LAS
TRES CAIDAS.
ANTIGUA HERMANDAD Y COFRADIA DE NAZARENOS DE NUESTRO PADRE JESUS DE LA SALUD EN SUS TRES CAIDAS Y MARIA SANTISIMA DE LOS DOLORES. Dos pasos.
Templo:
Iglesia
del Evangelista San Lucas.
Fue fundada por Alfonso X, como el resto de las iglesias primitivas jerezanas
sobre una antigua mezquita. En el Libro del Repartimiento figura como la tercera
en el orden de fundación. Conserva en el exterior el aire mudéjar
del primitivo estilo en que fue construida. Este exterior tiene un primer atractivo
en los escalones que salvan el desnivel de las calles desde la fachada hasta
su cabecera.
Del
mismo tipo que la de San Dionisio, tiene la
portada principal, a la que se accede por una escalera que pone en comunicación
el templo. Es de
cuerpo saliente, con la plaza abocinada con archivoltas apuntadas. De estilo
mudéjar. El
cuerpo de torre terminado en espadaña es probablemente del siglo XVIII.
El ábside es
de un gran interés y está constituido por seis lados, por lo que
termina en punta y le da singularidad. La portada del lado del Evangelio está
decorada con interesantes motivos islámicos, es de estilo mudéjar
al igual que la portada principal pero unas hojas de parra alojadas en los lóbulos
de la archivolta exterior la convierte en ejemplar inconfundible.
El
interior es de tres naves separadas por pilares.Ha sufrido
a lo largo de su historia profundas transformaciones sobre todo desde 1715 a
1730 en los que fue en parte recubierta con elementos barrocos por el arquitecto
Diego Antonio Díaz, colocando bóvedas y pilares del gusto de la
época. También el retablo mayor salomónico y añadidos
luego retablos estilo rocalla hasta tapar todo lo mudéjar. La Virgen
que preside este retablo mayor es Nuestra Señora de Guadalupe, del siglo
XVIII, de la que dice la tradición que fue donada por el rey Alfonso
XI después de la batalla del Salado.
El altar de San Nicolás es de azulejos sevillanos del siglo XVI. La capilla situada al principio de la nave del Evangelio es de los Benavente cabeza de Vaca y es donde reciben culto las imagenes titulares de esta Hermandad, cedida a estos efectos en el año 1946 por su mas directo descendiente, el Marqués de Campo Real.
Es la nave del Evangelio la que conserva más rasgos primitivos, como la capilla de Santa Ana en la cabecera de la Iglesia.
Iconografía:
En el paso de Misterio se venera una de las caídas del Señor al
caminar hacia el Calvario con la cruz a cuestas. Desde el punto de vista tradicional,
hay que entender que las caídas se produjeron por heber llegado Jesús
al esfuerzo físico que raya en el límite del agotamiento. Según
el Apócrifo de Nicodemo, a 80 pasos del punto de partida, Jesús
cayó. Los historiadores discrepan. Hay quien piensa en 5, 7, 15 ó
32 caídas. Otros creen que sólo cayó una vez. El Vía
Crucis venera tres caídas. La segunda caída pudo ser a la salida
de la Puerta Judiciaria o de Efraín, que se abría en el segundo
muro de Jerusalén y desembocaba en el campo. En cualquier caso, los imagineros
andaluces, siempre prestos a ofrecernos dramatismo, han venerado, en sus esculturas
sagradas, con mucha frecuencia, las caídas de Jesús en su recorrido
hacia el Calvario. En el segundo paso, Dolorosa bajo palio.
Paso
de Misterio:
La imagen de Jesús caído bajo el peso
del madero es obra del imaginero valenciano, afincado en Jerez, Ramón
Chaveli Carreres, que logró en la misma dejarnos todo su sentir imaginero
y sus esencias populares. Quizás por esa raigambre valenciana suya, todas
las imágenes que realizó este autor son de gran efecto emocional.
Fue tallada por el escultor en 1940 y bendecida el dia 20 de octubre de ese
año, a las 10 y media de la mañana, en la Iglesia de San Marcos,
y por la tarde, a las cinco, llevada en procesión a la Iglesia de San
Lucas, sede de la Hermandad.
La
imagen es de vestir y de tamaño natural bien cumplido, concretamente,
1,85 metros. Esta última es nota característica inconfundible
de Chaveli. La imagen tiene en tierra las dos rodillas.
La mano izquierda sostiene, con un gesto de amor
y suavidad, la Cruz, mientras que la derecha
permanece aferrada a un promontorio del camino. Esta última es copia
de la mano derecha del profesor José Moreno Alonso, uno de los hermanos
refundadores de la Cofradía. La crítica se ha preguntado si esta
talla se está cayendo todavía o si ya va a levantarse. En nuestra
opinión, el Señor de la Salud está captado por el imaginero
en el instante en que comienza a levantarse y de ahí que se aferre con
fuerza a un peñasco del camino, porque, de esta manera, inicia el impulso
para ponerse en pie. Es esta talla una obra clásica dentro de la producción
imaginera de Ramón Chaveli y, para avalar esta afirmación,
basta fijarse con detenimiento en el rostro. Si lo comparamos con el Nazareno
de la Vía Crucis
del Convento de San Francisco de Jerez, podremos observar que las similitudes
no pueden ser mayores. Pero en el Nazareno de la Salud lo que más llama
la atención es la postura, un tanto inverosímil, en que se encuentra.
Así, aparece en tierra, desplomado por el peso de la Cruz, pero, al
mismo tiempo, mantiene el Madero sujetándolo y dejándolo reposar
sobre el hombro izquierdo. Sabemos que el hombro
izquierdo fue el generalmente utilizado por los imagineros para descargar la
Cruz. Es, por ello, una actitud de ficción, ya que ningún
hombre caído en el suelo por el peso de una pesada Cruz sería
capaz de mantener la misma sobre su cuerpo y ello, naturalmente, a causa de
los sufrimientos padecidos
con anterioridad.
Sin
embargo, no quiso Chaveli representar un momento de gran realismo en la pasión
de Cristo, sino venerar más intensamente un instante pasionista, aunque,
para conseguirlo, tuviera que apartarse un
poco de la realidad histórica. Está claro que Jesús caería
bajo el peso de la Cruz y que, evidentemente, no mantendría la misma
sobre su hombro en esa caída, sino que el madero rodaría por el
suelo. También es evidente que, para ponerse en pie, tras la caída,
sino que el Madero rodaría por el suelo. También es evidente que,
para ponerse en pie, tras la caída, no sujetaría primero la Cruz,
mientras se apoyaba en un promontorio del camino, tomando aliento
e impulso para levantarse, ya que, con toda probabilidad, el Madero lo cogería
después, es decir, una vez restablecido el equilibrio y puesto en pie.
Esto es lo lógico, lo real. Pero no necesitó en esta talla nuestro
imaginero de estas realidades simples y fácilmente constatables, ya que
prefirió hacerlo a su manera, dándole a la talla un
sentimiento popular tan grande que en cualquiera que la ve despierta el fervor.
Se ha hablado de un cierto bizantinismo en el rostro de
esta imagen, deducible por el hieratismo que irradia la expresión. Pero
lo que sucede es que se ha relegado la belleza a un segundo plano, se ha postergado
en función de una intensa y sufrida expresión de abatimiento.
Hay en el rostro del Nazareno
resabios de ancianidad prematura, probablemente por la creencia
generalizada de que los sufrimientos físicos y psíquicos envejecen
a una persona, aunque
ésta se halle en edad juvenil o mediana.
