EL
CRISTO.
PONTIFICIA Y REAL ARCHICOFRADIA DEL SANTISIMO CRISTO DE LA EXPIRACION, MARIA SANTISIMA DEL VALLE Y SAN JUAN EVANGELISTA. Tres pasos.
Templo:
Ermita de San Telmo.
Sede del Cristo, se levanta divisando la campiña y lo que en otro tiempo
fueron las Playas de San Telmo.
Se fundo la ermita de San Pedro González Telmo a finales del siglo XVI y su hermandad la constituían los hombres del mar del Puerto de Jerez, situado en El Portal.
El Papa Sixto V, en el año 1587, le concede a la Hermandad de penitencia y a cuantos visiten su ermita, privilegios e indulgencias. Entre 1606 y 1614 se construye una sacristia, se rehace un tejado y se levanta un campanario cuyo chapitel se recubre de azulejos que han sido sustituidos. En el año 1651 se hace una nueva sacristía y en 1675 se acomete la construcción de una capilla mayor o prebisterio y el retablo al Santísimo Cristo. Posteriormente, en 1783, la capilla fue ampliada.
Destaca en esta ermita el púlpito, bellísima obra del Renacimiento español recargado. Está situado a la derecha de la única nave que forma la iglesia. Es de madera dorada y ornamentación barroca. A la izquierda está situado el altar de San Telmo, del mismo estilo, igualmente que el altar mayor donde son veneradas las imagenes del Santísimo Cristo de la Expiración, Nuestra Señora del Valle y San Juan.
Iconografía:
En el primer paso, Cristo Crucificado, en el momento de expirar, recitando el
Salmo 21. En el segundo, San Juan Evangelista. En el tercero, Dolorosa bajo
palio.
Paso
de Misterio: El
Cristo de la Expiración, con fama de
milagroso, con melena de pelo natural al viento, es obra del artista gaditano
Juan Luis Vasallo Parodi, realizada en la primera mitad del siglo XX, siendo
bendecida el 26 de marzo de 1950, siendo una copia en madera del anterior, que
era de cartón encolado y se había deteriorado. Conserva el actual,
al igual que el primitivo, el sudario de tela y la melena de pelo natural. El
primitivo se incineró y las cenizas se depositaron en el pecho de la
nueva imagen. Esta nueva imagen, la actual que procesiona, conserva todas las
características de la antigua, tal como puede comprobarse observando
grabados en los que aparece la talla primitiva del Crucificado. El Cristo se
bendijo el 26 de marzo
de 1950. Si sólo tuviéramos en cuenta las fechas, la imagen del
Cristo se debería situar entre las tallas del siglo XX. Pero se ha dicho
que esto es muy pueril hacerlo, ya que el Cristo forma parte de la historia
jerezana, siendo el reflejo de todo el sentir de un pueblo. Por eso, a este
Cristo se le considera un símbolo. El Cristo tiene de significativo,
aparte de otros detalles, que la melena es de pelo natural. La
cabeza está ladeada a la derecha y hacia arriba,
en
un instante, bastante forzado, como si estuviera emitiendo el último
suspiro, aunque, médicamente hablando, no es acorde la postura de la
cabeza con dicho momento de la expiración. Los ojos miran hacia lo alto.
La boca la tiene entreabierta. La nariz es pronunciada. El rostro tiene un fuerte
prognatismo, acentuándose este defecto por la barba, espesa y luenga.
El cuerpo revela una anatomía atlética y musculosa, robusta y
hercúlea. Hay que tener en cuenta el tamaño de este Crucificado,
que es de 1,90 metros de altura, rebasando ampliamente la talla media de un
hombre. Aquí, siguió Vasallo el modelo arquetípico de los
Cristos modernos, tal como se puede observar en otras tallas de épocas
cercanas. Así, en el Cristo de la Buena
Muerte de Castillo Lastrucci, ya advertíamos esta anatomía poderosa,
existe un "modelo" de Cristo contemporáneo, que le
representa como un hombre fornido y robusto. Quizás así era más
fácil dar la sensación de una figura pletórica, llena de
vida aún, a pesar de los tormentos. La corona de espinas es superpuesta,
de finas púas. El paño de pureza
o sudario es de sencillos pliegues,
formando
un lazo en la cadera derecha, y muestra claramente !a soga o cuerda que taladra
la carne. Es un sudario amplia, contrastando este detalle con los que hemos
podido observar en Crucificados actuales. Quizás así se deba más
la impresión de reciedumbre, ya que todo en este Cristo es monumental.
Las rodillas aparecen lastimadas. Del cuello brota un hilo de sangre que recorre
a la imagen hasta la cintura.
Las
potencias que se le han colocado en la cabeza contribuyen a afianzar esa
sensación de poderío y señorío que es la característica
fundamental que advertimos en este Crucificado. Son de metal repujado y dorado,
realizadas en el Taller de Viuda de Villarreal y las estrenó en 1976.
Se ha dicho que, cuando Vassallo realizó el torso de esta imagen, fue
más fiel a sus conocimientos de anatomía que al modelado que se
había comprometido a copiar exactamente. En cualquier caso, esta afirmación
no convence, porque la excesiva robustez del Cristo podría haber sido
compensada con los conocimientos que el escultor gaditano poseía sobre
la anatomía humana, y nunca, salvo por ciertas preferencias de la Hermandad,
hubiera copiado servilmente al Cristo primitivo.
La
Cruz es una obra de orfebrería de muy buena factura y conservada en muy
buenas condiciones. Fue realizada manualmente en plata de Ley, en 1674, siendo
obra de Francisco Márquez, natural de Medina Sidonia, tal como evidencian
las incripciones incluidas en el árbol. Presenta forma prismática
y aparece decorada por motivos vegetales de resaltado repujado, completados
por cartelas en las que se inscriben motivos pasionales además de algunas
inscripciones en las que se reproducen palabras de la Pasión. Mide 2,30
metros de altura. Cuatro haces de rayos, ocupan los ángulos que forman
los brazos, teniendo el sol y la luna en el anverso y reverso de la cruceta.
El título de la cruz está en una espléndida placa de plata
de unos 40 centímetros de longitud. Rematan la parte alta y los brazos,
tres hermosos lirios.
La cruz consta de 19 canutos o tubos de plata poligonales de 6 caras, teniendo
unos 45 centímetros, el ruedo de seis lados. De estos tubos, once están
en el asta y ocho en los brazos de la cruz.
El
primero de los tubos, comenzando por la parte superior del asta y siguiendo
perpendicularmente, tiene un medallón con un hombre apoyándose
en una cruz y atravesando un torrente muy agitado, y esta inscripción
en latín: "Baculo hoc coeleste potitur". Otro medallón, en la
parte posterior con la corona de espinas.
