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Consecuencia de lo anterior es el cambio; y el
cambio implica formación y análisis de necesidades dentro del sector
de recursos humanos (capital humano). Por eso, la importancia de las
tareas formativas en el siglo XXI desde la perspectiva de las
"estructuras de gestión de conocimiento" (también
llamadas:
organizaciones cualificantes, aprendizaje institucional, aprendizaje
organizativo, organizaciones en aprendizaje, organizaciones que
aprenden, aprendizaje organizacional, sistemas a pendientes,
learning organizations).
En estas organizaciones se producen grandes transformaciones debido
principalmente a la revolución en las tecnologías aplicadas a las
organizaciones y por la propia vertiginosa velocidad del cambio; la
capacidad de aprendizaje se hace imprescindible desde un punto de
vista individual pero sobre todo y especialmente desde un punto de
vista organizacional.
Una vez más se
requiere
un enfoque sistémico:
el de
la quinta disciplina, es decir, ver el mundo como una totalidad.
Pero la magnitud del cambio es tan grande que incluso Senge, que
titula su libro "La
quinta disciplina", termina su obra diciendo que con esa quinta
disciplina no es suficiente y necesitaremos una sexta disciplina: la
del compromiso con el aprendizaje como medio para alcanzar un
organización inteligente.
Este es, pués,
el contexto que le toca vivir a un educador social del
siglo XXI y por eso debe responder a esos nuevas exigencias mediante
una preparación y actualización constante. |