Los
ojos son tristes y abatidos, como si soportaran un peso inmenso, lo que
se corrobora por la gran corona de espinas que circunda la frente, labrada a
base de púas recias y gruesas. Los ojos revelan un profundo cansancio,
la nariz es recta y afilada y la boca está entreabierta, como si estuviera
emitiendo un suspiro. En las facciones, el imaginero ha resuelto el tema a base
de interpretar, de modo decidido, una intensa demacración, fruto de los
padecimientos propios de este momento pasionista. Los cabellos están
tratados a base de crenchas largas, con intensos juegos de claroscuro. Un sector
de la crítica ha destacado que el Nazareno de la Salud se encuentra en
unos segundos de quietud, aquellos que preceden siempre a un movimiento brusco.
La imagen procesiona
con una túnica de terciopelo color morado; es de 1968; cíngulo
de oro, del mismo año, y potencias
de plata sobredorada, que repujó Villarreal en el año 1948.
La cruz es arbórea y fue tallada por Miguel Collantes en el año
1981. Está rematada
por cuatro casquetes, también del Taller de Viuda de Villarreal,
del año 1970.
El
paso, de color oscuro, realizado en ukola en 1954, es del autor portuense
José Ovando Merino.
Tiene
cresterías y cartelas de plata cofradiera repujada y cincelada. La iluminación
consta de cuatro hachones de cera color tiniebla. La silueta del paso es inconfundible
con la imagen y esos cuatro hachones. Lo más característico del
mismo, las esquinas;
están decoradas con águilas bicéfalas. El cuerpo de las
águilas es de ukola, y las dos cabezas, las alas y las patas, de plata
cofradiera y fueron repujadas por Emilio Landa en 1954.
En el año 1955, el mismo orfebre hizo cuatro medallones con los Evangelistas
que se colocaron en el centro del cuerpo de las águilas. Emilio Landa
murió en el año 1957 y la orfebrería de este paso la continuó
Villarreal. Éste, en 1958 , hizo cuatro medallones para la canastilla;
van en el centro de cada lado. En el año 1960, se
enriquecieron los portahachones; platillos, bridas y asas. La crestería
es del año 1964 y el
llamador se repujó y cinceló en el año 1965.
Los faldones son de
terciopelo color rojo y los cuatro broches, de Villarreal, del año 1964.
El "monte" desde hace años es sólo de claveles rojos
.Las dimensiones de la parihuela
son 223 cms. de ancho, por 385 de largo y 147 de alto. La canastilla, sin contar
la crestería, tiene 62 centímetros de altura. En el 2001, se
platearon de nuevo de los medallones del respiradero del paso del Señor,
realizado este replateado por Antonio Barea, hermano de la Cofradía
Paso
de Palio:
La Virgen de los Dolores es una bella imagen
de candelero del siglo XVII, de dificil atribución. Esta imagen fue en
otros tiempos Nuestra Madre y Señora del Traspaso, procesionando durante
dos siglos con la Hermandad del Nazareno de Jerez, cuando ésta lo hacía
desde la Capilla de las Animas del Compás de San Francisco, donde hoy
se encuentra el Mercado de Abastos. Cuando se cedió a la Hermandad de
las Tres Caídas, se hallaba olvidada en un "soberao" de la Capilla de
San Juan de Letrán.
La
Virgen de los Dolores es una talla de tamaño natural bien cumplido y
de vestir. El rostro es de facciones correctísimas, bellísimo
en la expresión, con una marcada dulzura en él, que resalta un
dolor en paz y resignación, con un ligero entrecejo que contribuye a
realzar la expresión dolorosa. Los ojos son grandes y miran levemente
hacia abajo, la nariz es recta y larga, la boca tiene un aspecto turgente, entreabriéndose
muy ligeramente, dando paso a un rictus sereno pero entristecido,
con
unos labios perfectamente resaltados que dan cierta gracia agradable y dulce
al rostro; la barbilla, al igual que otras imágenes marianas, aparece
partida por un hoyuelo pequeño. El
mentón apenas está marcado, en armonía con su tranquila
resignación. En las mejillas, el anónimo escultor talló
varias lágrimas, pero éstas no le dan a la Virgen un aspecto de
dolor patético o exaltado, sino que
contribuyen a realzar su sereno dolor. Se
trata de un dolor letífico, pues la Madre está sufriendo como
Corredentora del
género humano, aceptando ese sufrimiento en salvación de la humanidad.
De
ahí que no lo sobrelleve de una manera trágica o desgarrada, sino
serenamente, consciente del papel que representa como Corredentora. Se ha dicho
reiteradamente que la imagen de la Virgen de los Dolores coincide en casi todo
con la de la Amargura de Los Descalzos, aduciendo, para realizar esta comparación,
en que es similar en el tamaño, la belleza y la expresión. A nuestro
entender, sólo en el tamaño es semejante la Virgen de los Dolores
a la de la Amargura, pero nunca en la expresión ni tampoco en la belleza.
Pienso
que el dolor letífico que aparece perfectamente evidenciado en el rostro
de la Virgen de los Dolores no es equiparable al que muestra en su rostro la
Virgen de la Amargura.
La
Virgen de los Dolores bien pudiera encuadrarse en el círculo montañesino,
porque encuadra, en cuanto al dolor letífico,
con
las tendencias estilísticas que impuso Montañés, siendo
su rostro de una profunda belleza, sereno y emotivo al mismo tiempo. Las manos
son de una gran exquisitez en el modelado. Expresión de gran arrobamiento,
como si la Dolorosa estuviera sumida y ensimismada en su propio dolor, que no
es exageradamente dramático, que no presenta un patetismo desgarrado
sino una suave contención emocional. Podemos comparar el rostro de esta
Virgen jerezana con el de la Virgen de la Estrella del sevillano barrio de Triana,
de antiguo atribuida a Montañés.
Según la opinión de
Aurelia María Romero Coloma se puede atribuir esta imagen al discípulo
de Montañés, Alonso Albarrán.
La
Virgen de los Dolores representa a una Virgen-Madre, en contraposición
a la Virgen-Niña que popularizó Murillo y que es tan frecuente
en las cofradías andaluzas.
La
corona, de "canasto", de los talleres de la Viuda de Villarreal, fue realizada
en 1969, en plata sobredorada y marfil, recreando el autor en el canasto el
perfil y la estructura de los modelos barrocos más tempranos, fechados
en la primera mitad del siglo XVII. Es corona abierta. El canasto está
decorado con elementos vegetales. Sustituye los imperiales por tres guirnaldas
que penden de la ráfaga hacia el interior del canasto, e incluye el
motivo de dos ángeles tenantes, pulcramente tallados en marfil, que sostienen
el escudo de la Hermandad en el centro de la ráfaga. También son
de marfil los querubines de donde arrancan los haces de los rayos. El puñal
que se clava en el pecho de la Virgen es de plata sobredorada, también
obra de Villarreal, del año 1969.
El
manto, de terciopelo negro bordado en oro y realce y enriquecido con apliques
de dos ángeles en marfil que sujetan una jarra de la que parten todas
las florituras del mismo, fue realizado por las religiosas del Convento de Santa
Isabel, de Sevilla y bendecido el domingo 4 de abril de 1965 por el Padre Alfonso
Ruiz Mateos, Redentorista. La composición es simétrica; de grandes
volutas que terminan en flores y hojas muy estilizadas. En
el centro hay un gran jarrón que recuerda a las cráteras clásicas;
de él surgen flores muy menudas que forman un ramo aparte.
Este
motivo resalta mucho más por estar flanqueado por esos dos ángeles
que tienen que tienen las cabezas, brazos y piernas de marfil. La
toca sobremanto es obra del taller de Esperanza Elena Caro y con dibujo de Villareal
en 1966.
La saya, de terciopelo rojo, fue realizada en los talleres de Esperanza Elena Caro en 1964. El efecto es impresionante, da la sensación de que estamos viendo a una imagen aurífera; los motivos del bordado están muy unidos, con mucho realce y apenas se ve el terciopelo. Al igual que el manto, pese a que no es del mismo taller, el motivo que centra la composición es un jarrón que también recuerda a la cerámica griega. El resto del bordado gira y se desarrolla alrededor del ramos de flores y su vasija.