En
el segundo de los tubos, una escala coronada por un crucifijo y estas palabras
en latín: "Gradus quo seanditur alther". Posteriormente, tres medallones
con la linterna, la trompeta y la bolsa. En el tercero, Isaaac cargado con leña
y la lectura latina: "Incolunis sibi Fert ipsi dulce pondus". Origenes al dorso,
medallón con la caña y las letras "Ecce Homo". En el 4º aparece:
"Esta Cruz la legó en su
testamento a este Santísimo Cristo de la Expiración don Alberto
Manuel Caballero". Al dorso, tres medallones, dos de ellos con martillos, y
el tercero con los tres clavos. En el 5º aparece esta inscripción
:
"Y se puso por obra de don Cristóbal Clemente
Torrijo, cura beneficiado de la iglesia parroquial de San Miguel y por don Manuel
Vicente Torrijo, cura teniente de dicha iglesia, los que consagran su corazón
al Santísimo Cristo. Año de 1744". Al dorso, medallón
con escalera. El 6º tiene cuatro medallones: !º) cráneo,
con dos tibias cruzadas, símbolo de la muerte, 2º) y 3º) tenazas,
y 4º) lanza y esponja. El 7º, un árbol con un hombre durmiendo
y la isncripción: " Arbor hoce vere raspita viae". Al dorso, medallón
con dos dados. En el 8º aparece la encina de Mabré con tres ángeles,
al pié, sentados, unos panes y la inscripción: "Sub illius panem
angelorum porrectus". Al dorso, tres medallones, con plato, jarro y túnica.
En el 9º aparece el arca de Noé sobre las aguas, y la leyenda: "Nostro
fillit signa satudis". Al dorso, medallón con manopla. En el 10º
hay dos heces de mieses cruzadas y escrito aparece: "Yn crucis forma derivatur
ubertas". En el 11º aparecen Adán y Eva, al pie del árbol,
y escrito: "Ypse liginum tule notavit". Al dorso, medallón con el gallo
sobre la columna y la inscripción en castellano; "Siedno Mayordomo, Antonio
Bravo, y Pedro Ximenez y Alonso Blanco, hermanos mayores. Año 1744".
En
el brazo derecho de la cruz: en el 1º Judas entregando el bailón
a su nuera Thamas y escrito: "Conmissa dolet hoc
pignus salutis". Al dorso, un medallón con un libro, con la palabra
"Oratio", en él. En el 2º Jacob bendiciendo a sus nietos Manesis
y Ejocain y escrito: " Cruz domini
Abedublo faciem repadandi".
Al
dorso, medallón con unas llamas. En el 4º Judas empuñando
con la mano derecha un cetro en forma de cruz y, escrito: "En Judas inanferibile
Sceptrum". Al dorso, medallón con un cáliz. En el brazo izquierdo
aparece lo siguiente: en el primer tubo, Moisés con una vara y, escrito:
"Prodijionis mensura in mensurábilis". Al dorso, medallón con
la Santa Faz. En el 2º dos figuras de hombres y, entre ellos, aparecen
dos serpientes, con la leyenda: "Puis iter reservat proptervis redudit". Al
dorso, medallón con piedras. En el 3º, dos hombres, con dos palos,
caminando, y la isncripción: "Dóminis astur eludit". Dorso, medallón
con una barrena. En el 4º aparece Moisés tirando un leño
a las aguas y el letrero que dice: "Amara im maradulcavit". Dorso, medallón
con un pan y la palabra "Avemo".
En el año 2000, se procedió
a la restauración de la Cruz del Santísimo Cristo de la Expiración
en los talleres sevillanos de Borrero.
La cruz se fijaba en el paso sobre una base o peana de madera plateada. Desde el año 1992 la peana de la Cruz es de plata de ley, repujada y cincelada por Estudio Orfebrería Triana, de Sevilla. Al pie de la misma tiene un relicario del Lignum Crucis, un trozo de la auténtica Cruz de Cristo.
La
vela, lleva bordada un sol y una luna, que hacen referencia al pasaje evangélico
que habla del eclipse. Es una vela nueva, bordada por Carrasquilla, por ambos
lados y de malla para que se pueda ver el Cristo por detrás, cosa que
era imposible con la anterior. Para
muchos la vela es un exvoto, para otros es una reminiscencia de cuando el Crucificado
iba portado por una persona en las primeras estaciones de penitencia. E
incluso se ha llegado a pensar que sea el símbolo del Antiguo Testamento
y la imagen, del Nuevo.
Es
un paño triangular que pende de los brazos de la cruz; el vértice
hacia abajo, se fija casi en la base de ésta a la misma altura que los
pies de la imagen. Parece ser que el Cristo ha tenido cuatro velas. La
anterior a la actual, la tercera, estaba bordada en realce con hilos de oro
sobre terciopelo rojo muy oscuro. En todo el perímetro se repetía
un sólo tema: macollas de hojas de acanto, con dos alturas distintas
que se alternaban; en el centro de la vela, debajo de los brazos de la imagen,
el sol y la luna. No se sabe nada de cuándo se hizo. En un grabado muy
interesante de 1815, en la vela está el sol, la luna y los bordados de
la orla, que parecen de estilo rocalla. Puede que esta sea la segunda vela que
tuvo el Cristo, aunque en el grabado se ve perfectamente que la imagen está
en la cruz de plata, y la cartela del INRI queda representada con tanta libertad
que no parece la misma cruz. La tercera vela estuvo procesionando hasta 1951.
En el 1952 se estrenó la actual, y desde
el 6 de Noviembre de 1994 lleva prendida la Medalla de Oro de la Ciudad.
Aún se pueden apreciar los bordados de la anterior en el Simpecado
de la Hermandad.
Lutgardo
Pinto Ruiz, padre de Francisco Pinto Berraquero, que nace en Tarifa en el año
1896 y llega a Jerez cuando tenía 4 años, muriendo en nuestra
ciudad en 1975, fue el que realizó este paso, en cedro y en su color
natural, en el año 1937. Llaman poderosamente la atención en este
paso los candelabros
que, como iluminación, utiliza. La Hermandad los suele exornar con unas
pequeñas ramas verdes que le dan una gracia peculiar. Estos candelabros
fueron ideados por José Esteve Guerrero
y se realizaron en los talleres de José Cano y cuentan con la particularidad
de ser de hierro forjado, a diferencia de la gran mayoría. Se decoran
con hojas de parra del mismo material. En principio se hicieron con carácter
provisional para procesionar un año o a lo sumo dos, pero cuando se hicieron
los nuevos de plata de los cuales sólo se hicieron dos, que se tuvo ocasión
de verlo en la salida extraordinaria que realizó la Hermandad con motivo
de su cuatrocientos aniversario a la parroquia de San Miguel, no llegaron a
cuajar, manteniéndose definitivamente los provisionales debido a su mucha
personalidad. El juego de luces es de 86 guardabrisas en este paso. El paso
en sí consta tan sólo de una canastilla, pues al ser cargado por
fuera no lleva respiraderos. Como hemos dicho es de cedro y terminado en su
color. En el centro de cada lado y en las cuatro esquinas hay unas hermosas
cartelas que decoran la canastilla y hacen de crestería. En 1991, se
retocó incrementando en altura la canastilla y cambiado las
esquinas que ahora llevan cuatro evangelistas en bajorrelieve, en plata
de ley, y el frontal, trasera y laterales, donde llevan cartelas,
que contienen escudos y atributos de la pasión y en la trasera el escudo
de Jerez, éstas en alpaca plateada, trabajo realizado en los talleres
de Orfebrería Triana, de la capital hispalense en el año 1991.
