de temperatura que ciertamente no
eran demasiados teniendo en cuenta nuestro atuendo de “guiris” (con pantalón
largo eso si), abordamos la plaza del Arrabal con bastante animo y dispuestos a pasar por alto estas
pequeñeces; la parroquia era escasa y rápida en sus desplazamientos mientras
nosotros deambulábamos con la inexpresiva
cara de los ociosos, frotándome los
brazos espeté a mi amigo Pepe Calzón: “ya sé que provoca esta falta
de animación, hoy es mercado en el Puente y la gente esta allí,” él me mira de soslayo aseverando “ el mercado
del Puente es los lunes y hoy es jueves”. Esa conclusión hubiera desanimado
a mas de uno, pero nosotros somos gente de la Sierra de la Culebra
y deseguida*(1) encontramos un
mesón que nos albergó y no solo eso, también nos vendió unos vinos de ribeiro
con pulpo a la sanabresa, que unidos al
calorcillo que despedían sus muros me hicieron repetir la frase que mi abuelo Alifonso*(2)
aprendió del portugués del Brasil “Pepe, esto es media mantensa”, la otra media nos la
procuró mi amiga Paqui en otro refugio un poco mas arriba, con mas ribeiro
y unas farraspas*(3) de jamón,
todos estos argumentos me animaron a filosofar,” Pepe, como se nota lo
cerca que esta Galicia”.
Después de dejar atrás la estación,
magnifica estación del ferrocarril, por una carretera recién asfaltada,
entramos en el monte que aún se compone de escobas y carqueisas*
(4), para inmediatamente divisar el
brillo de las pizarras bajo las
cuales los de Ungilde hacen su vida;
fuente y vegetación abundante nos
reciben, entrados ya en sus tortuosas calles que se observan solitarias,
algunos perros se apartan al paso del vehículo mostrando una galbana impropia
de las bajas temperaturas, tal vez no quieran salir del sueño que les hace
correr tras abundantes ganados , bajo
las voces y silbidos de quien llegado el mediodía compartía su catramuello*(5)
con ellos como si de un hermano se tratara; su vida era útil y feliz, ahora trascurre aburrida, ociosa, ladrando en
interminables noches en las
que el humano también recuerda cuando el
pueblo bullía de vida, cuando no solo los entierros congregaban a sus vecinos,
cuando fiestas, bodas y bailes también conformaban el cada día de una existencia, cuyo fin esperaba el abuelo con la serenidad que da el
verse rodeado de todos los que ciertamente continuaran aquellas labores que
él inexorablemente se verá obligado a
interrumpir.
En estas disquisiciones y tras algunos
quiebros y marcha atrás, reconozco la figura de Julio Prada que sentado en un muro, aguanta las duras
condiciones de la mañana con la pasividad que dan los años, sobre todo si se
han vivido en los duros ambientes de la Sanabria suroeste
a caballo ya de la
Sierra de la
Culebra; incorporando su osamenta de no mucha estatura y bajo
una gorra visera cuya veteranía no necesita medallas, muestra una cierta
curiosidad cuando comprueba que el
automóvil dirige su morro inequívocamente hacia él, nos reconoce con
prontitud y tras los saludos de rigor entramos en harina pues no es Julio
hombre de muchos preámbulos, su mujer Balbina natural de Entrepeñas, sugiere
subir a casa dadas las malas condiciones
existentes en la calle; una exuberante parra acompaña la escalera de
acceso a la vivienda, que como es habitual en Sanabria está en la primera
planta. Ungilde y el año 1923 se ponen de acuerdo para alumbrar a Julio, quien
tras cambiar la gorra por otra con menos mili, cuenta que paso sus días de
rapaz oyendo tocar la gaita al “ti Víctor” su paisano, y al “ ti Juan”
magnifico gaitero de Pedralba de la
Pradería, quienes quizás despertaron en él un cierto interés
por el instrumento; la clave está no
obstante en el ejemplar que su hermano José construye, valiéndose de la vejiga
de un cerdo y un puntero que “sonaba como le baba la gana”, recuerda
Julio, pero con ella aprendió a tocar de