Los
respiraderos del paso de Palio fueron repujados, en Jerez, en 1957 por los
orfebres sevillanos Jimenez, Zabala y De la Calle en talleres montados al efecto
en locales de la propia hermandad. De un moldurón, decorado con ovoides,
parten las hojas de acanto que lo ocupan todo. Las hojas dejan paso a unos medallones
que, en bajorrelieve, con apliques en plata dorada y pedrería, representan
los Dogmas Marianos y los retratos de los pontífices
que los proclamaron. En
el medallón central, del respiradero delantero, está Nuestra Señora
del Perpetuo Socorro, y a cada lado de esta imagen bizantina han quedado
San Isidoro y San Leandro.
En los medallones del respiradero de la izquierda están S.S.Pio IX, la
Inmaculada Concepción y San Nicolás;
y en los de la derecha: San Blas, la Asunción de la Virgen y S.S.Pio
XII. La candelería, realizada en 1970 por
el Taller Viuda de Villarreal, posee 90 puntos de luz. Las
jarras son dieciseis; cuatro grandes, cuatro medianas y ocho pequeñas,
también fueron repujadas por el Taller Viuda de Villarreal. Tienen
un perfil quebrado por varias molduras y unas asas muy renacentistas. Se
estrenaron en el año 1962. También del mismo taller son la peana
y los candelabros
de cola; aquella estrenada en el año 1960, y éstos, en 1963.
Los candelabros
tienen diez puntos de luz cada uno y dos
ángeles genuflexos en la base. Los ángeles son de bulto redondo,
y las telas caen y se pliegan de tal manera que nos recuerdan más al
gótico tardío que al barroco, que es el estilo de todo el
conjunto.
Los varales fueron realizados entre los años 1960 y 1962 en el mismo taller. Son muy gruesos, bien repujados, con ricas macollas y están rematados por ángeles solemnes y muy estilizados y sus basamentos se decoran, en bajorrelieve, con las Vírgenes demás devoción para Jerez, en el fondo de unas capillas: La Virgen de la Merced, del Roció, de Consolación, del Rosario, de las Nieves, ... No posee el paso imagen venera. Desde 1990, se suprimió dentro de la candelería la vela rizada, que hace que quede más despejada la imagen y que tenga el conjunto más seriedad.
Los
bordados del palio fueron realizados por las Religiosas del Convento de
Santa Isabel, de Sevilla; el techo es del año 1963, y las caídas
de 1964. Es de terciopelo negro. Las
caídas son de estilo sevillano y la composición queda supeditada
al espacio que hay entre varales, y el mismo dibujo se repite tres veces en
cada caída tanto delantera como trasera. El tema principal son unos roleos
gruesos que se unen y curvan de tal manera que nos recuerdan a la flor de lis;
otros roleos, más finos, rellenan los espacios libres junto con otras
formas rectangulares que contienen una red de rombos pequeños. Como curiosidad
en las caídas del palio figura en una de las esquinas el anagrama de
la abeja de Rumasa.
El techo del palio es espectacular. Una orla bastante ancha recorre todo su perímetro; en los centros de cada lado y en las esquinas hay unas cartelas, en su interior unos preciosos y armónicos ramos, de pocas pero muy delicadas flores. En el centro del techo, el escudo de la Hermandad dentro de una cartela muy bien compuesta. En el espacio que dejan libre la cartela del escudo y la orla, hay unos roleos semivegetales. Al igual que en las caídas hay unas formas irregulares, cuyos contornos van paralelos a los roleos o a la cartela, y que se rellenan con una red de rombos. Pese a su efecto de gran riqueza hay en este techo muchos espacios donde el terciopelo está completamente limpio y parece que ahí está la gracia, ahí es donde descansa la vista para poder seguir disfrutando de las graciosas y suaves curvas de los roleos o de las fantásticas flores que crecen alrededor de ellos.
Los
faldones son de terciopelo negro, de gran gusto artístico fueron
bordados en sedas de colores e hilos de oro por las religiosas del Colegio del
Salvador de Jerez. Se comenzaron en el año 1959 y se estrenaron en el
1960. En cada esquina tienen bordados dos broches; son macollas de cardos muy
estilizados.
Otras macollas, también de cardos, se agrupan y forman las orlas de siete
medallones; uno
va en la delantera y tres en cada costado. Todo esto está hecho con
hilos de oro y algunas lentejuelas. En el interior de los medallones, con sedas
de colores, se representan "Los
Siete Dolores de la Virgen". Las figuras están muy bien dibujadas
con puntadas de seda negra y las superficies rellenas con colores casi planos.
Los fondos, tanto de los interiores como de los exteriores, son perfectos en
la ambientación, en el colorido y en las perspectivas.
En el 2000, se hizo una limpieza de los bordados de los faldones y del manto. El trabajo se realizó en los talleres de Ildefonso Jiménez
Marchas procesionales
dedicadas: "Silencio
en sus Tres Caídas", de la Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo
Cristo de la Caridad (Santa Marta), de Jerez, "Tercera Caída",
de Antonio Velasco y "Nuestra
Señora de los Dolores"
,
de Francisco Orellana Gómez.
Tiempo de paso de la cofradía: Se calcula en unos 50 minutos.
Hermanos y Nazarenos: Tiene unos 780 hermanos de los que unos 250 realizan estación penitencial aproximadamente mas costaleros, así como también tener en cuenta el numerosísimo acompañamiento tras el paso del Señor, llegandose a sumar hasta 15.000 personas tras El.
Túnicas:
Túnica negra (que es la única de las de Hermandades de penitencia
que no lleva cola, debido a que antiguamente llevaba capa blanca, que posteriormente
se suprimió) con botonadura blanca y antifaz negro sobre el cual va bordado
el escudo de la Merced, con fajín de esparto sobre el cíngulo
de color blanco y calzado con sandalias.
Escudo:
La primera estación de penitencia fue en el año 1941. En el primitivo
paso de misterio, en las galletas de algunas varas y en muchos objetos de los
primeros años podemos ver cómo fue el escudo de esta hermandad.
Escudo que estaba más acorde con la idea de los fundadores: ser continuadores
de la hermandad de penitencia que existió en el Monasterio de Belén
de Mercedarios Descalzos. El escudo estaba compuesto por dos óvalos y
una cruz; en la unión de los brazos de la cruz había una corona
de espinas. El primer óvalo contenía el escudo de la Orden de
la Merced y el segundo, un corazón con siete espadas.
A principios de los años cincuenta (quizás se vió por primera vez en 1954) el escudo es otro y muy distinto. El nuevo escudo conserva la cruz, ahora con resplandor y sin corona de espinas. Los óvalos se han convertido en dos escudos (blasón español); todo está superado por una corona real y rodeado por dos collares: el de la Orden del Toisón de Oro y el de la Orden de Carlos III (rey que ya sabemos que suprimió todas las cofradías). El primer escudo está dividido en cuatro cuarteles. En el primero se represntan un corazón y siete puñales, por la advocación de la imagen titular bajo el título de los Dolores. En el segundo se representa al toro alado, alegoría del evandelista San Lucas, sobre los Evangelios en oro, por la sede canónica. En el tercero, el escudo de la Merced en recuerdo de la sede fundacional de la Hermandad, y en el cuarto, el escudo de la ciudad de Jerez. En el centro, escusón con la Cruz de Jerusalén.
Si resulta algo chocante ver en el escudo de una hermandad de penitencia el collar de la Orden de Carlos III, mucho mayor es la sorpresa cuando vemos que el segundo escudo contiene las armas del primer Borbón que reinó en España (¿...?) Pese a esta megalomanía, el techo de palio resulta magnífico con este escudo bordado en la "gloria".