Los adornos de la parte superior están tallados al aire. Las dimensiones
del mismo son de 232 cms. de ancho por 348 de largo.
Paso
de San Juan:
Entre el paso de Misterio y el de palio, aparece la imagen procesional de San
Juan Evangelista que, al igual que en la otra representación del
mismo en la Semana Santa de Jerez, en
la Hermandad de Jesús Nazareno, porta
una palma en una mano izquierda, mientras que con la derecha señala
a la Virgen el camino que ha de recorrer en pos de Cristo. Es una talla
anónima,
fechable en los primeros años del siglo XIX. Ha sido restaurada varias
veces, por lo que es muy difícil emitir un juicio acerca de cómo
fue originalmente. Es popularísimo, conocido como "Juanillo". Es talla
de tamaño natural y de vestir. Lleva aureola en plata de ley y túnica
verde con bordados por el filo y las bocamangas, y mantolín, rojo con
bordados que fueron hechos en el Beaterio a principios de este siglo.
El
paso, ejecutado en 1966 por Manuel Guzmán Bejarano en pino de Flandes,
fue estructurado
para ser cargado por fuera, por lo que carece de respiraderos. Cuatro candelabros
de cinco luces cada uno en las esquinas se utilizan en este paso para la iluminación.
No está dorado
sino que es del color que vulgarmente se llama de "madera", estando ésta
teñida y barnizada, sin que esta característica desmerezca en
nada el conjunto. Al año siguiente de colocarle al paso de Cristo los
apliques de orfebrería, también le pusieron al paso del "Juanillo"
algunos adornos de plata cofradiera. Este paso también va cargado por
fuera, y serán los jovenes de la Hermandad los que carguen con él;
sólo cuando sean hombres con experiencia podrán llevar sobre sus
hombros al Cristo.
Paso
de Palio:
En el paso de palio procesiona María
Santísima del Valle, que es la única imagen de talla completa
que procesiona en la Semana Santa de Jerez. No
se sabe quién fue su autor, ya que no se ha encontrado documentación
a este respecto. Pero, al indagar en los datos históricos de la Hermandad,
se puede asegurar que estamos ante una obra que,
en sus inicios, fue barroca y que ya existía a principios del siglo XVII.
La primitiva imagen
de Santa María del Valle era de candelero, de tamaño algo menos
que el natural y de rostro pequeño. A principios de los años 40,
Ramón Chaveli convirtió la imagen de candelero en una talla de
vestir, labró un cuerpo más grande y le puso ojos de cristal.
Diez años después, Juan de Brito le retocó el rostro.
Por
último, en 1982, el sevillano Francisco Buiza Fernández eliminó
todas las capas de pintura y encarnó nuevamente la imagen, falleciendo
poco tiempo después de este trabajo.
Hoy día, tras tantas restauraciones, podemos contemplar en la Virgen del Valle a una Dolorosa bellísima, de rostro moreno y pequeño, de forma ovalada e intensa expresión de dolor, casi infantil, en su rictus, suavizada por la delicadeza de las facciones. Se trata de una Virgen joven, no niña, pero sí idealizada. Las manos son de una gran exquisitez en el modelado, revelando la gubia de un gran artista. Su advocación procede del rezo de la Salve, por cuanto los hijos de Eva acuden a Ella, gimiendo y llorando en este penoso "valle" de lágrimas.
La
corona de la Virgen es obra de Juan Borrero, de los Talleres de Orfebrería
Triana, del año 1985. Es de plata sobredorada. es corona cerrada con
el canasto dividido en seis partes por unos balaustres con remates flamígeros.
De estos balaustres salen hojas de acanto, muy curvadas, que enmarcan unas ménsulas
donde se sientan ángeles; el ángel es el motivo principal de cada
parte. Los imperiales son muy anchos y con el canasto forman una masa que contrasta
bastante con la ráfaga. La ráfaga está trabajada a dos
caras, y pese a ello es delicada, muy transparente y descansa sobre los imperiales.La
remata una cruz.
La
cruz y las estrellas son de filigranas, y más parecen obra de cordobeses
que de sevillanos. Se estrenó en el año 1986. El
bordado del manto, en oro y realce combinado con hilos de sedas de colores,
es obra de Carrasquilla, del año 1968, sobre
terciopelo granate. Tiene una orla de macollas de hojas de acanto y flores,
sobre un fondo de malla. Y una segunda orla, estrecha y curvilínea,
que
es la que de verdad enmarca todo el conjunto. La composición es simétrica
con elementos muy clásicos, que se completan con flores y hojas que forman
calles como en otras composiciones de este taller. En todas las flores el oro
queda matizado por las sedas de colores, y el rojo del terciopelo por finísimas
espirales que aparecen por todas partes. La imagen es conocida desde hace años
por "la flamenca del manto rojo", ocurrencia feliz del poeta Antonio
Gallardo Molina.
La
saya de la Virgen, de Esperanza Elena Caro, de tisú de plata con
bordados en oro y sedas de colores. Los bordados son de una saya antigua y fueron
pasados al nuevo tisú en el año 1975. Posee un gran manto bordado,
de terciopelo rojo, donado por la reina Isabel II. La toca de sobremanto es
obra del taller de Rocío Borrero, de Sevilla. Es de malla de hilos de
oro con bordados del mismo material y sedas de colores.
Son
de marfil unas cabecitas de ángeles que completan la composición.
Se estrenó en el año 1989.
La
orfebrería se ha repartido entre los talleres de Villarreal, Juan Borrero
y Francisco Fernández. Los
respiraderos del paso son de 1985, obra de Juan Borrero realizada en el
Estudio Orfebrería Triana. Nos recuerdan a los que se hicieron en el
Taller de viuda de Villarreal para el
paso de la Amargura (1968) y para el
de las Viñas (1975). Cambia un poco el dibujo de las hojas de acanto;
ahora en los medallones
están representados los Apóstoles, sólo el busto; y
en la gran hornacina,
vemos a la Inmaculada Concepción, que también es de busto redondo
y policromada. También aqui, sobre
la capilla, hay dos angelotes, vestidos, y nos muestran el escudo de la Hermandad,
que está dorado. Los respiraderos se estrenaron en la Semana Santa
de 1986. Los anteriores respiraderos eran obra
del jerezano Manuel Rodriguez Pérez. En
el llamador, de plata, figura una barca con la inscripción "Virgen
del Valle" y
tres marineros: mientras dos de ellos tiran de la barca, el otro echa las
redes que va recogiendo; dos de ellos llevan "la molía".
Es
de plata de ley, fue repujado por Estudio Orfebrería Triana y estrenado
en el año 1992. Los borlones de la manigueta
de los talleres Triana de Sevilla también se realizaron en 1991. La
candelería, del año 1985, tambien se hizo en Estudio Orfebrería
Triana,
tiene
86 puntos de luz, colocada en ocho filas, y parte de ella fue restaurada en
el 2001 en la misma orfebrería Triana. Es de alpaca plateada y repujada.
