El tema 'Y' se desarrolló según una lógica bien precisa, inscrita en la propia historia de Lancia. Su autor fue Enrico Fumia, director del Centro Stile de la marca desde finales de 1991. Fumia había trabajado previamente en Pininfarina, donde realizó, para Alfa Romeo, el 164 y los GTV y Spider. Posteriormente se encargaría del interior del Maserati 3200 GT.

    En enero de 1992 comienza el estudio de diseño para el proyecto 840. La orientación estilística estaba ya claramente definida desde el primer boceto conceptual, en el que Enrico Fumia desarrollaba el tema gráfico partiendo de la forma descrita por unos faros y parrilla derivados de la geometría del escudo Lancia, algo que se repetía en todas las vistas del coche, tanto en la trasera como en el perfil.

    La primera maqueta se construyó en marzo y fue contrastada con el Fiat Punto y el Y10. Como la impresión fue positiva se procedió a la realización de un modelo de estilo que entró en competición con la propuesta del Instituto I.DE.A., encargada también del mismo proyecto. Al mismo tiempo, el Centro Stile Lancia presentó otro modelo con una implantación más tradicional.

    Fue la primera propuesta Lancia la que venció entre las tres presentadas, elegida por el coraje de su originalidad formal.

    La propuesta de I.DE.A se distinguía sobre todo por la solución adoptada en la zona posterior: un portón en negro lucido -reinterpretación del concepto Y10-, con una gran luneta posterior y una placa integrada que incluía los grupos ópticos bajo cristal. Frontal y lateral eran, quizás, muy 'Punto' con calandra Lancia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
   

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