Color de los cirios: Los nazarenos del paso de Misterio llevan cirios de color tiniebla, ocre, que es color de la cera virgen, la cera pura, utilizando esta cera como la de mejor calidad para rendir culto al titular, mientras que los del paso de palio los llevan blancos, que es el color de la pureza, de la virginidad.
Altar
de Insignias: Cruz
de guía, de plata cofradiera repujada, representa
en el centro la portada principal de la Iglesia de San Lucas, realizada
por Manuel Villarreal Fernández (sus medidas son 260 x 140 cms y la sección
de 114 x 40 cms y se estrenó en la Semana Santa de 1976), va acompañada
de 4 faroles
de guía, también en plata cofradiera, del mismo autor,
estrenados en 1977 y va precedida
por el nazareno diputado de Cruz que porta
la venia de paso en su recorrido. Dos
banderas del Señor, blancas con cruz morada, del año
1954. Banderín
de San Lucas, pieza de bordado antiguo reutilizado, bordado
milanés del Evangelista San Lucas siendo probablemente un bordado
del siglo XVIII. Senatus,
de plata cofradiera con cartela de las letras con fondo de terciopelo rojo,
cuya asta se remata
por un águila,
del año 1963, también obra de Villarreal, siendo acompañado
por una lanza y una esponja. Libro
de Reglas, con tapas de orfebrería, de plata de ley, en la
que figuran blasones, lambrequines y el escudo heráldico central de la
Hermandad sobredorado, realizadas por Villarreal, estando las primeras hojas
de pergamino perfectamente realizadas con pinturas del jerezano Fernando Ramírez,
Los dibujos del pergamino datan del año 1949 y las tapas se estrenaron
en el año 1972. Esta Hermandad tiene un privilegio, que es el de poder
utilizar un cuerpo de acólitos de 18 ciriales,
que según recoge la tradición fueron los acompañantes del
cuerpo de Cristo en su traslado al sepulcro.
Abriendo
el cortejo del paso de palio, Cruz
parroquial, con manguilla, dos
banderas de la Virgen, negras con cruz blanca, del año 1954,
Estandarte de la
Virgen, de reciente estreno, anteriormente salía otro de
terciopelo negro con imagen de la Virgen en plata, Banderín
Concepcionista, en color celeste, Simpecado,
bordado en oro con marfiles acompañado de dos faroles
de respeto, (realizados en plata cofradiera en 1970, siendo ésta
junto con la Cruz de Guía y, en algunas ocasiones, el Banderín
Sacramental, en los cortejos que sale, las insignias que deben ser iluminadas
por faroles) que fue estrenado en 1982, y realizado en los talleres de Fernández
y Enriquez, de Brenes, con un dibujo de un corte muy severo, clásico,
de hojas y algunos
racimos de uvas y la corona que se situa sobre la gloria central en alusión
sobre la realeza de María, siendo la
imagen de la Inmaculada de orfebrería realizada en los talleres de
Villareal, que también realizó el asta y cruz cincelada y los
faroles que lo acompañan. Estandarte
de la Hermandad, bordado sobre terciopelo rojo, que fue realizado
en 1968, en los talleres de Sobrinos de Elena Caro y que costó 6000 pesetas
en esa época.
La Hermandad posee también 22 insignias de plata cofradiera, 12 de ellas tienen la galleta dorada, todas del año 1956; 4 pértigas, de plata cofradiera, del año 1970; 4 incensarios y 2 navetas, de plata cofradiera, del año 1959; 12 ciriales, de plata cofradiera, del año 1983. Una parihuela portaflores (del año 1994) y unas 60 cruces de penitencia, realizadas por Miguel Collantes durante varios años. Además, en el año 2000 estrenó dos ropones para los pertigueros realizados en los talleres de Ildefonso Jiménez.
Referencia
histórica:
La actual Cofradía de las Tres Caídas es descendiente de la primitiva
existente en Jerez con el título de los Dolores.
La primitiva Asociación fue fundada en 1664 en los antiguos locales de dicho Monasterio de Belén, que estuvo en el solar que ocupa actualmente un colegio en la Plaza de Belén. Se atribuye su origen a las enseñanzas realizadas por Fray José Nolasco de Jesús, en las instalaciones conventuales de la Congregación de la Merced descalza, bajo la advocación de la Nuestra Señora de Belén. En su creación intervinieron las más célebres familias avecindadas en las cercanías de la Iglesia de San Lucas el Real, como fueron los Zuritas, Dávilas, Angulos, Benaventes, Melgarejos y Virués. De su fundación en este Monasterio, que era de la Orden de Mercenarios Calzados, conserva esta Hermandad actualmente el escudo de la Merced en sus túnicas, que antiguamente eran de capa y no de cola. Sus primeras Reglas de funcionamiento fueron aprobadas por el Provisorato en junio de 1666. Estaban también aprobadas por el Real Consejo de Castilla. En estos comienzos, tenía sólo como titular a una imagen de la Virgen, bajo la advocación de los Dolores, que se estima fue la que hoy procesiona bajo el título de Nuestra Señora de la Esperanza de la Yedra. Siempre fue Cofradía de penitencia en la que vistieron el hábito nazareno muchos sacerdotes y religiosos. Como Cofradía de las llamadas de Sangre efectuaban el lavatorio de sus disciplinantes y entre sus privilegios está el usar Cruz de guía conventual con manguilla y el paso de Cristo puede llevar 18 ciriales tanto como luces alumbran tradicionalmente el Santísimo Sacramento.
Cuando el Corregidor Egiluz dictó el bando referente a que los hermanos de las cofradías debían destaparse la cara al ponerse el sol, esta cofradía cambió su horario para salir a las tres de la tarde y estar de regreso antes de la puesta del sol y así hacer el lavatorio de disciplinantes.
El convento de Nuestra Señora de Belén, sede de la Primitiva Hermandad, estuvo situado en el antiguo Barranco del Arroyo de Curtidores, en lo que hoy se denomina Plaza de Belén, por la existencia en sus contornos de las legendarias instalaciones. Los locales conventuales eran amplios. Su portada, de gran belleza, poseía un relieve representando el momento del nacimiento en Belén, que aún se conserva. Muchas de las calles de sus alrededores aún conservan nombres relacionados con el Convento, como San Honorio, Claustro, Belén, etc.
Fue
en 1730 cuando se añadió al carácter pasional un Crucificado,
bajo el título de la Salud. A fines del siglo XIX la Cofradía
se extinguió. La imagen de Nuestra Señora de Belén pasó
a la Colegial, hoy Catedral donde se venera en su capilla bautismal, es de buena
factura y está sentada y en su pedestal figura el escudo mercedario,
ya que esta Orden, como hemos dicho, era Merced Descalza. Después de
muchas visicitudes llegaron las imágenes primitivas de la cofradía
al Asilo de San José, donde la imagen de la Virgen fue robada ya que
sus lágrimas que eran brillantes, se las quitaron, lo que motivó
que las religiosas compraran dos figuras nuevas de Olot, las de San Juan y la
Virgen. El San Juan se desconoce su paradero y la Santísima Virgen pasó
a una galería alta.
Poseía un magnífico Lignum Crucis en plata repujada y pedrerías que se veneraba juntamente con el Santo Cristo el "Primer Viernes de Marzo", hoy sin localizar. Siempre hizo estación en la trde del Miércoles Santo. Varios Papas concedieron indulgencia. El Santo Lignum Crucis figuraba en una capilla hornacina en el paso del Señor.