Las jarras son seis grandes, dos medianas y ocho pequeñas. Están
totalmente repujadas; las panzas tienen un estrangulamiento casi en el arranque,
lo cual les da un perfil muy elegante. En el frente tienen, en huecorrelieve,
el escudo de la Hermandad y casi de bulto redondo, la cabeza de un angelito.
La peana fue repujada también por Estudio Orfebrería Triana. Es
de alpaca plateada; tiene el perfil cóncavo, las esquinas en chaflán
con un angelito, desnudo y tenante, en cada una, y una enorme cartela, muy bien
compuesta y repujada que tiene muchisimo relieve; parte del fondo está
abujardado y en su interior tiene un medallón ovalado con el escudo de
la Hermandad, dorado y en mediorrelieve. Sobre la peana y delante de la Virgen
hay dos angelitos, sentados y portando un candelero que se remata con una tulipa.
Se estrenó en el año 1984.
Los
candelabros de cola fueron realizados en los talleres de la Viuda de Villarreal
en 1991 y constan de 24 puntos de luz. Son de alpaca
plateada. La base es un prisma de sección triangular. Cada cara es una
capilla rematada por un arco de medio punto. La cara exterior, de cada base,
tiene una imagen; en una el Sagrado Corazón de Jesús, en la otra,
San Telmo.
Sobre
la base hay un jarrón y de entre las flores salen los brazos del candelabro.
En el 2001 se ha restaurado las coronitas de las
tulipas de los candelabros de cola. Obra de Manuel
Rodríguez Pérez, del año 1956, son los varales del paso.
La base es una capilla
de planta cuadrada; en cada cara, un par de columna soportan un entablamiento,
sobre él descansa un frontón curvilíneo. En cada cara hay
una hornacina, y en la hornacina de la cara exterior, una imagen en medio relieve.
De las esquinas del basamento salen unos roleos que hacen de arbotantes de los
tubos. La base está bien compuesta, dibujada y repujada. Ahora bien,
los tubos son únicos y geniales: los tramos son cortos, están
estrangulados muchas veces, y unidos por innumerables nudos; el único
tubo largo está recubierto por unas altísimas hojas de acanto.
Cada pieza, cada milímetro, está repujada con infinita paciencia,
buen gusto y cargada de símbolos y alegorías. La macolla central
tiene el perfil de un vaso clásico, con unas asas al aire y en el frente
una cabeza de angelito valientemente repujada. Los varales se rematan con perillas.
Fueron restaurados por el Taller de Viuda de Villarreal en el año 1977
y se acortaron en 30 centímetros para hacer menos difícil la salida
procesional.
El
palio fue bordado por Carrasquilla en el año 1962. En el centro del techo
hay un enorme óvalo formado por muchísimos y afilados rayos; una
estrella está en el extramo de muchos de estos rayos. En
el centro del óvalo, en mediorrelieve, se representa la Asunción
de la Virgen; el grupo está policromado y es una copia del que hay
en el monumento que nuestra ciudad levantó en honor de este dogma mariano.
Alrededor del óvalo hay unas macollas de trazos muy finos, hojas de acanto
y múltiples zarcillos. Estos motivos se repiten por los bordes del techo
y en las cuatro esquinas, y de esta manera, queda todo el techo bordado.En
el 2001, se procedió a la restauración de la
Gloria del techo del paso de Palio, policromada y dorada.
Las caídas son de estilo sevillano y tienen mas personalidad. Por el interior los trazos son mas gruesos, las hojas de acanto mas profusas y el conjunto es mucho mas rico. Las caras exteriores son lo mejor de todo. La composición está pensada para ocupar los espacios de entrevarales y el eje lo ocupa un cesto o un jarrón con flores; alrededor del tema principal hay unas gruesas hojas de acanto, anchos roleos que, contrapuestos a los de la composición contígua, forman un nuevo tema y parece que la composición es contínua.En 1992 fueron sustituidos los flecos que pendían de las caídas del palio por bellotas.
En
1995 se estrenaron los bordados de los faldones laterales y trasero del paso
por José Guillermo Carrasquilla, con cartelas bordadas en seda, sin hilo
de oro (como se hacía antiguamente), las carnes de marfil y las orfebrerías
de los mismos por Juan Borrero en Sevilla. En
uno de los laterales se ve la cartela de la Coronación de la Virgen
y
en el otro lleva
las tres virtudes teologales (Fé, Esperanza y Caridad). Con esto
se completa el bordado de los faldones empezado hace algunos años con
el delantero donde
va bordado un escudo compuesto por las siguientes piezas: dos óvalos
(en el primero está una barca con tres cruces que salen de su interior:
esto constituyó siempre el escudo de la Hermandad; en el segundo, el
escudo de España). Sobre los dos óvalos hay una tiara; por los
lados se ven los paletones y las anillas de dos llaves que se cruzan por detrás
de ella. Todo queda rodeado por el collar del Toisón de Oro; sobre la
parte superior del collar hay una corona real. Los esmaltes y los metales quedan
representados por hilos de oro y sedas de colores. Los faldones terminan con
una cenefa curvilínea bordada con hilos de oro.En
el 2000 se restauró la parihuela del paso.
Marchas procesionales
dedicadas: "Cristo
de la Expiración"
,
de Germán Alvarez Beigbeder, compuesta en 1921, "Virgen
del Valle"
,
del mismo compositor, "Lamento gitano" de Manuel Herrera Raya y "Valle
de San Telmo" de Parrilla de Jerez.
Tiempo de paso de la cofradía: Unos 40 minutos.
Hermanos y Nazarenos: Cuenta con unos 1650 hermanos aproximadamente y procesionan unos 400.
Túnicas:
Túnica y capa de raso negro. Toca egipcia para los hermanos cargadores
de color negra, con un pañuelo de seda con el escudo de la Hermandad
que era donde se apoyaban los hombros para cargar antiguamente. Data esta túnica
del siglo XVIII.
Escudo:
Esta cofradía, de probada antiguedad, tiene por escudo una barca y sobre
ella hay tres cruces, la del centro es más alta. Al símbolo original
de la hermandad modernamente lo han rodeado de una filacteria, una cinta, que
contiene el título oficial de la Hermandad. Todo está superado
por una tiara que tiene de fondo dos llaves. Debajo de la barca también
han puesto una corona real que está rodeada del Toisón de Oro.
Color de los cirios: Blancos.