forma autodidacta a los diez años, algo mas tarde se rompe la pata un
jato*(7) de la hacienda de casa,
sacrificado el animal para despachar su carne, sirvió para que un vecino pagara
una parte de esta con una gaita construida por Paco, carpintero de Santa Cruz
de Abrahanes; de madera de urz, calibres generosos y sonido potente y primitivo
ha llegado a nuestros días después de
muchos años recorriendo La Sanabria en todo tipo de acontecimientos festivos, “la
puntera esta muy mamada” nos indica Julio refiriéndose al desgaste que
tienen los orificios de tanto uso. No es costumbre por estas tierras utilizar instrumentos tradicionales para
despedir a los seres que se van, y no entiendo muy bien porqué,
culturas hay que lo hacen incluso en nuestro propio país. Aparece Julio
con la maleta de cartón piedra donde duerme el fóle, como un animal desarmado
y hasta diría que triste yace en su interior; es seguro que hace bastante tiempo que no siente la presión y el aliento de su dueño,
para él también hubo mejores tiempos;
manos diestras componen su figura que es como los de la tierra, fuerte y
de tez oscura; el maestro la abraza, o la gaita le abraza a él, tal es la
simbiosis, el uno sopla, la otra resopla hasta que sus dedos comienzan a vibrar sobre el puntero
y surge la magia, la magia de Julio Prada,
trasmite algo mas que su música
cuando por fin el fóle se siente dominado y se deja llevar por el maestro; poseedor de un estilo con ciertos tintes moriscos
que ha sido captado por grupos de la talla de “La Musgaña” y “Radio Tarifa”,
incluyendo ambos en su ediciones temas de este gaitero, pero dándole ya
abiertamente el sabor del otro lado del estrecho. Por otra parte dos grabaciones del sello Tecnogasa
vieron la luz en los años 1984 y 86, la primera compartida con otros músicos
tradicionales de Zamora y la segunda dedicada exclusivamente a él con el titulo
“Julio Prada gaitero de Sanabria”
Desconozco si el carpintero Paco de Santa Cruz de Abrahanes, construyo
mas gaitas con el mismo patrón, desde luego poco podría sospechar que este
ejemplar con el tiempo seria el elegido por Alberto Jambrina (director de la Escuela de Folklore) y
Pablo Madrid (gerente del Consorcio de Fomento Musical)como el mas
representativo de nuestra gaita de fole; a partir de ahí se encargan las
primeras copias al taller de
instrumentos musicales de la
Diputación de Lugo, dirigido por Luciano Pérez, siguiendo el
resto de los constructores el mismo patrón; en este punto tengo que explicar
que no se trata solamente de copiar las formas e incluso los calibres internos
de la misma, sino lo más importante y que nos distingue del resto de las gaitas del mundo, su
afinación, esta se basa en una escala no temperada, con
cuatro alteraciones, debidas a su falta
de evolución en cientos de años .Es este
un patrimonio que debemos defender y conservar para nuestra descendencia; como
debemos defender y conservar a personas que como Julio, han mantenido a lo
largo de su vida las tradiciones vivas; ellos se merecen nuestro respeto y
cariño, y en esto la verdad, no andamos muy bien; un solo homenaje formal ha
recibido nuestro gaitero, promovido por la asociación etnográfica “Bajo Duero”
en el año 1991, las instituciones como es costumbre se mantienen ocupadas con
otros asuntos de mas enjundia, Dios nos tenga de su mano.
*(1) Rápidamente
(2) Alfonso
(3) lonchas
(4) arbusto de hojas muy duras, se usaba como
estropajo
(5) trozo grande de pan
(6) brezo, se construyen las mejores
gaitas de fole con su madera
(7)
ternero
Revista “NUESTRA TIERRA”
Lamentablemente Julio Prada
falleció el 31 de Diciembre de 2004; su espíritu permanecerá ya para
siempre entre nosotros, mezclado con las notas que salen y saldrán de gaitas
que son replica de la que el utilizo a
lo largo de su vida.
Hasta pronto Julio, te echaremos de menos. (Zamora 2007)