Por los últimos meses de 1939 se pueden fechar los primeros intentos de organización de esta Hermandad, inspirada, repetimos, en la antigua Cofradía de la Salud y los Dolores, que tenía su sede en el antiguo convento de Belén sito en el arroyo de los Curtidores. Un grupo de fervorosos cristianos y, sobre todo, la decidida participación del entonces cura párroco de San Marcos, R.P.D. José María González Marín, fueron los que alentaron esta restauración y los que le dieron sus primeros impulsos. Pronto se obtienen sus primeros frutos. Dada la imposibilidad de que la Hermandad radicara en el convento de Belén, sede de la antigua cofradía, se decidió que fuera la Iglesia de San Lucas, la más próxima a aquel, su nuevo templo. Después de varias reuniones, el 27 de agosto de 1940, se nombra la correspondiente y así llamada Comisión Organizadora, se le ofrece a D. José María González la dirección espiritual de la Hermandad y se comienza a hacer todas las gestiones necesarias para su erección. Con fecha del 23 de septiembre de 1940, el Cardenal D. Pedro Segura y Sáenz, titular por aquél entonces del Arzobispado de Sevilla, firma el decreto de aprobación de las Reglas de la nueva Hermandad y, por tanto, su definitiva erección canónica.
Tras su desorganización, las imágenes bajo cuya advocación estaba constituida la Hermandad fueron llevadas al Asilo de San José, creyéndose, aunque no de forma oficial, que la primitiva talla de la Virgen era la actual de la popular Cofradía de la Yedra. Tras reorganizarse, en septiembre del año 1940 se encargó al escultor Ramón Chaveli Carreres la realización de la imagen del Señor.
Una
vez aprobada su constitución, en Cabildo General se eligió la
primera Junta de Gobierno y fue ya ésta la que tomó la decisión
de bendecir la nueva imagen del Señor, acontecimiento que tuvo lugar
en la Iglesia de San Marcos, el 20 de octubre de 1940 por el párroco
José González Marín y trasladada en la tarde de este mismo
día en procesión a su sede canónica. Sólo restaba
ya, para certificar con carácter definitivo su existencia, sobre todo
a nivel público, realizar su primer desfile procesional. Adquirida la
talla del Señor, sólo faltaba la realización de un paso
en el que aquélla pudiera efectuar su desfile. Para tales trabajos un
hermano de la propia Cofradía, Antonio Carreras Alvarez, junto con Juan
Agustín Serrano tallaron un sencillo y sobrio paso, en el que destacaban
como nota característica los cuatro blandones de tinieblas, uno por cada
una de sus esquinas con que se alumbraba.
La prensa local de aquel tiempo, el diario Ayer, ya ofrecía el 6 de abril de 1941 cumplida información del primer desfile procesional que iba a efectuar la Hermandad de los Dolores, como popularmente se le conoce, en la Semana Santa de aquel mismo año. Entre lo más destacado de la noticia, se puede contar el día de su salida, el Miércoles Santo, jornada en que tradicionalmente efectuaba su desfile la antigua hermandad; la vestimenta de los nazarenos: visten túnica negra con antifaz del mismo color, sobre el que destaca el escudo mercedario, con capa y cíngulo blanco. Al lado izquierdo de la capa llevan el escudo formado por la Santa Cruz y la corona de espinas en su crucero y a ambos lados dos óvalos; en el de la derecha se ostenta el corazón traspasado de la Santísima Virgen y en el de la izquierda el escudo de la Orden de la Merced y todo el conjunto rematado con corona real", y finalmente, una breve descripción del paso: "...estrenará soberbio paso estilo renacimiento con columnas salomónicas, respiraderos, cuatro candelabros labrados en madera con blandones de tinieblas y faldones de damasco morado".
El día 9 de abril de 1941, Miércoles Santo, a las 7 y media de la tarde y de la Iglesia de San Lucas, salía por primera vez la Hermandad y Cofradía de nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Salud en sus Tres Caídas. Su itinerario fue el siguiente: Plaza de San Lucas, Plaza Belén, Barranco, Curtidores, Plaza Peones, Carpintería Baja, Carmen, Sedería, Alfonso X el Sabio, Puerta de Sevilla, José Antonio Primo de Rivera, Rotonda (a las 20,30 horas), Carrera Oficial (Presidencia, a las 20,50; Colegial, a las 21,50), plaza de la Encarnación, Cristo de la Viga, Plaza Domecq, Barranco, Plaza Belén y Plaza San Lucas. Su horario de salida del templo fue a las 7,00 de la tarde y la recogida la efectuó a las 11,00 de la noche. Y si éste no ha sufrido modificaciones de consideración (sólo constatamos su dilatación en los últimos años en dos horas: salida a las 6,00 y recogida a las 12,00), el itinerario sí ha experimentado algunos cambios: en 1956 en el recorrido de regreso a su templo vuelve la procesión a pasar por Curtidores y Peones siguiendo por la calle Luis de Isasi para pasar por la Residencia de las Hermanas de la Cruz.
El
11 de abril de 1941, el diario Ayer publicaba una breve crónica del primer
desfile procesional: "Fue esta Cofradía la primera en desfilar por
la Carrera Oficial, causando gratísima impresión por lo perfecto
de su presentación y marcado carácter penitencial. Varios sochantres
entonaban durante el trayecto salmos del Miserere, desfilando los hermanos rezando
el Santo Rosario. En la presidencia figuraba el párroco de los Cuatro
Evangelistas, doctor González Marín. Gustó mucho el paso
del Señor con sencillos adornos, llevando por única iluminación
cuatro grandes cirios a los costados. Una escuadra de soldados de Caballería
daban guardia de honor a la venerada imagen del Señor de la Salud. De
Preste iba el presbítero señor Ruiz, asistido por los presbíteros
señores Robles y Mier Terán, cerrando el cortejo muchas señoras".
Varias notas de esta crónica merecen especial comentario, ya que con
el paso del tiempo se han convertido en rasgos peculiares y distintivos de esta
hermandad. En primer lugar, su rigor penitencial, por lo que no se acompaña
de música alguna; en segundo lugar, la presencia en su primer desfile
de dos sochantres entonando versículos del Miserere, que en años
sucesivos y hasta nuestros días fueron sustituidos por una escolanía
de niños; y en tercer lugar, por último, el abundante número
de señoras que ya en su primer año cerraba el cortejo. Puede decirse
que hoy en día, y en ello insistiremos mas adelante, una multitud incalculable
de hombres y mujeres acompañan, como si fuera una segunda procesión
de fieles, a Nuestro Padre Jesús de la Salud en su desfile procesional.
Conseguida, así pues, la imagen del Señor de la Salud y su correspondiente paso y satisfechos los requisitos indispensables para considerar restaurada la Hermandad (aprobación por la Vicaria y primera salida procesional), solo quedaba como tarea fundamental hacerse con la imagen de la Titular de la Cofradía, Nuestra Señora de los Dolores. Y se Eligio para ello el busto y las manos enlazadas de una Virgen retirada del culto y abandonada en un camaranchón en San Juan de Letrán, por la Hermandad del Traspaso, de fecha y autor desconocidos. Esta imagen es la antigua Virgen del Traspaso que sacaba procesionalmente cuando estaba dicha Cofradía del Nazareno en la capilla de las Animas del convento de San Francisco, donde hoy está la Plaza de Abastos. Esta primitiva imagen de la Cofradía hizo en muchas ocasiones estación penitencial, hasta que fue sustituida por la actual imagen, bajo la misma advocación. Con el consejo del director espiritual de la hermandad, la Junta de Gobierno elevo la correspondiente petición a la Cofradía del Nazareno que gustosa accedió a la cesión de la imagen, bellísima y antigua que de este modo se rescataba para el culto. El acto de cesión tuvo lugar en el Archivo Parroquial de San marcos el 4 de febrero de 1941. Al mismo escultor de la imagen del Señor de la Salud, Ramón Chaveli, se le encargaron los trabajos de restauración; y en tan poco tiempo los realizo que la imagen fue bendecida por Jose Maria González Marín, director espiritual de la Hermandad y párroco de San Marcos, el 28 de febrero de 1941, DIA en que comenzaron los cultos semanales.