Altar
de Insignias: Cruz
de Guía, plana, de caoba con incrustaciones de naranjo y
ébano a lo largo de todas sus aristas; resplandor,
cantoneras y medallones
con atributos de la Pasión en plata cofradiera (medidas: 260 x 164
cm y sección de 80 x 40 mm), desconociendose el autor y fecha de realización,
siendo acompañada de cuatro
faroles guía, de plata de ley, cincelados y repujados en
el Estudio de Orfebrería Triana en el año
1994;
Senatus,
de latón plateado y dorado y asta
rematada por un águila, obra de Villarreal de los años 60,
acompañado de 2 bocinas,
de plata cofradiera, totalmente cinceladas, cuyos paños de terciopelo
rojo tiene pasado unos bordados antiguos de una saya de la Virgen, quizas de
finales del siglo XVIII. Todo se hizo en la década de los cincuenta;
Banderín
Conmemorativo de la entrega al Cristo de la Medalla de Oro de la Ciudad;
hecho ocurrido en noviembre de 1999, y siendo estrenado en la Semana Santa del
año 2000; Estandarte
del Cristo.en terciopelo negro con bordados en oro fino realizados
por Manuela Martínez en Jerez en 1967. El asta es de plata cofradiera
rematada por una imagen del Cristo. Bandera
del Señor, con pabellón negro y cruces en color rojo.
Libro de Reglas,
de tapas forradas de terciopelo color rojo, tiene las cantoneras, dos broches
y el escudo de la Hermandad de plata cofradiera. Figuran en la presidencia
del paso del Cristo un cofrade de la Hermandad de la Yedra y otro de la
Cofradía de la Coronación de Espinas, con las que está
hermanada esta Cofradía.
Cuatro Ciriales
del cortejo del Cristo, de plata de ley, con astas lisas, que fueron
restaurados y dorados en el 2001.
En el Cortejo de San Juan, Banderín de la Juventud bordado por Ildefonso Jiménez en 1998.
María.
Todo se realizó a principios de los años sesenta, va acompañado
por dos faroles de plata cofradiera del taller de Villarreal
del año 1966. Bandera
Concepcionista, de raso celeste, bordada en oro fino y sedas de
colores. Lo bordado en oro por Carrasquilla, lo bordado en sedas de colores
por las Esclavas del Santísimo en 1994. El asta es de plata cofradiera,
cincelada y rematada por el anagrama de María. Bandera
Mater Dolorosa, bordado por José Antonio Cachero en 1998.
Banderín
Asuncionista. Estandarte
de la Hermandad, en cuyo escudo se encuentra una barca y sobre ella
tres cruces, que nos recuerda los origenes de la Hermandad, bordado sobre terciopelo
negro. Dos
bocinas de plata cofradiera, totalmente
cinceladas, cuyos paños de terciopelo rojo tiene pasado unos bordados
antiguos de una saya de la Virgen, quizas de finales del siglo XVIII.
Todo
se hizo en la década de los cincuenta. Ropón de pertiguero
para el paso de palio, de terciopelo rojo y granate, con galones de
oro. Se completa con una gola y una cadena de plata cofradiera, de la cadena
pende un medallón
con el escudo de la Hermandad, que cae sobre el pecho y un borlón
que queda sobre la espalda. Seis
Ciriales para el paso de palio de plata cofradiera repujadados
y cincelados por Villarreal en 1965. Además posee 16 dalmáticas, de color morado y adornos de brocado de oro, 45 insignias de diversos modelos, repujadas, de latón plateado o dorado para las presidencias de los pasos y de plata cofradiera con varas lisas para acompañar los atributos y estandartes. Asi como navetas e inciensarios.
Referencia
histórica: El
"Cristo de Jerez" cuenta con una gran tradición en la ciudad. En los
extramuros de Jerez perteneciente a la collación de San Miguel, en el
1400 había una calle denominada Oliva por vivir en ella el artesano Juan
de Oliva, el que daría origen a su nombre, situada ésta junto
a un barranco y una explanada que lindaba con la del Salto de la Cruz, actualmente
llamada Cruz Vieja. Al pie de este barranco había una pequeña
ermita donde los pescadores y barqueros jerezanos antes de salir a faenar rezaban
y se encomendaban a su
patrón, el dominico San Pedro González Telmo, nombre por el
cual hoy se le llama Ermita de San Telmo.
La
constante devoción que estos hombres de la mar les tenían a su
patrón, dio lugar a que en 1406 se fundara en esta ermita, una cofradía
gremial de barqueros y pescadores, la cual sale en procesión sobre andas
con la imagen de San Pedro Telmo, cuya imagen es portada en andas por sus cofrades
en la procesión del Corpus Christi de 1420.
La Cofradía amparada en la buena marcha de sus hermanos, fundan una Hermandad de penitencia y la titular Santa María del Valle, nombre que se le da a esta Virgen por ser venerada también en esta ermita, y toma su nombre por estar asentada en lo alto de un pequeño valle, cuya marisma lindaba con El Portal. Y junto al pie del Río Guadalete había un pequeño embarcadero, al cual se dirigían los hombres que faenaban en la mar.
Aunque
existen datos dispares sobre el alumbramiento o la existencia de esta Cofradía
en los finales del siglo XV, se puede asegurar que su origen con el primitivo
de San Telmo se realizó por el Gremio de los barqueros en 1575, en que
lo comunican al Cabildo de la ciudad, ante la petición de unas tierras
en extramuros para la construcción de sus recintos. Es una de las pocas
que, en sus comienzos, poseyó verdadero carácter gremial, ya que
fue fomentada por el Gremio de barqueros del Guadalete y en su fundación
intervinieron solamente personas de esta profesión. En los años
finales del siglo XVI se añadió al primitivo nombre el del Cristo
de la Expiración, debido a la gran devoción que, desde tiempo
atrás, se extendió por todos los contornos, gracias a la popularidad
milagrosa de la sagrada imagen. La Cofradía progresó a lo largo
de los años. El 10 de junio de 1586 se aprobaron sus reglas, pero con
anterioridad había obtenido un rescripto pontificio, donado por el Papa
Sixto V en la ciudad de Frascati, en junio de 1578, y por el cual se concedían
numerosas indulgencias a la imagen de la Virgen del Valle que se encontraba
en sus instalaciones. De este documento existe copia que se conserva en la sacristía
del templo. En 1634 la Virgen del Valle sale en procesión por primera
vez en andas y bajo palio; obra del artífice sevillano Pedro Ramírez.
Prueba del
gran
progreso que adquirió, tras la construcción de sus locales, fue
la donación de la gran Cruz de plata del Cristo, por testamento de Alberto
Manuel Caballero, fallecido el 6 de marzo de 1743, según consta en la
inscripción que en ella existe, siendo enterrado en San Miguel, aunque
hoy sus restos mortales ya descansan en la Ermita de San Telmo. (La mencionada
inscripción dice textualmente: "Y se puso por obra de Don Xristóbal
Clemente Torrijos, Cura Be. e la Igle. Parro. del Sr. San M. y por don Manuel
Vicente Torrijos, Cura teniente de dicha igle. los q. consagraron su Corazón
al S.S. Xrispto. Año 1744. Esta Cruz la legó en su testamento
a este S.S. Xrispto de la Expir. Don Alberto Manuel Cavallero". Posteriormente,
bajo esta inscripción, existe otra que dice: "Ciendo Mdomo. Antonio Brabo
y P. Ximénez y Alfonso Franco, Hermanos mayores. Año de 1744").
Durante la invasión francesa fue pintada de verde para que no fuese rapiñada
por las tropas invasoras.