Y no fue hasta la Semana Santa del siguiente año, 1942, cuando Nuestra Señora de los Dolores pudo realizar su primer desfile procesional, después de no pocas dificultades, entre ellas la realización del paso de palio y la reforma de las puertas de salida del templo, que hubieron de ampliarse para que aquel pudiera pasar con holgura. El diario Ayer del 13 de marzo de aquel año ya nos ofrecía cumplida información sobre el primer desfile de la Virgen de los Dolores y sus estrenos: "...en el presente año veremos el desfile ordenado de esta Cofradía de rigurosa penitencia con el aliciente de hacer su salida por primera vez la Santísima Virgen de los Dolores, estrenando paso con varales salomónicos confeccionados en nuestra ciudad por prestigioso artista orfebre, soberbio manto y palio negro, con vueltas blancas de piel de ángel..., así como el puñal de la Santísima Virgen del mas exquisito gusto artístico".
Y
para completar las noticias sobre las imágenes y los pasos de los dos
titulares de la Hermandad, habría que añadir aquí los múltiples
cambios y reformas que a lo largo de los años y hasta ahora se han producido.
En primer lugar y en lo referente a Nuestro Padre Jesús de la Salud en
sus Tres Caídas, la túnica con la que se cubría desde su
primera salida procesional era una sencilla de lana y cordón con borlas
de esparto, pero ya en 1948 estrena nueva túnica de terciopelo morado
y cíngulo de oro. Por otra parte, en la Semana Santa de 1954 la hermandad
estreno un nuevo paso de Misterio, "obra del tallista sevillano Sr. Ovando,
labrado en madera de ukola con apliques de plata... Es paso de gran severidad
en sus líneas si bien clásico en su conjunto". Los elementos
mas característicos son "las cuatro águilas bicéfalas
con garras en bronce fundido y plateado en cuya panza figuran los Cuatro Evangelistas
delicado trabajo de cincelado que fue ejecutado por Emilio Landa y estrenados
en 1955" y "los cuatro portahachones con apliques de plata labrados
en madera de ukola estrenados en 1961". Y en segundo lugar, habría
que decir que tanto la imagen de la Virgen de los Dolores como el paso de palio
se han ido enriqueciendo con los años, en un esfuerzo insuperable por
parte de la Hermandad de dotar a sus Titulares de la magneficiencia que merecen.
En este sentido, cabria destacar el manto, "magnifico trabajo de artesanía
realizado sobre terciopelo negro con apliques de ángeles en giraspe y
cabezas, brazos, manos y piernas en marfil estrenado en 1965 con motivo de las
Bodas de Plata"; la corona de la Virgen "en plata dorada con pedrería
y esmaltes... estrenada en 1959, joya que sustituyo a la antigua realizada en
Jerez por Rodríguez y estrenada en 1944, y la saya, confeccionada en
1955, con el traje de luces donado por el torero venezolano Cesar Girón.
Y en cuanto al paso hay que destacar las labores de orfebrería: la peana,
labrada por Villarreal y estrenada en 1961, y los varales y respiraderos, llenos
de motivos marianos ejecutados por Jiménez, Zabala y De la Calle en los
años 1960 y 1961. Sin embargo, ya en el periódico local Ayer,
en crónica del 15 de marzo de 1957, se describían los trabajos
de reforma iniciados en el paso de palio. Entre otras cosas decía: "...estrenara
(D.m.) magníficos respiraderos cincelados, confeccionados en talleres
montados al efecto por la Cofradía en su propia Iglesia, y cuyas características
son las siguientes: frente, en sus extremos columnitas con ángeles, friso
barroco de volutas y hojas con atrevidas cartelas, figurando en la del centro
la Santísima Virgen de Belén, policromada, titular del convento
donde radico esta Hermandad, y en ambos lados magnificas cabezas de los Patronos
de la Archidiócesis de Sevilla, San Isidoro y San Leandro, con mitras
de oro engarzadas en pedrería. Los laterales tienen análogas características,
figurando en las cartelas centrales la Inmaculada y la Asunción... y
en ambos lados las efigies de Pío IX y Pio XII proclamadores de los dos
dogmas, y en los medallones traseros las imágenes de San Nicolás
de Bari y San Blas con mitras de oro y pedrería...los cuatro varales
de esquina.. arrancan en un basamento en cuyas capillas figuran santos marianos,
tubo central con pequeños medallones con Vírgenes de gran veneración
en la ciudad, tales como de la Consolación, del Carmen, de la Merced
y de los Reyes, con la novedad de no terminar en perillas, sino en unos ángeles
barrocos cincelados, portadores de pequeños rosarios".
Finalmente, dos tallas mas completan el conjunto de imágenes que esta Hermandad posee: Un San Juan Evangelista, el que nos informaba el diario Ayer del 25 de febrero de 1945 en los siguientes términos: "En el taller-estudio de un destacado joven artista (Sebastián Campos) de nuestra ciudad, hemos podido admirar una bella imagen de San Juan Evangelista, ejecutada en madera de ciprés.. Dicha imagen ha sido ejecutada para la antigua Cofradía de los Dolores por encargo de un fervoroso cofrade, Don Juan J. Cortes de Perea, hermano reorganizador de la misma, que la dona a la Hermandad, verificándose su bendición con sencilla ceremonia en la filial de San Lucas hoy, día 25 del corriente...". Y un Niño Jesús, llamado "El Pastorcito" y donado por Doña Catalina de Zurita y Riquelme en 1718.
Entre los logros materiales de esta Hermandad no debe olvidarse la restauración de la antigua capilla de los Cabeza de Vaca, ascendientes de la familia Zurita tradicionalmente vinculada y de forma muy estrecha a la Cofradía de los Dolores. Soto Molina hacia el siguiente comentario de esta cesión: "El día de los Santos Pedro y Pablo del año ...(1945), Don Fernando Alonso de Zurita e Izquierdo, Marques de Campo Real, patrono a la sazón de la fundación de los Cabeza de Vaca, hizo entrega en usufructo a esta Cofradía e imágenes de la capilla de su propiedad en el citado templo de San Lucas, por lo que desde entonces cuenta con capilla propia. Y no es nueva la aproximación entre tan nobilísima familia y la Cofradía de los Dolores, pues desde su fundación en el año 1940 le ha venido prestando decidida protección, siendo el citado Marques Hermano Mayor Honorario, como agradecimiento modesto a su gentileza, y no hay que olvidar que fundada esta Cofradía en el monasterio de la Virgen de Belén del que han sido patrono los Cabeza de Vaca Zurita". La capilla, llamada de las Misericordias y situada junto al altar de Santa Ana, fue reformada en su totalidad, devolviéndole su aspecto primitivo, y dotada de dos altares de mármol rosa. La caja del Sagrario es obra del tallista Pinto y las obras de reconstrucción fueron dirigidas por el arquitecto jerezano Fernando de la Cuadra. La financiación de estas obras corrió a cargo de todos los hermanos y especialmente de D. Zoilo Ruiz-Mateos Camacho, hermano mayor por aquel entonces de la Hermandad (Desde la labor tan intensa desplegada por este cofrade, la familia Ruiz-Mateos se ha vinculado muy estrechamente con esta Hermandad, hasta el punto de que el 18 de enero de 1963 fue nombrado Hermano Mayor D. José Maria Ruiz-Mateos Jiménez de Tejada, quien tomo posesión del cargo, previa aprobación de la autoridad eclesiástica, el 10 de mayo, Y el 4 de abril de 1965 se le entregaba el titulo de camarera mayor de la Hermandad a Doña Encarnación Jiménez, viuda de don Zoilo Ruiz Mateos Camacho). El 13 de junio de 1954, a las 11 de la mañana, fue bendecida en Santa Misa la capilla, acto al que asistieron las autoridades y representaciones de todas las hermandades jerezanas.