No
se puede olvidar el carácter gremial de esta Cofradía. Son muchos
los antiquísimos rasgos que así la definen. Hasta su Ermita los
conserva, llevando por cúspide una antiquísima veleta que marca,
al compás del viento, los movimientos de un pequeño velero.
La talla primitiva
del Cristo de la Expiración tiene una historia interesante. Según
cuenta la tradición, en 1590 llegaron al Convento de Madre de Dios monjas
Clarisas religiosas de la misma Orden y procedentes de un convento de Gibraltar.
Entre las pocas pertenencias que transportaban a Jerez, una joya: la imagen
de un Cristo crucificado de buen perfil, de tamaño natural, expirando
y con fama de milagroso, pero realizado en un material no muy noble. Su llegada
coincidió con una larga sequía que calcinaba la campiña
jerezana. El Cristo de la Expiración fue sacado en rogativas. El milagro
fue tan rápido y contundente que la procesión no pudo volver
al
Convento de Madre de Dios, teniendo que refugiarse en la Ermita de San Telmo.
Se celebró un triduo en acción de gracias y, a petición
del pueblo, autoridades y dominicos, la imagen del Cristo quedó para
siempre allí. En 1605 era ya titular de la hermandad de penitencia denominada
del Sto. Cristo de la Expiración y Sta. María del Valle, que existía
en dicha ermita. Hasta entonces, la hermandad sólo tuvo a Santa María
del Valle por única titular. Desde entonces, entre los jerezanos, el
Cristo de la Expiración es "El Cristo" y, al igual que sucede con El
Nazareno (de San Juan de Letrán), no hacen falta más palabras
para que se nos entienda.
Los
barqueros daban culto a su patrono en la ermita y ofrecían una parte
de las ganancias de su lucha con la mar al culto del Crucificado y para mantenimiento
del culto a su venerado patrono de San Telmo. Pero, como quiera que unos barqueros
(dos hermanos) no hacían ofrendas ni eran fervorosos, sucedió
lo que se puede relatar por haber sido constrastado por numerosas vías
de la tradición: Estando saliendo a alta mar desde las playas de San
Telmo, es decir, saliendo por la desembocadura del río Guadalete hacia
la Bahía, se desencadenó un gran viento y grandes olas agitaban
la pequeña embarcación que estuvo a punto de zozobrar.
Llegado
el momento del peligro inminente de sucumbir se acordaron estos toscos pescadores
del santo patrón de su ermita y se encomendaron a él y a la imagen
del Santísimo Cristo de la Expiración. En aquel momento, cuenta
la tradición, se les apareció como colgado en la vela crujiente
la imagen del Santísimo Cristo y consiguieron salir de aquella especie
de galerna, dada la pequeñez de su barca. Arrepentidos por su tozudez
y enfervorizados por el hecho ofrecieron a la imagen del Santísimo Cristo
la vela de su barca que la colocaron detrás de la Cruz (que entonces
era de madera) y, con el correr de los tiempos ha quedado simulada en la que
lleva actualmente el Santísimo Cristo de la Expiración, de malla
bordada con la Luna y la Rosa de los Vientos.
Por
aquellos tiempos iban en procesión con el Cristo hermanas que iban con
túnicas y capuz negros acompañando la venerada imagen, cada año,
formando un largo cortejo en dos filas y portando faroles al estilo de los del
Nazareno; eran las "hermanas del Cristo" y alumbraban en su caminar, expirando
por las calles de Jerez acompañadas por algunas otras penitentes más
que habían salido acompañando a Jesús Nazareno y que con
sus túnicas moradas y cíngulos amarillos se unían al cortejo.
Ya en esta ocasión no iban entrelazados los cordones, como suelen hacerlo
las "hermanas de Jesús" durante la madrugada del Viernes Santo. Las hermanas
acompañaban a los hermanos del Cristo que iban ataviados con la túnica
negra plisada y un tocado con "escarolados" haciendo complicados dibujos en
la caída del tocado o capuz egipcio, que barnizaban y endurecían,
tratándolos con cola o con barnices por lo que se decía que los
"alquitranaban" (al ser negro brillantes) y en algunos casos se le solía
decir "el bacalao". Destacaba y destaca todavía en los hermanos del Cristo
de la Expiración el pañuelo blanco de seda con encajes dorados
con el escudo de la Hermandad (la barca y las cruces), puesto al cinturón
ancho
que
solía ser, como algunas partes de la túnica, de terciopelo negro.
Antes de la salida de la procesión, varios hermanos limosneros del Cristo pasaban por las calles de su recorrido pidiendo limosna para sus titulares. En el año 1668 recogieron los limosneros la muy importante cantidad de 525 reales, de los cuales 16 se ofrecieron al Presbítero Alonso Jimenez para la celebración de 8 misas. Al llegar este cortejo a los alrededores de la cárcel, en la Capilla de Belén, le cantaban a las veneradas imágenes los presos y solían amnistiarse un recluso que después acompañaba la procesión hasta la Ermita. Esto lo reflejó Padre Luis Coloma en su obra "Juan Miseria".
En 1623 Diego Pérez,
hermano mayor de la Cofradía, propone al Consejo de la misma que se mande
instancia al Ayuntamiento
para
que este le concediera terrenos para la ampliación del altar mayor, siendo
concedido por el mismo. Asimismo en 1726, el mayordomo D. Agustín Fuentes
solicita al Cabildo algunos arreglos por el estado ruinoso en el que se encontraba
la ermita, y reconociéndose el valor devocional de sus hermanos y los
hechos históricos de la Ermita y del Cristo, el Ayuntamiento, no sólo
concede los permisos solicitados, sino que aporta también los materiales
necesarios para la realización de las obras, que consistían en
vaciar sobre el barranco, un centenar de carretadas de piedras para fortalecer
el muro donde se encontraba ubicada la Ermita.
En
1773, debido al trágico terremoto que asoló nuestra ciudad, el
Cristo fue llevado en sus andas hasta la entonces Iglesia Colegial a petición
del pueblo.
En 1783 se presenta al Ayuntamiento un Memorial firmado por su mayordomo D. Antonio González, en el cual se solicitaba construir un camerino con más decoro para la imagen del Cristo, tanto era ya el culto que éste recibía, que el Ayuntamiento le concede nuevamente terrenos a espalda de su capilla.
Son
muchos los objetos que aún posee y que nos dan viva muestra del esplendor
alcanzado en legendarios tiempos; entre ellos destacaremos una campanilla de
plata del año 1749 y una demanda del mismo metal realizada en 1782 (como
consta en sendas inscripciones); sobresaliendo de una manera especial un antiquísimo
púlpito, tallado por el gran "Maestro de Segovia", realizado en los finales
del siglo XV.
El
siglo XIX, fue trágicamente desolador para la vida y el sostenimiento
de las hermandades y cofradías jerezanas, dado los momentos políticos
que en este siglo padecía la ciudad con motivo de la Revolución
Francesa. Por lo que muchas órdenes religiosas tuvieron que abandonar
sus iglesias y conventos, por las graves consecuencias que éstos corrían
al ser destruidos y tomados por las tropas francesas, para convertirlos en casas
cuarteles y depósitos de armamentos. Esto hizo que algunas de las hermandades
y cofradías se quedaran sin sede y se refugiasen en la iglesia de San
Agustín, volviendo el Cristo a su Ermita en el año 1870.
Tanta era ya la
arbitrariedad que cometía el ejército napoleonico, que los hermanos
deciden pintar la
cruz
del Cristo para que éstos creyesen que era de madera, truco que felizmente
les valió para que esta hermosa cruz quedara en la Ermita.
En 1830, la hermandad presentaba un estado de abandono total, debido al poco interés que sus dirigentes le prestaban a la misma. Al reconocer el Ayuntamiento dichas anomalías, se hace cargo de todas sus pertenencias, disolviéndose así del todo la Hermandad y la Cofradía del Cristo de la Expiración.
Por
acuerdo municipal del día 6 de noviembre de 1854 se le dio a la antigua
calle Oliva el nombre de San Telmo, nombre que tomó de su antiguo patrón;
calle que siendo alcalde Don Juan del Junco, la titula Plaza del Cristo de la
Expiración.
En 1856, D. Salvador
Pérez en compañía de un grupo de simpatizantes, escriben
al Ayuntamiento pidiendo que ya que no existe tal Hermandad, se
les conceda la reorganización de la misma, así como el cuidado
en todos sus aspectos. Decretando la Alcaldía poner al frente de la Hermandad
al solicitante, obligando al capellán que tenía guardadas todas
sus pertenencias, y tras negarse éste, se vio obligado a entregar sus
ornamentos, alhajas e imágenes. Así que hasta el año 1867
hubo discrepancias y enfrentamientos entre sus dirigentes, el Ayuntamiento y
las autoridades eclesiásticas, hasta que en febrero de 1867,
la Vicaría General del Arzobispado le concede sus nuevos estatutos y
reglas, que llegan a tener vigencia hasta 1886.
Otro de los momentos más relevantes en la historia de la Hermandad, fue cuando en el año 1868, año de la Revolución, no salió a la calle ninguna cofradía, y solamente lo hizo la del Cristo de la Expiración. Para evitar el paso de la Cofradía, los revolucionarios construyeron barricadas y consiguieron detener a los cofrades pero los rebeldes acongojados por el testimonio religioso del pueblo derribaron los obstáculos, uniéndose a la procesión, ante el asombro de cuantos presenciaban el paso del Cristo.
En
1869 desaparece la imagen del Cristo, ocultándola el capellán
en la Iglesia de San Pedro, ignorándose el motivo de su desaparición,
hasta que D. Juan Pina, su mayordomo, solicita al prelado que ordenara el traslado
del Cristo a la Iglesia de San Francisco, siendo llevado a su ermita el Viernes
de Dolores de 1870. A partir de esta nueva reorganización la Cofradía
tuvo bastante esplendor, durando su normalización hasta principios del
siglo XX, fecha en la que ésta vuelve a desestabilizarse por falta de
recursos y responsabilidad de sus miembros.
En
estos inicios del siglo XX se integra en ella un hombre de gran fuerza social
y devocional, D. Miguel Muñoz Espinosa de los Monteros, mayordomo de
la Cofradía, a la que le da un gran impulso, fomentando sus actos piadosos
y une a sus cofrades. Llegó a ser Arcipreste de Carmona, hoy sus restos
mortales reposan también en la ermita.
Unos años
más tarde, en 1918 vino a la hermandad como mayordomo D.Fernando Fernández
Gao, y por aquél entonces, la hermandad la componían unos
pocos hermanos y gracias a la labor que este hombre aporta a la hermandad y
cofradía consigue subsistir. A partir de este momento, la hermandad se
revitaliza y recobra todo su esplendor en la tarde del Viernes Santo. Tanto
fue el esfuerzo y el cariño que este hombre le dedicó a la misma,
que en 1926, la Junta General de Gobierno le nombra Mayordomo Perpetuo de la
Hermandad. Lográndose durante su mandato, que la Familia real la distinguiera
con el título de Real, y su santidad el Papa Pío XI le otorgara
el de Pontificia.
Durante la época republicana pasó por malos momentos, lográndolos superar gracias a la entrega de sus hermanos. En uno de estos años, encontrándose la Cofradía en la calle, los revolucionarios piden cargar en el paso del Cristo, y su mayordomo para evitar conflictos y enfrentamientos se lo concede, siendo sus súplicas un engaño, pues intencionadamente al llegar a su ermita quisieron arrojarlo por la Hoyanca que había al pie de la misma. No pudiendo conseguirlo por la valiente postura de los hermanos cofrades, que fueron apoyados por la multitud fervorosa que le acompañaba, consiguiendo éstos arrebatarles el paso. En 1934 realizó su recorrido penitencial, siendo la única que se atrevió a salir a la calle.
Dado
los nuevos acontecimientos que suceden durante la Guerra Civil Española,
en el año 1936, por motivos y circunstancias políticas, el Cristo
no salió a la calle, pese el acuerdo adoptado por la Junta de Gobierno
de la Hermandad, la que solicita al alcalde quien a su vez transmite al gobernador
civil, desautorizando éste su salida, y la imagen del Cristo tuvo que
ser desmontada del paso y ser colocada nuevamente en su altar, después
de que muchos jerezanos desfilasen por la ermita y les mostrasen el cariño
y el gran afecto que le tenían al Cristo de la Expiración.
En
1939 fue requerida la imagen del Cristo para presidir la celebración
del solemne triduo por la paz de la Guerra Civil española, acto
que tuvo lugar en la Iglesia parroquial de San Miguel. Otro de los momentos
más entrañables de esta Cofradía, es cuando la tarde de
los Viernes Santos de los años 1944-1948,
la Hermandad visitaba la cárcel, en plaza Belén, y tras un gran
silencio, los presos desde los barrotes de sus ventanas le cantaban saetas,
suplicándoles piedad y perdón, consiguiéndose el privilegio
que cada año quedara uno de ellos en libertad.
En
1949, siendo hermano mayor D. Antonio Gutiérrez Quijano tuvo que mandar
restaurar la imagen del Cristo debido a su avanzado estado de destrucción.
D. José Hernández Díaz, director de la Escuela Superior
de Bellas Artes "Santa Isabel de Hungría" de Sevilla, remite a la Hermandad
que la imagen no se podía restaurar porque estaba hecha de un material
pobre y debido al continuo movimiento que tuvo la misma en el reemplazamiento
de los cambios de cruces y deterioro del tiempo; el cual informaba que no ofrecía
garantía alguna y que lo más conveniente sería esculpir
otra imagen reproduciendo a la titular hecha de una madera más noble.