Por
otro lado, hay que señalar que la Hermandad apenas ha cambiado su itinerario
desde su primera salida procesional. Con todo, en 1991, por obras en el reducto
de la Catedral, y ante la imposibilidad de bajar por la entonces empinada Cuesta
de la Encarnación, tomo la calle Manuel Maria González. Al año
siguiente, en 1992 y hasta hoy la Hermandad cambia el recorrido de vuelta para
facilitar el paso por las plazas de Belén y San Lucas a la precedente
Hermandad de Santa Marta y evitar así las posibles aglomeraciones, por
lo que su recorrido queda de esta manera: Plaza de la Encarnación, Cuesta
de la Encarnación, Arroyo, Barranco, Curtidores, Plaza Peones, Luis de
Isasi, San Honorio, Plaza de Belén y Plaza de San Lucas.
En los años 60 y 70 las salidas se realizaban el Miércoles Santo a las 18,30 de la tarde; sus recogidas oscilaban entre las 22,00 y las 23,00 horas. En los años 80 salía a las 18,15 o 18,30 y se recogía a las 23,00 o 23,10. En los 90, salía a las 18,00 o 18,05 y se recoge entre las 23,20 y 24,00.
En cuanto a la cantidad de hermanos que esta Hermandad ha tenido y tiene en la actualidad, podemos decir que hasta mediados de los años 80 el numero nunca paso de los 425 o 500, y el de nazarenos, de 120. Y en los años 90 la oscilación va de los 700 a los 1050, mientras que los nazarenos oscilan entre los 170 y los 350.
En 1968 no salió en estación de penitencia la Virgen de los Dolores debido a la lluvia, saliendo solo el Señor, y sus hermanos decidieron no volver a salir si no era con los dos pasos. En 1971 no salió la Cofradia tambien por lluvia.
En 1986 salió Nuestro Padre Jesús de la Salud en sus Tres Caídas en procesión el Miércoles de Ceniza, en el Vía-Crucis de penitencia.
Entre los objetivos primordiales de esta Cofradía, desde su fundación en 1940, se puede contar su interés por entroncar con la antigua Cofradía de la Salud y de los Dolores, y como consecuencia de ello conservar e intensificar en lo posible el espíritu que a aquella alentaba. De ahí la rigurosa penitencia que la caracteriza, su salida el Miércoles Santo, día que también desfilaba la antigua Hermandad, la asistencia en corporación a los Santos Oficios del Jueves Santo en su Iglesia, para salir posteriormente a visitar los Sagrarios, costumbre esta que se mantuvo durante los años 1941 a 1944, pero que luego fue desechada por el cansancio acumulado por los hermanos después de su salida el día anterior, y especialmente la visita y Besapies a su Titular, Nuestro Padre Jesús de la Salud en sus Tres Caídas, el primer Viernes de Marzo, culto que se reinstauro en la Cuaresma de 1941. Puede considerarse este ultimo acontecimiento, pues como tal lo debemos calificar, una de las citas obligadas del fervor jerezano en general y del mundo cofrade en particular. La prensa diaria, desde el Ayer, pasando por La Voz del Sur hasta llegar a los periódicos actuales, siempre con un amplio despliegue, se ha hecho eco de este evento acompañando a la información del mismo con trabajos literarios que fervorosos devotos dedican a Nuestro Señor". También, la Hermandad tiene objetos heredados de la primitiva Asociación, como es un rico cuadro de la Virgen de Belén, con un monje arrodillado a sus pies y donde también se refleja el escudo mercedario.
Otro
baño de multitud que recibe esta Hermandad y que también puede
ya considerarse, junto con el Besapies anteriormente comentado, uno de sus rasgos
mas peculiares y distintivos, tiene lugar precisamente en su desfile procesional.
La veneración y devoción que sigue despertando la imagen de Jesús
de la Salud entre los jerezanos se manifiesta en todo su esplendor en el Miércoles
Santo. Si, como puede comprobarse por la crónica que del primer desfile
(1941) de esta Cofradía nos ofrecía el diario Ayer, ya un buen
numero de señoras acompañaba al Nazareno, con el correr de los
años esta tradición devocional ha ido en considerable aumento
y puede decirse, sin exageración ninguna, que hoy en día un numero
incontable de personas, tanto mujeres como hombres, acompaña a lo largo
de todo el itinerario a Nuestro Padre Jesús de la Salud en sus Tres Caídas.
En 1990 la Hermandad celebro el cincuentenario de su fundación con un cartel conmemorativo, un Vía Crucis, conciertos, audiovisuales y la edición costeada por la propia Hermandad del libro de Jose Moreno Alonso titulado La Cofradía de Dolores del Monasterio de Belén (1940-1990).
La Hermandad recuperó la propiedad, en el año 1992, de la talla de su antiguo titular de la Corporación del siglo XVIII, el Santo Cristo de la Salud, que se encontraba en la Parroquia de las Nieves, tras su paso por el Asilo de San José. Dicha imagen no solo se restauro, sino que además a partir de mediados de la década de los 90 le dedica un Besapies en los primeros domingos de Cuaresma.
El 28 de marzo de 1992 se presento el cartel de Semana Santa con la imagen del Señor de las Tres Caídas, con fotografía del hermano mayor de la Hermandad, Diego Romero Fabiere, y patrocinado por la Caja de Ahorros de San Fernando. En el acto intervino la Banda de Música del Maestro Tejera.
En 1998, se procedió al plateado de insignias y se estrenaron seis cruces de penitencia.
Finalmente, dos notas mas merecen también nuestra atención pues, aunque puedan considerarse de menor importancia respecto a las comentadas anteriormente, forman parte de la historia de esta Hermandad y contribuyen a su prestigio. La primera es la búsqueda de antigua documentación en la que se concedieran privilegios e indulgencias a la cofradía dieciochesca, para así reafirmar su entronque histórico y su ascetismo. En virtud de ello, desde los primeros años de su fundación se da a conocer la vigencia de un antiguo uso: el de portar la Cruz de Guía conventual de plata y manguilla, así como que el Señor de la Salud pueda ser acompañado por dieciocho ciriales, tantos como alumbran tradicionalmente al Santísimo Sacramento, aunque nunca se haya hecho uso hasta ahora en la procesión de dicho privilegio. Y la segunda es la preocupación que esta hermandad ha tenido siempre desde los primeros años de su fundación por difundir su labor, por acercar al mayor numero de personas, no solo a sus hermanos, sus cultos y la veneración de sus sagradas imágenes. En este sentido, dos han sido los caminos elegidos para cumplir con los objetivos propuestos, la edición de una Hoja o Boletín llamado Mi Cofradía, fruto del interés y las inquietudes de Jose Moreno Alonso, hermano de la misma, uno de los principales impulsores de su organización y, como sabemos, autor además de la historia de esta hermandad; y los programas de radio.
Con
respecto al boletín Mi Cofradía, primera experiencia de este tipo
que se hacia en el mundo cofrade jerezano, el propio Moreno Alonso comenta que
en 1944 le propuso la idea a la Junta de Gobierno que, tras aceptarla, pidió
el correspondiente permiso a la Vicaria General del Arzobispado, que lo concedió
el 27 de julio del mismo año. La publicación, que era de carácter
mensual, paso por diversas vicisitudes: entre los años 1951 y 1952 deja
de publicarse, para reaparecer al año siguiente, 1953, en el que incluso
se editar un numero extraordinario; de este numero precisamente se hacia eco
el diario Ayer: "...al recibir el extraordinario de marzo de esta interesante
hoja divulgadora que es Mi Cofradía, presentada con el mayor esmero y
con una serie de artículos que nos hablan de las características
peculiares de la Hermandad, nuevamente animamos a los fervorosos hermanos a
continuar en la labor emprendida". También podemos contar en cuanto
a publicaciones de esta Hermandad la que realizo en la Semana Santa de 1943
un devoto: una "Dedicatoria" con ocho saetas "a la Fervorosa
y Antigua Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Salud en sus Tres Caídas
y su Amantísima Madre Maria Santísima de los Dolores".
En cuanto a la difusión por radio, ya encontramos las primeras noticias de la emisión de cultos de la Cofradía en el periódico local el 1 de marzo de 1945: "Ante el micrófono de la Emisora local E.A.J.58 y a las 10,30 de esta noche se celebrara la acostumbrada emisión que esta antigua Cofradía dedica anualmente en honor de su venerado Titular...con motivo de la solemnidad de mañana Primer Viernes de Marzo". Y Moreno Alonso en su libro señala la presencia constante que la Hermandad de los Dolores ha tenido en los programas "Cruz de Guía" desde su puesta en antena en las ondas de Radio Jerez..
En el año 2008 no realizó Estación de Penitencia debido a las inclemencias climatológicas.
Observaciones:
De gran devoción es la tradición del primer viernes de marzo.
El gran río
de mujeres que acompaña a esta imagen venerada de Jesús Caído
se puede contemplar en su mayor dimensión en la Carrera Oficial o en
Cristina. La recogida por la plaza Belén no se la puede perder.
Esta
Cofradía despierta un fervor que se convierte en un verdadero fenómeno
social que envuelve a toda la ciudad. ¿Es esta nuestra forma de entender
la relación con Dios ? En Andalucía el catolicismo popular es
una religión de masas. La
impresión que produce el paso por las calles de esta corporación
es de piedad desbordada.
Esta sobriedad y penitencialidad de sus formas procesionales tiene leyendas
que marcan dos siglos.
Su recorrido por los recovecos del Jerez intramuros es una nota inmanente de
esta ascética Hermandad.
La Hermandad lleva una escolta de la Guardia Civil, un detalle que rememora las procesiones de antaño en la ciudad en la que los acompañamientos militares eran habituales. Sin embargo, el detalle por excelencia de esta Cofradía tiene por protagonista a miles de personas que cada Miercoles Santo acompañan a Jesús de las Tres Caídas tras el paso de éste, lo que hace que los dos cortejos (el del Señor y el de Palio) queden separados a tanta distancia que parecen dos Cofradías.
Cultos: Besamanos a la Virgen de los Dolores en torno a su Festividad, el dia 15 de septiembre y en el Segundo Domingo de Cuaresma. Triduo también en septiembre al Crucificado de la Salud y la Virgen de los Dolores. Besapiés el Primer Viernes de Marzo al Señor de las Tres Caídas a la conclusión del Quinario. Besapies al Cristo de la Salud el Miercoles de Ceniza.
Dirección:
Hermandad de las Tres Caídas
Plaza San Lucas, S/N Codigo Postal
11403
Jerez de la Frontera (Cádiz)
Teléfono: 956 338 470
Hermano Mayor: Juan Mier-Terán Ortega.
Vestidor de las imágenes: Juan Carlos Gutierrez toma el relevo en el 2007 como vestidor de las imagenes. Hasta entonces lo venian haciendo Manuel Lechuga Sánchez que vestia al Señor y Mariano Ramírez García a la Dolorosa.
Diputado Mayor de Gobierno: Esteban Benítez Dominguez.
Capataces 2008: Rafael González Cazalla en el paso del Señor y Tomas Sampaio Torres en el paso de Palio.
Capataces 2007: Rafael González Cazalla en el paso del Señor y Tomas Sampaio Torres en el paso de Palio.
Capataces 2006: Rafael González Cazalla en el paso del Señor y Pedro Jiménez Leal en el paso de Palio.
Costaleros: En el paso de Misterio, 30 costaleros. Las andas del paso de Misterio pesan 700 kilos, con lo que cada uno de los mismos porta 25 kilos. En el paso de palio, 30 costaleros, pesa 1200 kilos, con lo que cada uno lleva 40 sobre sus hombros, y fue cargado por primera vez por hermanos costaleros en 1991.
Acompañamiento
Musical: Escolanía,
compuesta por 17 niños hermanos de la Cofradía, dirigida por Luis
Fernando Vergel Eguskiza, cantando el Miserere
en latín, de Eslava, que es el Salmo 50, delante del paso de Misterio.
Este
tipo de acompañamiento musical es el más tradicional, el antiguo
que llevaban las Cofradías, no olvidemos que las conocidas como marchas
procesionales son algo relativamente recientes: la primera marcha, la conocida
como "Quinta Angustia" está compuesta en 1868 y antiguamente este era
el acompañamiento tradicional, las
escolanías de niños.
Exorno Floral de los pasos: El paso de Misterio lleva, como es habitual, claveles rojos, donados por hermanas y devotas y claveles blancos para el paso de palio.
Estrenos 2008: Restauración de varales, candelabros de cola y jarras del Paso de Palio. Dosel para cultos.
Estrenos 2007: Túnica y Cruz del Señor, campanas del muñidor y Libro de Difuntos.
Estrenos 2006: Restauración y plateado de la orfebreria del paso de palio, por Olioz Arte (Fundación Ruiz-Mateos, de Rota).
Estrenos 2005: .Restauración del Paso del Señor de las Tres Caídas en los talleres-escuela de la Fundación Zoilo Ruiz-Mateos de Rota. Dichos trabajos han incluido incluso el plateado de los apliques de dicho paso. Tambien se estrena un nuevo carro portaflores. En su recorrido de ida tomará por la calle Porvera y San Juan de Dios para desembocar a San Juan Grande y en la vuelta no llegará hasta las Hermanas de la Cruz por otra obra en Luis de Ysasi, saliendo y recogiendose un cuarto de hora antes
Estrenos 2004: No tiene estrenos este año.
Estrenos 2003: No tiene estrenos este año.
Estrenos 2002: No tiene estrenos este año.
Estrenos 2001: Se platearon de nuevo de los medallones del respiradero del paso del Señor, realizado este replateado por Antonio Barea, hermano de la Cofradía. Cambia sus habituales túnicas sin cola y con cíngulo blanco por debajo del esparto por otras de cola negra con esparto y sin cíngulo.
Estrenos 2000: En el 2000, se hizo una limpieza de los bordados de los faldones y del manto. El trabajo se realizó en los talleres de Ildefonso Jiménez. Además, en el año 2000 estrenó dos ropones para los pertigueros realizados en los talleres de Ildefonso Jiméne
Horario 2008:
Salida del Templo: 17,45
Palquillo Alameda Cristina Cruz: 19,46
Palquillo Alameda Cristina Último paso: 20,36
Plaza Arenal Cruz: 20,41
Plaza Arenal Ultimo paso: 21,31
Catedral Cruz: 21,16
Catedral Ultimo paso: 22,06
Fuera Catedral Cruz: 21,26
Fuera Catedral Ultimo paso: 22,16
Entrada Cruz: 22,25
Entrada Ultimo paso: 23,15
Itinerario 2008: PPlaza San Lucas, Plaza Belen, Barranco, Curtidores, Plaza Peones, Carpinteria Baja, Carmen, Sederia, Plaza Plateros, Plaza Santo Angel, Torneria, Plaza Rafael Rivero, Puerta de Sevilla, Porvera, San Juan de Dios, Sevilla, Palquillo, CARRERA OFICIAL, Aire, Cruces, Plaza Domecq (lado derecho), Barranco, Plaza Belen, Plaza San Lucas.