Por lo que la hermandad se vio obligada a sustituir la imagen del Cristo; obra
que realizó el escultor y profesor de la Escuela de Bellas Artes de Sevilla,
D. José Juan Luis Vasallo Parod
i,
que la esculpió en madera de "Alarce", quedando depositadas las cenizas
de la anterior imagen dentro del cuerpo del actual Cristo de la Expiración,
cuya obra costó 45.000 pesetas y fue sufragada por sus hermanos. Esta
nueva imagen, la actual que procesiona, conserva todas las características
de la antigua, tal como puede comprobarse observando grabados en los que aparece
la talla primitiva del Crucificado. El Cristo se bendijo el 26 de marzo de 1950,
realizando su primera salida procesional en la tarde del Viernes Santo de ese
mismo año.
En
noviembre de 1994 se le concedió la Medalla de Oro de la Ciudad por el
Ayuntamiento, en unos actos que culminaron en una Procesión Magna.
En 1998 estrenaron el Banderín de la Juventud bordado por Ildefonso Jiménez y la Bandera Mater Dolorosa bordado por José Antonio Cachero donado por cinco hermanos. En 1999, ocho insignias para presidencia, restauración de faroles y varales y casquillos para las tulipas del paso de Cristo.
Observaciones: Su salida y su recogida son apoteósicas, ya que los cantes al Cristo de la Expiración no cesan en ningún momento. A pesar de ello, este paso es lindo de ver en cualquier lugar de la ciudad, dado su estilo.
Cuando el propio canon cofrade es superado por una Hermandad, es el pueblo el que queda integrado dentro de los parámetros devocionales. El Cristo es Jerez, es su símbolo, su metáfora. Gitanos y payos tras la vela marinera, sin luchas, unidos como los brazos de la Cruz; procesión evangélica. Cuatro siglos de leyendas doradas, de hombres valientes que lucharon por mantener el espíritu de su historia. El Cristo porta la medalla de oro de la Ciudad de Jerez en la vela de la Cruz.
Cultos: Besapiés al Cristo el Cuarto Domingo de Cuaresma. Besamanos a María Santísima del Valle el Domingo de Pasión.
Dirección:
Hermandad del Cristo de la Expiración
Calle Pavia, S/N
Jerez de la Frontera (Cádiz)
11401
Teléfono: 956348578
Hermano Mayor: Antonio Yesa Ruiz..
Vestidor de las Imágenes: Mariano Ramírez García.
Diputado Mayor de Gobierno: Sebastián Romero Rodríguez.
Mayordomo: Manuel Martínez Piña.
Cuadrilleros y capataz 2008, 2007, 2006 y 2005: Manuel Orbello y Vicente Reyes con el paso del Cristo, Fernando Borrego García y Oscar Jaén en el paso de San Juan y Francisco Yesa Ruiz en el paso de la Virgen del Valle.
Cuadrilleros y capataz 2004: Antonio Alzola Meseguer y Francisco Guerrero con el paso del Cristo, Fernando Borrego García y José Luis Moreira Bernal en el paso de San Juan y Francisco Yesa Ruiz en el paso de la Virgen del Valle.
Cargadores y costaleros: Cargadores con horquilla, en el paso de Misterio, 40. Los cargadores, tambien con horquillas, del paso de San Juan son los más jovenes, 30. Los costaleros del paso de palio son 35. Cada paso cuenta con dos cuadrillas.
Acompañamiento Musical 2008: Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora del Rosario de Arriate (Málaga) y Banda de Música de Nuestra Señora de Palomares de Trebujena.
Acompañamiento Musical 2007, 2006 y 2005: Agrupacion Musical San Juan, de Jerez, y Banda de Música de Nuestra Señora de Palomares de Trebujena.
Acompañamiento Musical 2004: Banda de Cornetas y Tambores de La Milagrosa, de Jerez, y Banda de Música de Nuestra Señora de Palomares de Trebujena.
Exorno Floral de los pasos: Este año, se exorna el paso del Cristo con lirios morados. Generalmente, siempre lleva los tradicionales claveles rojos y esparragueras alrededor de los candelabros para el paso del Cristo, claveles "marisalaos", de color rosa, para el de San Juan y claveles de color blanco y en ocasiones orquídeas blancas, para el paso de Palio.
Estrenos 2008: Restauración de la Corona de la Virgen.
Estrenos 2007: No se conocen.
Estrenos 2006: No se conocen.
Estrenos 2005: Restauración de la túnica de San Juan. La Hermandad del Cristo de la Expiración no saldrá a la salida buscando la calle Vizcaino Fernandez sino que lo hará hacia la Ronda de San Telmo, Rufina... y llegará hasta la Carrera Oficial por Corredera, Plaza Esteve, Gallo Azul, Lancería y Consistorio para llegar a la Tornería y subir por la calle Porvera hasta San Juan de Dios. La recogida se efectuará a través de la Alameda Vieja, Santa Cecilia y Barja para llegar a la Cruz Vieja
Estrenos 2004: Las obras que se están llevando a cabo en la ermita de San Telmo, en las edificaciones anexas donde se levantarán las nuevas dependencias de la hermandad del Cristo de la Expiración, ha obligado a la cofradía a decidir que el Viernes Santo los nazarenos que se integrarán en el cortejo se incorporen al mismo desde el colegio Grupo Franco, situado en la misma plaza y frente a la ermita de San Telmo. Los trabajos que se ejecutan hacen imposible que los hermanos puedan aguardar la salida en el interior del templo y locales anexos. No tiene mas estrenos.
Estrenos 2003: No tienen estrenos este año.
Estrenos 2002: No tienen estrenos este año.
Estrenos 2001: Restauración de la Gloria del Paso de Palio. Restauración de los cuatro ciriales del Cortejo del Cristo.
Estrenos 2000: Restauración de la Cruz de plata del Cristo en los talleres sevillanos de Borrero. Nuevo Guión Conmemorativo de la Concesion de la Medalla de Oro de la Ciudad al Cristo de la Expiracion.
Horario 2008:
Salida del Templo: 16,30
Palquillo Alameda Cristina Cruz: 20,21
Palquillo Alameda Cristina Ultimo paso: 21,01
Plaza Arenal Cruz: 21,16
Plaza Arenal Ultimo paso: 21,56
Catedral Cruz: 21,51
Catedral Ultimo paso: 22,31
Fuera Catedral Cruz: 22,01
Fuera Catedral Ultimo paso: 22,41
Entrada Cruz: 01,20
Entrada Ultimo paso: 02,00
Itinerario 2008: Plaza Cristo de la Expiracion, Ronda San Telmo, Virgen del Valle, San Justo, Plata, Empedrada, Plaza N.P. Jesus de la Sentencia, Sol, Granados, Plaza de las Angustias, Corredera, Plaza Arenal, Puerta Real, Consistorio, Plaza Yerba, Conde Cañete del Pinar, Plaza Plateros, Plaza Santo Angel, Torneria, Plaza Rafael Rivero, Puerta de Sevilla, Alameda Cristina, Palquillo, CARRERA OFICIAL, Aire, Visitación, Santa Isabel, Jose Luis Diez (lado derecho), Plaza Asunción, Angostillo San Dionisio, Consistorio, Plaza Arenal, Caballeros, Plaza Anton Daza, Ramon de Cala, Cerro Fuerte, Martin Fernandez, Sancho Vizcaino, Plaza Cristo de la Espiracion.